En defensa del primero de los derechos individuales: el derecho a vivir

Aborto y liberalismo: 16 argumentos liberales contra 16 falacias abortistas

Ayer estuve discutiendo con una diputada del PSOE que, desde el socialismo, pretendía sentar cátedra sobre la posición liberal en relación al aborto. Hoy, desde las filas liberales, Jorge Valín defiende el aborto copiando las falacias abortistas del PSOE. Escribo esta entrada con el propósito de contestar esas falacias desde el propio ámbito liberal.

Lo disfrazan de liberalismo o progresismo, pero abortar es matar a los hijos por nacer
‘Liberalismo, catolicismo y ley natural’: el manual para la resistencia al progresismo

Tras decir que “desde un punto de liberal, la teoría es tajante”, Valín afirma que el aborto “es un derecho individual”. En consecuencia, debemos concluir que, a partir de aquí, todos los liberales que no estamos de acuerdo con Valín -que somos unos cuantos- pasamos automáticamente a ser antiliberales. Pero el caso es que el liberalismo no es una religión y no tiene sentido que un señor pretenda sentar doctrina desde su blog sobre lo que es o no liberal si no acompaña sus afirmaciones de buenos argumentos. Y no es el caso que nos ocupa. Repasemos los de Valín.

¿Lo liberal es decir que un ser humano es propiedad de otro?

Primera falacia: El feto siempre es propiedad privada de alguien. De otra forma no podría subsistir.”

Peculiar argumento, según el cual deberíamos concluir también que cualquier niño ya nacido que no pueda valerse por sí solo, o los discapacitados, enfermos y comatosos que dependen de la ayuda ajena para sobrevivir, son propiedad privada de sus padres o de sus cuidadores. Y si esas personas están en una institución pública, ¿debemos suponer que son propiedad del Estado? Yo pensaba que tratar a otros seres humanos como una propiedad de terceros, otorgando a éstos el derecho a hacer lo que les venga en gana con aquéllos, es un planteamiento radicalmente antiliberal. Y creo no estar equivocado. La escritora feminista neozelandesa Daphne de Jong ya dejó en evidencia la paradoja de defender tesis abortistas con este argumento del hijo por nacer como una propiedad de la madre:

Las primeras batallas feministas fueron luchar contra el estado legal de bienes muebles de las mujeres. Muchas feministas estaban entre los que volcaron la sentencia del Tribunal Supremo de EEUU de 1857, de que un esclavo negro era “propiedad” y no titular de la protección de la Constitución. El feminismo rechazó totalmente el concepto de propiedad respecto de los seres humanos. Pero cuando el Tribunal dictó en 1973 que el feto era propiedad de su madre, y no titular de la protección de la Constitución, mujeres liberadas bailaron en las calles.”

Esta crítica ya la había lanzado un siglo antes Elizabeth Cady Stanton (1815-1902), abolicionista de la esclavitud y pionera del feminismo en EEUU:

“Cuando consideramos que las mujeres son tratadas como una propiedad, es degradante para las mujeres que tratemos a los hijos como una propiedad que se puede desechar como queramos.”

Prefiero no preguntar cuándo considera Valín que se extingue ese título de propiedad sobre un hijo, porque en 2004 ya escribió un escandaloso artículo afirmando lo siguiente: El traficante de niños privado (ilegal), es un héroe que satisface las necesidades de aquellos que desean un hijo hasta el punto de saltarse la ley y asumir las posibles consecuencias.” Sin comentarios…

¿Si el Estado protege mi vida, yo me convierto en propiedad del gobierno?

Sigamos ahora con los argumentos de Valín sobre el aborto. Segunda falacia (la del hombre de paja, para más señas):

“También afirman los conservadores que un feto no es de la madre que lo lleva, sino del Gobierno. Creen que las autoridades están legitimadas a usar la violencia de la ley contra una persona por querer interrumpir un embarazo.”

¿Sería tan amable Jorge Valín de señalar qué conservadores han dicho tal cosa? No incluye ningún enlace en esa afirmación. En todos los años que llevo abordando el debate del aborto -y ya son muchos- no he visto a ningún provida diciendo tal cosa. Claro que a lo mejor Valín se limita a hacer una atrevida conclusión: si el Estado protege al niño por nacer, entonces éste es propiedad del gobierno. El caso es que de esa protección no sólo gozaría el no nacido (y digo “gozaría” porque hoy en día no goza de ella). Estado establece normas que le impiden a otros matarme a mí. ¿Debo deducir, señor Valín, que soy una propiedad del Gobierno?

Si la ley no impide miles de robos, ¿por qué no legalizarlos?

Tercera falacia: dice Valín que los provida “también creen que las prohibiciones son eficaces independientemente de la realidad que rige toda sociedad. La media de abortos voluntarios en los últimos 15 años ronda los 115.000. Una demanda tan exagerada no se puede reducir con una ley.”

