Contiene afirmaciones que inspiraron claramente el antisemitismo de Hitler

‘Sobre la cuestión judía’: el ensayo antisemita de Karl Marx que podría firmar cualquier nazi

La existencia de una importante corriente antisemita en la izquierda es algo que choca a muchos, porque ignoran el origen antisemita del marxismo.

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La paradoja: un hombre de origen judío escribiendo un ensayo antisemita

Cuatro años antes de la publicación del “Manifiesto comunista”, en 1844, Karl Marx publicó un ensayo titulado “Zur Judenfrage” (Sobre la cuestión judía). Se trataba de un escrito claramente antisemita. Una paradoja, todo sea dicho, pues el propio Marx nació en una familia judía, si bien sus padres se habían convertido al luteranismo, religión que él profesó antes de abrazar el materialismo. En dicho ensayo, y renegando de sus propias raíces, Marx escribió unos tópicos antisemitas que más tarde copiaría el nacional-socialismo. ¿Un intento, tal vez, de sentirse integrado a costa de traicionar a los suyos?

La judeofobia de Marx era comparable a la de Hitler

Fuese cual fuese la intención de Marx, la judeofobia que destilaba en aquella obra es comparable, en algunos puntos de la paranoia antisemita que exhibió Adolf Hitler en su libro “Mein kampf” (Mi lucha). Veamos algunos ejemplos del ensayo de Marx:

“No busquemos el misterio del judío en su religión, sino busquemos el misterio de la religión en el judío real.
¿Cuál es el fundamento secular del judaísmo? La necesidad práctica, el interés egoísta. ¿Cuál es el culto secular practicado por el judío? La usura. ¿Cuál su dios secular? El dinero. Pues bien, la emancipación de la usura y del dinero, es decir, del judaísmo práctico, real, sería la autoemancipación de nuestra época.
Una organización de la sociedad que acabase con las premisas de la usura y, por tanto, con la posibilidad de ésta, haría imposible el judío. Su conciencia religiosa se despejaría como un vapor turbio que flotara en la atmósfera real de la sociedad”.

Resulta inevitable y escalofriante observar en ese afán por hacer “imposible el judío” un antecedente ideológico de la perversa “solución final”, la cínica etiqueta creada por los jerarcas nazis para desencadenar un colosal genocidio contra el pueblo judío. Cabe preguntarse qué planes tendría Marx si una vez creada su utopía comunista persistía ese “vapor turbio”, como él se refería despectivamente a los judíos. No hace falta recurrir a la imaginación.

El aviso de Engels sobre los pueblos que «están destinados a perecer»

En enero de 1849, el gran compañero de Marx, Friedrich Engels, escribió un artículo titulado “La lucha de los magiares” en el periódico Neue Rheinische Zeitung, en el que afirmaba lo siguiente:

“Entre todas las naciones grandes y pequeñas de Austria, solo tres abanderados del progreso tomaron parte activa en la historia y aún conservan su vitalidad: los alemanes, los polacos y los magiares. De ahí que ahora sean revolucionarios.
Todas las demás nacionalidades y pueblos, grandes y pequeños, están destinados a perecer en breve en la tormenta mundial revolucionaria. Por eso ahora son contrarrevolucionarios”.

La parte que leéis en negrita era todo un aviso de los genocidios que perpetraron los comunistas en el siglo siguiente. Igual que el nazismo, el comunismo tiene unas raíces ideológicas genocidas, por mucho que algunos las nieguen.

Unas afirmaciones que explican la gran afluencia de comunistas al Partido Nazi

Volviendo al ensayo antisemita de Marx, a continuación de las citas que hemos visto más arriba, el ideólogo del comunismo afirmaba lo siguiente:

“Nosotros reconocemos, pues, en el judaísmo un elemento antisocial presente de carácter general, que el desarrollo histórico en que los judíos colaboran celosamente en este aspecto malo se ha encargado de exaltar hasta su apogeo actual, llegado al cual tiene que llegar a disolverse necesariamente.
La emancipación de los judíos es, en última instancia, la emancipación de la humanidad del judaísmo”.

