La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha decidido apoyar una muy cuestionable e irresponsable medida del gobierno de Pedro Sánchez.
Ayer, el gobierno anunció una regularización masiva de 500.000 inmigrantes ilegales por real decreto y sin pasar por el Congreso, en una cesión al partido de extrema izquierda Podemos. La medida beneficiará incluso a inmigrantes ilegales que sólo llevan cinco meses en España, y muchas voces ya han alertado de una de sus consecuencias inmediatas: generar un efecto llamada para la inmigración ilegal que beneficiará abiertamente a las mafias que se lucran con ella.
Curiosamente, hoy la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha publicado un comunicado apoyando esa medida. Recordemos que sobre esta cuestión, el Catecismo de la Iglesia Católica dice (2241):
"Las autoridades civiles, atendiendo al bien común de aquellos que tienen a su cargo, pueden subordinar el ejercicio del derecho de inmigración a diversas condiciones jurídicas, especialmente en lo que concierne a los deberes de los emigrantes respecto al país de adopción".
El comunicado de la CEE parece olvidar ese punto del Catecismo, asumiendo unas tesis políticas muy cuestionables y que, por tanto, otorgan pleno derecho a los católicos a someterlas a discusión. La CEE dice que esta medida es "un acto de justicia social". ¿Qué clase de justicia es premiar a quienes entran ilegalmente en un país, otorgándoles los mismos beneficios que a aquellos que han entrado legalmente? Una medida así es un agravio para muchas personas que han seguido los pasos necesarios para entrar y asentarse en España con arreglo a las leyes.
Javier Benegas lo señala muy acertadamente: "las regularizaciones masivas no establecen criterios justos; mucho menos neutros. Muy al contrario, discriminan a quienes han llegado de forma legal, soportando un calvario burocrático que, como saben bien quienes lo han intentado, puede durar años y consumir dinero, paciencia y hasta salud mental. El mensaje implícito que se lanza es demoledor: cumplir las normas sale caro; sortearlas, muy rentable".
Para que nos hagamos una idea, lo que la CEE plantea es como si el estado reconociese la misma pensión a quienes han cotizado durante 30 años a la Seguridad Social y a quienes decidieron trabajar en negro y sin cotizar. No sería un acto de justicia social: sería una clara injusticia contra quienes han actuado cumpliendo las leyes. Con la inmigración ocurre exactamente lo mismo. Con su comunicado, la CEE apoya otorgar el mismo beneficio a quienes han respetado las leyes de inmigración y a quienes se las saltaron. Es una injusticia más que evidente.
Por otra parte, la CEE considera que esa regularización masiva ofrece una "respuesta a quienes no pueden acogerse a las vías ordinarias". Esto es como decir que hay que otorgar una pensión a quienes no cotizaron porque "no pueden acogerse a las vías ordinarias". La afirmación de la CEE es rotundamente falsa: a España llegan muchos inmigrantes de forma legal, procedentes de distintos países. Lo hacen tras cumplir los procedimientos que marca la ley, que entre otras cosas buscan velar por ese bien común que señala el Catecismo, pues un proceso de inmigración no sólo afecta a las personas que se desplazan de un país a otro, sino también a los habitantes del país de acogida.
Sin embargo, la CEE obvia sin más los criterios más básicos a la hora de ordenar la inmigración para que no se convierta en un problema. En los puntos que se incluyen en su comunicado, la CEE pretende que se regularice a aquellas personas que no pueden acreditar de ninguna forma un mínimo periodo de residencia en España, a quienes carecen de documentación que acredite su identidad y su origen y a menores de edad que han abandonado su país natal y que deberían ser devueltos a sus familias. Esto daría lugar a situaciones muy peligrosas y que permitirían regularizar a posibles delincuentes que simplemente se han deshecho de su documentación para eludir la acción de la Justicia.
Lo más pasmoso del pronunciamiento de la Conferencia Episcopal es que el comunicado publicado en su sitio web incluye un vídeo con declaraciones de su presidente, Luis Argüello, en el que defiende esa regularización masiva al margen del Congreso como una cuestión de "salud democrática". He tenido que repasarlo varias veces porque no daba crédito a lo que estaba escuchando. ¿"Salud democrática" es que un gobierno sin mayoría parlamentaria hurte al Parlamento su función legislativa y el necesario debate público de una medida que afecta gravemente a nuestro país? ¿"Salud democrática" es premiar a quienes se han saltado las leyes y otorgarles el mismo beneficio que a aquellos que las respetaron, quebrantando un principio tan básico en democracia como es que la ley debe ser igual para todos?
El apoyo de la CEE a esa medida no sólo es lamentable, sino que se basa en argumentos muy cuestionables como los que acabamos de repasar. Con ello, la organización que agrupa a los obispos españoles parece no haber calculado bien los efectos que su posicionamiento sobre esta medida puede tener de cara al futuro. ¿Qué crédito moral podrá invocar en lo sucesivo una organización que bendice una injusticia como ésa y blanquea un atropello al Parlamento? ¿Cómo pretenden nuestros obispos cumplir su labor pastoral, que consiste en orientar a la sociedad hacia el bien y la justicia, mientras aplauden que el gobierno adopte una medida autoritaria, injusta, discriminatoria y que beneficia a las mafias de la inmigración ilegal?