Para empezar, me pregunto de dónde saca las estadísticas Valín. Según las cifras oficiales en 1997 en España se perpetraron 49.578 abortos. En 2002 eran 77.125. No superaron los 100.000 hasta 2006, con 101.592.

Por otra parte, el argumento de que como la ley no va a impedir que haya abortos, es mejor legalizarlos, olvida que una de las funciones de la ley es proteger los derechos humanos, empezando por el más básico, que es la vida. Cuando las leyes permiten pisotear los derechos de los demás, transmitiendo el mensaje de que pisotearlos es algo legal y por tanto positivo, los atentados contra esos derechos se disparan. Hay que recordar que aunque los abortistas aseguraban que se producían al año 400.000 abortos clandestinos al año en España, dos años después de su legalización la cifra de abortos anuales era de 16.206. No existía la demanda que decían los abortistas: simplemente se fomentó, para beneficio de ciertos empresarios sin escrúpulos que se lucran eliminando vidas humanas. Aún hoy, con el aborto legalizado, la cifra de abortos de 2012, 112.390, dista notablemente de la ventilada por la propaganda abortista, pero que ya multiplica por siete el número de abortos que había 25 años antes.

Por otra parte, es extraño que el argumento que usa Valín no lo usen los abortistas en otras violaciones de la ley. Porque, sin ir más lejos, las leyes españoles prohíben el robo, y sin embargo, según datos del Ministerio del Interior en los primeros nueve meses de 2013 hubo en España 71.717 robos con violencia e intimidación, 302.404 robos con fuerza, 92.926 robos con fuerza en domicilios, 41.156 robos de vehículos a motor y 595.727 hurtos. Parafraseando a Valín, ¿podríamos concluir que una demanda tan exagerada de propiedades ajenas no se puede reducir con una ley? ¿Qué nos sugiere el señor Valín, legalizar el robo o intentar que la ley proteja mejor el derecho a la propiedad?

¿El aborto está prohibido en España?

Cuarta falacia: ¿Con la prohibición hemos conseguido el fin deseado? No. Como todo lo que hace el Gobierno, solo lo empeora. Cuando la sociedad demanda un producto o servicio en masa, da igual las leyes que haya contra la necesidad del mercado.”

¡Acabáramos! Ahora resulta que el aborto estaba prohibido en España y los españoles no nos habíamos enterado. O a lo mejor el que no se ha enterado es Valín, que olvida que el aborto fue despenalizado en 1985, gozando su práctica incluso de financiación pública a partir de esa fecha, y que fue legalizado en 2010, tras lo cual el número de abortos no se ha disparado excesivamente porque su despenalización se hizo de tal forma que ya era aborto libre de facto.

¿Un hijo por nacer es equiparable a una víscera?

Quinta falacia: dice Valín que el feto es propiedad privada de la madre. Es propietaria cautiva de lo que lleva dentro de igual forma que nosotros somos propietarios (cautivos) de nuestro páncreas, hígado corazón o pulmones. Son nuestros, punto. Nadie tiene derecho a opinar sobre ellos o a obligarnos a cuidarlos o no venderlos si nos place por más lo que diga la ley o grupos de presión.”

Con esto copia las burdas consignas abortistas que equiparan al niño por nacer con una víscera. Pero el caso es que ese ser humano no es una víscera de la madre. Ni siquiera tiene el mismo código genético que su progenitora. El desarrollo de ese ser humano empieza dentro del vientre materno y continúa fuera de él, si le dejan nacer. Pero el nacimiento no implica ningún cambio sustancial en ese ser humano: no deja de ser una víscera para convertirse en un bebé, como por arte de magia, por el mero hecho de salir al exterior.

¿El coste de un hijo otorga a su madre el derecho a matarlo?

Sexta falacia: “Los nueve meses que tarda una mujer en crear un niño tiene un coste. El feto necesita una gran cantidad de recursos de la madre para formarse. No solo eso, le comporta cambios en su organismo, le transforma el cuerpo, el carácter y ha de cambiar su estilo de vida habitual para que todo salga bien. En la mayoría de casos este coste es asumido por la madre.”

Aquí lo falaz no es lo que afirma Valín -que es del todo cierto-, sino el hecho de usarlo para justificar el aborto. Y es que Valín apela a ese coste y a esos cambios para respaldar su afirmación de que matar a un hijo por nacer es un derecho. Pero el caso es que el coste de la crianza, educación y manutención de los hijos no se acaba con el parto. ¿Deberíamos, entonces, legalizar el infanticidio? Que nadie se escandalice: si un traficante de niños es un “héroe”, ¿qué no será una infanticida que se libera del engorro de un recién nacido? Obvia decir que considero mucho más cuerdas y humanas e infinitamente más liberales las propuestas de Francisco José Contreras y de Alejandro Macarrón para compensar ese gasto que soportan las familias con hijos, como reducir las contribuciones a la Seguridad Social y las cargas fiscales que soportan.

¿Un bebé abortado por cada cuatro nacidos no es un gran coste social?

Séptima falacia: “El 99% de las mujeres no aborta según el Ministerio de Sanidad. Estamos montando una exagerada maquinaria gubernamental y burocrática para legislar solo al 1% de las mujeres. Y con un coste social elevado ya que provoca un profundo mal estar social y enfrentamientos.”

Para empezar, me parece muy torpe atribuir al Ministerio de Sanidad una cifra sin indicar la fuente. Según los datos de abortos en 2012 que publica ese Ministerio, la tasa de abortos se calcula sobre el número de mujeres comprendidas entre los 15 y los 44 años de edad. Valín olvida decir, por ejemplo, que si en España hubo 453.637 nacimientos en 2012 y la cifra de abortos fue de 112.390, es decir, un aborto por cada cuatro nacimientos. ¿Eso no es un enorme coste social?

Pero es que hay que decir, además, que esa “exagerada maquinaria gubernamental y burocrática” de la que habla Valín existe para perpetrar abortos y pagarlos con fondos públicos, no para salvar las vidas de los niños por nacer. Es curioso que Valín pase esto por alto en su argumentación abortista, por cierto. ¿Pagar abortos con fondos públicos también entra en los cánones liberales?

¿Un hijo por nacer agrede a su madre y es como un virus o una bacteria?

Octava -y descomunal- falacia: la madre considera el feto un parásito. Algo que le roba su producción, le transforma y condiciona su vida presente y futura. El feto, y su potencialidad, se vuelven una agresión. Y todo el mundo tiene derecho a defenderse de una agresión. Aquí entra en juego el Principio de No Agresión: nadie ni nada tiene derecho a iniciar un acto de agresión contra otro. Tenemos el derecho a defendernos de la agresión de una persona, un grupo de personas, animales y hasta bacterias o virus. Nadie será enjuiciado por tomarse antibióticos.”

Es decir, que Valín equipara a hijos por nacer con bacterias y virus, y equipara abortar con tomarse un antibiótico. Y todo partiendo del hecho puramente subjetivo de que una madre considere un parásito a su hijo por nacer, de lo cual Valín deduce que el feto agrede a su madre y que ésta tiene que defenderse. ¿Cabe imaginar ‘pelea’ más absurda y desigual?

¿Es ‘surrealista’ decir que un feto humano es un ser vivo?

Novena -y descomunal- falacia, relacionada con la anterior: algunos grupos insisten que el feto es vida, y una vida muy especial, la de un ser humano. Aquí todo se vuelve surrealista y delegamos nuestra opinión a técnicos, a médicos, a burócratas. Nos dicen el momento preciso cuando un feto tiene corazón o las horas transcurridas para considerarlo, legalmente, vida. Ya no es una cuestión filosófica ni ética, sino asunto de tecnócratas y legisladores. En realidad, desde un punto liberal, no es muy relevante que un feto tenga o no vida, o la hora precisa que la adquiere por el dictamen de un médico. Un feto, como una persona o un virus, puede ser una agresión; y como toda agresión puede ser repelida por la víctima por más que ella haya provocado esa situación.”

Valín vuelve a equiparar a un feto con un virus, y esta vez lo hace sobre una base alucinante: obvia sin más los conocimientos médicos sobre el inicio de la vida, incluso considerando surrealista afirmar que un feto humano es un ser vivo. Lo que la ciencia dice sobre los seres humanos en edad prenatal no es relevante para alguien que ya ha decidido equipararlos con un virus, claro. Pero ¿qué diferencia la posición puramente ideológica de Valín de las de otros que pusieron sus dogmas ideológicos por encima de la realidad? A lo largo de la historia hemos visto como se obviaba la condición humana de ciertos individuos con el fin de arrebatarles sus derechos. No ha sido una práctica exclusiva de regímenes totalitarios: una democracia como EEUU vivió en 1857 la vergüenza de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el caso Dred Scott contra Sandford, que negaba a los esclavos negros la condición de “personas o ciudadanos”, considerando al esclavo como un “artículo” y una mera “propiedad” de su amo. Entonces, como ahora, gente que se consideraba demócrata se alzó en armas para defender el “derecho” a poseer esclavos. Como en el caso del aborto, ¿qué importa lo que diga la ciencia?

Lo más gracioso, por decir algo, es que Valín aún tiene el cuajo de afirmar: “En este punto, la visión de algunos conservadores es especialmente poco seria.” La monda.

¿Un hijo por nacer es como un tipo enorme que agrede a una chica?

