Hay tradiciones populares cuyo origen se ha perdido en las brumas del pasado. Una de ellas es un popular juego.
Un juego despiadado por la supervivencia política
Ese juego consiste en colocal algunas sillas con un grupo de personas a su alrededor. Siempre tiene que haber una silla menos que el número total de personas. El juego comienza cuando se hace sonar música. En ese momento los jugadores tienen que caminar alrededor de las sillas. En el momento en el que la música cesa, todos deben buscar una silla en la que sentarse. Por supuesto, una persona siempre se queda sin silla. El juego continúa quitando una silla de cada vez, hasta que sólo quedan dos jugadores. El último en lograr sentarse es el que gana.
Este juego recuerda en muchos sentidos al proceso de supervivencia política que se inicia cada cuatro años en los países democráticos. Cuando un partido político está en horas bajas, el juego de las sillas que se inicia en su seno puede ser muy despiadado. A fin de cuentas, en este caso ya no se trata de ganar un simple juego tradicional. Lo que los jugadores buscan aquí es mantener el muy elevado nivel de vida que proporciona un cargo de diputado o senador. Este juego se puede volver especialmente sucio cuando los jugadores son políticos que han demostrado una absoluta falta de escrúpulos morales.
Una izquierda que se acerca a un descalabro histórico
La izquierda española se encuentra ahora mismo en horas muy bajas. La sucesión de escándalos de corrupción y exhibiciones de incompetencia y autoritarismo por parte del gobierno de Pedro Sánchez, una coalición de socialistas (PSOE) y comunistas (Sumar), han acabado generando unos pronósticos electorales que apuntan a un probable descalabro histórico de la izquierda en las próximas elecciones generales. Este desastre electoral podría verse acentuado por la grave crisis nacional provocada por la invasión migratoria marroquí de Ceuta y el servilismo hacia Marruecos del gobierno de Sánchez, todo ello mientras empiezan a salir a la luz hechos tan alarmantes como los contactos entre las cloacas del PSOE y narcotraficantes para atacar a la jueza que instruyó el caso del hermano de Sánchez, algo propio de la mafia.
Haberse dejado arrastrar por el PSOE podría tener unas consecuencias electorales debastadoras para la extrema izquierda. Las últimas encuestas no sólo pronosticas una caída histórica del PSOE, sino también el riesgo de que las marcas electorales comunistas (Sumar y Podemos) se queden en la marginalidad, después de haber estado ocho años ocupando ministerios, paseando en coches oficiales y disfrutando de una vida de lujo. La ultraizquierda se enfrenta ahora al reto de tener que romper su gobierno de coalición con los socialistas o, al menos, fingir tensiones con ellos, a fin de obtener alguna ventaja de cara a las próximas elecciones, que deben convocarse en 2027.
Buscando una silla con los desahucios como pretexto
Esta semana, la extrema izquierda ha vuelto a manifestarse utilizando los desahucios como pretexto. Queda un poco ridículo hacer esto después de ocho años de gobiernos de izquierda, con unas políticas socialistas que han encarecido los alquileres y el coste de la compra de pisos, que es el resultado de un mercado inmobiliario fuertemente regulado y lastrado por las medidas creadas por la izquierda para favorecer la morosidad en los alquileres y la ocupación ilegal de vivienda, unas lacras que han acabado afectando a muchos pequeños propietarios de viviendas, entre ellos algunos tradicionales votantes de la izquierda. Bajo el mandato de Sánchez, la izquierda ha ido degradando a la clase media española, creando un entorno social y económico marcado por la falta de oportunidades, los salarios bajos, los pisos caros y una cesta de la compra por las nubes. Es el resultado de ocho años aplicando las disparatadas recetas económicas de la izquierda, que con la excusa de repartir la riqueza, al final lo único que consiguen es extender la pobreza.
Intentando hacer que olvidemos que estamos así por su culpa
Básicamente, lo que la izquierda quiere es que olvidemos que España está tan mal por culpa de sus políticas, a fin de tener una nueva oportunidad para seguir aplicándolas y continuar con su proceso de empobrecimiento de nuestro país, un proceso que es deliberado: la izquierda pierde oportunidades electorales en las sociedades prósperas y necesita a gente desesperada para que sea más receptiva a los vendedores de crecepelos de las filas socialistas y comunistas.
En último término, estamos en los albores de una batalla política que dejará a muchos cargos electos socialistas y comunistas en las filas del paro (eso sí, con suculentas indemnizaciones y pensiones que ellos mismos se han asegurado). Les vamos a ver más nerviosos e iracundos que nunca y será por eso, no por ninguna anciana desahuciada. De hecho, la región española con más desahucios (con mucha diferencia) es Cataluña, gobernada por los socialistas, y allí no ha habido protestas. Es la prueba más clara de que España tiene una izquierda tan corrupta y mafiosa como cínica.
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Imagen: Meta.ai.
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