Este viernes he visto la segunda película dirigida por Chris Gorak, una producción ruso-americana que nos sitúa en una invasión alienígena en Moscú.
He de decir que fui al cine esperando toparme con una película más bien mala. Las críticas la han puesto a caldo y el género de invasiones extraterrestres ha arrojado algunas películas más malas últimamente, como "Skyline" (2011). No obstante, en este caso el atípico escenario de la invasión (salvo los aliens de "Distrito 9" hace dos años, que eligieron Sudáfrica para situar su nave, en casi todos los extraterrestres la toman con Estados Unidos) y la propia forma de los extraterrestres -entes de energía- me pareció interesante. Ciertamente el director no le saca un excelente partido a estos elementos, pero la película ha sido mejor de lo que esperaba: entretenida, con buenos efectos especiales y con cosas que se salen de la tónica. Yo no le pido más a una película de este tipo.
De Gorak ya había visto su primera película, "En la puerta de casa" (2006), y sin ser algo excepcional me pareció muy interesante. Parece que a este director le va el terror con pinceladas de ciencia-ficción, pues en aquella ocasión nos situaba en los efectos de un ataque biológico en un matrimonio de EEUU.
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