Difaman al Papa polaco tras pedir 'intimidad' para tapar el enchufe de Zapata

La amiga de Juan Pablo II, el enchufe de la exnovia de Zapata y una lapidación progre

Hoy diversos medios de comunicación se hacen eco de la amistad entre una madre de familia, ya fallecida, y el Papa San Juan Pablo II. Veamos los hechos que comenta, por ejemplo, El País.

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No hay evidencias de que el Papa rompiese sus votos de celibato

Según el periódico socialista, conocido por su abierta hostilidad a la Iglesia Católica y del que no se puede esperar, por tanto, que favorezca en nada al Papa polaco, “no hay ninguna evidencia de que el Papa rompiera sus votos de celibato, precisa la BBC”. El citado medio también apunta lo siguiente: “Wojtyla y Tymieniecka trabajaron conjuntamente en una versión ampliada de la obra del arzobispo de Cracovia, que finalmente se publicó en 1979, un año después de que él fuera elegido papa”.

La izquierda se lanza en tromba a difamar al Papa polaco

Así pues, ¿qué tenemos? Pues una amistad de años entre dos personas del sexo opuesto. Y nada indica que el Papa, insisto, faltase a sus votos de celibato. No veo qué tiene de especial esta noticia, más allá de darnos a conocer un lado más personal del difunto pontífice, sin duda el más grande de los Papas del siglo XX. Pero en la sociedad del “Gran Hermano” y de la telebasura, que se conforma con cualquier cosa para encender las llamas de la murmuración, esto ha bastado para que una legión de cotillas, abiertamente contrarios al Papa, se hayan lanzado a difamarle en las redes sociales. Me vais a permitir que me ahorre dar ejemplos porque son de tan mal gusto que no merecen ni ser reproducidos. Lo único que demuestran esos cotilleos sobre el Papa Wojtyla es la pésima calidad humana de quienes los hacen, gente capaz de aprovechar cualquier cosa para destruir la reputación de una persona, incluso la de una ya fallecida, a base de mentiras, difamaciones y calumnias. Es la vieja táctica totalitaria del “todo vale” contra el que opina distinto.

Los mismos que ayer pedían ‘intimidad’ para tapar el enchufe de una exnovia

La paradoja es que muchos que hoy pisotean el buen nombre de Juan Pablo II agarrándose al mero hecho de que tenía una amiga casada (¿harán eso con todos los hombres que tienen amigas casadas, o sólo con los que no opinamos como ellos dictan?), ayer reprochaban en masa a un digital, El Español, que se refiriese a una relación hecha pública por el propio Zapata, para denunciar un caso de nepotismo. Es decir, que si eres de izquierdas puedes publicar tu relación en un diario digital y luego enchufar a tu exnovia, que una legión de podemitas saldrá a taparlo todo en aras de la “intimidad”, pero como la cosa vaya de un Papa que simplemente ha tenido una amiga, entonces la intimidad se va a hacer puñetas y lo aprovechan para lanzar toda la basura que puedan contra ese Papa. Una vez más estamos ante la aplicación de la Ley del Embudo, con el extremo ancho para la izquierda y el estrecho para los demás. Un sectarismo descarado, exigente con sus rivales, pero con una descomunal manga ancha para consentírselo todo a los amiguetes.

Es Islam y la izquierda: dos formas de lapidar a las acusadas de ‘adúlteras’

Pero la reacción izquierdista a la noticia de dicha amistad de Juan Pablo II revela un extremo paradójico de esa doble vara de medir que practica la izquierda. Los que van de “feministas”, por lo visto, dan por hecho que si un hombre tiene una amistad de décadas con una mujer, eso les convierte en amantes, y que por tanto las mujeres casadas que mantienen una relación así son poco más que unas adúlteras. Lo que en Irán se castiga con piedras, la izquierda occidental lo castiga con una “lapidación” en forma de infamias. Así mismo, esa izquierda que tanto pregona la “igualdad de género”, que pretende difuminar cualquier diferencia sexual entre personas y que equipara el amor entre hombre y mujer con el que se da ocasionalmente entre dos personas del mismo sexo, sin embargo no hace nada parecido con el Papa por el hecho de haber tenido amigos casados. Así que no solo tenemos una izquierda aficionada al cotilleo, a la difamación y a la calumnia, sino que además, tenemos una izquierda hipócrita, para la que una persona casada que mantiene una amistad con alguien del sexo opuesto está cometiendo una infidelidad a su cónyuge. Esto explicaría, en parte, por qué esa izquierda se lleva tan bien con el Islam, cuyos dictados son tan intolerantes en el terreno de las amistades como los de nuestra izquierda.

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Comentarios (Blog):

  1. Hare

    Muy bien razonado, Elentir

  2. Russell

    Preocupado me he quedado. Resulta que conozco a la mujer de mi mejor amigo desde antes de que se casasen. Somos amigos, compartimos aficiones (la lectura de ciencia ficción) que mi amigo no comparte. ¡Y hace nada le envié mensajes que no podía ver su marido (era por su regalo de cumpleaños)! ¡Vivo en pecado a los ojos de la izquierda!

  3. Pues yo lo tengo peor aún, Russell, porque conozco a algunas de mis mejores amigas desde años antes de que conociesen a sus maridos. Lo mismo tengo que decirles ahora que no les voy a hablar nunca más para que no me lapide la izquierda.

  4. pacococo

    Esta gente son unos sanguinarios que destruyen o lo intentan por el placer de destruir o bien, como buenos inútiles, para evitar que nadie sobresalga sobre ellos.

    Son patéticos en su incapacidad humana, pero no dignos de compasión pues es el odio lo que les mueve. Ahora bien, tiene que ser muy triste pasarse la vida odiando.

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