Comer 'pulpo' en gallego, un nuevo problema para la policía lingüística

El pulpo, el fútbol, el chofer y el gallego

El ayuntamiento de Carballino ha pedido a la Real Academia Gallega que restituya al gallego la palabra pulpo, descartada en los 80 por la RAG pero con la que muchos gallegohablantes siguen aludiendo al cefalópodo que la normativa oficial del gallego denomina polbo. De hecho, dicha localidad orensana lleva celebrando desde hace medio siglo la Festa do Pulpo.

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El castrapo, excusa para descalificar toda palabra común a gallego y español

El crimental cometido por el consistorio carballinés se ha encontrado con la inmediata reacción de esa policía lingüística que muchos conocemos cariñosamente como la Mesa camilla. Esta organización nacionalista, conocida por abrir expedientes para amedrentar a comerciantes que no usaban el gallego en sus rótulos -entre otras andanzas-, acusa al alcalde carballinés de querer “dar oficialidad al castrapo”, es decir, un español galleguizado o un gallego españolizado. Un recurso muy tramposo tratándose de dos lenguas romances tan próximas pero que sirve para descalificar, sin más, toda palabra que se diga igual en gallego y en español (mostraré algunos ejemplos más abajo). La Mesa también le ha dicho al alcalde que no es competente en cuestiones lingüísticas y ha despachado el asunto con la vieja expresión de “zapatero a tus zapatos”.

La Mesa puede enmendar a la RAE, pero no se puede pedir pulpo a la RAG

Confieso que me ha hecho gracia esta contestación, porque el año pasado la Mesa camilla arremetió contra un profesor por aconsejar a sus alumnos seguir las normas de la RAE cuando usen el español, en concreto las que señalan que al usar esta lengua han de emplearse los topónimos en español -siempre que existan-, salvo en lo referido a documentos oficiales. Se trata de las mismas normas que sigue la Wikipedia y también este blog, dicho sea de paso. Por supuesto, ya que la Mesa se cree con derecho a enmendar la plana a la RAE, los demás podremos hacer lo mismo con la RAG, aunque sólo sea por el hecho de que la libertad de expresión no es un privilegio exclusivo de los miembros de la citada Mesa.

Miles de gallegos se empeñan en comer pulpo diga lo que diga la RAG

En el ejercicio de mi libertad me atrevo a señalar, por ejemplo, que la denominación oficial “polbo á feira” da 467.000 resultados en Google, pero que la que usan muchos gallegos, “pulpo á feira”, da 374.000. Por supuesto, no pretendo establecer la corrección de una palabra por el uso que se la da en la red, pero no deja de ser significativo que tanta gente se refiera así al pulpo al hablar en gallego. Aunque no sólo al hablar esa lengua, claro: la expresión “pulpo á feira” incluso se usa al hablar en español; de hecho, así figura incluso en una página oficial de la Xunta en castellano, aunque la expresión correcta en esta lengua sería “pulpo a la feria”. El uso de esta palabra en gallego no es gratuito. El término pulpo ha figurado como denominación gallega del Octopus vulgaris en los siguientes diccionarios, según el Corpus lexicográfico da lingua galega:

  • 1865: “Vocabulario gallego-castellano” de Juan Manuel Pintos Villar.
  • 1884: “Diccionario gallego-castellano” de Marcial Valladares Núñez.
  • 1926: “Vocabulario popular castelán-galego” (publicado por entregas en El Pueblo Gallego), de Xosé Fernando Filgueira Valverde, Lois Tobío Fernandes, A. Magariños Negreira y X. Cordal Carús.
  • 1951: “Diccionario galego-castelán” de Leandro Carré Alvarellos. Cita como sinónimo “Polvo”, con V.
  • 1958-1961: “Diccionario enciclopédico gallego-castellano” de Eladio Rodríguez González, editado por Galaxia. En la entrada Pulpo de este diccionario se indica: “En algunas comarcas llámase también polvo”, con V.
  • 1972: “Diccionario galego-castelán” de Xosé Luís Franco Grande, editado por Galaxia. Este diccionario indica como sinónimo “polbo”, con B.
  • 1977: “Nomenclatura de la flora y fauna marítimas de Galicia. I. Invertebrados y peces”, de María del Carmen Ríos Panisse, editada por la Universidad de Santiago.
  • 1979: “Diccionario galego-castelán e Vocabulario castelán-galego” de Leandro Carré Alvarellos. Cita como sinónimo “Polvo”, con V.
  • 1985: “Glosario de voces galegas de hoxe”, de Constantino García González, editado por la Universidad de Santiago.

