La URSS creó ahí armas biológicas para extender su revolución por el mundo

Aralsk-7: barcos abandonados en un desierto y el oscuro secreto de un régimen comunista

Uno de los lugares más curiosos para explorar ruinas es la llamada Isla Vozrozhdeniya, repartida entre Kazajistán y Uzbekistán. Un sitio de nombre engañoso, pues ni siquiera es una isla.

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Uno de los mayores desastres ecológicos de la historia

Vozrozhdeniya sí que fue una isla durante mucho tiempo, una de las mayores del Mar de Aral (que estrictamente hablando tampoco es un mar, sino un gran lago de agua salada). Como ya sabéis, allí ocurrió uno de los mayores desastres ecológicos de la historia, cuando la Unión Soviética desvió el cauce de los ríos Amu Daria y Sir Daria para el riego de cultivos (se pretendía convertir amplias zonas desérticas en jardines, para cultivar algodón). A causa de ello, el Mar de Aral tiene hoy la décima parte de la superficie que tenía a comienzos de la década de 1960, y a causa de ello, muchos barcos se han quedado varados en medio de un desierto. La Isla Vozrozhdeniya acabó convertida en una península y finalmente desapareció del mapa.

El norte de la Isla Vozrozhdeniya en una antigua foto de satélite. Al este se distingue el pueblo militar costero de Kantubek, y al oeste está el aeródromo de Barkhan con su característica forma de estrella (Foto: Big Picture).

Un antiguo complejo soviético de fabricación de armas biológicas

Donde antes se alzaba la isla en medio de las aguas hay algo mucho más siniestro que viejos barcos oxidados. Se trata de Aralsk-7, un antiguo complejo militar soviético que fue abandonado en noviembre de 1991, tras la desaparición de la URSS. Como señala el blog ruso Big Picture en un reportaje sobre este sitio, por ser una zona deshabitada, de clima cálido e inadecuada para la supervivencia de organismos patógenos, la isla fue seleccionada a finales de la década de 1920 para instalar ese complejo con el fin de “extender la revolución proletaria a todo el mundo” mediante el uso de esas armas de destrucción masiva. Cabe preguntarse si el régimen soviético se había parado a pensar que esas armas no distinguen a pobres de ricos, o si esto, directamente, le importaba poco… Los primeros científicos soviéticos llegaron a la isla -hasta entonces bajo jurisdicción del NKVD, la policía política de Stalin- en el verano de 1936.

Entre 1936 y 1941 se trasladó a Aralsk-7 el principal centro soviético de desarrollo de armas biológicas: el llamado 3er Laboratorio de Pruebas, antes ubicado en Súzdal. En esta isla se elaboraron, se probaron y se almacenaron peligrosas armas de destrucción masiva, incluyendo esporas de ántrax y bacterias de la peste bubónica convertidas en armas, además de la viruela, la brucelosis, la tularemia, la fiebre Q y diversos agentes biológicos creados artificialmente. Las pruebas de estas armas se hacían en la parte sur de la isla, a menudo rociándolas desde un avión.

Algunos de los niños que vivían en el pueblo de Kantubek, construido para albergar al personal del complejo de armas biológicas. Al fondo, dos militares soviéticos (Foto: Big Picture).

El pueblo de Kantubek y un aeródromo con forma de estrella

Estas instalaciones estaban situadas cerca de Kantubek, un pueblo militar construido para alojar al personal de la base biológica y a sus familias (unas 1.500 personas en total). La falta de agua dulce en la isla obligaba a traerla en barcos, que arribaban a ese pueblo militar, entonces situado en la costa. Asusta pensar que allí vivían niños (el pueblo tenía un par de escuelas), cerca de un sitio en el que se elaboraban y probaban armas biológicas tan peligrosas (de hecho, en 1971 hubo una fuga de viruela que infectó a diez personas; sólo se conoció fuera de la antigua URSS en 2002). Al noroeste de Kantubek había un gran aeródromo, Barkhan, el único de la URSS con cuatro pistas y con forma de estrella (podéis verlo en Google Maps pulsando aquí), una forma que se debe a los fuertes vientos que soplaban en la isla, que obligaban a los aviones a aterrizar en distintas direcciones en función del viento. Estas instalaciones secretas fueron detectadas por primera vez por un satélite espía estadounidense a finales de la década de 1960.

El aspecto que presenta el pueblo de Kantubek en la actualidad (Foto: Big Picture).

Hoy Kantubek y Aralsk-7 son pueblos fantasmas

Las pruebas de armas biológicas en esta isla se hacían con animales. Según Big Picture, en la década de 1980 fueron sometidos a esas armas biológicas 500 monos traídos desde África: “Todos ellos se convirtieron eventualmente en víctimas de la cepa microbiana de la tularemia, después de lo cual se quemaron sus cadáveres y las cenizas resultantes se enterraron en el territorio de la isla”. Tras el abandono de ese complejo militar, según las autoridades de tomaron todas las medidas necesarias para descontaminar la antigua isla. Además, las altas temperaturas del lugar hacen difícil la supervivencia de los agentes patógenos. Sin embargo, grupos ecologistas siguen alertando de los posibles riesgos que encierran esas antiguas ruinas, especialmente la antigua zona sur de la isla, donde eran probadas las armas biológicas. Hoy Kantubek es un pueblo fantasma y el aeródromo de Barkhan ha sido devorado poco a poco por el desierto. El lugar se ha convertido en un paraíso para los exploradores de ruinas dispuestos a aventurarse hasta allí. Uno de ellos es el explorador urbano ruso Ninurta, que hace dos años publicó este interesante vídeo sobre la Isla Vozrozhdeniya y las instalaciones abandonadas de Aralsk-7, incluso entrando en su interior:

Podéis ver aquí la ubicación de Kantubek y del aeródromo de Barkhan en Google Maps:

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  1. Luis Recinos

    ¡Que irónico, eso de exportar la revolución proletaria a pueblos que previamente serían exterminados por armas de destrucción masiva! Incomprensible desde todo punto de vista. Gracias por la entrada. Sumamente reveladora de la mentalidad bolchevique de la época.

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