Doble vara de medir de la izquierda para los católicos y para el colectivo LGTB

¿El Estado debe hacer bandera de las ideas del 6,9% y censurar las creencias del 69%?

¿Cuántos homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales hay en España? Es un auténtico misterio, que contrasta con la frecuencia con que se hacen encuestas sobre la religiosidad.

¿Acaso las creencias de la mayoría de los españoles no tienen cabida en la escuela?
¿A cuento de qué pretenden obligarnos por la fuerza a aprobar tal o cual estilo de vida?

Los datos del CIS de 2008 sobre la homosexualidad en España

Son muy escasos los estudios oficiales que se han hecho en España sobre la demografía de la orientación sexual. En 2008 el CIS preguntó por el tema a 1.503 personas, y nos encontramos con estos resultados:

  • Un 0,5% de los encuestados declararon que su primera relación fue con una persona del mismo sexo. De las personas con pareja estable.
  • Un 0,2% (una sola persona de todas las encuestadas) declaró ser homosexual.
  • Un 4,5% de los que ya habían mantenido relaciones sexuales reconoció haberse sentido que en algún momento de su vida atraído o excitado sexualmente por una persona de su mismo sexo, aunque fuera de forma pasajera u ocasional.

Según una encuesta alemana, en España hay un 6,9% de personas LGTB

Una encuesta más reciente es la que hizo el año pasado la empresa alemana Dalia Research con una muestra de 11.754 personas de nueve países europeos. Según esta encuesta, el 6,9% de los españoles encuestados se declaran homosexuales, lesbianas, bisexuales o transexuales. Según esta misma encuesta, un 14% de los encuestados entre los 14 y los 29 años se declararan LGTB, frente a un 5,9% entre los de 30 a 49 años y sólo un 1,8% entre los 50 y los 60 años.

Una minoría sobredimensionada política y mediáticamente

Incluso aunque los resultados de la encuesta de Dalia se ajustasen a la realidad social de España, tendríamos que ese 6,9% de la población española se ha convertido en uno de los colectivos más sobredimensionados en términos políticos, mediáticos y educativos. A ese pequeño porcentaje de la población española se dirigen leyes específicas que le ofrecen una serie de privilegios, como la posibilidad de acusar a alguien -sin pruebas- de discriminación, y que sea el acusado el que tenga que probar su inocencia, violando el derecho a la presunción de inocencia (Art. 24 de la Constitución). También se limitan la libertad de expresión, la libertad ideológica, la libertad religiosa y la libertad de educación de la mayoría para ofrecer un especial amparo a esa minoría, no ya ante amenazas, vejaciones o agresiones -para penalizar esas conductas ya existen tipos legales que nos amparan a todos-, sino frente a cualquier crítica a su estilo de vida o incluso a la discrepancia frente a la ideología de género, una interpretación muy cuestionable sobre el origen de los roles sexuales, que tiene muchos adeptos entre ese pequeño sector de la población. La batería de medidas incluye, además, la posibilidad de que los políticos puedan usurpar funciones de los jueces para perseguir delitos de opinión, algo intolerable en una democracia.

Casi un 70% de los españoles se declaran católicos

Veamos ahora qué pasa con los católicos. En este caso los estudios oficiales son abundantes. Según el barómetro del CIS de abril de 2017, un 69,9% de los encuestados se declaran católicos. Es decir, que si tomamos como referencia los resultados de Dalia Research, podríamos concluir que en España hay diez católicos por cada miembro del colectivo LGTB. Pero frente a la atención sobredimensionada que recibe este pequeño colectivo, en el caso de los católicos se intenta dar la impresión de que en realidad somos una minoría. El CIS señala, por ejemplo, que el 60,1% de los católicos españoles no van a misa. ¿Qué porcentaje tendríamos si la encuesta de Dalia sólo reflejase a los que mantienen relaciones homosexuales, en vez de a los que se declaran como tales? Ya hemos visto lo que señaló el CIS en 2008 al respecto. Pero incluso si sumamos los que van a misa casi todos los domingos (un 13,8%) y los que van varias veces a la semana (2,5%) tendríamos que los católicos practicantes son el 16,3% del total, más del doble que ese 6,9% de LGTB.

