Se cumplen 120 años del decreto de Emilio Aguinaldo sobre los héroes de Baler

El homenaje del primer presidente filipino al heroísmo de los últimos españoles de Filipinas

El pasado 2 de junio se cumplieron 120 años del final del Sitio de Baler, una plaza defendida durante casi un año por un puñado de españoles que desconocían la pérdida de las Filipinas en 1898.

El Ejército filipino honra a los héroes de Baler en el 120 aniversario de esa gesta española
En España también se rinde homenaje a los últimos de Filipinas: aquí algunos ejemplos

Lo ocurrido en los días posteriores al final del Sitio de Baler

Como es bien sabido, después de capitular, los filipinos permitieron a los supervivientes de la guarnición española de Baler abandonar la Iglesia de San Luis de Tolosa armados y en formación, y les rindieron honores por el valor demostrado en su heroica gesta. Tras abandonar Baler, los españoles fueron llevados a Marikit y Pantagabán, siendo bien tratados y sin recibir el tratamiento de prisioneros de guerra. El 12 de junio partieron hacia Bongabón y después a Cabanatuán, donde los heridos fueron atendidos en un hospital filipino. Allí recibieron la visita de Hilaria del Rosario Aguinaldo, esposa de Emilio Aguinaldo, el primer presidente de Filipinas, que no sólo se preocupó por ellos sino que además les dio dinero.

Recreación de la película «Los últimos de Filipinas» (1945) de la salida de los españoles de la Iglesia de San Luis de Baler el 7 de junio de 1899, tras casi un año de asedio. Los filipinos les permitieron salir armados y en formación, en homenaje al valor que habían demostrado

El decreto del primer presidente filipino ensalzando el «heroísmo» de los héroes de Baler

El 3 de julio los héroes de Baler llegaron por fin a Tarlac, donde fueron generosamente recibidos por Aguinaldo. Él mismo les mostró un periódico donde aparecía publicado un decreto firmado por él el 30 de junio, es decir, tal día como hoy hace 120 años. El decreto decía lo siguiente:

«Habiéndose hecho acreedoras a la admiración del mundo las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler, por el valor, constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres aislados y sin esperanzas de auxilio alguno, ha defendido su bandera por espacio de un año, realizando una epopeya tan gloriosa y tan propia del legendario valor de los hijos del Cid y de Pelayo; rindiendo culto a las virtudes militares e interpretando los sentimientos del ejército de esta República que bizarramente les ha combatido, a propuesta de mi Secretario de Guerra y de acuerdo con mi Consejo de Gobierno, vengo a disponer lo siguiente:

Artículo Único.
Los individuos de que se componen las expresadas fuerzas no serán considerados como prisioneros, sino, por el contrario, como amigos, y en consecuencia se les proveerá por la Capitanía General de los pases necesarios para que puedan regresar a su país».

Desde Tarlac, los héroes de Baler partieron hacia Manila con la comisión española encargada de repatriar a los prisioneros españoles que habían estado presos de los filipinos (sumaban unos 9.000 en total). Al llegar a la capital filipina los héroes de Baler recibieron diversos homenajes e incluso se hizo una cuestación para sufragar su regreso a España. Abandonaron Filipinas el 29 de julio en el vapor «Alicante» y arribaron a Barcelona el 1 de septiembre. Pero si los soldados de Baler volvieron pronto a España, los que se quedaron en Filipinas fueron los religiosos franciscanos fray Juan Bautista López Guillén y fray Félix Minaya Rojo (el otro religioso que estuvo con la guarnición española durante el asedio, fray Cándido Gómez-Carreño Peña, falleció el 25 de septiembre de 1898 a causa de una epidemia). Fray Juan Bautista López fue quien se encargó de exhumar los cuerpos de los españoles que habían muerto durante el Sitio de Baler en 1903, siendo después trasladados a España.

Emilio Aguinaldo (1869-1964) fue el primer presidente de la República de Filipinas. El 30 de junio de 1899 firmó un decreto mostrando su «admiración» por las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler. Unos años antes de su muerte confesó estar «arrepentido en buena parte por haberme levantado contra España».