Décima falacia: Valín recurre a la hipótesis de una chica a la que agrede un tipo que le dobla en peso, y dice: “Con la teoría conservadora, o católica, de “la vida es lo más importante” no podría defenderse por ley de forma efectiva. Incluso se daría, si lo llevamos al límite, una contradicción: la víctima tendría que decidir entre su vida y la de su atacante, y como ella no puede arrebatar la vida a otro, el agresor se la quitaría a ella.”

Valín olvida, me temo, que precisamente es el derecho a la vida lo que permite a esa chica defenderse de quien amenaza su vida, incluso matando al agresor si fuese necesario. Pero ni siquiera entonces existe un derecho a matar propiamente dicho. De hecho, la legítima defensa implica una respuesta proporcional a la agresión. Por ejemplo, si alguien te da una bofetada y tú le matas de un disparo, vas a la cárcel con toda la razón del mundo. Este sentido de la proporción está del todo ausente en la argumentación de Valín, que considera que los meros cambios fisiológicos dan derecho a la madre a matar a su hijo no nacido.

Si sólo importa la intención, ¿por qué penalizar el homicidio imprudente?

Undécima falacia: “Si Eva y Pedro se van a la cama para pasar el rato, lo hacen para eso y nada más. Si de este momento se genera un embarazo, es algo que nada tiene que ver con el objetivo del acto sexual.”

Esto es dar por hecho que los descuidos de la pareja tiene que pagarlos su hijo. Todo un canto a la irresponsabilidad, es decir, a dimitir de aquella facultad que va asociada a nuestra libertad y que nos exige asumir las consecuencias de nuestros actos. Traslademos el argumento de Valín a otro caso: si yo voy conduciendo y por un descuido atropello a una persona y la mato, ¿no soy responsable de esa muerte? A fin de cuentas, como a Valín sólo le importa la intencionalidad, y la mía era conducir, nadie podría acusarme de homicidio por imprudencia, ¿no?

¿Multar a alguien por hacer algo no implica una prohibición?

Duodécima falacia: Valín no tiene mejor ocurrencia que comparar el caso de España con el de China, y lo hace en estos términos: “Es el país donde más abortos se realizan. Abortan alrededor de trece millones de mujeres al año. Tal vez pensemos que este número tan elevado se debe a las restricciones que hay sobre tener más de un hijo. No es que esté prohibido en sí, simplemente si alguien tiene más de un hijo se le multa.

Como hemos visto, si en España es legal aborto, según Valín lo que hay es una prohibición. Pero si en China te multan por tener más de un hijo, “no es que esté prohibido”. ¿Diría Valín lo mismo sobre el aborto si en España se multase a las mujeres por abortar? Hay que recordar, además, algo que no dice Valín, tal vez porque como sostiene que los fetos son equiparables a virus, no debe creer que merezca la pena mencionarlo: en China se perpetran abortos forzados precisamente por esa política oficial de hijo único. La cosa no se limita a multas.

¿Una ley ha de garantizar que no se produzcan delitos?

Decimotercera falacia: “La falacia del Nirvana es un tipo de argumento (falso, por eso se le llama “falacia”) que descubrió el economista Harold Demsetz para referirse al error lógico en el que se comparan situaciones reales con alternativas utópicas, irrealizables e idealizadas. Es el caso perfecto de las leyes anti abortistas.”

Es cómico que a estas alturas de su artículo Valín hable de errores lógicos, después de lo que acabamos de ver. Además, asocia la defensa de la vida desde la concepción a una utopía. Olvida que hay países, incluso en Europa, con leyes que protegen la vida desde la concepción, sin ir más lejos, Andorra y Malta. ¿Significa eso que la existencia de leyes que defienden la vida implica la total desaparición de los abortos? Pues no, claro, igual que las leyes contra el robo no implican que éstos dejen de producirse. Pero volvemos a lo que apunté antes: ¿que una ley no pueda garantizar que nadie agreda tus derechos es razón para legalizar esa agresión? ¿Por qué ese efecto milagroso que Valín pretende de las leyes provida no se lo exige a las leyes contra el robo?

¿Lo liberal es considerar irreversible una operación de ingeniería social?

Decimocuarta falacia: “Guste o no a los conservadores, los tiempos cambian. Los valores han mutado.” (…) “Los valores de las mujeres también han cambiado. Muchas no quieren estar bajo el yugo de la responsabilidad que tiene un niño.” (…) “Todo este cambio social no se puede cambiar por ley.”

