Apelan a la utópica 'igualdad de género' para agredir a la naturaleza humana

Feministas contra la feminidad: se cuece algo mucho peor que prohibir las faldas escolares

Grupos feministas han lanzado un polémico manifiesto arremetiendo contra las faldas de los uniformes escolares femeninos, simplemente porque no coinciden con la ideología de género.

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¿Ser iguales ante la ley significa que tenemos que ser iguales en todo?

En el manifiesto (se puede leer aquí), estas organizaciones (entre otras, la Asociación de Mujeres Juezas de España, la Asociación Feminismo en Red y la Asociación Frida Khalo), afirman que “miles de niñas son obligadas, hoy en día en España, a ir al colegio en falda, a diferencia de sus compañeros niños que llevan pantalón”. Lo consideran una “realidad discriminatoria” porque “diferencia, mediante el uso de uniforme escolar de falda o pantalón, a las niñas y niños en muchísimos colegios.” Creen, así mismo, que esto “vulnera el derecho fundamental a la igualdad del artículo 14 de nuestra Constitución Española”. Señal de que no se lo han leído:

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”

Señalo la parte que se debieron saltar estas feministas, porque ese artículo se refiere a la igualdad ante la ley, no a la uniformidad a nivel social. Pero como ya he señalado, estas feministas hablan de “realidad discriminatoria”. Es decir, creen que la realidad nos hace diferentes, y en esto tienen razón. Los hombres y las mujeres somos diferentes, niños y mayores somos diferentes, y pasa lo mismo con morenos y rubios, blancos y negros, gordos y flacos, altos y bajos, etc. Que seamos iguales ante la ley no significa que tengamos que ser iguales en todo. Esto es lo que no acaba de entender el igualitarismo progre, aunque mejor sería hablar de uniformismo, pues lo que buscan es destruir cualquiera de las diferencias que hay entre los sexos.

El complejo de inferioridad del feminismo de género ante lo masculino

La paradoja es que por medio de la ideología de género, estas feministas muestran un tremendo complejo de inferioridad respecto de los hombres, considerando lo masculino como lo mejor, aunque la realidad demuestre que no es así. Veamos un ejemplo en este párrafo del manifiesto:

“Esta imposición a niñas y niños de un uniforme diferenciado, desde edades muy tempranas, mantiene vivos indeseables roles de género que toda sociedad avanzada desea evitar, que transmite a las niñas el mensaje de que su género les limita, empobreciendo su potencial como persona.”

Para empezar, la existencia de diferencias sexuales -eso que ellas llaman “roles de género”- es algo natural, y tacharlas de “indeseables” es obrar contra la propia naturaleza humana, una actitud que han intentado muchas ideologías y siempre con desastrosas consecuencias. Por otra parte, no entiendo en qué modo una falda puede limitar a alguien o empobrecer su potencial como persona. El uso de faldas por parte de las mujeres y de pantalones por los hombres es algo relacionado con la fisionomía de cada sexo. Pero además de esto, hay un hecho que esas feministas obvian por completo, y es que a pesar de que se ha extendido mucho el uso de pantalones entre las mujeres, muchas de ellas siguen usando la falda porque quieren. ¿Qué pretenden, imponerles algo que no desean con la excusa de que todos tenemos que ser iguales en todo?

Lavando cerebros en aras de una meta inalcanzable

Ya sé cuál será la explicación que le dan esas feministas al hecho de que haya mujeres que siguen prefiriendo cosas que a las feministas les parecen indeseables: que es el fruto de muchos años de una educación machista. Lo que vienen a decirnos las feministas es que su opinión es la única válida y correcta y debe ser impuesta a todos, aunque eso signifique pasar por encima de las naturales inclinaciones de cada sexo e incluso de las libertades individuales de las propias mujeres. Además, el feminismo de género es una ideología inmune al contraste con la realidad:cada vez que los hechos demuestran su error, esa ideología se remite a un falaz comodín argumental: la apelación a un futuro utópico en el que esos hechos no se darían porque habríamos alcanzado la plena igualdad sexual. Este discurso utópico no es nuevo: la ideología de género surgió del marxismo en las décadas de 1960 y 1970 y ha copiado sus trampas argumentales. El comunismo prometía una sociedad sin clases, en la que todos seríamos iguales. En esa sociedad no existiría la envidia, ni la codicia ni la avaricia. Con ese discurso y recurriendo a la coacción estatal -un futuro perfecto y armonioso era una meta por la que valía la pena sacrificar cualquier libertad, pensaron muchos-, el comunismo lavó el cerebro a varias generaciones de niños, incluso consiguiendo que delatasen a sus padres si les consideraban desleales hacia el Estado socialista. Les hizo asumir que lo ideal era una sociedad sin libertad ni propiedad privada, es decir, que lo ideal era la más absoluta opresión. En su novela “1984”, Orwell plasmó esa manipulación de las conciencias con un famoso lema: “La guerra es paz, la libertad es esclavitud, la ignorancia es la fuerza”.

