{"id":66759,"date":"2026-08-18T18:42:48","date_gmt":"2026-08-18T16:42:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/?p=66759"},"modified":"2026-08-18T18:44:40","modified_gmt":"2026-08-18T16:44:40","slug":"los-hijos-que-no-tuvimos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/2026\/08\/18\/los-hijos-que-no-tuvimos\/","title":{"rendered":"Los hijos que no tuvimos"},"content":{"rendered":"<p><!--more--><big>Por \u00c1lvaro J. D\u00edaz-Mella<\/big><\/p>\n<p><strong>Mam\u00e1. Pap\u00e1. Probablemente sean dos de las primeras palabras que aprendimos y dos de las que m\u00e1s veces pronunciamos durante nuestra infancia.<\/strong> Son tan sencillas que apenas pensamos en ellas, pero est\u00e1n ligadas a nuestros primeros recuerdos, a la casa en la que crecimos, a quien nos llevaba de la mano, nos consolaba o nos esperaba al volver del colegio. <strong>Como sigamos as\u00ed, llegar\u00e1 un momento en que habr\u00e1 cada vez menos ni\u00f1os para pronunciarlas y, con el paso de las generaciones, menos adultos que lleguen a ser llamados mam\u00e1 o pap\u00e1.<\/strong> Quiz\u00e1 ah\u00ed, en algo tan simple y tan profundamente humano, se entienda mejor nuestra crisis de natalidad que en cualquier estad\u00edstica.<\/p>\n<p><rel><a href=\"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/2026\/06\/07\/vigo-se-muere-la-ciudad-de-las-luces-que-se-apaga\/\">Vigo se muere. La ciudad de las luces que se apaga<\/a><\/rel><br \/>\n<rel><a href=\"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/2026\/08\/09\/cuando-el-cine-era-una-forma-de-vivir-vigo\/\">Cuando el cine era una forma de vivir Vigo<\/a><\/rel><\/p>\n<p><strong>Mis padres tuvieron cuatro hijos: mis tres hermanas y yo. Yo tuve uno. Durante muchos a\u00f1os esa diferencia no me dijo gran cosa. Hoy s\u00ed.<\/strong> Alargu\u00e9 mi solter\u00eda hasta los 41 a\u00f1os y me cas\u00e9 el 28 de septiembre de 2002. Recuerdo perfectamente que estaba muy nervioso delante del cura y, cuando lleg\u00f3 el momento de prometer fidelidad a mi mujer, le promet\u00ed felicidad. El sacerdote no me corrigi\u00f3; pareci\u00f3 hacerle gracia aquel lapsus y la ceremonia continu\u00f3. <strong>Nuestro hijo naci\u00f3 en julio de 2004 y, alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, hablamos de tener otro.<\/strong> Mi mujer, ocho a\u00f1os m\u00e1s joven que yo, me respondi\u00f3 con bastante retranca que no quer\u00eda convertirse en una joven viuda. Nos re\u00edmos, la vida sigui\u00f3 adelante y ese segundo hijo nunca lleg\u00f3. Hoy, con la perspectiva que dan los a\u00f1os, reconozco algo que entonces no pensaba demasiado: me habr\u00eda gustado tener m\u00e1s hijos, y sospecho que detr\u00e1s de las cifras de natalidad hay muchas historias que, sin ser iguales a la m\u00eda, terminan de una forma parecida.<\/p>\n<p><strong>No cuento esto porque mi familia demuestre ninguna teor\u00eda demogr\u00e1fica<\/strong>, pero cuando miro lo ocurrido en Galicia desde finales de la d\u00e9cada de 2000 descubro que nuestra peque\u00f1a historia se parece demasiado a la de toda una sociedad. <strong>En 2008 nacieron aqu\u00ed 23.175 ni\u00f1os; en 2024 fueron 13.350, m\u00e1s de un 40 % menos.<\/strong> La fecundidad se encuentra en 0,95 hijos por mujer, muy lejos de los 2,1 asociados al reemplazo generacional y, en 2025, seg\u00fan los datos provisionales disponibles, mientras nac\u00edan alrededor de 13.556 ni\u00f1os, mor\u00edan 33.456 personas: casi 20.000 de diferencia en un solo a\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>Quiz\u00e1 el dato m\u00e1s revelador sea otro. Las encuestas indican que muchos espa\u00f1oles quieren tener m\u00e1s hijos de los que finalmente tienen<\/strong> y, en la Encuesta de Fecundidad del INE de 2018, casi tres de cada cuatro mujeres declaraban querer al menos dos. Por eso resulta demasiado f\u00e1cil despachar el problema diciendo que los j\u00f3venes ya no quieren tener hijos. La pregunta verdaderamente interesante es otra: <strong>\u00bfqu\u00e9 ha ocurrido entre la familia que muchas personas imaginan y la que finalmente consiguen formar?