Cientos de miles de españoles, desde bebés a treintañeros, que ya nunca serán

Así serían hoy los 2,1 millones de vidas que el aborto ha destrozado en España

Este jueves 28 de diciembre se celebra el día de los Santos Inocentes, en el que recordamos la matanza de recién nacidos a manos del rey Herodes. Un día que debería servirnos para reflexionar.

Argumentos científicos en contra del aborto
Feministas por el derecho a vivir

El aborto ha matado 2.100.430 vidas humanas en España en 30 años

Y es que a día de hoy se siguen produciendo matanzas de inocentes. No hay que irse a países en guerra para encontrarlas: está pasando en el nuestro. Las cifras son aterradoras: desde la despenalización del aborto en España en 1985 y hasta 2015 el aborto ha matado a 2.100.430 seres humanos. Las cifras de 2016 aún no han sido publicadas (el Gobierno tiene la costumbre de esperar a los últimos días del año a publicarlas, cuando mucha gente está más ocupada de celebrar las fiestas navideñas, para que el escándalo quede amortiguado por el ruido de la fiesta). Como ha apuntado el Instituto de Política Familiar en su Informe Evolución del Aborto. 30 años después (1985-2015), en 18 años de gobiernos del PSOE se han perpetrado 1.182.227 abortos, y en 12 años de gobiernos del PP se han perpetrado 918.203. Al final da igual quien gobierna, porque unos y otros se han comportado con idéntico desprecio por estas vidas inocentes.

Así podrían haber sido esas vidas destrozadas por el aborto

Este año me gustaría que nos parásemos a pensar cómo habría sido esas vidas destrozadas durante décadas. Veamos algunos ejemplos:

  • Si tenemos en cuenta la evolución del aborto en España, unos 94.000 serían niños que estarían empezando a andar, y otros tantos ya serían capaz de hablar unas docenas de palabras. Estaríamos hablando de un número de niños pequeños equivalente o superior a la población de la ciudad de Santander. Habrían sido el gran tesoro de sus casas, si les hubiesen dejado nacer.
  • En torno a 100.000 de esos niños habrían empezado su primer año de colegio. En total, más de 300.000 de estos pequeños estarían ya en educación infantil, en unas edades en la que casi todo lo que hiciesen habría provocado una sonrisa a sus padres.
  • Más de 600.000 estarían cursando la Educación Primaria. Estarían aprendiendo a leer, a escribir, a sumar, a restar… y estarían empezando a conocer el mundo que les rodea.
  • Unos 450.000 estarían ya en la adolescencia. Muchos de ellos tendrían ya pandillas de amigos, estarían descubriendo ahora lo que significa enamorarse, empezarían a forjar su vocación para el futuro… Un futuro, unos amores y unas amistades que ya nunca tendrán.
  • Unos 60.000 estarían a punto de entrar en la universidad, en la formación profesional o iniciando su vida laboral. Entre ellos habría alumnos prometedores y brillantes, quizá futuros genios que la Humanidad ha perdido para siempre.
  • Más de 300.000 serían ya unos veinteañeros. Algunos estarían aún estudiando una carrera. Otros ya estarían trabajando. Entre ellos ya habría voluntarios, cooperantes, médicos, ingenieros, biólogos, bomberos, militares, policías, deportistas, maestros… No sólo hemos perdido un montón de vidas: también un montón de talentos.
  • Teniendo en cuenta la tendencia de nuestra sociedad, más de 100.000 ya estarían formando una familia y teniendo hijos. Esos hijos ya nunca nacerán, ni sus nietos, ni sus bisnietos… Cuando destrozas una vida, destrozas todas las vinculadas a ella. Muchos de ellos ya serían profesionales de prestigio. Todo lo que iban a aportar a nuestra sociedad se ha perdido.

Ésta es, desde luego, una entrada que resulta triste de escribir, no sólo por las muertes en sí, sino también por la forma en que nuestra sociedad cierra los ojos ante esta tragedia. Quienes amamos la verdad y la vida no podemos quedarnos callados por el miedo al qué dirán otros. Quiero terminar estas líneas con una frase del Talmud muy adecuada para este caso. Yo no soy judío, pero la suscribo de principio a fin:

“Quien destruye un alma, se considera como si hubiera destruido a un mundo entero. Y quien salva una vida, se considera como si hubiera salvado a un mundo entero.

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Comentarios (Blog):

  1. Jandro

    Gracias por este recuerdo y tributo a los aniquilados. Seguiremos luchando hasta que le demos la vuelta.

  2. Luis Carlos

    Si se acepta que el aborto es inmoral, es el fin de la revolución sexual, y se viene abajo el rollo de que los creyentes tienen las manos manchadas de sangre por la inquisición y las cruzadas, pero los ateos han traído el progreso científico y las libertades.

  3. pacococo

    Cuando se dan cifras, la cosa apabulla, pero la frase del Talmud pone las cosas en su sitio. Sólo c0on un muerto ya sobra.

    Por eso, aunque las cifras nos destrocen, más nos destroza el hecho que el asesinato sea un derecho. Eso no hay sociedad que lo resista.

    En otros periodos históricos, especialmente de decadencia, se ha practicado el aborto y el infanticidio, cosa que se veía normal, pero siempre señalando su maldad. Ahora hasta se ve bueno, se ha convertido el mal en bien. No hay muchas esperanzas para una sociedad que considera el mal como bien.

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