Socialistas y comunistas dejan claro que se creen por encima de la ley

La izquierda y los cerdos que consideran que algunos animales son más iguales que otros

Eng Vie 21·11·2025 · 6:51 4

En 1945 se publicó una de sus obras más famosas del escritor británico George Orwell. Fue también una de las más controvertidas.

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Esa obra, titulada "Animal Farm" (traducida al español como "Rebelión en la granja") era una fábula que criticaba claramente el derrotero que había tomado el comunismo y la Unión Soviética, traicionando el ideal de igualdad con el que había engañado a mucha gente y dando paso a un régimen opresivo en el que una élite corrupta tenía todo el poder.

En el libro, los animales de una granja se rebelan contra sus dueños, hartos de constantes maltratos. Sin un humano que los tutele, los animales forman una sociedad autogestionada cuyos principios plasman en siete mandamientos. El principal mandamiento, pintado en una pared, afirma: "Todos los animales son iguales".

Sin embargo, un grupo de cerdos, encabezados por uno llamado Napoleón (representando a Stalin), toma el poder e instaura una dictadura en la granja, imponiendo a los demás animales una situación aún peor que la que habían sufrido antes de su rebelión. Los cerdos se rodean de privilegios y acaban añadiendo algo más al mandamiento pintado en la pared: "Todos los animales son iguales pero algunos animales son más iguales que otros".

Como ocurre con muchas obras realmente atrevidas, Orwell se enfrentó a un serio problema para encontrar un editor británico o americano dispuesto a publicarlo. La obra fue escrita entre los últimos meses de 1943 y comienzos de 1944. Fue concluida cuando aún la Segunda Guerra Mundial aún no había terminado. Stalin era aliado del Reino Unido y de Estados Unidos y muchos no querían contrariarle, a pesar de que en ambos países había muchos anticomunistas. Finalmente, el libro pudo publicarse en agosto de 1945 pero sólo empezó a hacerse famoso en la década siguiente, una vez iniciada la Guerra Fría y rotas las relaciones entre la URSS y sus antiguos aliados occidentales.

Además de una clara crítica del comunismo estalinista, "Rebelión en la granja" es también una sátira sobre la corrupción política. En especial, el libro deja en evidencia el problema al que se enfrenta la izquierda cuando sus líderes son corruptos: el sectarismo ideológico y político y la intolerancia al debate acaban por propiciar a una casta sin escrúpulos, que ve en el poder una forma de obtener privilegios y riquezas a costa del pueblo. Sin darse cuenta, pues el escritor británico era izquierdista, Orwell escribió un perfecto retrato del cinismo de gran parte de la izquierda en relación con la corrupción, un problema endémico de todas las dictaduras y, por tanto, de todos los movimientos totalitarios, entre los cuales figura el comunismo.

Lo que estamos viendo en España tras la condena del fiscal general Álvaro García Ortiz por un delito de revelación de secretos, una noticia conocida este jueves, es un ejemplo claro del fenómeno que Orwell describía en ese libro: acusaciones de "golpe de Estado" desde RTVE (controlada por el gobierno) contra el Tribunal Supremo, una grave calumnia repetida por Podemos, aliados comunistas del gobierno, que ayer hablaban de " golpismo judicial, mediático y político" para rechazar la condena de García Ortiz, para a continuación lanzar esta consigna: "Urge desarmar el poder golpista de la derecha para proteger la democracia". Unas intolerables palabras de la eurodiputada comunista Irene Montero que apestan a intento de liquidar uno de los pilares de la democracia, que es la independencia judicial.

Obvia decir que esa rabieta deja en evidencia que gran parte de la izquierda española es abiertamente antidemocrática, por cuanto no acepta uno de los elementos básicos de la democracia, que es la separación de poderes. Un elemento cuyo fin es poner límites al ejercicio del poder político con el fin de frenar sus abusos. Gran parte de la izquierda española quiere un poder sin límites, propio de una dictadura. Eso sí que es golpismo. Un golpismo con el que la extrema izquierda pretende imponernos un modelo totalitario cínicamente disfrazado de democracia, como cuando la brutal dictadura comunista de Alemania orietal se autotituló "República Democrática de Alemania".

Pero además de eso, lo que gran parte de la izquierda española está dejando claro es que no cree en la igualdad, esa igualdad que ha venido defendiendo desde hace décadas en sus discursos, como si fuese su representante exclusivo. La igualdad ante la ley es otro de los pilares de la democracia: es un derecho que significa que la ley es igual para todos, sea cual sea su condición, sean humildes ciudadanos o gente poderosa. Con su rabieta de ayer, socialistas y comunistas dejan claro que ellos se creen unos privilegiados que están por encima de la ley, que son "más iguales" que el resto de los ciudadanos. Ochenta años después de la publicación de esa famosa obra, una vez más socialistas y comunistas están actuando como los cerdos del libro de Orwell.

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Imagen: Fotograma de la película "Animal Farm" de 1954, basada en la famosa obra de George Orwell.

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Comentarios:

  1. Salvatierra

    Gran artículo, señor Elentir. Le traslado mi más sincera enhorabuena por ilustrar de un modo tan formidable el escenario en que nos movemos.

  2. AlbertoAG

    Las obras de Orwell mucho nos enseñan. Ojalá no sean olvidadas con el paso de los siglos.

  3. isanchezgil

    Efectivamente, unos son más cerdos que otros. No solo Orwell lo dejó bien plasmado en 1884, también Robert Conquest, véase «El Gran Terror», «La cosecha del dolor: la colectivización soviética y la hambruna de terror» y «Reflections on a Ravaged Century», por si alguien quiere entretenerse.

  4. FaramirGL

    A los socialistas les importa un bledo la igualdad.

    El socialismo no tiene ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con mejorar la vida de los trabajadores o la sociedad, con la igualdad o el progreso.

    Todo eso son, únicamente, las excusas de los cerdos para hacerse con el poder.

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