{"id":66605,"date":"2026-08-09T18:09:01","date_gmt":"2026-08-09T16:09:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/?p=66605"},"modified":"2026-08-09T18:12:16","modified_gmt":"2026-08-09T16:12:16","slug":"cuando-el-cine-era-una-forma-de-vivir-vigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/2026\/08\/09\/cuando-el-cine-era-una-forma-de-vivir-vigo\/","title":{"rendered":"Cuando el cine era una forma de vivir Vigo"},"content":{"rendered":"<p><!--more--><\/p>\n<p><big>Por \u00c1lvaro J. D\u00edaz-Mella<\/big><\/p>\n<p><strong>Cada ma\u00f1ana, al abrir la ventana de mi casa, lo primero que veo es el Teatro-Cine Fraga.<\/strong> Resulta curioso. Despu\u00e9s de toda una vida viviendo en Vigo, he acabado frente a uno de los edificios que mejor simbolizan la historia cinematogr\u00e1fica de la ciudad. Y, sin embargo, hac\u00eda a\u00f1os que apenas iba al cine.<\/p>\n<p><rel><a href=\"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/2026\/06\/17\/ricardo-mella-y-miguel-anxo-bastos-dos-vigueses-incomodos\/\">Ricardo Mella y Miguel Anxo Bastos, dos vigueses inc\u00f3modos<\/a><\/rel><br \/>\n<rel><a href=\"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/2026\/06\/07\/vigo-se-muere-la-ciudad-de-las-luces-que-se-apaga\/\">Vigo se muere. La ciudad de las luces que se apaga<\/a><\/rel><\/p>\n<p><strong>Hace unos d\u00edas decid\u00ed romper esa rutina. Fui yo solo a ver la \u00faltima pel\u00edcula de Spider-Man.<\/strong> No me gust\u00f3 demasiado. Sin embargo, hubo algo que s\u00ed me reconfort\u00f3. La sala estaba llena de padres con sus hijos y de pandillas de adolescentes que re\u00edan, comentaban la pel\u00edcula y hac\u00edan planes para despu\u00e9s. Durante unos instantes tuve la sensaci\u00f3n de estar contempl\u00e1ndonos a nosotros mismos muchos a\u00f1os atr\u00e1s. Sal\u00ed del cine con la certeza de que aquella tarde hab\u00eda recuperado una costumbre que llevaba demasiado tiempo abandonada.<\/p>\n<p><strong>Hay ciudades que tambi\u00e9n crecen dentro de nosotros. No porque cambien sus calles, sino porque cada etapa de nuestra vida queda unida para siempre a un lugar concreto.<\/strong> Cuando pienso en mi infancia y en mi adolescencia, inevitablemente vuelvo a los cines de Vigo. No evoco \u00fanicamente las pel\u00edculas. Vuelvo, sobre todo, a la persona que era cuando las ve\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Nac\u00ed en diciembre de 1961, cuando Vigo viv\u00eda la \u00e9poca dorada de sus salas cinematogr\u00e1ficas.<\/strong> A mediados de los a\u00f1os sesenta lleg\u00f3 a reunir alrededor de una veintena de cines funcionando simult\u00e1neamente entre el centro y los barrios, una concentraci\u00f3n extraordinaria para una ciudad de su tama\u00f1o. Pero aquello fue mucho m\u00e1s que una abundancia de pantallas. Los cines formaban parte de la vida cotidiana de varias generaciones de vigueses y terminaron convirti\u00e9ndose en escenarios donde crecimos, hicimos amigos y acumulamos recuerdos que a\u00fan hoy permanecen intactos.<\/p>\n<p><strong>Mis primeros recuerdos est\u00e1n ligados al cine parroquial.<\/strong> Iba de la mano de mis padres y, por muy poco dinero, disfrut\u00e1bamos de una sesi\u00f3n doble, una naranjada y alguna chuche de las de entonces. Primero llegaron las pel\u00edculas de Disney. Despu\u00e9s aquellas interminables sesiones dobles de romanos, de artes marciales o de vaqueros italianos que tanto nos fascinaban siendo ni\u00f1os. A esa edad, todo parec\u00eda inmenso: la oscuridad de la sala, el tama\u00f1o de la pantalla y la emoci\u00f3n de esperar a que comenzara la pel\u00edcula convert\u00edan una tarde cualquiera en una aventura.<\/p>\n<p><strong>Poco despu\u00e9s llegaron las primeras salidas con los compa\u00f1eros del colegio.<\/strong> Ya no hac\u00eda falta que nos acompa\u00f1aran los mayores. Quedar para ir al cine bastaba para sentirnos un poco m\u00e1s independientes. La pel\u00edcula importaba, por supuesto, pero tambi\u00e9n todo lo que la rodeaba.<\/p>\n<p><strong>Con la adolescencia cambiaron los escenarios, aunque no el ritual. Los grandes estrenos nos esperaban en el Fraga, el Tamberlick, el Ode\u00f3n, el Cinema Radio, el Cine Vigo, el Ronsel<\/strong> y tantas otras salas que daban personalidad a Vigo. Tambi\u00e9n cambiaron las pel\u00edculas y, quiz\u00e1 sin darnos cuenta, nosotros cambiamos con ellas. Llegaron <em>Tibur\u00f3n<\/em>, <em>La guerra de las galaxias<\/em> o <em>El exorcista<\/em>. Algunas nos hicieron so\u00f1ar; otras nos impresionaron mucho m\u00e1s de lo que est\u00e1bamos dispuestos a reconocer. Confieso que <em>El exorcista<\/em> me dej\u00f3 tantas noches en vela que todav\u00eda hoy, cuando alguien la menciona, vuelve a mi memoria aquella primera vez que la vi en una gran pantalla.