Donde no hay distinción entre bien y mal acaba habiendo corrupción política

¿Queremos políticos sin barra libre para robar pero que den barra libre para matar?

Eng Vie 27·2·2026 · 6:50 4

La corrupción política es una de las mayores lacras de la democracia, un problema que quiebra la confianza de la gente en las instituciones.

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Seguramente, si preguntamos a cualquier ciudadano de un país democrático qué clase de políticos quieren, las respuestas que encontraríamos serían políticos honrados, políticos que no roben el dinero público, que no utilicen su cargo en su beneficio personal, que no se salten la ley, políticos que sean personas buenas y justas, que no crean que el fin justifica los medios y que no abusen de su poder.

Supongo que en todo esto estaría de acuerdo la mayoría de la gente, si exceptuamos los totalitarios y los que simpatizan con partidos que justifican la violencia y el terrorismo, claro. Creo sinceramente que la mayor parte de las personas buscan hacer lo correcto en sus vidas, lo que implica distinguir el bien del mal y la justicia de la injusticia, y por eso deseamos políticos que tengan una actitud como ésa.

Sin embargo, vivimos en un tiempo en el que la barrera entre el bien y el mal está siendo distorsionada por ciertas ideologías y políticos, en muchos casos gente sin escrúpulos (es decir, sin una clara conciencia de lo que es bueno o malo o que simplemente desprecian esa distinción) que consideran que el fin justifica los medios y que ciertos malos actos son legítimos simplemente porque les convienen, aunque impliquen un daño objetivo contra otras personas.

De esta forma, tenemos políticos que consideran que la propiedad de una persona puede ser usurpada por otras, como ocurre por ejemplo con los partidos izquierdistas que defienden la ocupación ilegal de viviendas. Hay gente que vota a esos políticos pero después no quiere gobernantes que roben, es decir, que desean políticos que puedan permitir el robo de una propiedad pero que ellos renuncien a robar.

Esa contradicción no es la más grave que se da en nuestra sociedad. La amplia mayoría de la gente rechaza que haya políticos que se crean con barra libre para robar, es decir, que se apropien de lo que no es suyo en un intento de beneficiarse ilegítimamente de sus cargos, pero a la vez apoyan a políticos que dan barra libre para matar a los más inocentes e indefensos, los bebés por nacer, que son seres humanos desde el mismo momento en que son concebidos, como demuestra la ciencia.

En cualquier sociedad civilizada, matar a un inocente y a quien no puede defenderse es un crimen. Un crimen, de hecho, castigado con las penas más severas. Sin embargo, en nuestra sociedad, mucha gente cree que matar a un bebé por nacer es legítimo simplemente porque no es deseado, porque su vida resulta molesta, porque es un efecto no deseado de las relaciones sexuales al que se debe poder eliminar como quien tira un preservativo usado a la basura. Políticos sin escrúpulos ofrecen dar barra libre para acabar con esos seres humanos molestos, se crean leyes para arrebatarles su derecho a vivir e incluso pretenden -como ocurre ahora en España- convertir el acto de matar a esos seres humanos inocentes e indefensos en un derecho fundamental.

Para disfrazar esa monstruosidad -porque así es como merece ser calificado el acto de matar y descuartizar a un bebé por nacer en el vientre materno-, esos políticos sin escrúpulos mienten a la gente diciendo que las víctimas de esa atrocidad no son seres humanos, que ni siquiera son seres vivos, que deshacerse de tu hijo por nacer es como quitarse un grano molesto y que cualquiera que pida respeto por esas vidas inocentes es un retrógrado, un extremista y un enemigo de las mujeres. No es la primera vez que una manipulación tan colosal se da en una democracia: recordemos que los esclavistas también dijeron que la esclavitud era un derecho, calificando a los esclavos como objetos que otras personas tenían derecho a poseer.

Una sociedad que se deja manipular esa forma está dando pie a que la corrupción política se extienda como una metástasis, pues la corrupción política es una manifestación de la corrupción moral, de la incapacidad para distinguir el bien y el mal. Los políticos proaborto que pretenden anestesiar nuestras conciencias ante esa atrocidad, engañándonos para que creamos que las mujeres conciben seres no humanos o incluso cosas inanimadas que se convierten en humanos por arte de magia en el momento del partido o en cierta semana de la gestación, ¿son acaso políticos de los que cabe fiarse? ¿Son políticos de los que cabe esperar un comportamiento más correcto ante cualquier tentación de robar el dinero de todos? ¿Alguien espera sinceramente sinceramente que un político que considera que está bien matar a seres humanos inocentes tenga escrúpulos a la hora de robar?

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Imagen: Grok.

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Comentarios:

  1. Jandro

    Suscribo todo. Añadiría que me cuesta empatizar con las personas de «a pie» –no ya solo los políticos– que defienden el aborto; tienen construida tal trampa mental para justificarlo en sus esquemas que me hace sentir falta de sinceridad o fiabilidad por parte de esas personas. Porque, si se hacen esa trampa, ¿qué no serán capaces de justificar?

  2. FaramirGL

    La socialdemocracia es la máscara del penúltimo intento del socialismo por hacerse con el control total de la sociedad, en esta ocasión mediante la mentira y la corrupción, en lugar de sus herramientas habituales: la violencia y el terrorismo.

    Lo que hacen PSOE y PP es LO NORMAL.

    Lo normal en unos socialistas, totalitarios e hispanófobos.

    Lo que no es normal es que dejemos que esta gentuza nos gobierne.

  3. isanchezgil

    Se queda uno estupefacto cuando oye las justificaciones del aborto que dan los políticos, tan falsas y garrulas que parece mentira que alguien se las trague. A mi parecer, nadie se cree de verdad todas esas excusas, simplemente se trata de gentes que, en el colmo del cinismo, intentan justificar un crimen simplemente porque tener un hijo les supondría una molestia, un estorbo o un problema.

    Y hay mucha gentuza de ese jaez.

  4. Julio Tuñón

    El problema está en que tenemos unos mal llamados políticos, solo sirven cuando llegan al gobierno y al parlamento para hacer negocio y empresa a través de sus cargos, no digo todos,siempre hay alguien decente, ahora, de política y de resolver los problemas sociales, casi ninguno, solamente eso, imponer, aparte de robar y de volcar a todo un país en la ruina total y en el ojo del huracán del mundo entero bajo el desprestigio a todos los niveles.

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