Quiere convertir la libertad de educación en un privilegio para no creyentes

Pedro Sánchez quiere que se imponga a tus hijos la educación que él elija para sus hijas

“Quiero que mis hijas vayan a un colegio público donde les enseñen educación cívica y no religión”. Lo dijo ayer el secretario general del PSOE. Y está en su derecho, como padre, a elegir para sus hijas una educación acorde con sus convicciones. Pero este señor no se conforma con eso.

¿Acaso las creencias de la mayoría de los españoles no tienen cabida en la escuela?
Para el PSOE la libertad de elección es privilegiar a los que opinan como Ferraz

Lo que pide Pedro Sánchez implicaría violar un derecho constitucional…

El dirigente socialista quiere también elegir la educación de tus hijos: “Una educación laica, sin religión en la escuela”, ha dicho. Y es ahí donde, como tiene por costumbre, pasa de ejercer su legítimo derecho como padre, a querer imponerles a los demás españoles lo que él diga. Concretamente en España un 63,5% de los alumnos cursan la asignatura de religión católica por elección propia o de sus padres. Doy por hecho que Pedro Sánchez se ha leído lo que dice el Artículo 27 de la Constitución:

“Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.”

… y también vulneraría la Declaración de los Derechos Humanos

Seguro que Sánchez Castejón también conoce lo que dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su Artículo 26:

“Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.”

Y en su Artículo 18:

“Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.”

En resumen: lo que propone Pedro Sánchez es violar los derechos humanos y libertades constitucionales de una gran mayoría de padres y alumnos. Hace años que tengo claro que para el PSOE la libertad y los derechos humanos son palabras vacías con las que adornar cínicos discursos, y nada más, pero el descaro con que proponen acabar con libertades y derechos fundamentales ya deja a cualquiera boquiabierto.

La ocurrencia de Sánchez pisotearía la igualdad ante la ley

A los preceptos antes citados hay que añadir un hecho que a buena parte de la izquierda le parece algo normal, pero que es tan “normal” como que te obliguen a llevar cosida una Estrella de David por ser judío: Pedro Sánchez considera que ciertos derechos de los españoles deben ser suprimidos, y lo reclama porque no le gustan las creencias de la mayoría. Es como si yo digo que no me gusta el fútbol y en lugar de abstenerme de ir a un estadio o cambiar de canal cuando ponen un partido en la tele, exigiese al gobierno la prohibición de ese deporte. O devolviéndole la pelota al señor Sánchez, es como si cualquiera exigiese prohibir el derecho de manifestación o la libertad de expresión del PSOE, simplemente porque no le agrada ese partido. Con esta exigencia, el PSOE no sólo pretende convertir libertades en privilegios exclusivos para no creyentes, sino que también agrede la igualdad ante la ley amparada por el Artículo 14 de la Constitución:

“Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”

Este precepto constitucional destierra por completo pretensiones como la de Pedro Sánchez, que podríamos resumir en que yo elijo la educación de mis hijas porque soy ateo pero tú no puedes elegir porque eres creyente. Se empieza así y se acaba prohibiendo el derecho de manifestación, la libertad de expresión y la libertad de información de todos aquellos que no compartimos las tesis socialistas. Da la casualidad de que estas agresiones a los derechos humanos ya las padecen en dictaduras comunistas como China, Cuba y Corea del Norte, en cuyas escuelas tampoco hay libertad de educación ni de religión: igualito que lo que pretende Pedro Sánchez. Personalmente, creo que lo que se debería de desterrar no de las escuelas, sino de cualquier sociedad democrática, es la idea totalitaria de que los derechos de los padres se limitan a deshacerse de sus hijos antes de que nazcan, una idea según la cual si decides respetar la vida de tu hijo por nacer, una vez lo escolarices deberá ser sometido a los dictados que imponga el PSOE. En este sentido, la pretensión de Pedro Sánchez es tan genuinamente socialista -y por ello liberticida- como lo era la URSS.

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Comentarios (Blog):

  1. ¡Que se lo digan a los musulmanes residentes en Cataluña!

  2. Hugo

    No hay narices para decir eso, como no veréis a ninguna de las Femen saltar sobre la mesa de la delegación iraní cuando organicen una ruta turística por Europa. Es fácil atacar a los que están dispuestos a poner la otra mejilla. Quizás sea ese el problema.

  3. pacococo

    Estas cosas ocurren porque “el pueblo” no tiene ni idea de lo que significa democracia y no conoce las leyes y normas fundamentales.

    Y de esta forma viene un cantamañanas y dice cualquier tontería y la gente ni se entera de lo que ha dicho. Y luego le votan, cierto que cada vez menos gente, pero sí la suficiente como para colocarlos en la poltrona.

    De hecho si tuvieramos en cuenta el grado de cumplimiento de estas normas fundamentales que dices, nadie iría votar pues ningún político las cumple.

  4. Jandro

    Solo faltaba que Pedro Sánchez diera libertad de elección a los padres para la educación de los hijos. Hasta ahí podríamos llegar.

  5. Ricardo Ramírez Dávila

    Pienso que su idea no es correcta por que lejos de solucionar o de mejorar algo, empeora la situación. Creo que esta en su derecho de querer eso para sus hijas y sobre todo en expresar lo que el considera mejor para ellas y los españoles. Pero seamos claros, los políticos o funcionarios públicos quieren precisamente eso, plasmar en lo publico lo que ellos piensan que es mejor. Es decir, el político que tenga la percepción que la legalización de la marihuana es una buena solución a algunos problema, el va a trabajar para que su visión, se consagre en la ley y por ende se convierta en algo para todos. Y si es respetada la creencia religiosa de la mayoría de los españoles, ¿por qué no respetar también la e la minoría? Es decir que no solo existan clases de religión católica, sino también para los de otras deidades. ¿O acaso es la única religión en España?

  6. Que un político piense que algo es mejor para la gente no le da derecho a imponerlo por encima de los derechos fundamentales. Así de simple. Y por cierto, en ningún momento he dicho que se prohiba a nadie estudiar asignaturas de religión de otras confesiones. No me opongo a ello, las familias de otras confesiones también tienen ese derecho. El problema es que Pedro Sánchez no respeta los derechos de ningún creyente, sea de la confesión que sea.

  7. Luis

    El problema reside en el empeño de querer imponer la misma educación a todos. La totalitaria pretensión de que todos piensen igual. La solución más sencilla y ética, en mí opinión, es dejar que la gente y no el Estado elija para sus hijos la educación que crea más conveniente. Las aberrantes “inmersiones” lingüísticas suceden porque la política y los intereses de unos cuantos liberticidas se imponen sobre el resto de los ciudadanos, con la enseñanza de la educación para la ciudadanía ocurre lo mismo. ¿Qué tal si dejamos la educación en manos de los padres en lugar de en manos de los políticos y así se acaban todos los problemas?

  8. Teresa

    Es muy dueño… yo también quiero que todos los padres puedan escoger la educación que les dan a sus hijos, tanto si es un colegio público o privado concertado, pero para poder ejercer esa libertad, tengo que tener varias opciones para escoger… tan simple como eso: si sólo se me ofrece un tipo de educación para mis hijos… ¿dónde está la libertad de elección?

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