Por supuesto, se venían usando también las denominaciones polvo y polbo. En los años 80 se decidió excluir de la normativa del gallego a todos los que llamaban pulpo a dicho cefalópodo. Se eliminó sin más una palabra gallega que venía siendo usada desde antes incluso de la fundación de la RAG en 1906, lo cual no deja de ser curioso.

Las importaciones inglesas, francesas y portuguesas sí que se admiten

Por supuesto, cuando en un territorio coexisten varias lenguas es normal que acaben teniendo usos comunes. Por ejemplo, la RAG admite el anglicismo fútbol (igual que la RAE) para referirse al balompié. Curiosamente, la forma gallega balompé ni siquiera figura en el diccionario de la RAG. Así mismo, otras palabras importadas, como el galicismo chofer, también son aceptadas por la RAG (y por la RAE). En este caso el sinónimo gallego oficial -lo de gallego es un decir- es condutor, aunque en el diccionario Xerais de 1999 que tengo en casa el tal condutor -así se dice en portugués- no figura y sí conductor. Por lo visto, se pueden importar una palabra inglesa o una portuguesa y eliminar las equivalentes gallegas, pero pedir que se pueda usar también -no sólo- pulpo en gallego es impensable. Incluso aunque se la presente como una palabra importada del español, ¿qué argumento lingüístico -que no ideológico- es el que admite importar palabras del inglés, francés y portugués, y vetar las del español, si puede saberse?

El viejo y ya insostenible recurso al victimismo

La respuesta a esa pregunta nos la da la citada Mesa al definir el antes citado castrapo. Traduzco:

“El castrapo es, ni más ni menos que la introdución de palabras provenientes de una lengua predominante sobre otra que, por razones generalmente históricas se vio desprotegida y, como en el caso gallego, durante siglos ridiculizada, denostada y denigrada.”

Lo curioso es que esto sólo se aplica a una lengua, el español, pero no al portugués ni al inglés. Por otra parte, ese viejo discurso nacionalista no hay quien lo sostenga en 2014, a menos que uno desconozca la realidad o pretenda taparla. El gallego goza de reconocimiento oficial, de campañas de fomento, de protección legal -incluso sobreprotección legal, podríamos decir- y de generosas dotaciones presupuestarias. De hecho, de la toponimia oficial incluso se han barrido los topónimos en español, incluso algunos tan usados como La Coruña y otros como Bayona, nombre originario dado en el siglo XIII a la villa hasta entonces conocida como Erizana. A estas alturas los discursos victimistas no son más que una excusa para otras cosas que nada tienen que ver con la lengua, a la que el nacionalismo usa como una mera herramienta política para promover su discurso identitario. Un discurso en el que no caben impurezas españolas, aunque sí se admitan las inglesas y, sobre todo, las portuguesas. Sin ir más lejos, otra palabra muy usada en gallego, gracia -y sobre todo su plural gracias-, fue eliminada en favor de una forma importada del portugués, graza -sólo les faltó ponerla con cedilla-, algo que se hizo en fecha muy reciente (en mi diccionario Xerais de 1999 aún aparece “gracia”). A los amos del gallego de laboratorio les importó un pimiento que la forma portuguesa apenas fuese usada en Galicia: les importó más complacer a los sectores lusistas del nacionalismo, aunque fuesen muy minoritarios.

