¿El liberalismo es pecado?

El pasado 25 de abril publiqué en este blog un artículo titulado Católicos y liberales. En algunos sitios esa entrada ha levantado ampollas, lo que me lleva a escribir esta segunda entrega dedicada al panfleto integrista al que acuden los católicos antiliberales como si dicho libelo tuviese la misma autoridad que la Biblia. Me refiero al libro “El liberalismo es pecado” del sacerdote Félix Sardà y Salvany.

La obra fue publicada en 1884 y se convirtió muy pronto en el libro de cabecera favorito de otro católico integrista y antiliberal: Sabino Arana, fundador del PNV. Esta obra mezcla una visión deformada del liberalismo junto con unos planteamientos políticos que pronto serían superados por el Papa León XIII, cuya encíclica Rerum Novarum es calificada como “más liberal de lo que muchos creen” en la web referencia de los liberales españoles, liberalismo.org.

Pero lo mejor es que repasemos directamente algunas de las cosas que se dicen en ese libelo, que se puede leer completo en la red. Empecemos, por ejemplo, con la idea falsa y deformada del liberalismo que tenía el padre Sardà:

El Liberalismo es pecado, ya se le considere en el órden de las doctrinas, ya en el órden de los hechos.

“Además el Liberalismo es toda inmoralidad, porque en su proceso histórico ha cometido y sancionado como lícita la infraccion de todos los mandamientos (…)”

“En el órden de las doctrinas es pecado grave contra la fe, porque el conjunto de las doctrinas suyas es herejía, aunque no lo sea tal vez en alguna que otra de sus afirmaciones o negaciones aisladas. En el órden de los hechos es pecado contra los diversos Mandamientos de la ley de Dios y de su Iglesia, porque de todos es infracción. Más claro. En el órden de las doctrinas el Liberalismo es la herejía universal y radical, porque las comprende todas (…)”

“En el órden de los hechos el Liberalismo es un conjunto de obras inspiradas por aquellos principios y reguladas por ellos. Como, por ejemplo (…) la expulsion de las Ordenes religiosas; los atentados de todo género, oficiales y extraoficiales, contra la libertad de la Iglesia; la corrupcion y el error públicamente autorizados (…) la guerra sistemática al Catolicismo (…)”

“Principios liberales son:

  • “la absoluta soberanía del individuo con entera independencia de Dios y de su autoridad;
  • “soberanía de la sociedad con absoluta independencia de lo que no nazca de ella misma;
  • “soberanía nacional, es decir, el derecho del pueblo para legislar y gobernar con absoluta independencia de todo criterio que no sea el de su propia voluntad, expresado por el sufragio primero y por la mayoria parlamentaria después;
  • “libertad de pensamiento sin limitacion alguna en política, en moral o en Religion;
  • “libertad de imprenta, asimismo absoluta o insuficientemente limitada;
  • “libertad de asociacion con iguales anchuras.

“Estos son los llamados principios liberales en su más crudo radicalismo.”

De estas líneas podemos concluir que ser liberal para el padre Sardà era algo así como ser un “Terminator” en versión anticatólica, ser una persona relativista y sin ningún planteamiento moral ni ético, con tendencia a cometer todo tipo de pecados y tropelías.

Lo que el padre Sardà enumera como principios liberales son, en realidad, una simple y exagerada caricatura de los principios democráticos que existen hoy en día en todos los países de mayoría cristiana (salvo muy contadas excepciones). Esa tendencia a asignar al liberalismo una apuesta por la libertad en términos absolutos, sin ningún sentido de la responsabilidad, ni de la ética ni de la moral, es una constante en las corrientes integristas, que muestran un poco disimulado rechazo por la propia democracia.

Pero sigamos repasando el libro del padre Sardà. Establecida su caricatura deforme y grotesca de lo que es el liberalismo, pasa a demonizar y criminalizar en grado sumo a quienes lo defendemos, hasta llegar a unos extremos que denotan cierta obsesión por parte del autor. El retrato resultante es el que sigue:

El liberalismo, pues, no sólo es idea y doctrina y obra, sino que es secta.”

“¿Qué es el Liberalismo? En el órden de las ideas es un conjunto de ideas falsas; en el órden de los hechos es un conjunto de hechos criminales, consecuencia práctica de aquellas ideas.”

Es el mundo de Luzbel, disfrazado hoy dia con aquel nombre (…)”

“De consiguiente, el Liberalismo, que es herejía, y las obras liberales, que son obras heréticas, son el pecado máximo que se conoce en el código de la ley cristiana.

“De consiguiente (salvos los casos de buena fe, de ignorancia y de indeliberacion), ser liberal es más pecado que ser blasfemo, ladron, adúltero u homicida, o cualquier otra cosa de las que prohibe la ley de Dios y castiga su justicia infinita.”

