El audaz contraataque ucraniano del pasado fin de semana es un gran éxito militar que ha provocado una rabieta al dictador ruso.
Acusando de 'terrorismo' a Ucrania por defenderse del terrorismo ruso
Ayer, con el cinismo que le caracteriza, Vladimir Putin calificó y acusó a Ucrania de "terrorismo" e hizo eso que en psicología se llama "proyección", que consiste en acusar a otros de los propios defectos, afirmando que el gobierno ucraniano está "degenerando en una organización terrorista y sus patrocinadores se están convirtiendo en cómplices de los terroristas". Recordemos que Putin inició esta guerra con una invasión no provocada de Ucrania, y ahora se queja de que los agredidos lleven la guerra al suelo del país agresor.
En términos estrictamente objetivos, es Rusia la que viene practicando una estrategia de terrorismo en esta guerra, con ataques sistemáticos contra objetivos civiles (edificios residenciales, escuelas, hospitales, iglesias, jardines de infancia, universidades, etc.), con masacres contra civiles indefensos como las de Bucha e Izyum, con torturas y asesinatos de prisioneros de guerra ucranianos y con el secuestro de miles de niños ucranianos, unas atrocidades por las que tanto Putin como su gobierno no sólo merecen ser acusados de terrorismo, sino también de crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y crímenes de genocidio.
La escala de la estrategia de terror de Putin contra Ucrania
El grado del cinismo de Putin se mide todavía mejor si tenemos en cuenta que ya sólo en 2025, Rusia ha lanzado contra Ucrania 27.700 bombas aéreas, casi 11.200 drones iranñies Shahed, unos 9.000 drones de otro tipo y más de 700 misiles, según datos publicados ayer por el presidente de Ucrania. Un armamento que Rusia concentra en su estrategia de terror contra objetivos civiles en Ucrania.
Hasta ahora, Rusia ha sido acusada oficialmente de terrorismo por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, la OTAN, el Parlamento Europeo y los parlamentos de Lituania, Letonia, Estonia, Polonia y la República Checa. Recordemos, además, que Rusia tiene el apoyo de dictaduras que patrocinan el terrorismo, como Irán y Corea del Norte, unos regímenes criminales que han suministrado al Kremlin armamento para seguir asesinando a civiles ucranianos.
Sánchez no ha acusado de 'terrorismo' a Putin ni una sola vez
Por supuesto, Putin es perverso, pero no tonto. Su cínica acusación de ayer aprovecha la doble moral de algunos líderes occidentales a la hora de calificar como es debido los crímenes de Rusia contra el pueblo ucraniano. Uno de esos líderes lo tenemos en España, para vergüenza de millones de españoles. En estos tres años de invasión rusa, el socialista Pedro Sánchez no ha acusado a Rusia de "terrorismo" ni de "genocidio" ni una sola vez, pero ha acusado falsamente a Israel de "genocidio" por su contraataque contra los terroristas de Hamás, autores el 7 de octubre de 2023 de la mayor masacre sufrida por el pueblo judío desde el Holocausto. Una masacre antisemita y con fines claramente genocidas pero que Sánchez tampoco ha calificado como "genocidio".
Tres años después del inicio de esa invasión rusa a gran escala contra Ucrania, la doble moral de políticos sin escrúpulos como Sánchez es la que alimenta el cinismo de Putin, además de seguir comprándole gas y petróleo a Rusia, ayudando así al dictador ruso a financiar su agresión contra Ucrania, mientras el gobierno español decreta embargos de armas contra Israel que perjudican a la propia seguridad de España, mientras compra armamento a países como Turquía, cuyo gobierno es aliado de los terroristas de Hamás.
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Foto: Kremlin. El dictador ruso Vladimir Putin durante una reunión telemática con sus ministros el 4 de junio de 2025.
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