
Dejé mi copa en el brocal maldito.
Grité hacia abajo, hacia el profundo hueco,
pero el coro sarcástico del eco
me devolvió multiplicado el grito.
Llegaba tarde: el pozo estaba seco.
Un gran golpe de viento llenó el pozo,
y, al recorrer su vertical garganta,
en su más honda hondura oí un sollozo,
donde cantaba el agua y ya no canta...
Brillaba entonces la primera estrella,
pero el anochecer amanecía
cuando me puse a comparar aquella
profunda sed del pozo con la mía.
Y allí dejé mi copa abandonada,
con un tardío gesto de homenaje
por quien se supo dar sin pedir nada
al que calmó su sed y siguió el viaje...
Y allí, junto al brocal ennegrecido,
y el cubo roto y la inservible rueda,
comprendí que no cabe en el olvido
la ingratitud de un agua que se ha ido
ni el espanto de un pozo que se queda...
José Ángel Buesa
(Imagen: TrueAvan)
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Comentarios:
Marcial
¿España?
14:44 | 4/06/07
Elentir
Es aplicable a muchos ámbitos, personas y casos. De todas formas, no estaba pensando en España cuando lo puse. 😉
16:55 | 4/06/07
Marcial
Es que uno tiene la cabeza hoy… Las cosas de la Lírica.
Cada comentarista tiene su visión.
18:55 | 4/06/07
Elentir
Jeje, lo entiendo. 😉 De todas formas, es lo bonito que tiene la poesía: con una visión muy subjetiva de un autor se puede sentir identificado cualquiera, a veces en muy distintas situaciones. Este poeta en particular tiene obras muy bellas, fue un romántico a destiempo.
22:00 | 4/06/07
Marcial
¿Dijiste Gamoneda?:mrgreen::mrgreen::mrgreen:
22:25 | 4/06/07
Elentir
No, por Dios… Gamoneda, para mi gusto particular, tiene de poeta lo que yo tengo de físico nuclear. 😉
22:43 | 4/06/07
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