Algunas reflexiones sobre el sano debate, la globalización y nuestra gastronomía

Buxadé, McDonald’s y un sabio consejo de un hombre de Bilbao tras una comida en Galicia

Los españoles tenemos una cosa muy buena en común con los hobbits, y es que nos tomamos muy en serio las discusiones sobre los asuntos gastronómicos.

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Un debate entre Nuria Richart, José María Marco y Jorge Buxadé

Obviamente, esto se debe a que tenemos una gastronomía de lujo y muy variada. Y de todas las variedades regionales que atesoramos, por supuesto, en Galicia tenemos la joya de la corona (y en Galicia, además, está mi madre, que hace las mejores tortillas de patatas del mundo, doy fe de ello). Me arriesgo a provocar que los lectores de Contando Estrelas cambien esta lectura por un más provechoso asalto a sus neveras, debido a un interesante debate que hubo anteayer en Libertad Digital entre Nuria Richart, José María Marco y Jorge Buxadé, a propósito del libro “Soberanía” del eurodiputado de Vox, al que Carlos López Díaz ha dedicado un jugoso comentario tras haberlo leído.

A partir del minuto 28:00 del vídeo, Buxadé comenta que le “apena” ver ciudades como Madrid y Barcelona llenas de restaurantes de comida rápida, y en relación a eso señaló lo siguiente: “no me gusta ver determinados logos de las multinacionales de la alimentación inundando nuestras ciudades cuando tenemos una alimentación y una capacidad en España y una calidad que es brutal. Al final, lo de los restaurantes españoles es para la gente adinerada”.

La polémica surgida en la red por las palabras de Buxadé

Sobre esto ha habido un cierto debate en la red, con opiniones encontradas sobre la comida de McDonald’s, las multinacionales, la gastronomía española, etc. Algunas opiniones -en uno u otro sentido- son muy interesantes, y otras más bien poco serias, como el comentario de Juan Ramón Rallo a las palabras de Buxadé: “Si vais a un McDonald’s, sois antiespañoles y globalistas al servicio de Soros”. Tal vez algo así se lo admitan como un argumento válido en las tertulias de La Sexta, pero no deja de ser una mentira. Buxadé no dijo nada de eso.

Las ventajas de la globalización…

Por mi parte, defiendo el libre mercado y creo que la globalización económica ha traído muchas cosas buenas. Nunca la humanidad había alcanzado unas cotas de prosperidad como las que disfruta hoy. La expansión de la economía de mercado ha logrado una reducción del hambre en el mundo nunca vista hasta ahora. Más allá de eso, esa globalización también ha tenido efectos notables para la paz entre naciones. Los países que comercian entre sí y que logran unas altas cotas de prosperidad gracias a ese comercio son menos propensos a optar por la vía de las armas para resolver los conflictos que surgen entre ellos.

… y sus inconvenientes

¿Significa eso que todo en la globalización ha ido bien? Por supuesto que no. Incluso la democracia, que es el menos malo de todos los sistemas políticos, es propensa a incurrir en errores si olvida, por ejemplo, ciertos valores morales que la fortalecen, y especialmente cuando abre la puerta a minar sus propios pilares (como la separación de poderes y la salvaguarda de los derechos humanos). El problema de la globalización ha sido que ha dado acceso a los mercados mundiales a países que juegan con ventaja. Tenemos un claro ejemplo con el caso de China, una dictadura comunista que adoptó la economía de mercado pero que no respeta ni las normas de propiedad intelectual ni los derechos laborales que sí imperan en los países occidentales. Gracias a ello, China ha obtenido una posición ventajosa que está aumentando su influencia política en el mundo.

Globalización vs Globalismo

De igual forma, existe un proceso paralelo al de la globalización económica, y no necesariamente ligado a ella, que es el de la cada vez mayor acumulación de poder en organismos internacionales. Es lo que algunos llaman “globalismo”, si no me equivoco, aunque en este blog no suelo usar ese término porque creo que tiende a confundirse globalización y globalismo, aunque no sean lo mismo.

Indudablemente, la creación de organismos internacionales como la ONU o la Unión Europea aportó notables ventajas al mundo y a nuestro continente. Tras una primera mitad del siglo XX en la que el mundo se desangró con dos inmensas guerras, desde 1945 hemos vivido uno de los periodos más pacíficos de la historia, a pesar de que las guerras han seguido salpicando a muchos países. En Europa se creó un mercado común que aportó muchas ventajas a los países miembros. Sin embargo, la naturaleza de esas organizaciones se está pervirtiendo desde hace algún tiempo, amenazando con convertirlas en megaestados sin un control real por parte de la ciudadanía. Este proceso se ha apreciado claramente en hechos como la Agenda 2030 de la ONU y la imposición desde Bruselas de dictados ideológicos a los países miembros de la UE que nada tienen que ver con la razón de ser fundacional de la Unión.

