"La democracia liberal ya no es capaz de proteger la dignidad de las personas"

Viktor Orbán anuncia la “construcción de la democracia cristiana del siglo XXI” en Hungría

El pasado jueves, Viktor Orbán pronunció el discurso de inicio de su cuarto mandato, un discurso cristiano que terminó con estas palabras: “Isten engem úgy segéljen” (Qué Dios me ayude).

Los húngaros se rebelan contra la élite de Bruselas y contra la izquierda en las urnas
Viktor Orbán: “Lucharemos contra los que quieren cambiar la identidad cristiana de Hungría y Europa”

Como recordaréis, en las elecciones parlamentarias húngaras del pasado 8 de abril, el partido Fidesz de Viktor Orbán y sus aliados del Partido Democrático Cristiano (KDNP) obtuvieron 133 de los 199 escaños de Asamblea Nacional, justo dos tercios. Una victoria rotunda que demuestra el rechazo mayoritario de los húngaros a las imposiciones de la élite de Bruselas, y que ha sido groseramente manipulada por medios ideológicamente hostiles a Orbán, en un nuevo ejemplo de falta de profesionalidad y de ética periodística de medios que se dicen serios.

“Somos demócratas cristianos y queremos una democracia cristiana”

Este jueves tuvo lugar el discurso de Orbán en su cuarta investidura como Primer Ministro de Hungría. El discurso se puede leer completo, traducido al inglés, en Visegrád Post. Del mismo me gustaría destacar la siguiente parte:

La democracia liberal ya no es capaz de proteger la dignidad de las personas, proporcionar libertad, garantizar la seguridad física o mantener la cultura cristiana. Algunos en Europa todavía están jugando con eso, porque creen que pueden repararlo, pero no comprenden que no es la estructura la que está defectuosa: el mundo ha cambiado. Nuestra respuesta a este mundo cambiado, la respuesta del pueblo húngaro, ha sido reemplazar el naufragio de la democracia liberal mediante la construcción de la democracia cristiana del siglo XXI. Esto garantiza la dignidad humana, la libertad y la seguridad, protege la igualdad entre hombres y mujeres y el modelo familiar tradicional, suprime el antisemitismo, defiende nuestra cultura cristiana y ofrece a nuestra nación la oportunidad de sobrevivir y crecer. Somos demócratas cristianos y queremos una democracia cristiana.

Hay que hacer un apunte a las palabras de Orbán: en Hungría, como en Estados Unidos, el término “liberal” se usa, habitualmente, para hacer referencia a lo que en gran parte de Europa se conoce como “liberal-demócrata” o “progresista”, y no al liberalismo clásico de pensadores como Alexis de Tocqueville, Friedrich Hayek o Milton Friedman. De hecho, el Magyar Liberális Párt (Partido Liberal Húngaro), que sólo tiene un escaño, pertenece a la llamada Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), una coalición representada en España por UPyD y por Ciudadanos, partidos que defienden tesis más próximas al progresismo que al liberalismo clásico. Igualmente, el socio polaco de ALDE es el Partia Demokratyczna (Partido Democrático), que forma parte de la coalición socialdemócrata Lewica i Demokraci (Izquierda y Democracia).

Una declaración que enlaza con el pensamiento de San Juan Pablo II

Las palabras de Orbán en el discurso de comienzo de su cuarto mandato recuerda mucho a lo escrito por el Papa polaco San Juan Pablo II en su Encíclica Veritatis Splendor, publicada en 1993:

“Después de la caída, en muchos países, de las ideologías que condicionaban la política a una concepción totalitaria del mundo —la primera entre ellas el marxismo—, existe hoy un riesgo no menos grave debido a la negación de los derechos fundamentales de la persona humana y a la absorción en la política de la misma inquietud religiosa que habita en el corazón de todo ser humano: es el riesgo de la alianza entre democracia y relativismo ético, que quita a la convivencia civil cualquier punto seguro de referencia moral, despojándola más radicalmente del reconocimiento de la verdad. En efecto, «si no existe una verdad última —que guíe y oriente la acción política—, entonces las ideas y las convicciones humanas pueden ser instrumentalizadas fácilmente para fines de poder. Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia»”.

(Foto: Dailynews Hungary)

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  1. Ikari

    Noticia esperanzadora, hay que verla madurar. Si lo hacen bien sólo nos enteraremos por portales como este, porque el silencio mediático será fuerte. Tal vez con ello se pueda ilustrar mejor quienes usan la bandera cristiana como caballo de Troya para implantar sus ideologías y quienes para recuperar la identidad cristiana y salvar a la sociedad.

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