Lo curioso del caso es que ese cambio social ha sido promovido, entre otras, por leyes abortistas, en una auténtica operación de ingeniería social que, paradójicamente, ha sido asumida sin rechistar por no pocos liberales. Pero no sólo la han asumido, sino que también la consideran irreversible, y no porque lo sea, sino porque ellos ya la han aceptado como algo normal. Apliquemos ese argumento a otros proyectos de ingeniería social, como el adoctrinamiento nacionalista o la imposición lingüística en las escuelas, dos agresiones -como el aborto- contra derechos fundamentales que lamentablemente se han convertido en algo visto como la mar de normal por muchos ciudadanos. ¿Acaso no se pueden cambiar las normas que han propiciado el auge del fanatismo nacionalista y la discriminación de los hispanohablantes en ciertas comunidades autónomas? Obviamente, cambiar las leyes no acabaría de golpe con los efectos de la ingeniería social, pero ayudaría a conseguir ese objetivo. Podemos ver un buen ejemplo sin salir de Europa: en Polonia el aborto fue impuesto por los nazis en 1942 y lo continuó la dictadura comunista instaurada tras la Segunda Guerra Mundial. En 1990 se perpetraban en Polonia unos 60.000 abortos legales. Tras la aprobación de nuevas leyes se redujeron los abortos a 159 en 2002, y también se han reducido las muertes derivadas de embarazos y partos y los embarazos de menores. La defensa de la cultura de la vida desde la esfera pública ha invertido el daño hecho por la ingeniería social totalitaria: en 2005 el 57% de los polacos estaban a favor del aborto, en 2011 ya sólo lo defendía el 9%.

En el tema del aborto no basta con cambiar una ley, por supuesto. Las madres necesitan ayuda -ya he apuntado más arriba dos vías que no implican más Estado- y la vida precisa de amparo no sólo a nivel legal, sino también social y educativo. Lo que es muy tramposo es considerar irreversible una situación provocada por leyes que sólo han contribuido a disparar los abortos, generando demanda a costa de promover políticas antinatalistas que, en buena medida, fomentan la irresponsabilidad a la hora de mentener relaciones sexuales.

¿Lo liberal es no asumir las consecuencias de las propias decisiones?

Por otra parte, y en relación con esto último, es paradójico que un liberal hable del “yugo de la responsabilidad”. Como ya he señalado, la responsabilidad va asociada a la libertad, es lo que nos obliga a asumir las consecuencias de las decisiones que tomamos. El Estado del Bienestar ha generado una tendencia generalizada a la irresponsabilidad. En ese Estado se formulan derechos sociales o de segunda generación, cuya carga recae sobre terceros. Unos exigen al Estado que les garantice unas determinadas condiciones de vida a costa de arrebatar sus bienes a terceros, bajo el argumento de que el Estado ha de garantizar que todos seamos iguales con independencia de nuestra preparación, esfuerzo o incluso de los riesgos que asumimos invirtiendo nuestro dinero. Otros consideran que su derecho a la vivienda implica que el propietario del piso que han alquilado asuma el coste de los impagos, o que lo asuma el Estado con el dinero de todos. También hay empresarios que consideran que sus beneficios son de ellos, pero que si tienen pérdidas ha de asumirlas el Estado.

El aborto se enmarca en esa generación de falsos derechos producto de una tendencia a dimitir de la responsabilidad individual. Algunos han asumido que la libertad sexual implica no asumir consecuencias como un embarazo inesperado, y si eso ha de lograrse a costa de los derechos de terceros, incluso a costa de matar a los hijos por nacer, pues no importa. Obvia decir que esa dimisión de la propia responsabilidad tiene asociada una consecuencia: la pérdida de auténticos derechos y libertades. Creer que el Estado ha de asumir el coste de tus errores implica que el Estado lesione el derecho a la propiedad de otros. Creer que el Estado ha de eximirte de tu responsabilidad al mantener relaciones sexuales implica que el Estado niegue el derecho a vivir a los concebidos. Esto se puede disfrazar como se quiera, pero me parece el colmo disfrazarlo de liberalismo. No es una mera coincidencia que esa dimisión de la responsabilidad fomentada por el Estado del Bienestar vaya cada vez más pareja a la erosión de las libertades y derechos fundamentales, pero parece que a algunos los árboles no les dejan ver el bosque.

¿Lo ético es considerar que el embarazo es una “agresión”?

Decimoquinta falacia: “Tampoco tiene sentido prohibir el aborto desde un punto de vista ético. Para el 1% de las mujeres de este país es una agresión y ésta tiene derecho a defenderse de su “ocupante cautivo”.”

Seguramente en los Estados Confederados de América el porcentaje de población favorable al “derecho” a poseer esclavos -así lo vendían los esclavistas- era muy superior al 1%. Es una tremenda falacia decir que algo no es cierto porque un determinado porcentaje de la población no lo ve así. Pero lo que ya es el colmo de la falacia es apelar a una exigua minoría para negar el derecho a vivir a los seres humanos más inocentes e indefensos, obviando lo que dice la ciencia y equiparando a esos seres humanos con virus y bacterias, hasta el punto de igualar un embarazo con una agresión.

¿Lo liberal es negar a otros su condición de individuos de la especie humana?