Izan en las instituciones públicas la bandera de una minoría…

Una vez expuestos los datos demográficos, me gustaría abordar, sobre esa base, la apropiación de las instituciones por esa minoría de LGTB. Estos días hemos visto numerosas instituciones públicas haciendo ondear la bandera del colectivo LGTB, una bandera que se usa para respaldar un estilo de vida muy concreto y políticas agresivas hacia los derechos y libertades de la mayoría, y por tanto no una mera bandera a favor de la igualdad, como dicen algunos, sino una bandera con un significado ideológico evidente y polémico. Estamos llegando a tal grado de presión de esa minoría sobre las instituciones públicas que el Ayuntamiento de Boadilla (Madrid) ha sido objeto de críticas por negarse a izar esa bandera usando un argumento que es muy lógico: “La bandera de España ya ondea en todos los edificios institucionales y en muchos de los accesos del municipio y en este símbolo constitucional ya se expresa que todos somos iguales ante la ley”. Si como sostiene el lobby LGTB es necesario izar su bandera para que haya igualdad, ¿con qué excusa le negarán esa oportunidad a cualquier otro colectivo social? ¿Acaso es un privilegio exclusivo del lobby LGTB?

… y a la vez pretenden ocultar las creencias de la amplia mayoría

Lo curioso del caso es que muchos de los partidos políticos que se presentan como defensores de esas leyes creadas para privilegiar a la minoría LGTB a costa de la mayoría, a la vez defienden que las creencias de la mayoría no tienen ninguna cabida en las instituciones públicas. Hoy mismo el Congreso de los Diputados ha aprobado una moción de ERC con 167 votos a favor y 166 en contra, en la que se reclama una ley de libertad religiosa que sirva, precisamente, para limitar todavía más ese derecho. Los promotores de la moción no sólo piden un Estado laico, sino “una sociedad más laica”, como si el Estado tuviese el derecho e incluso el deber de erradicar las creencias religiosas de la sociedad. La moción señala, así mismo, que “todas las instituciones del Estado deben mantener una actitud de neutralidad religiosa”, obviando lo que dice el Artículo 16 de la Constitución: “Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española”.

¿Qué implicaría el “Estado neutral” que propone la izquierda cristianófoba?

Un Estado confesional católico es algo que no desea ni la propia Iglesia católica, pero un Estado estrictamente neutral en materia religiosa en un país con casi un 70% de católicos es imposible, salvo que pretendan implantar una dictadura al más puro estilo soviético (teniendo en cuenta quiénes son algunos de los que han apoyado esa moción, no me extrañaría que estuviesen pensando en eso). Las comunidades humanas no pueden desarraigarse de sus tradiciones y costumbres a golpe de ley, a menos que se intente crear un Estado que someta al pueblo a los caprichos de una minoría de laicistas. Si lo consiguiesen, el Estado tendría que eliminar toda festividad religiosa del calendario, incluyendo celebraciones tan arraigadas como la Navidad y la Semana Santa. Cinco de las 17 banderas autonómicas, 23 de las 50 banderas provinciales y multitud de banderas municipales serían censuradas. Asturias y Galicia perderían sus tan arraigados escudos. Incluso tendrían que censurar los nombres de los días de la semana, pues la mayoría proceden de deidades paganas, el sábado procede del šabbāt judío y el domingo viene del dies dominicus latino, el Día del Señor. Al final, lo que pretende ERC -con el apoyo del PSOE, Podemos, PdeCat y Bildu- es que el Estado sea confesionalmente ateo, un remedo de la URSS, que sea ciego o incluso hostil a las creencias de la mayoría, pero eso sí, que esté obligado a abanderar a un lobby minoritario simplemente porque cuenta con el apoyo de esa izquierda cristianófoba.

(Foto: Ayuntamiento de Madrid)

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  1. Kyle

    Es la dictadura de la minoría frente a la mayoría, una paradoja en estado puro, encima se sentirán como una elite de eruditos progresistas, a no, que estos individuos ya se hacen llamar “los intelectuales” como los Bardem o el Toledo.

  2. Josmaraj

    Es cínico el tema, pero creo que la clave de su aceptación es que deja dinero. El fin de semana del fiestuqui ese se estima que Madrid tuvo una ocupación hotelera del 98%. Y que ha dejado un dineral. Así no sólo el Ayuntamiento, todos los hoteles, comercios y bares de la zona de Chueca y aledaños ondeaban el trapo multicoloricos tan contentos.