<\/p>\n<p><strong>No exist\u00edan los tel\u00e9fonos m\u00f3viles ni los grupos de WhatsApp. Si quer\u00edas quedar con los amigos hab\u00eda que llamar al tel\u00e9fono fijo de su casa y confiar en que contestara \u00e9l, y no sus padres.<\/strong> Despu\u00e9s llegaba el paseo hasta el centro, las conversaciones sobre qu\u00e9 pel\u00edcula elegir y la inevitable cola delante de la taquilla. Aquella espera tambi\u00e9n formaba parte del plan. Mir\u00e1bamos los carteles, coment\u00e1bamos los estrenos y hac\u00edamos planes para despu\u00e9s. Sin darnos cuenta, la pel\u00edcula ya hab\u00eda empezado.<\/p>\n<p><strong>Y cuando terminaba, la tarde todav\u00eda continuaba. Frente al Fraga estaba el Blue Hut y, pocos a\u00f1os despu\u00e9s, el Corner Hut se convirti\u00f3 en otro de esos lugares inseparables de nuestra juventud.<\/strong> Todav\u00eda recuerdo el primer perrito caliente que com\u00ed y, m\u00e1s adelante, la primera hamburguesa. Hoy pueden parecer recuerdos insignificantes, pero entonces formaban parte de un mismo rito. No qued\u00e1bamos para comer una hamburguesa; qued\u00e1bamos para ir al cine, y la hamburguesa llegaba despu\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>Con el paso de los a\u00f1os fueron cerrando unas salas y apareciendo otras formas de disfrutar del cine.<\/strong> La televisi\u00f3n lleg\u00f3 a los hogares, luego el v\u00eddeo, luego las plataformas. Cada novedad hizo m\u00e1s c\u00f3modo ver pel\u00edculas en casa. Sin embargo, entre tanto progreso tambi\u00e9n desapareci\u00f3 algo dif\u00edcil de reemplazar. <strong>Vigo no perdi\u00f3 \u00fanicamente salas de cine. Fue perdiendo, casi sin darse cuenta, una forma de vivir la ciudad. Aquellos cines no eran solo edificios donde se proyectaban pel\u00edculas. Eran lugares de encuentro.<\/strong> All\u00ed coincid\u00edan familias enteras, grupos de amigos, parejas j\u00f3venes y vecinos del mismo barrio. El cine formaba parte de la vida de Vigo tanto como sus plazas, sus cafeter\u00edas o sus calles comerciales.<\/p>\n<p><strong>Yo mismo apenas iba ya al cine. La comodidad pesa. Tambi\u00e9n la inmensa oferta de las plataformas, que permiten ver casi cualquier pel\u00edcula en cualquier momento sin salir de casa.<\/strong> Existe, adem\u00e1s, otra raz\u00f3n, quiz\u00e1 m\u00e1s importante. Antes bastaba una llamada al tel\u00e9fono fijo para quedar con los amigos. Hoy todos seguimos siendo amigos, pero cada uno tiene su familia, su trabajo, sus horarios y sus propias obligaciones. Coincidir resulta mucho m\u00e1s dif\u00edcil.<\/p>\n<p><strong>Por eso aquella tarde sal\u00ed solo hacia el cine. Y creo que volver\u00e9 a hacerlo.<\/strong> Me he propuesto volver al cine con la regularidad que hab\u00eda perdido. Probablemente muchas veces elegir\u00e9 una sesi\u00f3n en versi\u00f3n original en los Multicines Norte. Me habr\u00eda gustado compartir ese plan con alguno de aquellos amigos de juventud, pero as\u00ed es la vida.<\/p>\n<p><strong>Quiz\u00e1 la verdadera nostalgia no consista en echar de menos los cines que desaparecieron, sino la etapa de nuestra vida que vivimos dentro de ellos.<\/strong> Todav\u00eda podemos conservar algo de aquel esp\u00edritu. Mientras siga entrando en una sala oscura y se apaguen las luces, seguir\u00e9 sintiendo, aunque solo sea durante un instante, la misma ilusi\u00f3n del ni\u00f1o que iba de la mano de sus padres al cine parroquial. Y mientras vea a otros ni\u00f1os entrar con sus padres o a grupos de adolescentes ocupar sus butacas con la misma ilusi\u00f3n que nosotros ten\u00edamos entonces, sabr\u00e9 que, de alguna manera, la historia contin\u00faa.<\/p>\n<p>Porque, al final, el cine fue tambi\u00e9n el escenario donde muchos vigueses escribimos una parte de nuestra vida.<\/p>\n<p><strong>\u00c1lvaro J. D\u00edaz-Mella<\/strong><br \/>\nVigo, agosto de 2026<\/p>\n<p>---<\/p>\n<p><small>Foto: <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Fraga,_Luis_Guti%C3%A9rrez_Soto,_C%C3%A9sar_Portela.JPG\" target=\"_blank\">HombreDHojalata \/ Wikimedia<\/a>. El antiguo Teatro Cine Fraga, en Vigo.<\/small><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":343,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[12511,2],"tags":[27619,27618,27617,11454,1805,27620,27616,11460],"class_list":["post-66605","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diptico","category-cine-y-tv","tag-cine-ronsel-vigo","tag-cine-tamberlick-vigo","tag-cinema-radio-vigo","tag-espana","tag-galicia","tag-multicines-norte-vigo","tag-teatro-cine-fraga-vigo","tag-vigo"],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-08-16 20:33:56","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/users\/343"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66605"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66605\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}