¿Lo próximo será imponer pelos cortos y prohibir el sostén?

Las feministas de género están haciendo lo mismo con la inestimable ayuda de todo el arco parlamentario (incluso del PP), al imponer sus tesis en las escuelas por medio de leyes al efecto. Ahora quieren imponer a las niñas la idea de que su feminidad, aquello que las diferencia de los varones, es una tara, algo que deben rechazar para ser iguales a los niños en todo, para que así las feministas se vean liberadas de su complejo de inferioridad respecto de los varones. Lo siguiente será imponer a las niñas llevar el pelo corto, o prohibirles los sostenes, lanzando contra ambos los mismos absurdos alegatos que contra las faldas. ¿Os parece exagerado? El año pasado una popular revista afirmó que “el pelo corto es un símbolo de rebeldía contra una canon de belleza establecido por los hombres”. Hace unos meses se publicó un manifiesto feminista contra los sostenes, identificando estas prendas con el “miedo” y los “dictados machistas”. A día de hoy las mujeres son muy libres de llevar el pelo corto o ir sin sujetador. Pero cuando el feminismo identifica esas dos opciones como la oposición al machismo, lo que se está cociendo es la próxima imposición feminista a las mujeres. Y es que si algo ha demostrado el feminismo de género es que ya no lucha contra la desigualdad, sino contra la realidad, y no lo hace intentando convencer a la gente, sino exigiendo que se impongan sus tesis ideológicas a toda la sociedad.

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Comentarios (Blog):

  1. atraval

    ¿Nos veremos obligados a tener que vivir en un mundo donde impere la IMBECILIDAD con exclusión de la realidad y la verdad?…

  2. JDD

    Mezclando lo que dice este articulo con una frase ya bastante conocida: Para las feministas llevar falda es una imposicion cultural pero llevar hijab es una libre eleccion de la mujer.

  3. Maite

    Las ha debido lobotomizar químicamente o algo parecido, sino no se explica aberración.

  4. Mara Nogueira

    Estoy de acuerdo contigo Elentir, en que demuestran un sentimiento de inferioridad muy acusado. ¿Y por qué no hacer campaña para que los hombres se vistan y comporten como las mujeres? ¿Por qué tenemos las mujeres que parecernos a los hombres y no al revés?
    Hombres y mujeres somos distintos (afortunadamente) y ello nos hace iguales, pues somos una misma realidad.
    Hace poco terminé Cisnes Salvajes, sobre la China comunista. Magnífico libro que describe el lavado de cerebro de “todos somos iguales” y “no hay clases”.
    Un saludo

  5. pacococo

    Aparte del sentimiento de inferioridad, que sobre eso se podría hablar mucho ya que las mujeres no se sienten inferiores a los hombres y yo particularmente me siento inferior a las mujeres porque las mujeres pueden hacer cosas que yo no, nos encontramos con una manipulación de todo, consiste en obligar a aceptar cosas absurdas y una vez que aceptes lo absurdo, ya puedes aceptar cualquier cosa.

    Ellos se basan, como dices, en las trampas dialécticas del marxismo y lo más importante, en la debilidad argumental de los políticos no marxistas. El problema es que los marxistas tienen una ideología impresentable, pero la saben vender, con mentiras, pero la venden, los no marxistas han quedado reducidos a unos maricomplejines cuya única ideología es la economía. Naturalmente hay partidos no marxistas con ideologías claras y capaces de rebatir los sofismas marxistas, pero no salen en los medios, luego no existen.

  6. Luna

    Estas feministas ya no saben ni cómo exponer las cosas ni qué cosas exponer, han perdido el rumbo y ya todo les entra en contradicción. Aceptan, defienden y hasta imponen que un hombre vista faldas para sentirse mujer por que mantienen que no existe la diferencia sexual, que es algo optativo y burradas semejantes. Creo yo que donde el hombre pueda vestir faldas para identificarse como mujer, las mujeres podrán hacerlo. ¿O es que no?.

    Al final lo que sucede es que no nos pueden convencer de nada porque no se les entiende nada. Entonces sacan las obligaciones a relucir porque no pueden hacer nada más. Quien las comprenda, que las compre.

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