La estatua del Duque de Wellington en Glasgow (Escocia), erigida en 1844 y que vemos en esta foto de Nathan Kendall, fue objeto hace dos décadas de una broma de estudiantes: le colocaron un cono de tráfico en la cabeza. Las autoridades lo quitaron, pero volvió a aparecer, y así sucesivamente. Al final, esto se ha convertido en una tradición y el Duque se pasa todo el año con un cono en la cabeza, y eso a pesar de que hace tres años la Policía advirtió que la colocación del cono era un "acto criminal".
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