La promoción de la cultura de la vida es algo que trasciende a las ideologías, las posiciones políticas y los credos religiosos.
Cuando un político, sea del signo que sea, hace algo favorable a la cultura de la vida es de justicia reconocerlo. La semana pasada, la Asamblea de Madrid aprobó una ley que reconoce al concebido no nacido como un miembro más de la unidad familiar. La ley fue una iniciativa del gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso, del PP, con el apoyo de Vox. Reconozco que esta iniciativa me ha sorprendido, ya que una norma como ésa se acerca más a los planteamientos de Vox que a los del PP. Si esto supone un cambio en el PP a favor de la vida, bienvenido sea.
Por supuesto, como era previsible, la izquierda, una gran promotora de la cultura de la muerte en España, se ha puesto rabiosa. No hay ninguna otra cuestión que saque tanto de quicio a la izquierda que la defensa de los más inocentes e indefensos, lo cual deja en evidencia la inhumanidad de esa izquierda. En defensa de su iniciativa, en una entrevista publicada ayer por El Debate, Ayuso explicó esa iniciativa con estas palabras: "Un bebé en camino es una bendición. La vida, junto a la libertad, es el bien más preciado que tiene el ser humano". Ayuso añadió: "Cada vida importa, es única, insustituible, desde su concepción hasta el último suspiro. Legislemos y acordemos a su favor". Nuevamente manifiesto mi sorpresa, teniendo en cuenta que la presidenta de la Comunidad de Madrid defendía cosas muy distintas hace unos años.
Para mayor sorpresa aún, ayer Alberto Núñez Feijóo, presidente nacional del PP, prometió implantar la ley del concebido no nacido a nivel nacional. Tal vez estemos viviendo los efectos de la reciente visita del Papa León XIV a España, una visita que fue muy positiva y durante la cual el Santo Padre criticó el aborto en su discurso en el Congreso de los Diputados, enmarcándolo en esa "cultura del descarte" de la que el Papa Francisco ya había hablado durante su pontificado.
Lamento parecer mal pensado, pero hace un año ya expliqué aquí por qué no puedo fiarme de las promesas de Feijóo, pero desde luego, si esta vez cumple su palabra, no dudaré en aplaudir esa iniciativa, porque creo que cualquier paso a favor de la cultura de la vida y de la defensa de los niños por nacer merece el apoyo de quienes llevamos décadas apoyando la causa provida. Me parece muy bien que la gente cambie de opinión cuando lo hace para abrazar causas nobles, y la defensa de la vida es una de las causas más nobles que puede asumir una persona en una sociedad en la que la atrocidad del aborto ha llegado a tan altos niveles de aceptación por parte de la sociedad.
Así pues, aplaudo esa iniciativa del PP, apoyada por Vox, ya que me parece una buena idea, y deseo con toda mi alma que pronto podamos verla implantada en toda España. También quiero aprovechar esta oportunidad para hacer una llamada a la reflexión. Como Ayuso tan bien ha señalado, un bebé en camino es una bendición, y lo es siempre, sea inesperado o no, sea querido o no. Efectivamente, cada vida importa, es única e insustituible, desde su concepción hasta el último suspiro, y por ello es necesario que nuestros políticos legislen en defensa de la vida. Lamentablemente, no siempre ocurre así.
El 7 de octubre de 2025, el PP votó junto a la izquierda contra una iniciativa de Vox para derogar la ley del aborto, una ley infame que califica como un "derecho" el acto de matar a los seres humanos más débiles e indefensos. El 9 de octubre, Feijóo reiteró su intención de desproteger a los niños por nacer, enmarcando el debate del aborto entre las "causas superadas". Por supuesto, no dudo de que hasta el peor de los políticos es capaz de cambiar a mejor. Dios lo puede todo. Pero lo que tampoco puedo hacer es pecar de ingenuo.
Así pues, me animo a sugerirles al PP y a Feijóo que sean coherentes con su anuncio de ayer y se comprometan a cambiar de posición en relación a la ley del aborto, adoptando esa posición que Vox tuvo que defender en solitario el pasado mes de octubre en el Congreso. La mejor forma de proteger a los concebidos y no nacidos es poner todos los medios legales para evitar que sean víctimas de una matanza, una matanza como la que viene ocurriendo en España desde 1985, cuando se aprobó la primera ley del aborto. Coherencia, señor Feijóo. Hacer una ley para proteger a los niños por nacer es una buena idea que deja en evidencia una idea tan espantosa como es apoyar, al mismo tiempo, una ley que desprotege sus vidas y que etiqueta como "derecho" el acto brutal de matar y descuartizar a los más inocentes.
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Foto: Ana Tablas / Unsplash.com.
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Comentarios:
Flanker
El PP es proabortista, ésa es la triste realidad de un partido socialista teñido de azul.
9:05 | 7/07/26
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