Las posiciones encontradas sobre la globalización

Creo que el mundo es muy complejo, y por eso a la hora de abordar la realidad que nos rodea tenemos que hacer un ejercicio que intelectualmente no es sencillo, algo incompatible con las recetas simplonas y que no siempre encaja con determinadas políticas de bandos. Siendo liberal-conservador, yo no comparto la posición de quienes consideran que la globalización es un proceso libre de errores, como tampoco comparto la opinión de aquellos (a derecha e izquierda) que ven la globalización como algo esencialmente perverso. Sin multinacionales como Citröen, Renault, Mercedes-Benz, Opel y Ford, Vigo, Valladolid, Vitoria, Figueruelas y Almusafes no serían lo mismo. De igual, forma, en Galicia tenemos una importante multinacional, Inditex, que crea numerosos puestos de trabajo y que aporta mucho a nuestra sociedad tanto en impuestos como en donaciones.

A mí tampoco me gustan los sitios de comida rápida, pero es lo que implica la libertad

Sobre lo que comentó Buxadé, y siendo gallego, pues sí, a mí también me apena ver que algunas ciudades se llenan de restaurantes de comida rápida. Yo prefiero mil veces la cocina tradicional gallega que un McDonald’s. En Galicia tenemos la gran ventaja de que puedes encontrar esa cocina tradicional en muchos sitios que tienen precios asequibles. En Madrid o Barcelona no pasa lo mismo. Eso no me impide decir, al mismo tiempo, que prefiero un entorno de libre mercado donde haya esos restaurantes de comida rápida, a una economía planificada con carencias como las que siempre han tenido los países socialistas. Y no veo que esto que acabo de decir sea incompatible con lo que dijo Buxadé en ese debate. ¿Acaso para ser liberal ha de gustarme la comida de McDonald’s?

La gran ventaja de un entorno de libre mercado es que la última palabra la tenemos los consumidores. McDonald’s no tendría tanto éxito si no tuviese demanda. Si lo tiene es porque a mucha gente le gusta lo que allí sirven, aunque a mí no me guste. La ventaja de una sociedad libre es, precisamente, que podamos elegir, y también que podamos opinar libremente incluso sobre la comida. Que a alguien no le guste la comida rápida y que anime a la gente a disfrutar de la gastronomía española no le convierte en un anticapitalista. A ver si ahora va a resultar que en un país democrático puedes defender una salvajada como el aborto, pero no la tortilla española frente a las hamburguesas.

Los principios comunes, el sano debate y el consejo de un hombre de Bilbao

Por lo demás, de Jorge Buxadé discrepo en algunas posiciones como las que apunta Carlos López Díaz en su artículo (personalmente no considero que las grandes corporaciones y los poderes financieros en general estén aliados con una izquierda que los detesta, ni que tengan una agenda ideológica que pretenden imponernos; que haya empresas notables que sí han asumido el discurso progre no significa que todas sean iguales). En todo caso, tengo con Buxadé muchos más principios en común que con políticos de cualquier otro partido, empezando por su excelente defensa de la vida, su patriotismo y sus valores cristianos.

Para terminar, y digo esto como votante de Vox, creo que dentro de un partido debe haber lugar para el sano debate, sin salirse de los márgenes de sus principios fundamentales, por supuesto, pero sin confundir sus posicionamientos en cuestiones más opinables o matizables con verdades inmutables. Ser humanos nos hace falibles, y debemos evitar creer que no lo somos, porque eso vicia algo tan precioso, necesario y enriquecedor como es el sano debate (algo que, por cierto, parece cada vez más difícil en un entorno como Twitter). En esto me quedo con un sabio consejo que me dio un hombre de Bilbao tras el primer mitin de Vox al que fui en 2014: “sé crítico” (me lo dijo, por cierto, después de una comida gallega que discurrió con una amable charla). Ese hombre era Santiago Abascal, y todavía guardo ese consejo como oro en paño.

Foto: Vox.

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Comentarios:

  1. Borakruo

    Buxadé tiene toda la razón, y yo comparte absolutamente su criterio. Es más, se me ocurre que encender cualquier radio en España, y escuchar solamente productos de la industria musical angloestadounidense es una herejía, por mucho que a mí, me puedan gustar mucho los Beatles…

  2. No sé qué es lo que ponen hoy en día en las emisoras musicales. Hace muchos años que no escucho una. En todo caso, yo en el coche suelo poner música española, italiana, francesa, música tradicional gallega, heavy metal, música polaca, música electrónica, clásica, pop… ayer incluso iba escuchando la canción “Paris” de Yaël Naïm, que está en hebreo. Tengo gustos musicales muy variados y -¿para qué mentir?- incluso raros.