Esto me recuerda a aquella funcionaria que abofetea a Hommer Simpson al verle fumando en un establecimiento público y le espeta: “es usted peor que Hitler”. Está visto que el padre Sardà era muy poco mesurado y tenía una clara inquina hacia los liberales, pero llegar a estos extremos, en fin, ya es rozar el ridículo.

Me pasma que en el mundo actual haya católicos sensatos que sigan dando crédito a estas delirantes afirmaciones de un sacerdote integrista del siglo XIX. Desde la fecha de edición de ese panfleto, la propia Iglesia ha aceptado cuestiones tan contestadas por los católicos tradicionalistas como la democracia, la separación entre Iglesia y Estado, la libertad religiosa o incluso la libertad de culto, que se rechaza en el libro del padre Sardà.

Algunos, sin embargo, se empeñan en ser más papistas que el Papa y prefieren pasar por alto todos los pronunciamientos hechos por la Iglesia en los últimos 100 años, como si el pensamiento católico hubiese llegado a su cénit con la obra del padre Sardà y todo lo que ha venido después fuese más bien prescindible.

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Comentarios (Blog):

  1. Algo estaremos haciendo bien los liberal-conservadores, cuando somos el demonio para el integrismo ¿católico? y unos fachas redomados para la izquierda o los ancap.

  2. En fin, no cabe duda de que toda persona con unas ideas determinadas suele recibir críticas de quienes no comparten esas ideas. Lo único que yo espero, personalmente, es que las críticas que se hagan al liberalismo sean más serias y menos desaforadas que ésas que hizo el padre Sardà, más bien llevado por la ira y sus prejuicios contra los liberales.

    Entiendo, por otra parte, que a finales del siglo XIX y por la catalogación de “liberales” que se daban a sí mismo algunos elementos más o menos indeseables, alguien pudiera sentir recelo del liberalismo. Lo que no me parece serio es seguir proyectando esa imagen sobre el liberalismo del siglo XXI, que ha evolucionado mucho igual que el mundo en el que vivimos. Eso sería como pretender que los católicos de ahora somos idénticos a los que se echaban al monte de boina roja, fusil al hombro y cantando el “Oriamendi” en los tiempos del padre Sardà. 😉

  3. Javier

    Pues el cura Merino no lo hizo tan mal, no. Ya veremos lo que somos capaces de hacer nosotros puestas así las cosas.

    Un abrazo y zETA zETA al carajo (con tu permiso, claro). ¡Feliz Año!, a todos.

  4. Pues ¿qué quieres que te diga, Javier? Puedo entender hasta cierto punto que un cura coja las armas contra un extranjero que invade su país, aunque no me parece que el papel de un sacerdote sea, precisamente, el de comandante militar (hago una excepción con Cisneros, porque me caía muy bien). :mrgreen:

    Pero de ahí a alzarse en armas contra los gobiernos liberales o sumarse a la sublevación carlista… En fin. 🙄

  5. Yo

    Elentir no estas siendo honesto con este tema. 🙁 Es como si yo te pongo, por ejemplo, estas citas y después te pido que me convenzas de que se puede ser católico y liberal

    La iglesia de Roma es la más formidable conspiración jamás formada contra la autoridad y seguridad del gobierno civil, así como contra la libertad, inteligencia y felicidad de la Humanidad. . (Adam Smith)

    “como se hace con las serpientes, no se puede ser tolerante con ellos y dejar que suelten su veneno” (Lucke, refiriéndose a los papistas y ateos)

    Y volviendo al terreno patrio, podríamos citar a los liberales de las desamortizaciones. Que con sus obras lo dijeron todo.

    El padre Sarda no era, ni mejor, ni peor, ni más integrista que tú, simplemente su obra era acorde con el anti-catolicismo de los liberales de su época y anteriores. Tanto de los anglosajones como de los patrios. Aunque ahora se tenga por costumbre decir que esos no eran de verdad liberales.

    Por eso da igual las veces que la iglesia condene el liberalismo, por que los liberales siempre dirán que los condenados son “otros” liberales y no ellos.

  6. El que no estás siendo no honesto sino racional eres tú. ¿Te parecen razonables, acaso, las exageradas condenas que hizo el padre Sardà contra los liberales, sin distinción, hasta el punto de decir que “ser liberal es más pecado que ser blasfemo, ladron, adúltero u homicida”?

    ¿Las citas que haces de Smith y Locke justificaban una condena tan exagerada contra todos los liberales, acaso? Imagínate ahora que cogemos las burradas -muchas- que escribieron ciertos pensadores católicos integristas, por ejemplo el que ya he citado: Sabino Arana. ¿Te parecería normal que alguien condenara a todos los católicos por las burradas escritas por Sabino Arana?

    Tu argumentación, en fin, no se sostiene por ninguna parte.