Es necesario insistir en esto último. Ese lamentable comunicado de la CEE tendría como consecuencia última que España no pueda ordenar la inmigración que llega a sus fronteras como señala el Catecismo, apelando para ello a argumentos irresponsables que cualquiera espera de una extrema izquierda a la que no le importa generar graves problemas sociales e inestabilidad en España, pero que uno no espera de nuestros obispos. Si en los próximos meses siguen llegando inmigrantes ilegales a España, ¿cuánto tardará la CEE en apoyar otra regularización masiva como ésta? Los argumentos utilizados en su comunicado animan a pensar que ya no tiene sentido que España tenga fronteras y que deberíamos dejar pasar a todo el que llega, olvidando que somos los vigilantes de una de las fronteras exteriores de la Unión Europea y que lo que llega a España afectará a otros muchos países.
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Imagen: Conferencia Episcopal Española.
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Comentarios:
Julio Tuñón
Que vamos a esperar de estos, estos como no les va a afectar en nada pues adelante. Esto supone un problema gravisimo, que va a pasar con la sanidad?, y el orden público?, y las paguitas?, y sobre todo también el reagrupamiento familiar, porque esto va a conducir al efecto llamada. Esta tarde los medios informativos marroquies se estaban haciendo eco de esta regularización, ya sabemos lo que va a pasar, en fin todo para que estos delincuentes sigan un día más en la Moncloa, mientras tanto España se desintegra y se desangra cada minuto con este gobierno infecto.
21:05 | 27/01/26
Piturda
Obispos africanos se han quejado de que los jóvenes se van de sus países persiguiendo empleos que no existen y privando a sus lugares de origen de quienes más pueden trabajar y aportar allí.
https://infovaticana.com/2024/08/29/la-iglesia-africana-tiene-un-mensaje-sobre-la-migracion-muy-distinto-al-del-papa/
22:25 | 27/01/26
isanchezgil
Ya desde hace algún tiempo, la representación de la Iglesia católica en España se inclina, de forma muy vergonzosa, ante las decisiones del poder de turno.
Yo recuerdo (posiblemente la única que se acuerda de esto) cuando el Cardenal Tarancón comulgaba con los políticos de ideas izquierdistas a la muerte de Franco. Las sacristías servían de puntos de reunión del PC. Y más modernamente, los obispos catalanes predicando la independencia y «la llengua», eso sin olvidar los muchos miembros de la ETA ayudados por los curas vascos.
Ahora les parece muy bien que el PSOE y sus compinches se salten todas las normas existentes, incluido el propio Catecismo (no el del P. Ripalda), para hacer el mangoneo que les venga bien con los inmigrantes. Luego se quejan de que la gente cada vez les hace menos caso.
Lo atribuyo a un mal general: la falta de formación, que alcanza a todos los estadios de la sociedad, incluidos los seminarios, en los jóvenes; y en los mayores, como el Sr. Arguello, aún les queda el resabio de ser más comunistas que los propios comunistas. Porque, «Jesús fue el primer comunista», lo habeis oido alguna vez?
2:47 | 28/01/26
AlbertoAG
Gente como Argüello, más preocupada por defender valores débiles que por salvar almas, lo único que hacen es daño a la Iglesia.
No obstante, si la Santa Iglesia sigue y seguirá en pie es gracias a que hay sacerdotes de espíritu contrarrevolucionario.
8:29 | 28/01/26
Maria
Parece ser que el querer ser regularizado es para poder pagar impuestos, cosa que ahora no pueden.
Me pregunto cómo están trabajado si no tienen papeles…
Nuevo mantra estigmatizante: «salud democrática». Oiga, cuándo nos han preguntado a los ciudadanos??? Otro referendum que se me ha pasado…
Si tanto le preocupa la «salud democrática» al arzobispo, que pida referendums al gobierno o que, al menos, pase las cosas por el parlamento y no que se pase el parlamento por…
13:29 | 28/01/26
Piturda
Mons. Argüello no tiene en cuenta muchas cosas, sus argumentos son sensibleros, para aplicar una virtud (como la caridad) también hay que usar la razón.
https://infovaticana.com/2026/01/28/arguello-y-la-teologia-de-mi-mama-me-mima/
16:41 | 28/01/26
FaramirGL
Eres demasiado generoso, Elentir.
No hay tal error, sino la inmunda traición de unos judas.
La primera actividad de cualquier socialista es MENTIR para proteger su ideología tóxica, totalitaria y genocida. Y eso es lo que hacen estos falsos obispos, que no son tales, ni cristianos tampoco. Son y siempre han sido activistas socialistas, aunque se hacen pasar por otra cosa.
18:52 | 28/01/26
.Angel Diaz Pernia
¿Como afectará esa situación a la UE?
Aumentará la delincuencia globalmente pues tendrán derecho a libre tránsito.
Efecto llamada.
23:50 | 28/01/26
Jandro
A mí me duele el corazón cada domingo que asisto a una misa y no se pide en ningún momento por restaurar el derecho a la vida ni por el fin del aborto ni ¡nada de nada! En todas las misas se debería orar por ello de manera particular y explícita, y en la mayoría de los sitios a los que asisto, rara vez lo hacen, ni los sacerdotes ni los seglares implicados en la liturgia. Señores, que una ley permite segar vidas a voluntad de unos. ¡Despierten! Es que me parece alucinante.
0:41 | 29/01/26
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