Más adelante, Marx vincula al Judaísmo con el gran enemigo de clase del comunismo, la burguesía:

“La sociedad burguesa engendra constantemente al judío en su propia entraña.
¿Cuál era, de por sí, el fundamento de la religión judía? La necesidad práctica, el egoísmo.
(…)
El dinero es el celoso Dios de Israel, ante el que no puede legítimamente prevalecer ningún otro Dios. (…) El Dios de los judíos se ha secularizado, se ha convertido en Dios universal. La letra de cambio es el Dios real del judío. Su Dios es solamente la letra de cambio ilusoria”.

Las influencias de esas afirmaciones antisemitas de Marx en el nazismo son obvias. En el capítulo décimo de “Mein kampf”, Hitler hablaba del “yugo de la esclavitud del capitalismo internacional y de sus gerentes, los judíos”, en unos términos muy parecidos a los de Marx. No es difícil entender, leyendo ese ensayo de 1843, el gran número de comunistas que se pasó al Partido Nazi. Según cálculos de las propias milicias nazis, las SA, un 55% de sus militantes procedían de las filas comunistas. Les bastaba cambiar un socialismo internacionalista por un socialismo nacionalista que parecía inspirado en el antisemitismo de Marx.

De la judeofobia a la cristianofobia

Lo más llamativo del ensayo de Marx es que dirigía su antisemitismo también contra el Cristianismo, por sus orígenes judíos:

“El cristianismo ha brotado del judaísmo. Y ha vuelto a disolverse en él. El cristiano fue desde el primer momento el judío teorizante; el judío es, por tanto, el cristiano práctico, y el cristiano práctico se ha vuelto de nuevo judío.
El cristianismo sólo en apariencia había llegado a superar el judaísmo real. Era demasiado noble, demasiado espiritualista, para eliminar la rudeza de las necesidades prácticas más que elevándolas al reino de las nubes.
El cristianismo es el pensamiento sublime del judaísmo, el judaísmo la aplicación práctica vulgar del cristianismo, pero esta aplicación sólo podía llegar a ser general una vez que el cristianismo, como la religión ya terminada, llevase a términos teóricamente la autoenajenación del hombre de sí mismo y de la naturaleza”.

La influencia del antisemitismo de Marx en el comunismo actual

Algunos podrían pensar que esas soflamas antisemitas escritas por Karl Marx en 1843 no tienen ninguna influencia en el comunismo actual. Basta con ver el odio de los comunistas a Israel para comprobar que ese antisemitismo sigue muy presente en ese movimiento totalitario. El irracional odio contra Israel de los comunistas, que usa como excusa supuestos abusos contra los palestinos, no tiene parangón con la opinión que tienen comunistas sobre otros pueblos y naciones, incluso con regímenes -muchos de ellos comunistas- que han cometido horrendos genocidios. El comunismo disfraza ahora su antisemitismo de “antisionismo” -es decir, la negación del derecho del pueblo judío a tener su propia nación-, pero como dice el refrán, aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Las Juventudes Comunistas ofrecen ese ensayo antisemita en su web

De hecho, a día de hoy ese ensayo antisemita de Marx está accesible en la web de las Juventudes Comunistas, la rama juvenil del Partido Comunista de España (PCE), partido al que -en el momento de escribir estas líneas- pertenecen dos ministros del gobierno de España. ¿Qué pasaría si cualquier organización política vinculada a un gobierno de la Unión Europea publicase en su web un panfleto tan rabiosamente antisemita como ése? El antisemitismo comunista es tan detestable e intolerable como el antisemitismo nazi. ¿Por qué se hacen excepciones con el primero?

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Comentarios (Blog):

  1. Carpetano

    Parece que Vd. no advierte la gran diferencia entre el antisemitismo marxista y nazi.
    En el caso nazi está presente el IUS SANGUINIS, la genética, los cromosomas, la raza, el fenotipo… no es solo una cuestión cultural y religiosa.
    Para Marx, si un judío abandona la usura, sus negocios, su avaricia y se hace antiburgués y comunista, esta redimido.
    Igual que los Reyes Católicos exigían conversión religiosa, nada más, pero con ella se integraban y salvaban.
    Con el nazismo el judío no tiene salvación, haga lo que haga. Está perdido por su genética y lo demás es intrascendental. Es su sangre la que le define.
    Es una diferencia muy notable la del nazismo con el resto de antisemitismos.

