Me he quedado sin palabras. Im-pre-sio-nan-te, de verdad.
Alfonso Guerra, ese miserable que sigue presentándose por Sevilla como si nada malo hubiera hecho en los años 80, todavía tiene la desvergüenza de comparar a los obispos, los únicos que públicamente parecen acordarse de los millones de Martas que hay por el mundo, con los ayatolás iraníes. Si será infame este volteriano de perragorda…
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Smith
Me he quedado sin palabras. Im-pre-sio-nan-te, de verdad.
Alfonso Guerra, ese miserable que sigue presentándose por Sevilla como si nada malo hubiera hecho en los años 80, todavía tiene la desvergüenza de comparar a los obispos, los únicos que públicamente parecen acordarse de los millones de Martas que hay por el mundo, con los ayatolás iraníes. Si será infame este volteriano de perragorda…
16:03 | 15/02/08
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