Combatió contra el Tercer Reich: el comunismo se lo hizo pagar con el cautiverio

Adiós a Witold Kieżun, héroe de la resistencia polaca y un superviviente del Gulag soviético

Anoche leí, con tristeza, la noticia del fallecimiento del economista polaco Witold Jerzy Kieżun, de 99 años de edad, el pasado sábado en Varsovia.

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Fue hecho prisionero por los alemanes en 1939

La vida de Witold tiene episodios propios de una historia épica. Nació en el seno de una familia católica el 22 de febrero de 1922 en Vilna, entonces parte de Polonia. Tanto su padre, Witold, como su madre, Leokadia Bokun, eran médicos. Su padre murió cuando él tenía 9 años, tras lo cual la familia se mudó a Varsovia. Witold tenía 17 años cuando Alemania, la URSS y Eslovaquia invadieron Polonia en septiembre de 1939. Fue hecho prisionero por los alemanes el día 17 de ese mes, pero logró huir y regresar a Varsovia, mudándose después a Żoliborz con su madre, donde dieron refugio a dos familiares: su tía Irena, de ascendencia judía, y su primo Leon, católico, que moriría en 1940 en Auschwitz.

Witold Kieżun en una foto tomada en Varsovia en 1943, cuando ya era miembro de la resistencia polaca. Su gran sonrisa era uno de sus detalles más característicos (Fuente: Prof. Witold Kieżun).

Combatió en la resistencia polaca con el Armia Krajowa

Como muchos otros compatriotas, Witold se unió a la resistencia polaca ya en 1939, adoptando el nombre en clave “Wypad” (Excursión). Además de ganarse la vida como vidriero, se dedicó a repartir prensa clandestina y cursó estudios de Ingeniería Mecánica y Eléctrica y también de Derecho en la Universidad Clandestina de Varsovia (las universidades polacas habían sido clausuradas por los alemanes, pero la resistencia polaca continuó con la actividad académica en secreto). Witold formó parte del Armia Krajowa (AK, Ejército Nacional), la mayor organización de resistencia de la Segunda Guerra Mundial, sirviendo en el Cuartel General del AK y en los batallones “Karpaty” y “Gustaw”. Como parte de su actividad, ofreció su apartamento como depósito de armas, lo que podría haberle costado la vida en caso de ser descubierto por los alemanes.

Witold Kieżun en una famosa filmación grabada el 23 de agosto de 1944 durante el Levantamiento de Varsovia. Se le ve sonriente, como siempre, portando en su mano derecha una ametralladora tras un asalto (Fuente: Prof. Witold Kieżun).

La heroica acción en la que él solo capturó a 14 soldados alemanes

Como otros combatientes del AK, Witold se unió al Levantamiento de Varsovia de 1944, el mayor alzamiento popular de la Segunda Guerra Mundial, que duró dos meses a pesar de los escasos medios de los insurgentes. En aquella batalla, Witold alcanzó el rango de segundo teniente y fue condecorado con la Cruz del Valor y con la Virtuti Militari (la mayor condecoración militar polaca) tras capturar él solo, armado con un subfusil MP-40 e intimidándoles a gritos, a 14 soldados alemanes de las SS y hacerse con una ametralladora, 14 fusiles y con 2.000 proyectiles. Tenía por entonces 22 años.

Una recreación artística hecha por Arek Olszewski sobre la hazaña de Witold Kieżun cuando él solo capturó a 14 soldados alemanes de las SS durante el Levantamiento de Varsovia (Fuente: Prof. Witold Kieżun).

Su captura por los soviéticos en 1945 y el infierno del Gulag

Después de la derrota del Levantamiento de Varsovia en octubre de 1944, Witold fue capturado por los alemanes y logró huir otra vez cuando era llevado a un campo de prisioneros junto con otros miembros de la resistencia polaca. Logró llegar a Cracovia, utilizando el nombre falso Jerzy Jezierza, y allí se reencontró con su madre. Como le ocurrió a muchos miembros del AK y de otras organizaciones de la resistencia fieles al Gobierno polaco en el exilio, en marzo de 1945 Witold fue hecho prisionero por el NKVD soviético. Fue internado en la prisión de Montelupich, antes utilizada por la Gestapo, y allí fue interrogado, pero no reveló ninguna información sobre el AK (los soviéticos trataron a los miembros de esta organización antinazi como si fuesen colaboradores del nazismo, a pesar de que pasaron años combatiendo contra los alemanes).