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hay una canci\u00f3n del grupo quebequ\u00e9s Mes A\u00efeux<\/strong>, <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=K2Ny2_VtArs\" target=\"_blank\">D\u00e9g\u00e9n\u00e9rations<\/a>, que siempre me ha llamado la atenci\u00f3n. Fue escrita al otro lado del Atl\u00e1ntico, pero podr\u00eda estar hablando de Galicia. Recorre generaciones de antepasados que trabajaron la tierra, descendientes que terminaron desprendi\u00e9ndose de ella y otros que vuelven a so\u00f1ar con tener un peque\u00f1o pedazo propio. <strong>Algo parecido sucede con la familia: generaciones con much\u00edsimos hijos van dando paso a otras cada vez m\u00e1s peque\u00f1as hasta llegar a alguien que acaba so\u00f1ando con una gran mesa rodeada de ni\u00f1os.<\/strong> Cambiemos Quebec por Vigo y la historia resulta inquietantemente familiar.<\/p>\n<p><strong>Nuestros abuelos conocieron pobreza, emigraci\u00f3n, trabajos agotadores y unas condiciones de vida que nadie sensato desear\u00eda recuperar.<\/strong> Las mujeres ten\u00edan muchas menos oportunidades y libertades, aunque desempe\u00f1aron tradicionalmente un papel central en la casa, la familia y, en muchos lugares, tambi\u00e9n en la econom\u00eda dom\u00e9stica. <strong>Aquella imagen de una Galicia casi matriarcal puede resultar exagerada en sentido hist\u00f3rico, pero contiene una realidad reconocible: muchas casas gallegas giraban alrededor de una mujer.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Su incorporaci\u00f3n plena al mercado laboral supuso independencia econ\u00f3mica, oportunidades profesionales y capacidad de elecci\u00f3n.<\/strong> El problema fue que cambiamos el modelo familiar mucho m\u00e1s deprisa de lo que cambiamos el modelo laboral. Se nos present\u00f3 aquella transformaci\u00f3n como perfectamente compatible con la vida familiar gracias a una palabra que llevamos d\u00e9cadas repitiendo: conciliaci\u00f3n. Y es ah\u00ed donde, a mi juicio, aparece una de las grandes farsas de nuestro tiempo, no porque las mujeres trabajen fuera de casa, sino porque nunca construimos una conciliaci\u00f3n familiar y laboral verdaderamente satisfactoria.<\/p>\n<p><strong>Para demasiadas familias, conciliar sigue significando hacer encaje de bolillos<\/strong> para recoger a los ni\u00f1os, recurrir diariamente a los abuelos, pagar guarder\u00edas o cuidadores, reducir una jornada o sacrificar oportunidades profesionales. <strong>Hemos conseguido que ambos progenitores trabajen, pero no necesariamente que puedan compatibilizar el trabajo con la crianza.<\/strong> Conciliar no deber\u00eda consistir simplemente en encontrar un lugar donde dejar a nuestros hijos mientras trabajamos, sino en disponer de tiempo para estar con ellos.<\/p>\n<p><strong>A ello se suman la vivienda, los salarios, la precariedad y una emancipaci\u00f3n cada vez m\u00e1s tard\u00eda.<\/strong> Las grandes decisiones se van aplazando: primero los estudios, despu\u00e9s el trabajo, la vivienda, la pareja y, finalmente, los hijos. Cuando llega el momento de pensar en el segundo o en el tercero, a veces el calendario ha empezado a decidir por nosotros; lo s\u00e9 porque, en alguna medida, a m\u00ed me ocurri\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Tambi\u00e9n han cambiado nuestras relaciones. La separaci\u00f3n y el divorcio forman hoy parte de las trayectorias vitales con una normalidad desconocida para la generaci\u00f3n de nuestros abuelos.<\/strong> Eso no significa que los divorcios sean la causa de la baja natalidad ni que aquellos matrimonios fueran necesariamente mejores, pues muchos permanec\u00edan unidos por dependencia econ\u00f3mica, presi\u00f3n social o falta de alternativas. Pero parece razonable preguntarse hasta qu\u00e9 punto la formaci\u00f3n m\u00e1s tard\u00eda de parejas estables, las rupturas y la necesidad de reconstruir una vida sentimental influyen en una decisi\u00f3n que exige pensar a largo plazo: tener hijos.