  3. Luna

    La muestra de la estadística que mencionas sobre la homosexualidad no es válida. Si encuestamos a 1503 personas de entre un millón sería de un 1’5% y ya relativamente dudosa, pero no somos un millón de españoles, sino 45’46 millones aproximadamente. Esto arroja un resultado muy claro: Ha contestado menos de un 0’0333 % de la población. (La calculadora me da periódico, da igual, la gente no es periódica, ponedle los treses que queráis).

    Cuando entre 1500 personas sólo una reconoce ser homosexual, rompe la estadística y tírala. No voy a dar espaldas a la realidad porque no es manera legítima de defenderla; está muy claro que entre ellas hay más homosexuales y no lo reconocen, pero en todo caso quedan invalidados los resultados.

    Precisamente ando a vueltas con el INE por lo que considero un ensañamiento estadístico: Se han empeñado en freírme a encuestas de contestación obligatoria (o me multan) sobre lo más irrisorio del mundo: Mi uso de las tecnologías, cuando soy un troglodita de móvil llamascribe, navaja de afeitar, estilográfica, galgo corredor y lanza en astillero. Pero mira por dónde, nunca me vienen a preguntar si soy católico o anabaptista, homosexual o como se diga lo otro. Si toman siempre las mismas muestras queda falseado el resultado. ¡Y es el INE!, no te cuento cuando las encuestas las hacen empresas privadas, susceptibles de arrojar resultados favorables a quienes las encargan.

    Dicen los economistas que existen dos formas de mentir: La mentira descarada y la verdad estadística. Aquí queda comprobado. Pero da lo mismo. La definición de homosexual es “persona que mantiene vínculos afectivos o sexuales con otra u otras de su mismo sexo”. Podrá añadirse algo pero bien poco a esta definición. Sea como fuere, un homosexual no es por su naturaleza ni condición un enemigo de la religión, ni siquiera un agnóstico. Esto viene como circunstancia y no como esencia, así, puede haber homosexuales de cualquier confesión o sin ella, de cualquier significación política o que no la tengan, como puede haber homosexuiales diabéticos, penibéticos o celíacos. Concluyo de todo esto que en gran medida está atacando el lobby a gran parte de ellos en nombre de su defensa y que además cae en la incongruencia supina.

    Vamos a ver, ¿No es cierto que el 80% de los pederastas que son recriminados mediáticamente son sacerdotes? Si no os gusta el porcentaje, da igual. Suponed la cifra que más os guste. ¿No es cierto que el porcentaje de sacerdotes es ínfimo con respecto al resto de la población, que la inmensa mayoría de ellos no es homosexual y que de los homosexuales que pueda haber, sólo un puñado de ellos sería pederasta?. Pues hala ahí, el LGBTSPQR condenando, diciendo y dogmatizando que todos los sacerdotes son pederastas y todos homosexuales.

    1-Concluyen que todos los pederastas son homosexuales. (Y aunque no es cierto, sí que la proporción es muy superior a la de pederastas no-homo (se llamen como se llamen).

    2-¿Cómo van diciendo que cuidan tanto de la defensa de los homosexuales, si agreden de esa forma a su fe? Según ellos defienden a personas de “toda condición” (de ahí una de las interpretaciones de la bandera del arco iris). Pero como han llegado al desvarío galopante, no aperciben la incongruencia entre defender a los homosexuales y culpar a un colectivo de serlo, con la intención de atacarlo.

    3- La supuestas defensa no es más que una coacción hacia los mismos miembros y hacia quienes se “acuse” de serlo. O eres anticlerical, progresista a rabiar, apátrida, votante de izquierdas y contrario a la familia, o te ataca en lugar de defenderte.

    Creo firmemente en que los homosexuales tienen una serie de derechos, como tiene toda persona por el hecho de serlo. Son los llamados derechos fundamentales, pero de ahí a generar una patente de corso que se contrae con la progresía y la represión nacional hay un abismo. Señores: Esta gente está asaltando en nombre del Gobierno, con quien se reparte los beneficios a fifty-fifty. Tanto económicos como mediáticos e ideológicos. Y esto contrasta lamentablemente con los que tienen síndrome Down, a los que se niega ya el derecho a nacer de forma velada. Esto es inhumano y corrupto.