  3. Lunaa

    Creo que la globalización es tendencia y el globalismo intención de implantarla. Los pros y contras de ambos fenómenos (y de su unificación) serían infinitos por lo que no voy a entrar en ellos. Lo que sí veo es que eso que llaman “aceleración histórica” ha influido mucho en esto y que va a un ritmo tan rápido que no hemos podido reaccionar -ni para bien ni para mal- con la velocidad necesaria porque ni lo hemos asimilado ni siquiera comprendido para tener las respuestas sociales que requiere.

    Pero hay un problema que me preocupa desde hace tiempo: la “complejización”, todo tiene que ser tremendamente sofisticado. La tortilla de patatas de la madre de Elentir es la mejor del mundo por varias cosas: porque se ha hecho con la entrega de una madre, cocinado con cariño, es saboreada por su hijo… pero sobre todo, porque tiene huevos, patatas, aceite (de oliva, me apuesto una Parker 52 😉 ) y… en fin, lo que es normal y de esperar en una tortilla. La tortilla que hicieran en un Macdonalds es el resultado de una gimkama de exportación, injerto de híbridos para obtención de una patata especial, huevos de gramaje ortoédrico, polilípidos de tercera generación anacolesterólicos insaturados, nicho de mercado en un escenario coyuntural proactivo y qué sé yo. Y hay que entrar con el teléfono en la mano para buscar una app con que hacer el pedido porque parece que eso de un humano que te atienda es demasiado troglodita. La de normativas es ya inalcanzable -la mayoría de las que incumplamos será por desconocimiento-, los gustos se han convertido en paradigmas comunes (resultado de la publicidad) y “comer” en “experiencias”. Al final, todos nuestros intentos quedan como meras anécdotas en todo este contexto, para cruzar la calle tenemos que hacer proezas sociales, legales, fiscales, psicológicas, sanitarias, políticas y mediáticas. vamos, que es normal que al final naufraguemos y lleguemos a olvidar que estábamos ante un semáforo por algo. El esquimal (cuando no era un “inuik” cursileado por grinpiseros) hacía un agujero en el hielo con un serrucho, le arreaba un arponazo a un pez que pasara por ahí y se lo comía, sin tanta complicación de la vida. Sin tanto “estupendismo”.

  4. Jandro

    Yo tengo gustos rarísimos, y confieso que hasta alguna hamburguesa de McDonald’s me gusta comer ocasionalmente, aunque no pueda compararse con gastronomía de verdad.

    Sobre el comentario de Rallo, dos cosas:

    Por una parte, yo llevo viendo un tiempo al economista y hay que reconocerle -aparte de sus dotes pedagógicas sobre Economía- su educación y su buena fe en las discusiones, más allá de que pueda recurrir a argumentos simplones a veces, como vemos que ha hecho alguna vez con Vox (en el “desencuentro” con la cuenta de Solidaridad, me parece que el CM del sindicato salió a por uvas, en cualquier caso).

    Por otra parte, estoy un poco harto de que a un hombre tan valioso como Buxadé y a su aportación al partido se le esté tratando de caricaturizar últimamente a todas horas.

    Espero que su libro tenga buena acogida y ventas.

  5. wladimir

    es verdad…

    que la globalizacion en si no es mala,al contrario ha traido ciertos beneficios y contribuido a mantener la paz…pero..

    cuando este proceso se empieza a corromper,y el principio de equidad e igualdad de la globalizacion se usa con oscuros propositos para defender extrañas agendas (la famosa “aldea Global”,el proposito de convertir a la UE en un megaestado bajo un regimen ideologico o la ONU se valga de la globalizacion para imponer agendas pervertidas (agenda 2030),etc) ahi el asonto se daña y pierde su sentido original…

    y entonces surgen cosas como el “proteccionismo” regional,la defensa del estado nacional y los valores locales, frente a la ola globalista, la “Guerra cultural” y otros engendros globales como el Progesismo y al Socialismo del Siglo XXI,las oscuras agendas de algunos grupos y sujetos como George Soros,y los planes globales como “la Ruta de la Seda” de China Comunista y los planes Rusos expansionistas e ideologicos y la agenda “terrorista” de los grupos fundamentalistas islamicos auspiciadas por los estados Arabes,etc

    en fin el globalismo no es mas que un instrumento para unir a los pueblos para convivir y comerciar en paz…pero como todo instrumento puede caer en manos equivocadas y ser usado para destruir la democracia y la libertad en nombre de perversos ideales antidemocraticos…

  6. Alberto77

    VOX deja carbón en la Generalidad de Cataluña

    “Han de cambiar de actitud, ya”

    https://politica.e-noticies.es/vox-deja-carbon-en-la-generalitat-138998.html

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