Esta semana, la dictadura de Vladimir Putin dio nuevos pasos para convertir a Rusia en una simple copia de Corea del Norte.
Roskomnadzor, el organismo de censura de la dictadura de Putin, ha bloqueado el acceso a Telegram, WhatsApp y YouTube en Rusia, en una nueva vuelta de tuerca a la censura en ese país. Recordemos que en 2022 Rusia ya había bloqueado Twitter, Facebook e Instagram. Actualmente, los internautas rusos dependen de dos redes sociales controladas por el Estado para poder comunicarse: VKontacte (equivalente de Facebook) y Max (la versión rusa de WhatsApp).
Lo ocurrido en Rusia es un ejemplo de hasta dónde puede llegar un político si recibe poderes para limitar la libertad de expresión. No es un caso aislado ni es algo que ocurre solamente en dictaduras como Rusia. Recordemos que hace unos días, el presidente del gobierno de España, el socialista Pedro Sánchez, expuso su particular plan para censurar contenidos en las redes sociales, utilizando la lucha contra el "odio" como pretexto para recortar la libertad de expresión. Dos días después de ese anuncio, una ministra comunista del gobierno de Sánchez, Sira Rego, propuso abiertamente "prohibir Twitter" en España. Es precisamente lo que Putin ha hecho en Rusia.
Es revelador el silencio de algunos sobre esa férrea censura digital impuesta por el Kremlin. En unos casos ese silencio era muy previsible. Me refiero, por ejemplo, a los propagandistas prorrusos en Occidente. En otros casos el silencio es más extraño. Por ejemplo, el de aquellos que no apoyan a Putin pero suelen evitar cuidadosamente referirse a las cosas que ese dictador hace, al mismo tiempo que critican codas parecidas en otros países. Finalmente, hay un silencio escandaloso: el de políticos como Sánchez y sus ministros, un silencio que no ha sido soslayado ni por la crítica más indirecta a los planes de Putin para convertir Rusia en una nueva Corea del Norte.
Este último silencio es el que más debería preocupar a todos los españoles, porque expresa la sintonía de nuestro gobierno con un concepto de las redes sociales basado en un control total de los contenidos por parte del Estado, no sólo para perseguir conductas ilegales, sino para limitar la libertad de expresión y la libertad de información. Si Sánchez no critica lo que ha hecho Putin con las redes sociales en Rusia es porque, a fin de cuentas, él quiere algo parecido en España, degradando más y más nuestra democracia, como el gobierno socialista viene haciendo con sus ataques a derechos fundamentales, a la independencia judicial y a los medios de comunicación.
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Foto: Reuters/Anton Vaganov.
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Comentarios:
Andronico
¿Donde están los turbopatriotas que tanto denuncian la censura de los anglos y que prohíben todo y bla, bla, bla…? Podíamos dar nombres pero para que… Al yerno de Sabiniano y sus secuaces ya le conocemos, pero los turbopatriotas todavía cuelan en mentes inocentes
21:58 | 14/02/26
Elentir
Muy buena pregunta, Andronico.
22:23 | 14/02/26
isanchezgil
La censura se ejerce y se ha ejercido a lo largo de la historia para impedir que los contrarios a un régimen pudieran poner de relieve sus motivos. Sin embargo, la historia también nos demuestra que, al final, los censuradores acaban siempre sumergidos en una oleada de libertad que los arrastra hacia la prisión, o hacia un fin todavía peor.
Quizá tarde un poco, o un mucho, pero al final los destructores de la libertad acaban perdiendo. Véase el caso de Lenin-Stalin y cía. Aunque tuvieron que pasar 80 años, la URSS se hundió, porque ni sus propios partidarios creían en aquel régimen asfixiante.
Espero que esto no suceda con esta lamentable muestra de ser humano que nos mangonea, y que se tenga que ir, quizás a un exilio dorado en algún país donde haya escondido todo lo que ha robado. o, en el mejor de los casos, a la cárcel, con su patrimonio confiscado.
23:41 | 14/02/26
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