Decimosexta falacia: “tengamos presente algo, al menos desde un punto de vista liberal: otras personas no son de nuestra propiedad. No podemos legislar el cuerpo y estilos de vida de otros o avanzaremos, aún más, hacia el Estado Omnipotente. Y evidentemente, un feto no es una persona, simplemente un feto es un feto y potencialmente una persona de igual forma que una semilla es una semilla y potencialmente un árbol. Comerse un piñón no es comerse un pino.”

Valín empieza su artículo defendiendo que un ser humano -el hijo por nacer- es propiedad de otro -la madre-, y ahora viene con que lo liberal es rechazar esa relación de propiedad entre personas. La trampa está en negar la condición de personas a ciertos seres humanos, obviando lo que dice la ciencia. Me pregunto qué diferencia ética hay entre hacer esto y lo que hizo el Tribunal Supremo de EEUU en su citada sentencia sobre el caso Dred Scott contra Sandford en 1857, negando la condición de personas -es decir, de “individuo de la especie humana”, de acuerdo con la definición de la RAE– a los esclavos negros.

Pero más infame aún es catalogar como “liberal” que se equipare a un feto humano con una semilla de árbol. Lo que Valín pretende es que ante el aborto la respuesta liberal se formule desde el analfabetismo científico y desde las consignas más burdas de la propaganda abortista, como si lo liberal fuese sostener que las mujeres conciben seres no humanos, o simples virus o bacterias, o decir que un hijo por nacer es como una semilla de árbol. Sinceramente, como liberal me ofende que se pretenda sentar cátedra sobre el liberalismo con afirmaciones tan absurdas, irracionales, ilógicas y anticientíficas.

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Comentarios (Blog):

  1. Saulot

    Una cosa es ser liberal partiendo del concepto de Libertad bien entendida, y otra cosa es decir que se es “liberal” cuando se defiende un mercado en el que todo se compra y se vende. Valín no se da cuenta que con su “razonamiento” todo ser humano sería esclavo de alguien, y ahí sus supuestos “principios liberales” se irían a tomar por saco (por decirlo suavemente). De modo que puestos a quitar carnets de liberales yo le quitaría el “suyo” ipso facto.

  2. Eudoxo

    Acabo de entrar en el blog del “anarcoliberal” y “austriaco” Valín. Desde luego, si von Mises y, sobre todo, Hayek, levantaran la cabeza , se volvían peronistas keynesianos de “La Cámpora”. Es de lo más delirante, esa cosa adolescente de plantearse hasta dónde se puede llegar partiendo de unos “postulados” simplistas y entretenerse en ver, como en un “sudoku”, cómo encajar las piezas en su esquema universal. Muy instructivo, Elentir, gracias por dar el enlace. Soy admirador de Hayek, pero no de sus “nietos” si son como éste.
    Seguro que los del tea- party no están de acuerdo con este pájaro. Serán unos melones (que lo son), pero parecen mantener un cierto equilibrio de los pies sobre la tierra, cosa que no veo en estos anarco-austriacos.

  3. Precisamente Hayek enumeraba así “los elementos humanitarios de nuestra moral social: el respeto por la vida humana, por el débil y por el individuo en general” en el capítulo 11 de “Camino de la servidumbre”.

    Cualquiera identifica estos elementos en el peculiar argumentario de ciertos liberales…

  4. Saulot

    Ah! y una cosa con lo del “dichoso” piñón y el pino para que se lo digan al tal Valín. El piñón es simplemente un “individuo” de una especie vegetal, conocida comúnmente como pino, en una fase de su desarrollo vital, fase a la que los seres humanos hemos puesto el nombre/etiqueta de semilla. Del mismo modo que un cigoto de la especie humana, o una blástula, o una mórula,… o un feto, o un bebé, o un niño, o un adolescente, o un joven, o un adulto, o un anciano son simplemente los nombres/etiquetas que los seres humanos hemos dado a las fases/divisiones que artificialmente nos ha interesado hacer para comunicar el punto de desarrollo biológico de cada individuo de nuestra especie. Y es que resulta que las palabras sirven para la maravillosa función de comunicarnos entre nosotros, pero también sirven para que algunos se dediquen a retorcer su significado, y con ello a confundir y oscurecer la verdad. De modo que Valín, que tan bien ha expresado su disconformidad acerca de que los progres tergiversen palabras como liberalismo (cuando por ignorancia, o no, se refieren al Capitalismo Corporativista), bien está que se le señale nuestra disconformidad acerca de que él defienda el aborto como algo muy “liberal” y que encima tenga el rostro de señalarnos como antiliberales a los defendemos la vida.

    Valín, repásate el “Axioma de no agresión”, a ver si alcanzas a comprender su verdadero significado.

