España está viviendo un momento terrible para su democracia, como hemos podido comprobar estos últimos días.
Los distintos procedimientos judiciales que hay abiertos sobre escándalos de corrupción del gobierno y de sus aledaños están sacando a la luz las prácticas más sucias de la mafia socialista que se ha instalado en el poder. Por supuesto, ninguna democracia es inmune a esta suciedad. No podemos ser tan ingenuos como para creer que hay algún país que se libra de ello por el mero hecho de votar a sus representantes cada cuatro años. A fin de cuentas, la democracia no es un sistema perfecto: es, simplemente, la forma más eficaz para evitar matarnos entre nosotros, como se ha demostrado históricamente.
Desde que la invención de este sistema ha habido muchos que han intentado pervertir la democracia para obtener ventajas y perpetuarse en el poder. En este sentido, lo que está ocurriendo en España no es nada nuevo. La historia está plagada de gobiernos corruptos y abusivos. Obviamente, lo que el socialismo busca pervirtiendo la democracia en España es que no haya alternancia en el poder, que España se convierta en el México corrupto de los años del PRI, un partido que se mantuvo en el poder durante 71 años, desde 1929 hasta 2000, convirtiendo ese país en una dictadura (Mario Vargas Llosa la calificó como la "dictadura perfecta", por estar disfrazada de democracia). Significativamente, el PRI es miembro de la Internacional Socialista.
No hay que adentrarse en el terreno de la especulación para averiguar qué es lo que pasa cuando el socialismo logra corromper y distorsionar una democracia. Hoy México es un estado fallido, con una media anual de más de 30.000 homicidios, unas cifras propias de una guerra. Alimentada durante siete décadas por el PRI, la corrupción política lo ha podrido todo y los narcos son los dueños de hecho del país.
Yendo hacia el sur tenemos otro ejemplo. Venezuela es otra muestra del enorme daño que el socialismo puede provocar a un país. Antes era una democracia muy imperfecta y hoy es una dictadura y un pozo de miseria del que han huido más de 9 millones de venezolanos. Ahora mismo, esa narcodictadura (porque uno de sus principales negocios es el tráfico de drogas) se enfrenta a una posible invasión militar de Estados Unidos, país que se ha hartado de que el veneno exportado por esa dictadura esté matando a decenas de miles de sus ciudadanos.
Hay que señalar que nuestro país tiene una diferencia con México y Venezuela. Muchos españoles están perdiendo su fe en el Estado de Derecho por culpa del socialismo, después de siete años de abusos de poder, violaciones de derechos fundamentales, corrupción y prácticas propias de la mafia. Creo que no me equivoco al afirmar que Pedro Sánchez es el único jefe de gobierno de la Unión Europea que no puede pisar la calle sin un enorme despliegue policial.
El capo de la banda socialista que nos gobierna ya comprobó hace un año en Paiporta las consecuencias de provocar la ira de los españoles, unas escenas cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo, el dirigente socialista huyendo cobardemente de los vecinos a los que dejó abandonados en medio de un desastre que fue provocado, en gran medida, por la negativa del gobierno a llevar a cabo las obras hidráulicas necesarias para paliar las frecuentes riadas.
Por supuesto, con su demolición del Estado de Derecho en España, lo que el socialismo quiere es tener un nuevo México o una nueva Venezuela, un país en el que los socialistas se perpetúen en el poder mediante una dictadura cínicamente disfrazada de democracia. Sin embargo, lo que pueden acabar teniendo es una gran Paiporta, pues destruir las normas de convivencia democráticas tiene un efecto búmeran para los políticos. Si las leyes no sirven para proteger a los ciudadanos de los abusos de poder, entonces tampoco servirán para proteger a los gobernantes cuando millones de españoles se harten de confiar en esas instituciones que los socialistas han degradado y decidan que ya ha llegado la hora de tomarse la Justicia por su mano. Pensad en ello antes de llegar a un punto de no retorno y si decidís seguir adelante, después no vengáis con lloros porque los cascotes de vuestra demolición de la democracia empiezan a caer sobre vuestras cabezas.
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Comentarios:
isanchezgil
El hartazgo es inmenso. Esta misma mañana, para llegar a mi casa cargada de paquetes, he tardado tres cuartos de hora en hacer un recorrido de menos de medio kilómetro. El motivo es que tengo la alegría de vivir muy cerca de la central del PSOE, calle Ferraz de Madrid, y esta mañana, como muchos otros días, se había concentrado un buen montón de gente protestando de algo contra el PSOE,
Como son unos cobardes y además abusones, cortan la calle, que tiene mucho tráfico, ocasionando atascos gigantes, como el de esta mañana. A Pedrito no se le puede insultar en la central de su organización. Os podeis imaginar lo que decían los automovilistas atrapados por su culpa. Si hubiera habido barro, se lo habrían tirado, pero les habría caido a los policías que cerraban la calle, no a él.
En fin, esto es un desahogo, permitidmelo. Lo cierto es que si pueden, se perpetuarán los mismos 70 años que el PRI. Para eso están montando ya los grupos de ataque (vuelta ciclista, Quilez en Pamplona, Gullo en Barcelona) igual que los de las SS de Hitler. Para el caso de que pierdan las elecciones, que, si las hubiera, por supuesto que las perderían.
Nota adicional: SS significa Schutz Staffel, o sea, Brigadas de Defensa, encima hipócritas.
19:04 | 15/11/25
FaramirGL
Uno de los grandes errores de la Transición, una de sus grandes traiciones, fue permitir que estos mafiosos genocidas sin entrañas volvieran.
Volverán a hacer lo que ya hicieron en el siglo XX, porque son incapaces de dejar de intentar imponernos una dictadura socialista.
19:14 | 17/11/25
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