Tras ser sometido a un falso fusilamiento en Montelupich, una práctica habitual de los soviéticos para minar la moral de sus prisioneros, Witold y su tío Jan fueron llevados al Gulag soviético de Krasnowodsk (hoy Turkmenbashi), en Turkmenistán, una ciudad costera del Mar Caspio y al borde del desierto de Karakum. Allí empezó un infierno para él. La mala alimentación, el agua contaminada y el agotamiento hicieron mella en su salud. Sufrió una neumonía, y tras ser trasladado al tosco hospital del campo de concentración, contrajo fiebre tifoidea, tifus, distrofia, sarna, paperas y beriberi. Llegaron a darle por muerto y le arrojaron sobre una pila de cadáveres. Una enfermera se dio cuenta de que seguía con vida y lo devolvieron al hospital. Aunque fue recuperándose, las secuelas del beriberi le acompañarían de por vida.

Witold Kieżun y la paramédica del AK Danuta Magreczyńska en imágenes tomadas durante el Levantamiento de Varsovia de 1944. Ambos se conocieron en aquella batalla. Acabaron casándose en 1950 (Fuente: Polksie Radio 24).

En septiembre de 1945 el Gulag de Krasnowodsk fue clausurado. Más de la mitad de los prisioneros habían perecido. Witold fue llevado a Kogon, en Uzbekistán, donde coincidió con prisioneros de guerra japoneses. En abril de 1946 Witold recibió una amnistía (a pesar de no haber cometido delito alguno), siendo llevado a la antigua ciudad polaca de Brest (anexionada por la URSS e incorporada a la república soviética de Bielorrusia) y más tarde a un campo de prisioneros en Złotów, Polonia, donde fue liberado a mediados de 1946.

Su vida civil y su encuentro en 1949 con Karol Wojtyła

Tras su puesta en libertad, Witold completó sus estudios de Derecho en la Universidad Jaguelónica de Cracovia y empezó a trabajar para el Banco Nacional de Polonia. En 1948 fue nuevamente arrestado por la dictadura comunista por su militancia en la resistencia polaca, siendo liberado a los dos días. En 1949, en Zakopane, Witold conoció a un joven sacerdote llamado Karol Wojtyła (el futuro Papa San Juan Pablo II). Pasaron todo un día hablando sobre poesía y también sobre las experiencias de Witold en prisión y en el Gulag.

San Juan Pablo II en su encuentro con Witold Kieżun en Burundi en 1990. Se vieron por primera vez en 1949 y el Papa polaco aún se acordaba de él (Fuente: Prof. Witold Kieżun).

En 1950 Witold se casó con Danuta Magreczyńska, también veterana del Armia Krajowa y a la que había conocido durante el Levantamiento de Varsovia cuando ella era paramédica. Tuvieron dos hijos: Krystyna y Witold Olgierd, que aún viven y que residen en Francia y Estados Unidos, respectivamente. Witold y Danuta estuvieron juntos hasta que la muerte de ella los separó el 9 de agosto de 2013.

La carrera de Witold como brillante economista empezó en 1964 al obtener el título de doctor en la Escuela Central de Planificación y Estadística. En 1971 se convirtió en director del Departamento de Praxeología de la Academia de Ciencias de Polonia, pero dos años más tarde fue destituido por motivos políticos por el régimen comunista. En 1975 obtuvo el título de profesor en la Facultad de Gestión de la Universidad de Varsovia. En 1980 se mudó a Estados Unidos, siendo lector en la Escuela de Negocios de la Universidad Temple de Filadelfia. En su estancia en ese país se convirtió en defensor del sindicato Solidarność, que en esos momentos luchaba por la libertad en Polonia.

Witold y su esposa Danuta en 2010. Ella murió tres años después (Fuente: Familia de Witold Kieżun / Wikimedia).

