{"id":22220,"date":"2009-12-22T07:34:16","date_gmt":"2009-12-22T05:34:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.outono.net\/elentir\/?p=22220"},"modified":"2017-04-20T20:29:01","modified_gmt":"2017-04-20T18:29:01","slug":"los-monjes-artilleros-de-santa-maria-de-oya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/2009\/12\/22\/los-monjes-artilleros-de-santa-maria-de-oya\/","title":{"rendered":"Los monjes artilleros de Santa Mar\u00eda de Oya"},"content":{"rendered":"<p>El pasado s\u00e1bado, haciendo un recorrido fotogr\u00e1fico por la costa y a pesar del fr\u00edo, me anim\u00e9 a dejar atr\u00e1s la R\u00eda de Vigo para adentrarme en la monta\u00f1osa fachada atl\u00e1ntica del sur de la provincia de Pontevedra, donde se levanta uno de los lugares m\u00e1s evocativos de la zona: el Monasterio de Santa Mar\u00eda la Real de Oya. Situado en el centro de un bello pueblo marinero y fundado en el siglo XII, el formidable edificio -hoy en mal estado- vivi\u00f3 una de las haza\u00f1as militares m\u00e1s curiosas -y me temo tambi\u00e9n que de las m\u00e1s olvidadas- de la historia de Espa\u00f1a, un hecho de armas por el que <strong>los monjes cistercienses de ese monasterio fueron conocidos a causa de su destreza como artilleros<\/strong>.<br \/>\n<!--more--><\/p>\n<p>Y es que <strong>la presencia de piratas musulmanes en esas costas llev\u00f3 hace siglos a la Corona a encomendar a los monjes una doble labor de vig\u00edas y de artilleros<\/strong>, utilizando el campanario del monasterio como torre de observaci\u00f3n y asignando al Abad el rango de general y el mando de la defensa local, con haza\u00f1as como la ocurrida en 1624. Pero antes de relatar aquel suceso, hemos de remontarnos un poco en el tiempo.<\/p>\n<p><strong>El Monasterio de Oya se convierte en una fortaleza armada<\/strong><\/p>\n<p>En 1616, un a\u00f1o antes de su muerte, <strong>el sult\u00e1n Ahmed I Bakhti, monarca del Imperio Turco, orden\u00f3 una ofensiva naval que infest\u00f3 las costas de Galicia de bajeles musulmanes<\/strong>. Una parte de la escuadra se intern\u00f3 en la R\u00eda de Vigo, atacando varias poblaciones, plantando fuego a casas e iglesias, matando a multitud de paisanos y llev\u00e1ndose -para reducirlos a la esclavitud- a otros muchos de ellos. En 1621 el Abad de Oya solicit\u00f3 ayuda a Rodrigo Pacheco Osorio, Capit\u00e1n General de Galicia y tercer Marqu\u00e9s de Cerralbo, ante el acecho de los invasores. Como respuesta, <strong>el Capit\u00e1n General orden\u00f3 al capit\u00e1n y al alf\u00e9rez de su destacamento en la zona residir en el monasterio, no descuidarlo nunca y entregar a los monjes varias piezas de artiller\u00eda<\/strong> que asegurasen la defensa de esa plaza costera. <\/p>\n<p>As\u00ed pues, el recinto religioso, con su gran muralla mirando al mar, se convirti\u00f3 en un fort\u00edn. <strong>Los monjes se ocuparon de reparar las piezas de artiller\u00eda<\/strong> (s\u00f3lo dos de ellas llegaron en un estado adecuado para su empleo) <strong>y prepararon la p\u00f3lvora necesaria para dispararlas<\/strong>. La dotaci\u00f3n militar del monasterio se complet\u00f3, adem\u00e1s, con una buena dotaci\u00f3n de arcabuces.<\/p>\n<p><strong>El combate entre los monjes y una peque\u00f1a escuadra turca<\/strong><\/p>\n<p>Corr\u00eda el 20 de abril de 1624 cuando un nav\u00edo franc\u00e9s y otro portugu\u00e9s (hay fuentes que se\u00f1alan que este \u00faltimo era ingl\u00e9s) llegaron a la cala del Monasterio de Oya huyendo de cinco bajeles turcos que intentaban darles caza. Al ver lo que ocurr\u00eda, los monjes lanzaron varias barcas para recoger a la tripulaci\u00f3n de los barcos que se hab\u00edan refugiado en la ensenada, pues ante el peligro que se cern\u00eda sobre ellos prefirieron poner sus vidas a salvo y abandonar los nav\u00edos. Las campanas del monasterio empezaron a tocar a arrebato llamando a los paisanos a la defensa.