<\/p>\n<p><strong>En este contexto, llama la atenci\u00f3n que la Xunta de Galicia, a trav\u00e9s de su Plan Gallego de Reproducci\u00f3n Humana Asistida, contemple la preservaci\u00f3n de \u00f3vulos en la sanidad p\u00fablica<\/strong> para mujeres de entre 30 y 35 a\u00f1os que decidan retrasar la maternidad por motivos personales. Como avance m\u00e9dico, la vitrificaci\u00f3n puede ser extraordinariamente \u00fatil; como respuesta p\u00fablica a las dificultades que llevan a posponer la maternidad, me parece el en\u00e9simo parche auton\u00f3mico. <strong>Si una mujer quiere ser madre pero lo aplaza porque no puede acceder a una vivienda<\/strong>, carece de estabilidad laboral o no consigue conciliar, <strong>quiz\u00e1 deber\u00edamos actuar prioritariamente sobre esos obst\u00e1culos<\/strong> en lugar de acostumbrarnos a gestionar sus consecuencias.<\/p>\n<p><strong>No existen explicaciones sencillas. Malta, por ejemplo, combina una de las legislaciones sobre aborto m\u00e1s restrictivas de Europa con la fecundidad m\u00e1s baja de la Uni\u00f3n Europea.<\/strong> Ninguna ley, subvenci\u00f3n, guarder\u00eda o desgravaci\u00f3n fiscal puede por s\u00ed sola explicar ni solucionar un fen\u00f3meno tan profundo. La natalidad habla de econom\u00eda y pol\u00edticas p\u00fablicas, pero tambi\u00e9n de nuestra forma de vivir, de relacionarnos, de entender el compromiso y de las prioridades que establecemos mientras creemos que todav\u00eda tenemos todo el tiempo por delante.<\/p>\n<p><strong>Las consecuencias tampoco se reducen a las pensiones o a la sostenibilidad del Estado del bienestar.<\/strong> Una sociedad con menos hijos acaba teniendo tambi\u00e9n menos hermanos, t\u00edos, sobrinos y primos, y con ellos se reducen esas redes familiares que durante generaciones estuvieron ah\u00ed cuando alguien enfermaba, envejec\u00eda, perd\u00eda un trabajo o simplemente necesitaba compa\u00f1\u00eda. <strong>Tener o no tener hijos pertenece, naturalmente, al \u00e1mbito de decisi\u00f3n de cada persona<\/strong>, pero cuando millones de decisiones individuales producen una sociedad en la que apenas nacen ni\u00f1os, las consecuencias terminan afect\u00e1ndonos a todos.<\/p>\n<p><strong>Hoy no puedo cambiar lo que hice entonces, ni s\u00e9 qu\u00e9 habr\u00eda ocurrido de haber elegido otro camino.<\/strong> La vida no permite recorrer dos caminos para comparar despu\u00e9s los resultados; solo s\u00e9 que hoy me habr\u00eda gustado tener alg\u00fan hijo m\u00e1s sentado alrededor de mi mesa. <strong>Quienes ahora tienen veinte o treinta a\u00f1os todav\u00eda est\u00e1n escribiendo esa parte de su historia<\/strong>, y nuestra obligaci\u00f3n como sociedad no consiste en decirles cu\u00e1ntos hijos deben tener, sino en procurar que quienes quieran formar una familia puedan hacerlo sin que una vivienda imposible, un sueldo insuficiente, unos horarios incompatibles o el paso inexorable del tiempo terminen decidiendo por ellos.<\/p>\n<p><strong>Quiz\u00e1 as\u00ed, dentro de treinta a\u00f1os, haya menos personas mirando hacia atr\u00e1s y pensando en los hijos que no tuvieron.<\/strong> Y seguir\u00e1n existiendo ni\u00f1os para quienes dos palabras tan antiguas y sencillas como mam\u00e1 y pap\u00e1 sean tambi\u00e9n las primeras de su propia historia.<\/p>\n<p><strong>\u00c1lvaro J. D\u00edaz-Mella<\/strong><br \/>\nVigo, agosto de 2026<\/p>\n<p>---<\/p>\n<p><small>Imagen: Grok.<\/small><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":343,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[12511,11280],"tags":[10247,2045],"class_list":["post-66759","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diptico","category-firmas-invitadas","tag-familia","tag-maternidad"],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-08-25 23:12:22","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66759","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/users\/343"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66759"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66759\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66759"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66759"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66759"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}