    Para terminar, te recomiendo que a la hora de meterte en un debate lo empieces con mejores argumentos y razones que las que has esgrimido, y no con ataques personales como el que me lanzas. Eso, claro, a menos que te importe meterte en un debate de forma tan pobre y torpe.

  7. Algunos pastores de la Iglesia se ve que confunden a las churras con las merinas.

    Son ellos los que se tienen que reconsiderar su actuación y, de paso, invitar a otros a reflexionar, como los euskocuras.

  8. Sobre este tema se originó hace algún tiempo un debate (diálogo para besugos lo llamaría yo) en el foro de Ho cuando yo participaba en él.

    Es dramático ver el grado de alienamiento al que llegan algunas personas por algo que ellos interpretan radicalmente cierto por estar escrito por un sacerdote y ¡en 1887!

    Pero en fin, explicaré aquí lo mismo que allí que las cosas cambian y la Iglesia modificará una postura que definía a un liberalismo que evidentemente tampoco es el liberalismo actual. (Epur si muove… 😉 )

    En esta misma línea, la encíclica “Sollicitudo rei socialis” del Papa Juan Pablo II, que asegura:

    “La Iglesia no propone sistemas o programas económicos y políticos, ni manifiesta preferencias por unos o por otros, con tal de que la dignidad del hombre sea debidamente respetada y promovida, y ella goce del espacio necesario para ejercer su ministerio en el mundo”.

    Pero la Iglesia -sigue diciendo Juan Pablo II- es experta en humanidad, y esto la mueve a extender necesariamente su misión religiosa a los diversos campos en que los hombres y mujeres desarrollan sus actividades, en busca de la felicidad, aunque siempre relativa, que es posible en este mundo, de acuerdo con su dignidad de personas. Por esto la Iglesia tiene una palabra que decir (…) y a este fin utiliza como instrumento su doctrina social…”.

    “La doctrina social de la Iglesia -concluye el Pontífice- no es, pues, una tercera vía entre el capitalismo liberal y el colectivismo marxista, y ni siquiera una posible alternativa a otras soluciones menos contrapuestas radicalmente, sino que tiene una categoría propia. No es tampoco una ideología, sino la cuidadosa formulación del resultado de una atenta reflexión sobre las complejas realidades de la vida del hombre en la sociedad y en el contexto internacional, a la luz de la fe y de la tradición eclesial. Su objetivo principal es interpretar esas realidades, examinando su conformidad o diferencia con lo que el Evangelio enseña acerca del hombre y su vocación terrena y, a la vez, trascendente, para orientar en consecuencia la conducta cristiana. Por tanto, no pertenece -la doctrina social- al ámbito de la ideología, sino al de la teología, y especialmente de la teología moral”.

  9. Muy buen apunte, Schwan. Justamente esta entrada viene a propósito del enésimo debate que sostengo allí con católicos antiliberales. No deja de sorprenderme que todavía haya católicos que no tienen otra noción del liberalismo que las que daba el padre Sardà en 1884 o las que estableció León XIII en la encíclica “Libertas” en ese mismo siglo. Y así se pretende afrontar un debate político en pleno siglo XXI, en fin… 😯

  10. Marcial

    Ante todo Feliz Navidad, que uno es como es.
    Pero, ¡guau! ¿Todavía con este tema?

  11. Luis Carlos

    En la web de apologetica.org habla sobre el tema, por el que pondré un pequeño estracto.

    La Doctrina Social de la Iglesia
    y el Capitalismo

    ..

    Partiendo de tal definición, para demostrar -siempre según ellos- que Juan Pablo II es favorable al capitalismo, echan mano de un párrafo de la encíclica Centesimus Annus (CA), en el que el Papa afirma: “Si por «capitalismo» se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta ciertamente es positiva, aunque quizá sería más apropiado hablar de «economía de empresa» «economía de mercado», o simplemente de «economía libre»”.

    Lo que no dicen es que, a continuación, el Santo Padre aclara: “Pero si por «capitalismo» se entiende un sistema en el cual la libertad, en el ámbito económico, no está encuadrada en un sólido contexto jurídico que la ponga al servicio de la libertad humana integral y la considere como una particular dimensión de la misma, cuyo centro es ético y religioso, entonces la respuesta es absolutamente negativa”. Por esta razón, advierte el Vicario de Cristo, “se puede hablar justamente de lucha contra un sistema económico, entendido como método que asegura el predominio absoluto del capital, la posesión de los medios de producción y la tierra, respecto a la libre subjetividad del trabajo del hombre. En la lucha contra este sistema no se pone, como modelo alternativo, el sistema socialista, que de hecho es un capitalismo de Estado, sino una sociedad basada en el trabajo libre, en la empresa y en la participación. Esta sociedad tampoco se opone al mercado, sino que exige que éste sea controlado oportunamente por las fuerzas sociales y por el Estado, de manera que se garantice la satisfacción de las exigencias fundamentales de toda la sociedad”.

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