Una gaviota coja

Es una gaviota patiamarilla (Larus michahellis) en su edad joven, por eso tiene un plumaje parduzco. La vi a comienzos de agosto en La Coruña, en la calle Capitán Troncoso, detrás del Palacio de María Pita. Me fijé en ella porque andaba con dificultad, a saltos y con una pata levantada. Me quedé viéndola un rato. Estaba coja y me dio un poco de pena. Como ella vio que no le hacía ningún gesto hostil, se quedó cerca de mí sin mostrar temor.

Una señora paseaba con un perro pequeño y éste, de repente, se acercó corriendo y ladrando a la gaviota. Además de estar coja, no volaba bien. Fue dando pequeños vuelos escaleras abajo, hacia la plaza, hasta que se dio cuenta de que el perro estaba ya lejos. Yo también tenía que bajar, así que me fui tras la gaviota. Una vez en la plaza, la vio una niña pequeña que paseaba con su padre. La pequeña se le acercó con cuidado, y la joven gaviota no hizo gesto alguno de escapar. Les expliqué que la gaviota estaba coja y acababa de bajar las escaleras a saltos.

Un momento después la niña y su padre se marcharon. La gaviota siguió avanzando dificultosamente hacia el centro de la plaza. Siguió un momento avanzando detrás de mí. “Como sigas así vas a acabar en Vigo”, le dije. Llegaba la hora de marcharse y allí se quedó cojeando… Espero que encontrase algo de comer (es una plaza con varios restaurantes), porque en las condiciones en las que estaba, no tardaría en morirse de hambre.

Los polluelos se van a dormir
Un buen vídeo de las Islas Cíes rodado por una atrevida gaviota patiamarilla
El aseo de las gaviotas

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