Las raíces económicas proteccionistas del actual separatismo catalán

‘El privilegio catalán’: el tramposo patriotismo de quienes luego se abrazaron al separatismo

Ayer se presentó en Vigo el último libro de Jesús Laínz, “El privilegio catalán”, en un acto organizado por la asociación Vigueses por la Libertad y en el que participó la periodista Cristina Losada.

¿Quién publicó esta imagen de un soldado español pisando una bandera separatista?
Un recorrido por la ingeniería social del nacionalismo en Europa

Jesús Laínz es uno de los mayores expertos de España en lo que a nacionalismos se refiere. Como ya os he comentado alguna vez, su obra “Adiós España. Verdad y mentira de los nacionalismos” (2004) es el mejor compendio que he leído hasta hoy sobre los mitos y mentiras de los separatismos catalán, vasco y gallego. En 2011 publicó “Desde Santurce a Bizancio”, una obra que recorre los disparates de la ingeniería lingüística, en España y en el resto de Europa. En 2014 volvió sobre el tema de los nacionalismos en “España contra Cataluña. Historia de un fraude” (2014), un libro que recorre la historia del separatismo catalán y de sus mitos ideológicos.

“Hacer fortuna a pucheritos”: los privilegios de los industriales catalanes

En “El privilegio catalán”, Laínz vuelve a abordar el nacionalismo catalán, pero esta vez desde un punto de vista econonómico. A partir del famoso mito del “España nos roba”, el autor se remonta a la historia de los últimos siglos en lo referido a los privilegios de los que gozaron los industriales catalanes en el ámbito de las relaciones comerciales. Es imposible hacer aquí un resumen de todos los datos interesantes que aporta el libro, pero me quedaré con un ejemplo que menciona Laínz, ocurrido en 1849, cuando el gobierno de Narváez suavizó los aranceles sobre los productos siderúrgicos y buena parte de los textiles, lo que enfureció a los fabricantes catalanes, a pesar de que eso les acabó beneficiando, al verse obligados a apretarse las clavijas para rendir mejor ante la competencia. Laínz cita lo que un partidario del librecambismo de aquella época, el economista y diputado liberal barcelonés Joaquín María Sanromá y Creus, dijo sobre sus paisanos:

“Renovaron el material, formaron sociedades, buscaron capitales; y de entonces data lo único presentable y decentito que ha ido ostentando después su industria algodonera. Por supuesto, gimoteando siempre; siempre tan desatendidos, siempre tan melancólicos. Condición eterna de aquellas gentes: hacer fortuna a pucheritos“.

El papel de los industriales catalanes en la Guerra de Cuba

Otro punto que me ha parecido muy interesante es la responsabilidad de esos industriales catalanes en el desastre de Cuba. En Cuba se daba una situación muy parecida a la que detonó la Guerra de Independencia norteamericana (recordemos que el famoso Motín del Té de 1773 vino motivado por una ley que gravaba la importación de este producto -los colonos solían comprárselo a los holandeses- para beneficiar a la poderosa e influyente Compañía Británica de las Indias Orientales, que monopolizaba el comercio de té desde China). En el caso cubano, la economía local estaba paralizada por los aranceles impuestos desde la metrópoli, que en gran medida beneficiaban a la industria catalana. En 1890 los importadores y exportadores cubanos pidieron al gobierno que derogase la restrictiva Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas de 1882, que la isla gozasen de igualdad de derechos y deberes comerciales con los territorios de la metrópoli, y que se les permitiese exportar el azúcar, miel y tabaco libremente a los Estados Unidos. El principal rechazo a las peticiones de los cubanos vino de la patronal catalana Fomento del Trabajo Nacional, a la que Laínz señala como “la más influyente entidad proteccionista de España”. Los industriales catalanes invocaron el “honor” y el “bienestar de la patria” y acusaron a los cubanos de tener “un espíritu grandemente antipatriótico”.

Precisamente a causa de ello, cuando estalló la Guerra de Cuba en 1895, los barceloneses se echaron a la calle en masa “para celebrar la declaración de guerra contra los yanquis”, señala Laínz. “Durante toda la guerra la prensa catalana fue un constante clamor patriótico”, señala el autor, una cuestión que ya había abordado en su libro “España contra Cataluña”. Sin embargo, cuando llegó la derrota, esos mismos medios se lanzaron a culpar al resto de España, y en concreto a Castilla, de lo ocurrido. Los que hasta entonces se habían defendido el proteccionismo -que tanto les beneficiaba- en nombre del patriotismo, de repente se volvieron separatistas.

En fin, podría seguir añadiendo más datos interesantes, pero lo mejor es leer el libro. Lo puedes comprar en la web de Ediciones Encuentro, pulsando aquí. Como ya hice con las anteriores obras de Laínz, os lo recomiendo.

Podéis ver aquí un vídeo con un fragmento de la presentación de ayer:

También podéis ver aquí una serie de fotos de la conferencia que he subido a mi cuenta de Flickr:

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