Al igual que ocurre en Francia, España tiene un auténtico problema en lo que respecta a la violencia de extrema izquierda.
Esta semana hemos visto, una vez más, hasta dónde puede llegar esa violencia: un violento acto de acoso contra un partido democrático en La Coruña que se saldó con pedradas, puñetazos y doce policías heridos. No fue una pelea callejera. No fue un altercado en el que sea difícil identificar quién tuvo la culpa. La extrema izquierda fue a La Coruña a agredir a miembros de Vox y a la Policía, pero algunos medios fingen ignorar lo que todos hemos tenido la oportunidad de ver.
Para ser justos, hay medios de comunicación que han hecho su trabajo, que consiste en contar la verdad, y no en ocultarla o disfrazarla. Abc tituló: "Radicales de izquierda tratan de reventar el mitin de Abascal en La Coruña". Es exactamente lo ocurrido y el texto identifica a los agresores con claridad. Libertad Digital señaló: "Cargas policiales contra los cachorros del BNG que lanzaron adoquines y petardos en un acto de Vox en La Coruña". La noticia constanta la presencia de las juventudes de ese partido de extrema izquierda en una contramanifestación que acabó agrediendo a la Policía. Vozpópuli ha señalado: "La izquierda radical ensaya la huelga general del 11-N incendiando la calle en La Coruña". El titular se refiere a los graves disturbios provocados por la extrema izquierda en las calles de esa ciudad hasta la noche.
Sin embargo, hay medios para los que la extrema izquierda es como un hombre invisible, que hace cosas sin que ellos sean capaces de identificar al responsable de esas acciones. Veamos algunos ejemplos:
Las manipulaciones que acabamos de ver no son algo excepcional: se repiten en cada ataque de la extrema izquierda contra Vox, intentando crear entre la audiencia la sensación de que el responsable de esa violencia es ese partido, que en realidad la sufre, e invisibilizando la militancia de extrema izquierda de los violentos, como si no supiesen identificarla, cuando es pública y notoria. ¿Veríamos titulares como ésos si los violentos hubiesen sido extremistas de derechas? En este caso, ¿los citados medios exhibirían esa curiosa incapacidad para identificar la ideología de los agresores?
Esa falta de ética periodística es una forma de jugar con fuego. Esas manipulaciones sirven para blanquear la violencia de extrema izquierda y demonizar a víctimas de esa violencia, simplemente porque la ideología de esas víctimas no coincide con la línea editorial de esos medios. ¿Qué pasará si algún día esos extremistas de izquierdas atacan a esos medios o a sus periodistas? Recordemos, por si alguien lo ha olvidado, que hace un año extremistas de izquierdas vinculados a los que estuvieron en La Coruña dieron una brutal paliza a un periodista de El Español en Pamplona. Muchos medios ni siquiera informaron sobre esa agresión, demostrando un curioso sentido de la solidaridad profesional.
En una sociedad democrática, la violencia con fines políticos debe ser siempre rechazada. Siempre, venga de donde venga y cualquiera que sea el pretexto político o ideológico que utilizan los violentos para intentar justificarse. Cada vez que algunos medios encubren la violencia de extrema izquierda, como ha ocurrido esta semana con ese violento acto de acoso contra Vox en La Coruña, lo que hacen es degradar nuestra democracia y contribuir al éxito de los violentos. Es un comportamiento muy criticable y que merece el más rotundo de los rechazos, por mucho que los medios que hacen eso intenten rodearse de un aura de respetabilidad.
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