El español sí que ha admitido palabras gallegas

Significativamente esa barrera ideológica no existe en el español: palabras gallegas como morriña, botafumeiro, albariño, queimada o vieira han sido aceptadas por la RAE. La razón es obvia: no sólo el gallego se ve influido por el español, sino que éste también se ha visto influido por el gallego. Por supuesto, el mayor número de hablantes y el mayor dominio geográfico del español juega en su favor. Lo mismo pasa con el inglés, y sin embargo no se ven campañas patrióticas para prohibir el uso de palabras como blog o fútbol en español, tal vez porque el español no es rehén de unos señores que anteponen tesis identitarias a los usos lingüísticos. De hecho, ese afán por hacer del gallego una lengua de laboratorio, ajena a la realidad cotidiana y que responde cada vez más a los caprichos identitarios de algunos, al final acaba perjudicando al propio idioma gallego, una bella lengua por la que muchos sentimos un gran cariño, pero que está siendo cada vez más alejada de la gente y está perdiendo cada vez más hablantes, en buena medida, por culpa de unos tipos que sólo la quieren como ariete político.

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Comentarios (Blog):

  1. Alfonso

    Elentir for president of Xunta.
    Y por supuesto, mis abuelos monolingues en gallego y mis padres bilingues predominantemente en gallego siempre dijeron pulpo.

  2. ‘Graciñas’ en vez de ‘Grazas’ que al pronunciar el ultimo suena a escupitajo mientras que ‘polbo’ para los no gallegos suena a ‘otra cosa’. Los gallegos incluso parlantes de antaño estamos acostumbrados a las barbaridades de los nacionalistas de turno que dominan la RAG desde hace 30 años luchando para convertir el idioma de Rosalía, Castelao y de Cunqueiro en algo irreconocible. ¿O no?

  3. Tanto provincianismo cansa
    Las lenguas se dinamizan unas a otras
    Lógicamente la que más se habla influye más.

  4. Eos

    Creo que le has puesto un cuatro de mas delante de la busqueda en google de polbo a feira.
    No es por incordiar es que si no la frase no tiene sentido 🙂

  5. No, está correcto. Es que lo curioso del caso es que ambos resultados son bastante parecidos, a pesar de los empeños “normativizadores” de la RAG.

  6. Javier

    También muchos gallegos dicen conceto o noturno y no piden que lo incluyan en la RAE. Vaya preocupaciones que os buscáis… como si el castellano fuera igual en todas partes y se hablara igual en los 60 que ahora, si esta algo más estandarizado es porque hay más acceso a la educación, también se normativiza y no se dice que sea un lengua de laboratorio. Para mi el gallego cuanto más separado de la influencia del castellano mejor, por puro sentido practico y de supervivencia.

  7. Decir “conceto” o “noturno” en castellano es un defecto de pronunciación. Sin embargo, “pulpo” era una palabra gallega, aparecía en los diccionarios de gallego desde el siglo XIX hasta hace pocos años, cuando se la cargaron sin más.

    Pero bueno, tú ya dejas muy claro que las razones lingüísticas es lo que menos te importa: lo que quieres es que el gallego esté “cuanto más separado de la influencia del castellano mejor”, una razón puramente política que os lleva a algunos a rechazar palabras que son gallegas simplemente porque se dicen igual que en español, lo cual es el colmo del absurdo.

  8. Enrique

    Esto mismo se lleva viviendo en Cataluña desde hace 100 años. Establecer las normativas con el único objetivo de separarse lo máximo posible del castellano, pero sin importar si luego se cogen cosas del francés o incluso el euskera. Porque al fin y al cabo el objetivo es ese, distanciarse lo máximo posible de España.

    Además, a diferencia de Galicia, con el agravante de imponer esas normativas a todos los “Países Catalanes”. Tanto si tienen otras como si no.

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