Uno de los elementos para determinar la buena salud de una democracia es la existencia de límites claros a la acción del poder político.
Ayer tuvimos un buen ejemplo de ello: el Tribunal Supremo de Estados Unidos tumbó gran parte de los aranceles establecidos por Donald Trump, mediante una sentencia (se puede leer aquí) que recuerda que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, invocada por Trump para establecer esos aranceles, no autoriza al Presidente a imponerlos, pues son competencia del Congreso.
En Truth Social, Trump ha arremetido con furia contra el tribunal: "¡El fallo de la Corte Suprema sobre los aranceles es profundamente decepcionante! Me avergüenzo de ciertos miembros de la Corte por no tener el coraje de hacer lo correcto para nuestro país".
Como tiene por costumbre, Trump no se ha detenido ahí y ha insultado a los jueces que votaron a favor de la sentencia, incluyendo su presidente, John Roberts (conservador y católico, nominado por el republicano George W. Bush), diciendo que "son una vergüenza para nuestra nación", llamándoles "simplemente idiotas y "perros falderos" de los rinocerontes y los demócratas radicales de izquierda", y añadiendo que los considera "muy antipatriotas y desleales a la Constitución".
A decir verdad, la vergüenza para una nación no es tener una Justicia independiente y unos contrapesos democráticos que frenen posibles abusos del poder político y que denuncien las violaciones de las leyes por parte de un gobierno. La desvergüenza es rechazar esos contrapesos y atacar a la Justicia cuando no le da la razón al gobierno, escenificando una rabieta como la que Trump hizo ayer. Una actitud, por cierto, que recuerda mucho a los ataques del socialista Pedro Sánchez contra la Justicia española por investigar los presuntos casos de corrupción que afectan a su entorno persona, a su gobierno y a su partido.
Lo antipatriota y desleal hacia la Constitución de un país democrático es no respetar la separación de poderes, como hacen gobernantes como los señalados, tal vez en la creencia de que sus deseos deben ocupar el lugar de las leyes y que cualquiera que los contradiga se convierte automáticamente en un enemigo a batir.
Me importa poco que un gobiernante invoque ideas más o menos afines a las mías para despreciar esos contrapesos: cualquier político que se crea con derecho a pasar por encima de la Constitución y de las leyes y que ataca a la Justicia cuando ésta la lleva la contraria es algo que debería ser un motivo de alarma para todos los ciudadanos, sean cuales sean sus ideas, y un motivo de alarma especialmente grave cuanto más sea el poder que ostenta ese político.
La historia ya nos ha demostrado las terribles consecuencias de que un político crea tener siempre la razón y no admita contradicciones, ni siquiera las establecidas por la Constitución que él mismo se comprometió a respetar al asumir el cargo. Trump y Sánchez no presiden una finca particular con la que pueden hacer lo que les plazca: gobiernan en países democráticos. Si no están dispuestos a asumir los límites que tiene el ejercicio de su poder, entonces deben renunciar a él.
---
Foto: Tingey Injury Law Firm.
|
No te pierdas las novedades y contenidos que te interesan. Únete gratis a Contando Estrelas en Telegram: Pulsa aquí para unirte |
Comentarios:
calatravo
Buenos días,
Una vez más lo has clavado, Elentir. El último párrafo es la clave, en mi opinion. No presiden una finca particular, pero aspiran a hacerlo, por eso les molesta la ley. Sí, también, deberían renunciar al poder, pero no lo harán. Estos aspirantes a sátrapa no saben lo que es la democracia (tampoco creo que les interese mucho saberlo).
8:41 | 21/02/26
Andronico
El pájaro al parecer también ha acusado a los jueces de “hacer política”
Como el yerno de Sabiniano y sus sicarios morales y de la pluma.
Aplaudo tu valentía frente a tanto turbopatriota, que babea por un tipo como este. Nunca podré apoyar a alguien que miente hasta el infinito y más allá: con alguien así, puntualmente podrá hacer cosas positivas, pero al final el balance global, es imposible que sea bueno.
16:14 | 21/02/26
Elentir
Es que aquí no defiendo a personas ni a siglas: defiendo principios. A veces es difícil nadar a contracorriente cuando muchos que creías afines renuncian a esos principios, pero para seguir la corriente del río ya están los peces muertos. Yo, de momento, estoy vivo, Dios mediante.
16:35 | 21/02/26
isanchezgil
Se trata, simplemente, de cumplir las leyes y atenerse a la mentalidad de las democracias. Lo demás es la sempiterna pulsión de sentirse como los reyes absolutos: yo lo mando, porque a mí me gusta así, y quien esté en contra es despreciable e insultable.
20:07 | 21/02/26
Opina sobre esta entrada: