Fue una fría madrugada de febrero, hace años. Sus ojos se perdían en la Ría, llenos de tristeza, como buscando aferrarse a las olas. He vuelto muchas veces a Samil y siempre me acuerdo de aquella mirada perdida sobre el mar, llena de morriña, en un tiempo que por fin quedó atrás. ¿Cuántos ojos habrán mirado así estas aguas para no verlas nunca más?
|
No te pierdas las novedades y contenidos que te interesan. Únete gratis a Contando Estrelas en Telegram: Pulsa aquí para unirte |
Opina sobre esta entrada: