Desde hace décadas, la izquierda occidental se autodefine como una gran defensora del progreso, la tolerancia y los derechos humanos.
Una dictadura terrorista que se atribuye el lado correcto de la historia
La realidad está dejando en evidencia ese falso discurso. Podemos verlo en el caso de la guerra en Oriente Medio. Esta semana, el dictador iraní Alí Jamenei se refirió a la flotilla Flotilla Sumud Global, esa burda operación de propaganda promovida por la extrema izquierda y el islamismo contra Israel, afirmando: "Están ustedes en el lado correcto de la historia, cuyas páginas están pasando ante nosotros".
He tenido que revisar bien el origen del mensaje de Jamenei, publicado por una cuenta verificada, para creer que era real. Irán está sometida a una dictadura islamista que discrimina a las mujeres, ahorca a los homosexuales, promueve el terrorismo y encarcela, tortura y ejecuta a quienes piden democracia, unas violaciones de los derechos humanos sobre las cuales la ultraizquierda occidental guarda un ominoso silencio.
La ultraizquierda se ha dejado arrastrar al lado de esa dictadura islamista
Por el contrario, la ultraizquierda occidental vomita todo su odio contra Israel, el único país democrático de Oriente Medio, el único de esa región donde hay una auténtica libertad religiosa (es el único país de la zona donde los judíos, los cristianos, los drusos y también los musulmanes viven en total libertad), un país en el que los homosexuales gozan de libertad y donde hay una Justicia independiente que ofrece las mismas garantías jurídicas que en los países democráticos de Europa.
Desde hace años, ante la disyuntiva de a qué lado situarse, la ultraizquierda occidental siempre prefiere el lado de Irán, porque su régimen es abiertamente antioccidental, al igual que los comunistas de esta parte del mundo. Unos y otros comparten ese odio a la cultura en la que nació la democracia y el respeto por los derechos humanos.
Esa alianza entre el islamismo más extremo y la ultraizquierda tiene también el denominador común del antisemitismo, un odio a los judíos cínicamente disfrazado de "antisionismo", como si esto fuese más presentable. El sionismo es la defensa del Estado de Israel: el antisionismo es el antisemitismo dirigido contra el único Estado judío. El islamismo viene alimentando ese antisemitismo desde mucho antes de que los nazis se sumaran a él, basta con recordar los pogromos desatados por los musulmanes en Tierra Santa en el primer cuarto del siglo XX, como el de Nabi Musa en 1920. El antisemitismo comunista empezó su andadura ya en tiempos de Karl Marx, autor de un panfleto antisemita que Hitler podría haber firmado sin dudarlo.
Un régimen terrorista con el que Sánchez tiene mejor relación que con Israel
Poco a poco, una parte cada vez mayor de la izquierda se ha dejado arrastrarse al redil de la dictadura iraní, movida por ese antesemitismo. Es lo que explica el hecho de que el gobierno de Pedro Sánchez se reuniese en junio con seis dictaduras, entre ellas Irán, pero no con Israel, país al que el gobierno español (una coalición de socialistas y comunistas) trata con un absoluto desprecio mientras elogia a dictaduras tan brutales como la China comunista, el régimen totalitario que perpetró el mayor genocidio del siglo XX.
Obviamente, y por si alguien piensa otra cosa, el acercamiento de gran parte de la izquierda hacia Irán no es sólo un signo de antisemitismo, aunque ese odio común de socialistas, comunistas e islamismtas sea un poderoso imán entre ellos. Se trata, además, ante una alianza estratégica contra Occidente, es decir, contra la cultura judeocristiana y los planteamientos democráticos, unos planteamientos que el gobierno de Pedro Sánchez está pisoteando a diario con sus ataques al Estado de Derecho, a los jueces y a los medios libres.
Con su cínico mensaje, Jamenei ha dejado expuestos a quienes están con él, con un régimen terrorista al que sólo cabe desearle que pronto sea derrocado y que sus dirigentes sean sometidos a juicio. Yo tengo muy lado de qué lado estoy: del lado de Israel, la única democracia de Oriente Medio, un país que hace dos años sufrió un atroz ataque terrorista con unas características puramente diabólicas, un país que ahora es difamado y calumniado por la izquierda antisemita porque no se dejó exterminar. Desde luego, a mí nunca me verán al lado de la dictadura iraní y de sus socios occidentales.
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Foto: @es_Khamenei.
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Comentarios:
AlbertoAG
Es urgente derrotar a la alianza islamoizquierdista para que pueda alzarse la Cruz.
10:50 | 5/10/25
isanchezgil
Resulta incomprensble que los izquierdistas de toda laya (PSOE, Sumar, Podemos, ERC, Bildu) que siempre se han llenado la boca con palabras rimbombantes como libertad, derechos humanos, ayuda a los pobres, feminismo contra machismo, aceptación a ciegas de los homosexuales, etc., etc., se planten en una postura de ayuda y aceptación del islamismo más pernicioso, el que sigue al Corán violento, que es el preconizado por los Ayatolas de Irán.
Es producto de la más ciega irracionalidad, y sin embargo siguen adelante sin pararse a pensar que muchos de los que salen a defender el islamismo en la calle, serían inmediatamente ejecutados (después de ser torturados y humillados) si fueran a algunos de los países que siguen a Irán y sus políticas asesinas.
21:03 | 5/10/25
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