  5. BDX

    Sobre lo de equiparar al feto con una víscera… el argumento es aún más fácilmente rebatible. Que vaya cualquiera a pedirle a un médico que le extirpe un hígado, un brazo o un páncreas sanos a ver lo que le contesta el médico…

  6. Gonzalo Castro

    Como veo la defensa del aborto emana del deseo de la mujer -y también de los hombres que conceden y practican este tipo de actos- de mantener una sexualidad irresponsable, queriendo desprenderse de las consecuencias que tiene. Se ha llegado a un absurdo tal como considerar que el fruto principal del sexo es el placer; mientras que la procreación de vida, un efecto secundario.
    Los abortistas argumentan que es para proteger a la mujer en los casos de violación, pero resulta que la mayoría de los abortos perpetrados son por sexualidad irresponsable. En las manifestaciones pro-aborto se nota que en realidad lo quieren es “vientres libres”.
    El supuesto derecho al aborto no tiene cabida en el marco normativo al utilizar el deseo como fuente, pues el deseo es circunstancial, temporal y muy efímero y cambiante. Ojalá le quede claro esto a Valín, así se evitaría semejante vergüenza.

  7. Constantino Paz

    El problema del aborto en la escuela liberal es que la noción de Hayek es minoritaria entre los fundadores e integrantes de la Escuela Austriaca de Economía.

    En realidad, si Hayek tiene esa noción positiva de la dignidad humana es más por su origen católico y menos porque sea liberal, si bien terminó sus días como divorciado y agnóstico, lo cual parece indicar que su liberalismo acabó por minar parte de su identidad católica.

    La prueba de esto último es que el maestro que enseñó a Hayek liberalismo, es decir Von Mises, pertenecía a otra cosmología religiosa diferente de la católica, en este caso la judía.

    Prueba de ello es que Von Mises, en su principal obra “La Acción Humana” en su capítulo 1 explica su noción de dignidad humana con estas palabras :

    “[Man] is not only homo sapiens, but no less homo agens. Beings of human descent who either from birth or from acquired defects are unchangeably unfit for any action (in the strict sense of the term and not only in the legal sense) are practically not human. Although the statutes and biology consider them to be men, they lack the essential feature of humanity.”

    Es decir, que “aquellos ya por nacimiento o por enfermedad sean incapacitados son prácticamente no humanos. Aunque la biología los considere humanos, les faltan los rasgos esenciales de humanidad”.

    Y es precisamente sobre esta visión equivocada de la dignidad de la persona humana de Von Mises desde donde otros liberales adscritos tanto la Escuela Austriaca de Economía como a la tradición religiosa del judaísmo, van a construir su defensa liberal del aborto entre otros males sociales ajenos a la cultura de la vida.

    Por ejemplo, Rorthbard que era discípulo de Von Mises y cuyo padre era un importante rabino norteamericano o Ayn Rand que también era de la tradición religiosa judía colaboraron con Von Mises en los EEUU en el desarrollo de la Escuela Austriaca que se extendió rápidamente por el mundo, por ejemplo hasta España a través de los seminarios de unos profesores madrileños como ha narrado en alguna ocasión Huerta de Soto, adoptando posturas a favor de la interrupción libre del embarazo.

    En el fondo, personas como el señor Valín solo retoman los argumentos liberales clásicos de Rorthbard y Rand, construidos sobre la noción equivocada de dignidad humana de Von Mises, que Hayek pudo resistir por su origen católico.

    Posiblemente estamos ante uno de esas situaciones históricas en las que es necesario por amor a la verdad tomar el camino estrecho y difícil que exige separarse de esa corriente que se adueña del nombre liberal y buscar otro término para definirse. Precisamente, es lo que le pasó a los cristianos que para diferenciarse de las heterodoxías con origen en Lutero o Calvino, adoptaron el apellido de católicos para diferenciarse de los cristianos que pasaron a apellidarse como reformados.

    Propondría por ejemplo la denominación de liberal-católico puesto que la denominación católico-liberal por cuestiones del magisterio está condenada.

    El problema de esta denominación es que solo vale para los católicos por lo que habría que buscar otra diferente para englobar a otras tradiciones religiosas.

    Hay que tener en cuenta que en estas tradiciones también hay ramas, aunque sean minoritarias en ocasiones, que se aproximan más a la noción de dignidad humana correcta que es la católica. Por ejemplo, en el Islam tenemos el pensamiento sufí mientras que en el judaísmo la variante jasidista, apuesta por nociones equivalentes.

  8. Jose

    Un detalle: desde un punto de vista biológico, el embrión-feto ES un parásito, análogo (no homólogo) a bacterias y virus. Y esa “pelea absurda” entre madre y embrión existe, y no sólo como algo metafórico:

    Si fecundas un ovocito con ADN de otro ovocito (puras células maternas), se desarrolla algo similar a un embrión, pero prácticamente ninguna estructura anexa, por lo que termina muriendo. Si usas 2 ADN de espermatozoides (sólo células masculinas), se forma de manera hermosa y casi perfecta los anexos embrionarios pero no hay un embrión que se desarrolle. Las conclusiones de esos estudios dicen que en el ADN del embrión está la información (otorgada por el padre) para parasitar de la mejor forma a la madre, ya que desde una perspectiva evolutiva, los genes de los padres desconfían que la madre aporte los recursos suficientes (por favor, esto es algo metafórico, no hablo de intencionalidades particulares).

