La economía de libre mercado ha conseguido unas cotas de prosperidad nunca vistas en toda la historia de la humanidad.
Gracias a esa visión de la economía, el coche se ha convertido en un artículo asequible para muchas personas, convirtiéndose en un medio de transporte habitual para cualquier tipo de desplazamientos. Se trata de una conquista que ha ampliado la posibilidad de viajar a cotas nunca vistas en la historia, algo que ha hecho que nuestra sociedad disfrute hoy de una libertad que no tenían muchos en el pasado.
Esto debería ser algo digno de ser celebrado por todos, pero hay personas que siguen poniendo su ideología por encima del bienestar de los demás, tal vez porque les fastidia que esa economía de libre mercado, a la que detestan, haya conseguido lo que las recetas políticas que ellos defienden nunca habría sido capaz de lograr. Tal vez por eso la izquierda está haciendo enormes esfuerzos por destruir todos los avances logrados por el libre mercado, con un solo objetivo: someternos a todos a un control cada vez más estricto por parte del Estado, es decir, de los políticos izquierdistas que se afanan por expandirlo cada vez más.
Ayer, el director general de Tráfico de España, el socialista Pere Navarro, señaló el uso del coche por una sola persona como un lujo que no nos podemos permitir. Se refiere a los ciudadanos particulares, claro. Políticos como Pere Navarro se desplazan a todas partes en coches oficiales pagados por todos. Eso no les parece un lujo, como tampoco se lo parece que tipos como Pere Navarro cobren un sueldo público de 97.000 euros, o que viajen en aviones oficiales y disfruten de todo tipo de comodidades y privilegios a costa de los contribuyentes.
El socialismo es una ideología neftasta que tiene tendencia a convertir en un lujo cosas que antes eran muy normales. El coche es un buen ejemplo de ello, pero no es el único. Debido a las nefastas políticas del gobierno de coalición de socialistas y comunistas presidido por Pedro Sánchez, artículos como el aceite de oliva, el pescado, la carne y los huevos también se están convirtiendo en un lujo, con unos precios cada vez más elevados para los consumidores. Más allá de la cesta de la compra, la desastrosa política de vivienda de la izquierda española ha convertido un piso en un lujo inalcanzable para muchos, aunque no para los altos funcionarios socialistas colocados a dedo y que viven a cuerpo de rey a nuestra costa.
Obviamente, en el ámbito económico no hay problemas simples ni recetas mágicas, pero si algo ha quedado claro es que el socialismo es un desastre y la economía de mercado funciona, especialmente cuando el Estado no es afana por apropiarse de una cada vez mayor porción de la riqueza, esquilmando fiscalmente a los ciudadanos. España tiene un camino claro para que ciertas cosas dejen de ser un lujo y vuelvan a ser lo que eran antes: artículos al alcance de muchos, que se pueden adquirir sin necesidad de tener un sueldo tan elevado como el de Pere Navarro. Obviamente, el socialismo no es ese camino, sino el contrario. Basta con ver lo que esa odiosa ideología ha hecho con un país antaño próspero como Venezuela, y no sólo en el ámbito económico.
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Foto: PSOE.
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Comentarios:
isanchezgil
Pues no había caído, pero tiene Vd. toda la razón, esta gentuza va convirtiendo en un lujo lo que, por ejemplo para mí que he vivido muchos años, ha ido siendo normal según mejoraba la vida (bajo Franco, por supuesto).
El 600 y el piso propio lo conseguíamos los que entonces vivíamos con esfuerzo y trabajo, pero no era un imposible, como ahora. El pescado y la carne de pollo, que anteriormente eran verdaderos lujos, se abarataron e hicieron asequibles para todo el mundo en los 70. Las mujeres recuperaron su libertad, no gracias a ideologías, sino porque la industralización las permitió librarse de ser esclavas del hogar, con lavadoras, neveras, aspiradoras, y muchos otros inventos que dieron a las casadas y madres de familia un montón de tiempo libre.
Y las más jóvenes, como yo, pudimos tener un cochecito (pagado con nuestro pequeño sueldo, a plazos), estudiar en la Universidad, por la tarde, a última hora, mientras trabajábamos a jornada completa. Tampoco había ningún musulmán que nos impidiera conducir nuestro coche, o salir solas a la calle, o trabajar con otros hombres alrededor sin ser todas pu..as.
La vida posteriormente ha mejorado, mejores coches, pisos mejor construidos, inicio del uso de ordenadores, popularización del empleo para las casadas que quisieran trabajar… parece Jauja y solo eran los años finales del siglo pasado.
Bueno, me he puesto lírica y me he extendido demasiado, pero Vd. tiene la culpa, Sr. Elentir, por hacer estos artículos provocadores. Gracias por ellos y feliz Año Nuevo.
17:40 | 31/12/25
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