Recientemente se ha celebrado el 24º aniversario de los ataques terroristas sufridos por Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001.
En ese ataque miles de personas fueron asesinadas por terroristas islamistas, en un crimen masivo organizado por la red de Al Qaeda. En los años siguientes, otros países occidentales, entre ellos España, han sufrido repetidas veces los ataques del terrorismo islamista, unos ataques que se caracterizaron por su crueldad y por la intención de sus autores de hacer el mayor daño posible.
Los más jóvenes no lo recordarán o no lo han vivido, pero después de cada uno de esos ataques, muchos medios y políticos nos han venido alertando contra la "islamofobia", unos mensajes especialmente difundidos desde la izquierda política y mediática. Obviamente, una minoría de criminales islamistas no convierte en culpables a todos los musulmanes, un rechazo a injustas generalizaciones que la izquierda olvida cuando habla de cristianos o judíos.
Unos años más tarde llegó el genocidio perpetrado por los terroristas islamistas del ISIS contra cristianos y yazidíes en las Llanuras de Nínive, en el norte de Irak. Esta vez, la extrema izquierda incluso apeló a la "islamofobia" para no condenar ese genocidio. Obviamente, un crimen de genocidio cometido por musulmanes no convierte en culpables a todos los musulmanes, pero apelar a la "islamofobia" para negarse a condenar ese crimen es una actitud propia de miserables.
Esas advertencias contra la "islamofobia" se han ido convirtiendo en algo cada vez más siniestro. Cuando los islamistas de Hamás perpetraron el peor ataque terrorista de la historia de Israel y la mayor masacre antisemita desde el Holocausto, la extrema izquierda se negó a condenar esa atrocidad, como antes se había negado a condenar el genocidio perpetrado por el ISIS contra cristianos y yazidíes. Tras pedirnos que no profesemos el odio contra la religión de los agresores, ahora la izquierda alimenta el odio contra la religión de las víctimas.
Basta con ver lo ocurrido en estos dos años: socialistas y comunistas, de la mano del islamismo, han desatado la mayor ola de antisemitismo en Occidente desde el nazismo, como reacción a la respuesta de Israel a Hamás, que todavía hoy se niega a liberar a los rehenes israelíes que aún mantiene secuestrados, mientras continúa utilizando a los civiles de Gaza como escudos humanos. No ha habido ni una sola manifestación izquierdista contra esos crímenes de Hamás, pero la izquierda incluso ha justificado la violencia para protestar contra Israel.
La actitud de socialistas y comunistas tras esa masacre antisemita tiene una lógica perversa: esa izquierda y ese islamismo tienen como denominador común el odio a Occidente, cuya cultura tiene raíces judeocristianas, unas raíces que socialistas y comunistas pretenden arrancar desde hace muchos años. Y por lo visto a la izquierda le vale todo para erradicar la identidad judeocristiana de Occidente.
Lo curioso de este caso es observar la mentalidad suicida de la izquierda en esa alianza estratégica con el islamismo, cuya penetración en Occicente es facilitada por socialistas y comunistas por todos los medios posibles, sin reparar en las consecuencias. Para los islamistas, un izquierdista occidental ateo es igualmente merecedor de ser asesinado que cualquier cristiano o judío, por el mero hecho de ser un "infiel". Cuando un islamista perpetra una masacre en Occidente no hace excepciones con izquierdistas ateos (de hecho, a menudo los islamistas asesinan a otros musulanes porque los ven demasiados moderados o porque pertenecen a otra rama del Islam).
Al final, cada vez que esa izquierda da oxígeno al islamismo, lo que hace es regalarle la soga con la que será ahorcada por él en cuanto tenga la más mínima oportunidad. Ahora, esa misma izquierda pretende reconocer un inexistente "estado palestino" en Oriente Medio como recompensa por pertetrar esa masacre contra el pueblo de Israel, el único Estado judío y un país democrático al que la izquierda profesa un odio furibundo que recuerda cada vez más al odio de los nazis contra los judíos. Con esa recompensa, la izquierda occidental está alentando nuevas masacres antisemitas perpetradas por Hamás, una organización terrorista cuya carta fundacional propone exterminar a los judíos y también a los cristianos en su Artículo 13.
¿Qué creen algunos que los islamistas harían si lograsen destruir a Israel? Los próximos seríamos los europeos. Para esos islamistas, debemos someternos al Islam o morir. Con ese "palestinismo" fanático, la izquierda antisemita está alimentando a un monstruo que acabará volviéndose contra ella. Si tiene alguna duda, puede preguntar en otros países de la zona (Egipto, Jordania, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos...) por qué otros pueblos árabes no quieren acoger a ningún palestino, mientras dicen apoyar su causa. El peso del islamismo más extremo entre los palestinos hace que otros pueblos árabes ya estén más que hartos de ellos. Ahora mismo, Israel es la primera línea de defensa de la civilización frente a esa barbarie islamista.
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Foto: Mohammed Salem / Reuters. Terroristas de Hamás en Gaza el 22 de mayo de 2021.
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Comentarios:
AlbertoAG
El antisemitismo forma parte de la esencia de la izquierda, y negarlo es negar parte importante de la historia criminal de la izquierda.
8:49 | 22/09/25
isanchezgil
Todo lo que dice el artículo es muy cierto, pero su significado se reduplica si lo aplicamos a dos colectivos muy numerosos:
– por una parte, las mujeres, al menos la mitad de la población, sino más (no tengo las estadísticas); pero si triunfase el Islam en Europa quedaríamos sometidas a la más repugnante esclavitud, sin poder ejercer nuestros derechos como personas, ya que somos consideradas prácticamente semovientes, cuya palabra vale la mitad que la de un hombre, que no pueden ir a la escuela, ni ejercer profesiones que son específicas de los hombres. Como ejemplo sangrante, lo que ha pasado hace unos días con las mujeres tras el terremoto en Afganistán, que no pudieron ser atendidas por un médico, ya que los hombres aunque sean médicos, no pueden atender mujeres, y allí no hay médicos mujeres, ni las habrá nunca, estandoles prohibida la educación.
– otro colectivo susceptible de empeorar muchísimo su situación son, curiosamente, las personas de izquierda, muchas de las cuales son ateas o agnósticas. Y sabemos que para los islámicos no creer en Dios es peor que tener una creencia religiosa del tipo que sea.
Panorama magnífico señores de la izquierda, y señoras ultrafeministas LGTBIhijklmn. Eso es lo que estais apoyando. Olé.
20:03 | 22/09/25
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