{"id":28646,"date":"2013-12-18T07:41:16","date_gmt":"2013-12-18T06:41:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.outono.net\/elentir\/?p=28646"},"modified":"2017-02-06T03:07:58","modified_gmt":"2017-02-06T02:07:58","slug":"una-de-las-peores-enfermedades-que-sufre-nuestra-sociedad-es-la-sed-de-popularidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/2013\/12\/18\/una-de-las-peores-enfermedades-que-sufre-nuestra-sociedad-es-la-sed-de-popularidad\/","title":{"rendered":"Una de las peores enfermedades que sufre nuestra sociedad es la sed de popularidad"},"content":{"rendered":"<p><em>\"Aceptaci\u00f3n y aplauso que alguien tiene en el pueblo.\" <\/em><a href=\"http:\/\/lema.rae.es\/drae\/?val=popularidad\">As\u00ed es como define la RAE la popularidad.<\/a> La aprobaci\u00f3n de los dem\u00e1s es algo ansiado por muchos. <strong>Algunos lo ven como un fin en s\u00ed mismo, y no como la consecuencia no deseada de la b\u00fasqueda de la excelencia y de la conquista del prestigio<\/strong>, que suele ser el camino m\u00e1s dif\u00edcil para obtener popularidad (de hecho, cada vez es m\u00e1s frecuente que ese camino conduzca a la impopularidad).<!--more--><\/p>\n<p>Vivimos en un momento en el que a cualquiera se le ofrecen herramientas f\u00e1ciles de usar para obtener popularidad por la v\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil. A pie de calle, cualquiera puede abrirse una cuenta de Twitter y obtener el favor de los dem\u00e1s; esa red social est\u00e1 plagada de <strong>gente con pocos escr\u00fapulos y decenas de miles de seguidores que aplauden las m\u00e1s solemnes majader\u00edas<\/strong>, a menudo lanzadas como gestos de rebeld\u00eda cuando la mayor\u00eda de las veces no son m\u00e1s que tributos al pensamiento dominante, si de esta forma podemos definir una seria de t\u00f3picos y de consignas sin el menor cimiento argumental.<\/p>\n<p>En la esfera familiar <strong>hay muchos padres empe\u00f1ados en pasar por amigos de sus hijos<\/strong>, ante los cuales han renunciado a ejercer la autoridad que requiere esa ardua y noble tarea que es la educaci\u00f3n. No es nada infrecuente, al mismo tiempo, encontrarse con que esos mismos padres son incapaces de educar a sus hijos o incluso de convivir con ellos. La palabra \"consentido\" se ha convertido en el adjetivo id\u00f3neo para describir a muchos de esos <strong>cr\u00edos cuyos padres parecen empe\u00f1ados en no decirles nunca que \"no\" a nada<\/strong>.<\/p>\n<p>En la vida p\u00fablica tenemos cada vez m\u00e1s l\u00edderes <strong>pol\u00edticos obsesionados no tanto por servir al bien com\u00fan y hacer lo correcto, sino con obtener -por los medios que sean- el apoyo popular para poder garantizarse la elecci\u00f3n y la reelecci\u00f3n<\/strong>. En un r\u00e9gimen pol\u00edtico que permite al Estado apropiarse de buena parte de la riqueza nacional, <strong>la pol\u00edtica de \"pan y circo\" ha llegado a cotas nunca vistas<\/strong>. Parad\u00f3jicamente, ello ha llevado a los ciudadanos a competir por ser acreedores de un favor pol\u00edtico -disfrazado de \"derechos sociales\"- que ellos mismos pagan por medio de aut\u00e9nticos atracos fiscales.<\/p>\n<p>En el terreno de la comunicaci\u00f3n vemos como <strong>muchos periodistas son capaces de pisotear la verdad en favor del morbo, del sensacionalismo y de otras formas burdas de captar la atenci\u00f3n de la audiencia<\/strong>, aunque con ellas est\u00e9n consiguiendo hundir a su propia profesi\u00f3n en el m\u00e1s absoluto descr\u00e9dito.<\/p>\n<p>Incluso podr\u00edamos hablar de quienes habiendo seguido la noble vocaci\u00f3n de guiar a los dem\u00e1s en el terreno espiritual, <strong>acaban por renunciar a los duros sacrificios y frecuentes incomprensiones que acarrea la defensa de la verdad, de la \u00e9tica y de la moral<\/strong>, a cambio del siempre gratificante aplauso de los feligreses o de los medios, cuando no de la simple tranquilidad de no tener que sufrir las persecuciones que padecen quienes s\u00ed se atreven a defender lo que muchos -por comodidad, por pereza o por desidia- prefieren no o\u00edr.<\/p>\n<p><strong>No considero pesimista el panorama que acabo de exponer.<\/strong> Aunque algunos no se quieran enterar, la realidad no cambia por el hecho de confundirla con los propios deseos, o por aproximarse a ella con una actitud buenista que, parad\u00f3jicamente, acaba por alejarnos del mundo real. <strong>A nuestro alrededor hay mucha buena gente, personas que se sacrifican por los dem\u00e1s, empezando por sus familias. Tambi\u00e9n hay buenos pol\u00edticos y buenos comunicadores<\/strong>, que a menudo tienen que sufrir injustas generalizaciones mientras se mueven en un ambiente que no se lo pone nada f\u00e1cil. <strong>Y por supuesto hay buenos gu\u00edas espirituales<\/strong>, que prefieren afrontar el nunca deseado odio ajeno antes que renunciar a la verdad a cambio de un aplauso. Obviamente, <strong>optar por lo correcto no implica asumir una actitud de aguafiestas en cualquier circunstancia<\/strong>, pero en muchas ocasiones hace falta que alguien diga verdades inc\u00f3modas y muchos prefieren call\u00e1rselas para no molestar, para no sufrir las iras de los intolerantes o incluso para seguir siendo aceptados por los dem\u00e1s, aunque sea a costa de renunciar a s\u00ed mismos. Parad\u00f3jicamente, con esa actitud <strong>no estamos construyendo una sociedad menos conflictiva, sino una sociedad m\u00e1s desp\u00f3tica y violenta<\/strong>, pues renunciando a defender nuestras convicciones, renunciando a decir la verdad por inc\u00f3moda que sea, lo \u00fanico que conseguimos es que se reduzcan cada vez m\u00e1s los l\u00edmites de la libertad y aumenten cada vez m\u00e1s los de la intolerancia. Me pregunto a qu\u00e9 extremo tendremos que llegar para que algunos se den cuenta de ello.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abAceptaci\u00f3n y aplauso que alguien tiene en el pueblo.\u00bb As\u00ed es como define la RAE la popularidad. La aprobaci\u00f3n de los dem\u00e1s es algo ansiado por muchos. 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