  4. Luisa Carrasco

    Ayer mismo, junto al abortorio donde habitualmente hacemos nuestras «guardias» y vigilias de oración en defensa de los nacidos (salvo en ocasiones especiales, allí no nos juntamos más de cuatro o cinco personas para rezar y dar información sobre el aborto y sobre las ayudas a las mujeres embarazadas que quieran continuar con sus embarazos), una chica muy exaltada por vernos allí comenzó a gritarnos e insultarnos, y pronto pasó a las amenazas (con encargarse de que alguien nos partiera la boca y cosas por el estilo). Como la situación estaba pasando de castaño oscuro, una de las personas que estaban conmigo llamó a la policía, que, en principio, no pareció dar mucha importancia al asunto, pero poco después llegó un furgón de la Policía Nacional.

    Un par de agentes nos estuvieron preguntando qué había ocurrido y nos pudieron que nos indentificáramos. Y fueron muy correctos. Hasta ahí todo normal, pero la sorpresa vino cuando otro de los agentes (al parecer, el superior de los demás) me pidió (ante la mirada de resignación de varios policías) que nos fuéramos o nos denunciaría en caso contrario, pues no teníamos permiso y estábamos cortando la calle (cosa totalmente falsa, pues se trata de una calle bien ancha y éramos cuatro gatos -algunos de los cuales estaban esperando a que todo se aclarara para poder irse-. Ante mi respuesta de que eso no era cierto y de que cuatro personas no necesitan permiso para rezar en la calle, me dijo que para rezar están otros sitios y que ya veríamos si prevalecía o no su opinión respecto a lo de estar cortando la calle. No pude quedarme allí mucho rato más porque mi hijo pequeño tenía cita con el dentista y teníamos que irnos, pero, en teoría, en unos días me llegará la denuncia (a mi y dos personas más). Ya veremos si, finalmente, nos llegó a denunciar.

    Muy lamentable, además, que ni siquiera se molestó en preguntar si estábamos bien (sobre todo, lo digo por el hijo de una compañera que estaba allí, y que tiene diez años), o qué había ocurrido o si pensábamos que esas amenazas eran realmente peligrosas o no. En fin… Malos tiempos.

  5. Luna

    Como esperábamos, ya ha empezado la represión estalinista y se hace censura oficial de las homilías. Esta vez le ha tocado al Padre Custodio Ballester.
    http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2017/06/30/la-generalitat-envia-la-homilia-de-custodio-ballester-a-la-fiscalia-religion-iglesia-homosexualidad.shtml
    (Pido perdón por enlazar a los impresentables del periodistadigital, ya veréis con qué “imparcialidad” tratan la noticia, cómo mezclan churras y merinos y les importa un pimiento que se ataque a la Iglesia.)
    Os aconsejo ver el YouTube de la homilía -que está en esta página- para tener elementos de valoración sobre lo que persigue la Generalidad de Cataluña. Y de paso, gozar de una faceta que no se conoce tanto de Mn Ballester, la homilética impecable.

  6. pacococo

    Acabo de leer en La Gaceta un artículo que desmonta las cifras ofrecidas por los medios y los políticos sobre los 3 millones de visitantes y los 300 millones de beneficios.

    Esta gente mienten más que hablan. Confieso que me tragué la mentira, tal vez porque me importe poco el número de visitantes y me parezca asqueroso permitir la indecencia por el beneficio económico. Eso se llamaba antes, prostitución, ahora vaya usted a saber.

  7. Los mismos laicistas que reclamaban la separación entre Iglesia y Estado, ahora pretenden decirle a la Iglesia lo que puede ser pecado y lo que no. Es el colmo. Todo mi apoyo al Padre Custodio.

  8. Sharovarov

    Luna, existe “InfoCatólica”, diario verdaderamente católico, y donde también han puesto la noticia.

  9. Blanca

    Los políticos de Izquierda que tenemos en este país, se agarran a lo que sea por desestabilizarlo.

  10. Luna

    Sharovarov: Conozco Infocatólica pero no vi esta noticia allí, aunque seguramente estaría. Mañana iré a misa a la parroquia del P. Custodio porque seguro que va a aclarar en su homilía muchas otras ideas confusas . De hecho, iría cada domingo si lo tuviera mejor con los transportes.

  11. Luna

    Ya he ido a misa y la iglesia estaba completamente llena. Todo ha transcurrido con normalidad.

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