En 1998, Regnery Publishing publicó las memorias de Stanislav Lunev, un muy relevante oficial de los servicios de inteligencia rusos.
En 1992, Lunev había huido a Estados Unidos, convirtiéndose en el desertor de más alto rango de la Dirección Principal de Inteligencia del Estado Mayor General de la Federación Rusa (GRU). En su libro, titulado "Through the Eyes of the Enemy", Lunev reveló: "el GRU y la KGB ayudaron a financiar prácticamente todos los movimientos y organizaciones pacifistas en Estados Unidos y en el extranjero", señalando que durante la Guerra de Vietnam, provocada por la invasión de Vietnam del Sur por la dictadura comunista de Vietnam del Norte, la Unión Soviética donó mil millones de dólares a los movimientos pacifistas de Estados Unidos.
Basta con ver las campañas de desinformación del Kremlin para comprender que la dictadura de Putin sigue otorgando tanta prioridad como la URSS a debilitar moralmente a sus enemigos, y esa prioridad incluye invertir grandes cantidades de dinero en propaganda y en financiar a los enemigos de Occidente. El extremismo ideológico de los activistas prorrusos (a izquierda y derecha) explica muchos de sus sesgos, como los que vemos cuando claman contra Israel (un país atacado sistemáticamente por el terrorismo palestino) pero callan sobre las atrocidades cometidas por los invasores rusos desde hace cuatro años en Ucrania, evitando mencionar a Rusia y centrando siempre sus críticas en Estados Unidos y la OTAN.
Sin restar relevancia a lo lejos que ese extremismo puede llegar, no cabe descartar que Rusia siga financiando un movimiento pacifista cuyos manifestos son burdamente sesgados, omitiendo siempre toda crítica al imperialismo ruso y a sus crímenes. Esas operaciones de influencia del Kremlin van más allá de lo concerniente a la invasión rusa de Ucrania. Desde hace años, la extrema izquierda prorrusa viene intentando socavar la defensa de los países occidentales, reclamando el cese de toda inversión en las fuerzas armadas cuyo propósito es defender a esos países democráticos de potenciales agresores como Rusia.
La pregunta lógica es: ¿hay algo más que mero extremismo ideológico en una extrema izquierda que pretende dejar a Europa indefensa ante Rusia? Esto es lo que los servicios de inteligencia occidentales deberían estar investigando, porque nuestra seguridad está en juego con eso. En España, como vimos ayer, socios parlamentarios del gobierno de Pedro Sánchez se dedican a hacer campañas contra las Fuerzas Armadas mientras evitan toda crítica a la invasión rusa de Ucrania e incluso se asocian contra quienes apoyan abiertamente esa agresión de Rusia contra un país vecino. Eso no es pacifismo: es otra cosa, y estaría bien que todos supiésemos si hay algo más que simple fanatismo detrás de todo ello, porque la traición sigue siendo un delito grave en las leyes españolas, por mucho que el gobierno haga la vista gorda cuando es cometida por sus socios.
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Comentarios:
isanchezgil
Lo he dicho y lo vengo repitiendo: todos estos «idealistas» que quieren la paz y que culpan a la derecha de todos los males de la Caja de Pandora, no son tales: ni aman la paz, ni les importan un bledo los pobres, ni sus sufrimientos.
Todo ese rollo lo sueltan para que los papanatas (que son muchos) se sientan mejor consigo mismos votando alguna memez, en lugar de rascarse el bolsillo y dar una humilde limosna si ven a alguien que lo necesita. Mientras tanto, estos «idealistas» a la violeta se forran con pasta del Putín, o del Ji Chin Pin, o de los ayatolás, que tanto monta, monta tanto.
Y encima se creen superiores, estos analfabetos.
17:24 | 24/05/26
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