Las mentiras de Stalin le persiguieron hasta EEUU en 1983

En 1981 se trasladó a Burundi, trabajando para el Programa de Desarrollo de la ONU. Dos años más tarde su contrato con la Universidad Temple de Filadelfia fue revocado por haber sido miembro de la resistencia polaca. Las mentiras de Stalin seguían propagándose incluso en ámbitos académicos de EEUU durante el mandato de Reagan, señalando a los miembros de esa resistencia antinazi como colaboradores de los nazis. Witold se trasladó a Canadá, siendo profesor en Montreal, y en 1986 volvió a Burundi, donde se reunió de nuevo con San Juan Pablo II en su visita a ese país en 1990. “¡Alabado sea Jesucristo!”, dijo el Papa al verle, preguntándole en voz alta: “¿Qué haces aquí?” Habían pasado 41 años de su anterior encuentro pero el Papa aún se acordaba de él.

Un asesor político crítico con las recetas de George Soros

Tras la caída del comunismo en Polonia, Witold continuó viviendo en Canadá, colaborando regularmente con la Academia Leon Kozminski de Varsovia. Él y su esposa se mudaron a Polonia en 1999. Fue asesor de varios presidentes polacos, y se mostró crítico con las recetas económicas implementadas en el país tras la caída del comunismo, en particular con la entrega de empresas públicas a antiguos miembros de la élite comunista. También criticó las recetas de asesores extranjeros como George Soros.

Witold Kieżun en una foto de enero de 2014, cuando ya tenía 92 años (Fuente: Prof. Witold Kieżun).

Su misterioso secuestro en 2001

En enero de 2001, Witold fue secuestrado por dos hombres armados que sólo se mostraron interesados por su teléfono móvil y su libreta de direcciones. No le robaron nada más y le liberaron en un bosque cerca de Otwock. A día de hoy las motivaciones de aquel secuestro siguen siendo un misterio.

Un católico, patriota y defensor de las culturas nacionales

Witold conservó las convicciones católicas de sus padres y siguió siendo un patriota polaco incluso en los tiempos en los que tuvo que estar alejado de su país natal. “Debo decir que durante cierto período de mi vida deambulando mucho por el mundo, gané la convicción de que somos una nación talentosa y única. Vale la pena desarrollar nuestras características de singularidad”, escribió en su felicitación de Pascua en marzo de 2018, en la que añadía: “La idea de liquidar las culturas nacionales es, en mi opinión, un loco empobrecimiento del mundo”.

Witold Kieżun con dos recreadores de la resistencia polaca en el Cementerio Militar de Powązki, en Varsovia, durante los actos conmemorativos del 70º aniversario del Levantamiento de Varsovia el 1 de agosto de 2014. Witold ya tenía entonces 93 años (Fuente: Prof. Witold Kieżun).

Los reconocimientos que recibió en sus últimos años

En sus últimos años de vida, Witold fue un gran defensor del Levantamiento de Varsovia. El servicio postal de Polonia le dedicó un sello en 2014, con motivo del 70º aniversario de aquella sublevación. Además de las ya citadas condecoraciones, se le otorgó la Cruz de Comendador de la Orden de Polonia Restituta, la Medalla “Pro Patria” y doctorados honoraios en la Universidad Kozminski, la Academia Nacional de Defensa, la Universidad Jagelónica y la Universidad Católica Juan Pablo II de Lublin. También fue nombrado ciudadano de honor de Varsovia. Era una celebridad en el país, y su imagen durante el Levantamiento de Varsovia, sonriente y con el casco alemán adornado con la bandera polaca, es una de las imágenes más famosas de aquella cruenta batalla.

Ahora Witold y Danuta ya vuelven a estar juntos, en compañía de los héroes y patriotas polacos que combatieron por la libertad de su Patria. Descanse en paz.

Cześć jego pamięci!
¡Honor a su memoria!

Imagen principal: wSieci.

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Comentarios (Blog):

  1. Kikong

    gracias por contarnos su vida…lo desconocía.

  2. Ginés Ladrón de Guevara

    ¡Fantástico! ¡Un héroe digno de una leyenda! Que Dios le tenga en su Gloria.

  3. Mª. Patricia

    Eres fabuloso, gracias por tu trabajo de divulgación y conocimientos, es impresionante vida de Wiltold. Hay muchísimas vidas ejemplares, tal vez consideres hablar de Alfonso López Qintas.

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