El arrepentimiento de Aguinaldo por haberse levantado contra España

Aunque los revolucionarios filipinos habían hecho la guerra a España para conseguir la independencia, al final lo único que lograron fue pasar de ser una parte de España a convertirse en una colonia de los Estados Unidos, tras una cruenta guerra que duró tres años y que terminó en 1902, aunque la salvaje represión nortamericana contra los filipinos -y también contra la lengua española- se prolongó durante varios años más, provocando en torno a un millón y medio de civiles muertos (la sexta parte de la población del país). Sobre este episodio de nuestra historia, quiero añadir algunas palabras más de Emilio Aguinaldo. En 1958, seis años antes de morir, un periodista le preguntó al que había sido el primer presidente filipino si se arrepentía de algo. Aguinaldo respondió:

«Sí. Estoy arrepentido en buena parte por haberme levantado contra España y, es por eso, que cuando se celebraron los funerales en Manila del Rey Alfonso de España, yo me presenté en la catedral para sorpresa de los españoles. Y me preguntaron por qué había venido a los funerales del Rey de España en contra del cual me alcé en rebelión… Y, les dije que sigue siendo mi Rey porque bajo España siempre fuimos súbditos, o ciudadanos, españoles pero que ahora, bajo los Estados Unidos, somos tan solo un Mercado de consumidores de sus exportaciones, cuando no parias, porque nunca nos han hecho ciudadanos de ningún estado de Estados Unidos… Y los españoles me abrieron paso y me trataron como su hermano en aquel día tan significativo…»

Homenaje del Ejército filipino a los héroes españoles de Baler, celebrado en esa localidad el 30 de junio de 2017.

En 2003 el Gobierno filipino declaró el 30 de junio como Día de la Amistad Hispanofilipina, coincidiendo con la firma de aquel decreto de Aguinaldo en homenaje a los héroes de Baler, «para recordar el acto de benevolencia que ha allanado el camino para tender una mejor relación entre Filipinas y España» y también «para conmemorar los lazos culturales e históricos, la amistad y la cooperación entre Filipinas y España». Desde 2007, cada 30 de junio el Ejército filipino rinde honores a los héroes de Baler en aquella localidad que hace años fue parte de España. Sirva esta entrada como homenaje a aquellos héroes y como gesto de agradecimiento a nuestros hermanos de Filipinas por honrar la memoria de aquellos españoles.

Foto principal: Los ‘Últimos de Filipinas’ a su regreso a España, en Barcelona, en septiembre de 1899.

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  1. Como español que amo profundamente a mi nación, estas imágenes, al tiempo que me llenan de profundo orgullo y me hace sentir cada vez más mi ser de ser español; al mismo tiempo siento jirones en el alma al contemplar la basura que rodea a esta nación que la han corrompido y envilecido de una forma salvaje hombres sin escrúpulos que pisotean la Historia de grandes hombres que sembraron de valor, horismo, agallas y profundo amor a su Patria en las condiciones más adversas y olvidados de todos; pero que para ja Historia Universal han dejado estampas de la belleza más grande que puede nadie dejar. Si, España era grande y única en el mundo, y por todos los rincones de !a tierra dejaron su impronta de hombres grandiosos que aunque estén en el anonimato, ante Dios no son héroes anónimos. Gracias al pueblo filipino, que a pesar de haber perdido nuestra lengua, sin embargo recuerdan que gracias a los españoles hoy son un pueblo libre e independiente. Gracias por su leccin de honor,que solamente saben darla, los que poseen honor y, sin embargo, en esta desdichada nación española; hoy es gobernada por hombres sin escrúpulos,sin dignidad y honor; amviciosos, sedientos de poder, vengativos, malas personas, genes poco deseables, miseria humana que, aunque ostenten poder; son la escoria del mundo. Es asombroso, que a miles de kilómetros de distancia, una nación con mas de siete mil islas se recuerde emocionadamente a unos bravos soldados, que supieron cumplir con su obligación y ser queridos y admirados por el pueblo sencillo y llano, limpio de tanta basura y escoria que emponzoña el aire que respiramos. Gloria a los hombres de honor y siempre estaréis en las mentes y corazones de vuestros compatriotas que os rinden también honores. Que el Señor, Dios de los ejércitos os haya guardado un lugar de honor para servirle de escolta como a los elegidos soldados. Paz y Bien

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