El llanto de Kazimiera dio la vuelta al mundo y mostró el horror de la invasión

La niña que simbolizó el sufrimiento de los polacos tras el ataque de nazis y soviéticos

Hoy se cumplen 80 años del inicio de la invasión de Polonia por parte de la Alemania y de la URSS, de forma concertada, en 1939. Una invasión que dio comienzo a la Segunda Guerra Mundial.

El desfile conjunto nazisoviético de 1939 en Polonia que algunos niegan, en vídeo
Así es como el Partido Comunista de España justificó la invasión nazi-soviética de Polonia

AVISO: las imágenes que aparecen en esta entrada pueden herir tu sensibilidad.

Un pacto secreto entre la dictadura nacional-socialista y la dictadura comunista

Como ya he señalado otras veces, el 23 de agosto de 1939 las dictaduras de Hitler y Stalin firmaron un pacto en Moscú que incluía unas cláusulas secretas que fueron descubiertas y publicadas por los británicos en 1945, pero que los soviéticos negaron hasta 1989 -50 años después de la invasión-, cuando por fin la URSS reconoció la parte secreta del pacto, por la que Hitler y Stalin se repartieron Polonia, Lituania, Letonia, Estonia y Finlandia. Un reparto que empezó con la invasión conjunta de Polonia –alemanes y soviéticos llegaron a desfilar juntos en suelo polaco-, que continuó con la fracasada invasión soviética de Finlandia en noviembre de 1939, y que se culminó en 1940 con la invasión y anexión por la URSS de las repúblicas bálticas.

Soldados alemanes y soviéticos confraternizando en Brześć Litewski, Polonia (hoy Brest-Litovsk, Bielorrusia), donde sus fuerzas se encontraron durante la invasión conjunta pactada por Hitler y Stalin.

Los efectos de la alianza entre Hitler y Stalin

En un ejemplo claro de cinismo, el ministro de Exteriores de la URSS, Molotov, anunció: “Nuestro pacto significa que las mayores potencias europeas han acordado eliminar la amenaza de guerra y vivir en paz”. Unas horas después Alemania invadía Polonia. Hoy sabemos, porque ha sido publicada la correspondencia telegráfica entre los dos aliados, que nazis y soviéticos coordinaron su ataque contra Polonia, hasta el punto de que concertaron la excusa soviética para invadir la parte oriental de Polonia, que sería “poner fin a las intolerables condiciones políticas y económicas existentes en estos territorios” ante la caída del Gobierno polaco. Esta alianza entre nazis y soviéticos implicó también la defensa de la invasión por los Partidos Comunistas a las órdenes de Moscú (ya hablé aquí del caso del Partido Comunista de España) y el sabotaje de los comunistas al esfuerzo bélico de Francia frente a la invasión alemana del país. Recuerdo estos hechos, desconocidos aún hoy por mucha gente, para señalar a los culpables de lo que voy a mostraros a continuación, que es sólo una de muchas historias de dolor que sufrió el pueblo polaco por aquellos días.

La historia de Kazimiera Kostewicz y la muerte de su hermana Andzia

Kazimiera Kostewicz era una niña polaca de 12 años cuando empezó la guerra. Ella y su familia -eran un total de siete hermanos- vivían en Varsovia, en un piso de 35 metros cuadrados cerca del cementerio de Powązki. Era una familia pobre y compartían ese reducido piso con otra familia más, en total 13 personas. Su padre estaba desempleado y no pasaban hambre gracias al trabajo de cuidadora de su madre. El hermano más pequeño, Tadzio, sólo tenía 3 meses cuando estalló la guerra. Kazimiera sentía un especial cariño por su hermana Andzia, dos años mayor que ella, muy inteligente y que era una buena estudiante. Cuando Andzia terminó el séptimo grado quería continuar estudiando, pero no tenía dinero para pagarse los libros de texto y la ropa, así que escribió una carta al editor del diario “Kurier”. Un día, por fin, recibió la respuesta del editor: “No te preocupes, Annie. Obtendrás ropa, obtendrás libros. Tu papá conseguirá un trabajo”. Parecía que las cosas podrían empezar a ir bien para la familia, pero entonces comenzó la guerra.

Durante la invasión de Polonia, los alemanes violaron la Convención de Ginebra atacando indiscriminadamente a la población civil y bombardeando edificios de viviendas totalmente indefensos. En uno de esos ataques se quemó el pequeño piso en el que vivía Kazimiera con su familia, así que tuvieron que mudarse a la casa de un amigo. Pasaban hambre. Su madre se enteró de que en la calle Tatarska había una cabaña con un huerto en el que tenían pataras, repollos y cebollas. El 13 de septiembre de 1939 los padres de Kazimiera fueron a ver al dueño de la cabaña para comprarle unas patatas. Andzia y una tía suya les acompañaron. Era un día con un cielo azul y despejado. De repente, los motores de dos aviones alemanes rugieron sobre sus cabezas, lanzando bombas y abriendo fuego con sus ametralladoras.

En ese momento, siete mujeres recogían patatas en aquella huerta, y se dispersaron en distintas direcciones. Andzia y su tía se refugiaron en la cabaña, pero ésta se derrumbó sobre ellas a causa del ataque. La tía resultó ilesa. Andzia logró salir de la cabaña y se tiró al suelo en el campo. Parecía que los aviones empezaban a alejarse, pero entonces uno de ellos dio media vuelta y disparó sus ametralladoras contra la huerta en la que estaban las mujeres, dejando caer una bomba en medio del campo. Andzia fue alcanzada por dos balas, una en el cuello y otra en la columna vertebral, además de recibir metralla en uno de sus omóplatos. La niña de 14 años llegó a presionar sus manos contra sus heridas antes de caer muerta en la hierba. El padre de Andzia también resultó herido durante el ataque a causa de la metralla.

El terrible dolor de Kazimiera al ver muerta a su hermana

Kazimiera acompañó a su madre hasta el lugar del ataque, cerca del cruce entre la calle de Jana Ostroroga y la calle Tatarska. Fue entonces cuando la niña vio a su hermana mayor muerta y rompió a llorar. En ese momento estaba en el lugar un reportero estadounidense, Julien Bryan, cuyas fotos y filmaciones sirvieron para mostrar al mundo el horror de los bombardeos alemanes en Polonia en 1939. Fue él quien tomó la serie de fotos que os muestro a continuación.

Conmovido por la escena, Julien dejó a un lado su papel de corresponsal y acabó abrazando a Kazimiera para intentar darle un poco de consuelo.

Kazimiera sobrevivió a la guerra, al igual que sus padres. En cuanto a sus hermanos, además de Andzia, también murió el pequeño Tadzio en 1940, con un año y medio de vida. El bebé tenía tanta hambre que llegó a succionar sangre en el pecho de su madre. Las fotos de Kazimiera dieron la vuelta al mundo y conmovieron a millones de personas. Estas imágenes lograron vencer a las mentiras de la propaganda nazi y soviética sobre la invasión de Polonia. Kazimiera volvió a reunirse con el fotógrafo Julien Bryan cuando éste visitó Varsovia en 1959. Bryan falleció en 1974. En 2009, Kazimiera se encontró con el hijo del fotógrafo, Sam Bryan.

Kazimiera Kostewicz, ahora Kazimiera Mika, en la actualidad (Foto: Monika Rogozińska).

Kazimiera aún vive. Es la única de sus hermanos que continúa viviendo. Se casó, pasando a llamarse Kazimiera Mika, y a día de hoy tiene cuatro nietos y seis bisnietos. En las fotos tomadas por Julien Bryan se ven al fondo los muros del cementerio de Powązki, que se mantienen iguales en la actualidad. Las calles Jana Ostroroga y Tatarska mantienen también sus nombres (la segunda se llama así porque bordea el cementerio musulmán tártaro). Hace unos años el blog polaco Warszawskie Obrazy situaba el lugar en el que murió la hermana de Kazimiera aproximadamente en el sitio que actualmente ocupa la entrada de la sede del Cuartel General de la Gendarmería Militar del Ejército Polaco. Podéis verlo bajo estas líneas en Google Maps y Google Street View.

Dedico esta entrada al pueblo polaco. De todos los países que se vieron afectados por la Segunda Guerra Mundial, Polonia fue la nación que perdió a un mayor porcentaje de población: el 15% de los habitantes que tenía ese país en 1939 murieron a causa de la guerra y de las atrocidades cometidas por alemanes y soviéticos. En total, más de 6 millones de almas.

Pamiętamy!

¡Recordamos!

+ ACTUALIZADO 10.9.2020, 8:56h: Acabo de leer que Kazimiera falleció el 28 de agosto. Por fin se habrá podido reunir con su hermana Andzia después de tantos años. Descanse en paz.

Bibliografía:

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Comentarios (Blog):

  1. José Ángel

    Muchas gracias por el artículo Elentir. ¡Recordamos!

  2. Alonso Quijano

    Parece increíble que con estos testimonios gráficos tan desgarradores, a día de hoy se sigan cometiendo los mismos errores.

    Pamiętamy

  3. Marcial

    Comenzó la guerra por Polonia y todos la olvidaron. Pobre y magnífica nación polaca.

  4. Luis Recinos

    Gracias por esta conmovedora historia, Elentir. Como anécdota personal, yo nací en 1942, justo en plena II Guerra. Eventualmente, tuve acceso a la biblioteca familiar, en dónde encontré una colección de la revista “En Guardia”. Ahí, en una de ellas, lo recuerdo muy bien, apareció esa foto de Kazimiera. Ahora ya tengo 77 años y las revistas hace mucho que desaparecieron. Pero encontrar de nuevo a esa niña, ahora como una orgullosa bisabuela,y enterado de la historia detrás de la fotografía, me conmovió profundamente. Una vez más, gracias por compartir y mantenernos informados de las historias detrás de eventos históricos tan importantes.

  5. Gracias a todos por vuestros comentarios, especialmente a Luis por la anécdota personal que relata. He intentado profundizar al máximo en la historia de esta niña, y lo que pongo en esta entrada procede de su testimonio personal y del testimonio del fotógrafo estadounidense que captó esas imágenes. Ojalá esta historia no se pierda nunca, porque nos demuestra el horror que implica una guerra, y concretamente, la tremenda crueldad que desataron unos y otros contra los polacos.

    Sí que me ha faltado añadir algo del testimonio de Kazimiera que leí anoche. Comentaba que durante la Segunda Guerra Mundial se sufrió mucho… y decía que las generaciones actuales no lo habrían soportado. Para reflexionar.

  6. Alfonso

    Tomo mi respeto, cariño y admiración a nuestros hermanos polacos, víctimas de nazis y comunistas, las dos caras de la misma alimaña.

    Pamiętamy!

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