  2. Ginés Ladrón de Guevara

    Así es. “Cuídate del celo de los conversos”.

    Hay varias fuentes de odio en las que bebió el tarado sociópata de Karl Marx ese monstruo vil.

    La primera la del converso, como mencionas. Marx necesitaba distanciarse de su origen para sentirse superior.

    La segunda, el luteranismo. Una fe que da por irremediable e incurable la maldad de los hombres. Lutero transmitió sus espantosos complejos contra la autoridad a sus seguidores, incluyendo a Marx.

    Por último, el racismo inherente de la sociedad alemana. Las tribus germanas desarrollaron, a lo largo de muchos siglos de lucha contra el Imperio Romano, un tremendo complejo de inferioridad que permanece en su psique hasta hoy día. ¿Cómo era posible que, siendo ellos tan altos, tan fuertes, valerosos y aguerridos, pudieran los bajitos, débiles e inferiores en número sureños dominar el mundo y derrotarlos una y otra vez? Se lo preguntaban y no hayaban una respuesta adecuada.

    Estas tres fuentes de dolor convergieron en Marx y le convirtieron en uno de los seres humanos más malvados de todos los tiempos. Y, a sus seguidores Lenin, Stalin, Hitler, Mussolini, Mao, Pol Pot, Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri, Largo Caballero, Azaña, Indalecio Prieto y demás, en asesinos, golpistas, tiranos y genocidas.

  3. Ginés Ladrón de Guevara

    Carpetanos, el artículo no afirma que sean lo mismo marxismo que nazismo. No lo dice en ninguna parte. Tampoco dice que su anti semitismo sea igual.

    Vuelva a leer. Lo he afirma es que el anti semitismo de Hitler tiene su origen en el de Marx. Punto.

    Y esto es tan cierto, que el mismo Hitler lo confirmó en su segundo libro, que escribió pero no llegó a publicar. Cito de memoria: “me di cuenta de que me hallaba inmerso en una lucha épica contra el malvado capitalismo judío al leer Das Kapital de Marx”.

  4. Carpetano: “Parece que Vd. no advierte la gran diferencia entre el antisemitismo marxista y nazi”.

    Parece que usted no advierte que no he señalado en ningún momento que sean lo mismo. Lo que sí dije es que el antisemitismo marxista inspiró al nazi, pero no que sean idénticos.

    Eso sí, a efectos prácticos, la supuesta redención marxista del judío consistía en que renunciase a sus principios, a su religión, a su identidad y a su libertad. Y si se negaba, ¿qué? Ahí están las palabras de Engels hablando de pueblos que “están destinados a perecer” y los genocidios perpetrados después por los comunistas. Sin ir más lejos en la “Operación polaca” ordenada por Stalin fueron asesinados decenas de miles de polacos, muchos de ellos polacos comunistas que se habían ido a la URSS por cuestiones ideológicas. Les asesinaron simplemente por ser polacos. Al final, en la práctica, el comunismo y el nazismo se distinguen en muy poco.

  5. Rekiano

    La gran diferencia queridos amigos, es que el NAZISMO viene a ser como un resfriado (virus). Ha vivido poco en el tiempo, solo algunos años y será muy difícil que ese virus se repita. Sin embargo el COMUNISMO es un auténtico cáncer para el mundo que dura ya más de un siglo; y erradicar un cáncer es mucho más dificil que erradicar un resfriado(virus). Basta con echar un vistazo a un mapa y ver las dictaduras comunistas que aún son un gran tumor en muchos países del mundo. Del NAZISMO, hoy por hoy, ni rastro de él. A nadie se le escapa que están mejor vistas las dictaduras de izquierdas que las de derechas. De hecho a las dictaduras de izquierdas tienen la cara de llamarlas en muchos sitios DEMOCRACIA.

  6. El Peregrino Gris

    A Carpentano

    Me parece que no se pueden comparar los Reyes Católicos con el antisemitismo de Marx y Hitler. Los Reyes Católicos no expulsaron a los judíos por motivos étnicos o incluso religiosos sino por motivos políticos, tal como apunta Pío Moa en su obra Nueva Historia de España. Me parece que Academia Play (Youtube) trata el mismo tema.

    Saludos

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