Roures nos devuelve a la época de los GAL

Este lunes, El Economista daba a conocer una sentencia dictada hace poco por un juez de Barcelona afirmando que “es de todo punto injustificable” el trato de favor a Mediapro en Televisión Española. Ayer Jaume Roures despachó el asunto atribuyéndolo a un “sindicato del crimen”, como definió a ciertos medios a los que descalificó tachándolos de “derecha extrema”. Creo que la memoria le ha jugado una mala pasada a Roures, pues “sindicato del crimen” es el término utilizado por el PSOE y sus medios afines para difamar a los medios que destaparon la trama de los GAL, un escándalo de terrorismo de Estado que salpicó de lleno al gobierno socialista de Felipe González y que dio lugar al encarcelamiento de uno de sus ministros y de uno de sus secretarios de estado por un delito de secuestro.

Siempre me ha sorprendido la falta de autocrítica del PSOE y de sus secuaces mediáticos en torno a ese espinoso asunto, más aún teniendo en cuenta que el PSOE montó una manifestación para apoyar a esos dos altos cargos en su entrada en prisión. Pero me sorprende más aún que la secta mediática que rodea a Ferraz tenga el cuajo de seguir usando esas etiquetas conspiranoicas que hicieron circular hace 17 años para intentar tapar la implicación del PSOE en un asunto que, de haber ocurrido en otro país, seguramente habría llevado a la desaparición del partido en cuestión y al procesamiento del presidente del gobierno de turno. Pero España es diferente. El PSOE no sólo no se disolvió, sino que al cabo de ocho años volvió al poder como si un simple cambio de dirección sirviese para ocultar que los propios relevistas eran dirigentes de ese partido cuando se vio salpicado por un escándalo tan grave: sin ir más lejos, Zapatero es diputado del PSOE desde 1986, es decir, que lo ha sido en los peores años de ese sonado escándalo de terrorismo de Estado.

Roures es muy amigo de Zapatero y sería muy lógico que, como el resto de los medios afines al PSOE, quisiese correr un tupido velo sobre aquellos sucesos. Pero nada de eso: en una muestra de absoluta desvergüena, no sólo no echa tierra sobre aquello, sino que sigue erre que erre con lo del “sindicato del crimen”, devolviéndonos a la memoria de aquel siniestro pasaje de nuestra historia como democracia. Quizás esté esperando que alguien le pregunte qué opina Roures del GAL que salpicó de lleno al partido al que ha estado apoyando desde sus medios durante años. ¿Quizás es de los que piensa que los malos de aquel asunto fueron la COPE, Diario 16, El Mundo y el Abc por no ocultar el escándalo para que así Felipe González no pagara con una derrota en las urnas su responsabilidad política en lo ocurrido?

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Comentarios (Blog):

  1. Espectador

    La memoria histórica de la izquierda es notablemente selectiva y famosa por sus lagunas cuando no abiertas tergiversaciones.

    Con el GAL ensayaron simultáneamente varias estrategias contradictorias entre si:

    Estrategia primera. El GAL no existe; es un invento del Sindicato del Crimen.

    Estrategia segunda. Caso de existir, el GAL sería una creación de la patronal vasca o de los grupos de extrema derecha.

    Estrategia tercera. No tenemos por que avergonzarnos de haber creado el GAL; es la única respuesta proporcionada a los crímenes de ETA, y si se le preguntase a la gente, estarían de acuerdo con nosotros.

    Estrategia cuarta. Estamos muy orgullosos de estos crímenes que no hemos cometido. Lo mismo hizo De Gaulle con los terroristas de la OAS, a los que liquidó sin piedad.

    Si hubieran sido consecutivas, estas estrategias revelarían un desplazamiento de las lineas defensivas, conforme las anteriores se vuelven indefendibles. Lo admirable, maravilloso y posible únicamente en España ¡es que fueron simultáneas!

    Pero todo esto no es nada frente al descaro de ZP manteniendo una cosa y su contraria a la vez, asegurando que el mantiene siempre su palabra, y que no cambia nunca su política. ¡Y prodigando pomposamente consejos a troche y moche! La última, aconsejando austeridad a Cameron, es hilarante.

  2. Marcial

    En Cádiz los socialistas (bolsillo lleno y Audi) temen a “la reacción”. Se supone que porque ellos son…

  3. Lo peor, Espectador, es que en España aún hay mucha gente que se traga a pies juntillas las mentiras en las que se basan esas “estrategias”. Sólo así se explica que incluso en la época del escándalo de los GAL el PSOE mantuviese una bolsa de votos bastante considerable y el PP sólo consiguiese vencer a los socialistas por 300.000 votos, si la memoria no me falla.

    Marcial, como las cosas sigan así, a la única reacción que debería temer el PSOE es a la gente sin trabajo, con sus ahorros dilapidados por el gobierno y con sus hijos sin futuro por culpa de la basura de educación que han dejado los socialistas…

  4. Luis Carlos

    – frente al descaro de ZP manteniendo una cosa y su contraria a la vez –

    Para eso George Orwell inventó una palabra “doblepensar” que aparece en su novela “1984”.

    Y el problema que tenemos aqui es que unos tienen una fe ciega, propia de fanáticos, que hacen la vista gorda con las barbaridades de unos porque piensan que si los otros gobernansen sería aún peor.. y otros que algo más listos pero piensan que no vale la pena preocuparse de los políticos porque todos son iguales de chorizos y la cosa no tiene remedio (al menos se vota al que te deje disfrutar de tus vicios..).

  5. Belén

    Lo peor de todo es ver a la gente que, tras oír a Carrillo decir en una entrevista televisiva (supongo que sabréis qué cadena es si digo que era un sábado por la noche…) que “la derecha piensa que sólo ella está legitimada para gobernar”, asiente y afirma rotundamente que la izquierda es la que debe gobernar. Se supone que “per saecula saeculorum”. Que, cualquiera que sea el resultado de las urnas, sólo la izquierda tiene legitimidad para gobernar este-país-antes-llamado-España.
    Y yo me pregunto: ¿Qué hemos hecho los españoles para merecernos todas las plagas bíblicas al mismo tiempo? Sólo se me ocurre una respuesta: No hacer nada, soportar todo sin rechistar, no protestar jamás salvo cuando alguien “legitimado para ello” nos llama a manifestarnos, aceptar todo lo que nos dicen desde el poder sin la más mínima crítica. Vamos, bajar los brazos pensando que no se puede hacer nada. Y, así, Roures y compañía pueden mandar todos los mensajes que les dé la real gana, porque saben que, tarde o temprano (más temprano que tarde), habrá gente que los crea, y esa gente convencerá a otros, que convencerán a otros, que… Al final, más gente de la que podrían pensar con sus cálculos más optimistas estarán de acuerdo con el mensaje que lanzaron. La prueba: Las elecciones, sobre todo las de 2008. 11 millones de borregos, balando porque ZP les había dicho que no había crisis y que tendrían pienso suficiente para todos. A pesar de que no era así. Con el GAL y los múltiples casos de corrupción del PSOE pasó, pasa y pasará igual.
    Si le hubieran dado buenos réditos políticos entonces a González el pactar con los etarras en lugar de armar el GAL, ¿no lo habría hecho?

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