¿Tú nunca has visto a un ángel?

Pues yo sí, y aquí tienes su foto. Precisamente se fue al cielo tal día como hoy hace 15 años.

Se llamaba Agnes Gonxha Bojaxhiu, pero casi todos la conocemos como Madre Teresa de Calcuta. En 1950 fundó las Misioneras de la Caridad, una orden dedicada a cuidar a los pobres, a los huérfanos y a los enfermos. Dedicó especial atención a los leprosos de la India. Y también, precisamente por su atención hacia los más débiles, fue una valiente defensora de los no nacidos. En 1979 en Oslo, durante la ceremonia en que se le entregó el Premio Nobel de la Paz -cuyo importe, junto con el del banquete que le iban a dar, destinó a los pobres-, dijo ante un auditorio lleno de gente: “El más grande destructor de la paz es el aborto porque si una madre puede matar a su propio hijo, ¿qué nos queda a nosotros, matarte a ti y tú matarme a mí?” Ella, que había visto la más cruda pobreza en primera persona, no dudaba al afirmar como lo hizo tres años antes de morir: “Para mí, las naciones que han legalizado el aborto son las mas pobres, le tienen miedo a un niño no nacido y el niño tiene que morir.”

Muchos apóstoles del pensamiento único la pusieron a caldo en vida y también tras su muerte por hablar con tanta valentía en favor de los más débiles entre los débiles. No era nada nuevo: un siglo antes también fueron criticados, atacados y difamados los abolicionistas de la esclavitud precisamente por el mismo motivo: defender que ningún ser humano es menos digno que otro. La Madre Teresa fue una campeona en la lucha a favor de los pobres y también de los no nacidos. Hoy algunos apelan de forma retórica -con un enorme cinismo- a los pobres para justificar la matanza de los más débiles, señal de que ambos les importan un pimiento. Teresa velaba por los unos y los otros, porque a diferencia de los abortistas, ella amaba la vida y a todos los seres humanos sin distinción de credo, raza, clase social, sexo o religión.

En fin, desde aquí ruego a la Madre Teresa que vele por quienes luchamos por la vida, que nos enseñe a ser mejores y a seguir su ejemplo. Ya en vida yo solía llamarla Santa Teresa de Calcuta porque nunca, como en su caso, tuve la seguridad de estar contemplando a una santa. Los no nacidos tienen ahora una abogada excepcional en el cielo.

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Comentarios (Blog):

  1. Luisa Carrasco

    Han pasado cinco años y desde hace uno (y un día) la Madre Teresa es santa oficialmente. Pero desde antes de su canonización o su beatificación, creo que ha estado guiando en cierto modo los pasos de los que la admiramos en vida, y es curioso como nos ha unido a muchos de nosotros.

    En particular, aparte de la amistad que ha surgido entre algunos conocidos como nosotros, en el grupo al que me uní hace tres años -«Corazón de María»- la tenemos como una de nuestros patronos junto a la principal (que es, sin duda, la Virgen María. Pero para mí es muy significativo que, sin haberlo buscado, en el 90 aniversario de su nacimiento, el 26/08/2000 (es decir, estando ella ya en el Cielo), bautizara a mi hija Luisa, y que el año pasado, también un 26/08, naciera una de las niñas que, meses antes, rescatamos entre varios compañeros del grupo. Para mí, al menos, ha sido una feliz «coincidencia».

    Sea como sea, que Sta. Teresa de Calcuta interceda por todos los que sufren y por todos los que la tenemos como modelo (aunque no le lleguemos ni a la altura de las sandalias).

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