<strong> Se cargaron los ca\u00f1ones situados en los muros que daban al mar, y tanto sus bocas como los arcabuces empezaron a vomitar fuego en direcci\u00f3n a las naves turcas.<\/strong><\/p>\n<p>Los musulmanes tuvieron la mala suerte de que <strong>en el Monasterio de Oya estaba por aquel entonces el hermano Anselmo, un monje de larga barba que en su juventud hab\u00eda ostentado el rango de capit\u00e1n en los Tercios de Flandes<\/strong>. Debido a su experiencia militar fue \u00e9l quien asumi\u00f3 la direcci\u00f3n de la defensa al cabo de tres horas de un duro cruce de descargas artilleras entre los ca\u00f1ones del monasterio y los nav\u00edos turcos, mientras se desarrollaba una fren\u00e9tica actividad en el pueblo, que se repart\u00eda entre la defensa y el transporte de agua en cubos para apagar los incendios provocados por los tiros de los turcos.<\/p>\n<p><strong>\u201c\u00a1\u00c9ste va en nombre de la Virgen de Oya!\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Cuentan las cr\u00f3nicas que, cuando llevaban disparados quince ca\u00f1onazos sin dar ninguno en el blanco, <strong>el hermano Anselmo grit\u00f3 mientras sal\u00eda el d\u00e9cimo sexto disparo: \"\u00a1\u00e9ste va en nombre de la Virgen de Oya!\"<\/strong> Al disiparse el humo, los defensores de Oya vieron que uno de los nav\u00edos turcos hab\u00eda sido alcanzado y hac\u00eda aguas, naufragando al poco rato y llev\u00e1ndose consigo al fondo del mar a la barca que navegaba a su vera. <strong>Perecieron 37 turcos (38 seg\u00fan otras fuentes) y 9 fueron presos por los monjes cuando alcanzaban a nado la costa.<\/strong> Los dem\u00e1s nav\u00edos atacantes, viendo la suerte que hab\u00edan corrido sus compa\u00f1eros, dieron media vuelta y se batieron en retirada.<\/p>\n<p>La haza\u00f1a de los monjes artilleros de Oya lleg\u00f3 hasta la corte del Rey Felipe IV, que premi\u00f3 a los defensores de esta poblaci\u00f3n gallega otorgando al monasterio el nombre de \"Santa Mar\u00eda la Real de Oya\". <strong>Los monjes continuaron haciendo de vig\u00edas y defensores de Oya hasta bien entrado el siglo XVIII<\/strong>, y aunque aquellas agrestes costas siguieron acechadas por turcos y otros enemigos, ya no volvieron a presenciar un hecho de armas de tal calibre como el protagonizado por los monjes artilleros en 1624.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado s\u00e1bado, haciendo un recorrido fotogr\u00e1fico por la costa y a pesar del fr\u00edo, me anim\u00e9 a dejar atr\u00e1s la R\u00eda de Vigo para adentrarme en la monta\u00f1osa fachada atl\u00e1ntica del sur de la provincia de Pontevedra, donde se levanta uno de los lugares m\u00e1s evocativos de la zona: el Monasterio de Santa Mar\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[21],"tags":[1805,1346,1345],"class_list":["post-22220","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia","tag-galicia","tag-real-monasterio-de-santa-maria-de-oya","tag-santa-maria-de-oya"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22220"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22220"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22220\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22220"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22220"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22220"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}