    El conflicto padres-hijos existe y se ha documentado mucho en la biología de la conducta y muchos de los problemas que se ven en estado salvaje son perfectamente aplicables a los humanos

  9. En el parlamento español el 40% de los diputados son mujeres. Muchísimo mas que el promedio de los otros países democráticos. Si un gran número NO SON DEL PP ahí esta la respuesta del feroz rechazo a la ley del aborto. Y que no tomen esto como una declaración machista. Es una observación de números.

  10. Constantino Paz

    Una observación: desde el punto de vista biológico, el embrión-feto no es un parásito análogo a bacterias y virus, pero de llevar a cabo esa analogía, sería una relación simbiótica, como la que tienen la mayoría de los virus y bacterias que viven en el cuerpo humano gracias a los cuales podemos vivir.

    Desde el mismo modo que el sistema inmunológico por avería reacciona inconscientemente por equivocación contra la fauna biológica de nuestro cuerpo en simbiosis, e incluso adopta posiciones suicidas contra nuestro propio organismo reaccionado contra el mismo, también conscientemente una mujer por equivocación puede reaccionar entendiendo que aquello que crece en su interior es un parásito en vez de un nuevo ser capaz de una relación simbiótica.

    Por otra parte, es evidente que la naturaleza esencial de la relación padre-hijos no es el conflicto sino la simbiosis, pues la transmisión de la vida misma es el efecto evidente que la hipótesis es descabellada.

    Ahora bien, del mismo modo que existe el cáncer, es decir un amor propio desordenado de ciertos tejidos por sí mismos que les lleva ególatramente a multiplicarse desordenadamente sin cumplir la función simbiótica con el resto del organismo que tienen econmendada, existe también la visión personal ególatra que el mismo organismo vivo adopta en una postura autorreferencial que impide la vida, parasitando la estructuras sociales de sus congéneres que sí se reproducen.

    Evidentemente cuando el parasitismo social del aborto se extiende significativamente por una sociedad con unas tasas de nacimiento muy por debajo de las tasas de repoblación como es el caso de España, el futuro de dicha sociedad es el colapso.

  11. Qué desafortunado me parece el razonamiento, sedicentemente liberal, del Sr. Valín. Parece que no se ha leído el artículo que incluyo al final que argumenta justo lo contrario desde el punto de vista liberal.

    En mi opinión, creo que el origen de la confusión de algunos liberales procede del concepto rothbariano de autopropiedad. Ver segundo artículo.

    Con planteamientos como ese concluyen algunos anarcocapitalistas en la legalización de las drogas o de la prostitución…

    Por último, no creo que sea justo atribuir a la Escuela Austriaca o al liberalismo los errores o malas interpretaciones de individuos concretos… nadie está libre de error 😉

    El liberalismo contra el derecho al aborto: una argumentación liberal pro-vida
    Por Albert Esplugas Boter
    http://www.liberalismo.org/articulo/226/53/liberalismo/derecho/aborto/argumentacion/liberal/

    http://www.liberalismo.org/bitacoras/3/4744/autopropiedad/
    en la Bitácora de Juan Ramon Rallo

  12. Constantino Paz

    Precisamente, hoy se da cuenta de una noticia ocurrida en Madrid de una embarazada que dio a luz y tiró a su bebé por la ventana a un patio, pudiendo ser salvado varias horas después por su abuela con pronóstico grave debido a hipotermia y parada cardiorrespiratoria.

    El comportamiento desordenado de la madre parece sugerir que auto-percibió al hijo no como tal sino más bien como a un parásito que cercenaría sus posibilidades vitales, en vez de una persona que las multiplicaría. La abuela con menos posibilidades vitales que la hija, parece ser que percibió el acto en sentido contrario.

    Tira a su bebé recién nacido al patio y la abuela lo salva tras estar varias horas a la intemperie

    http://www.lavozdegalicia.es/noticia/espana/2013/12/27/tira-bebe-recien-nacido-patio-abuela-salva-tras-estar-varias-horas-intemperie/00031388138933737913576.htm

  13. Pepe

    Como uno tiene su edad, conocí los primeros artículos de Valín desde su época de estudiante. En sus inicios su posicionamiento era radicalmente opuesto al de ahora. En esta época publicó un artículo (creo que lo leí en liberalismo.org o que lo referenciaban desde dicha bitácora) en el que se oponía a todo tipo de aborto, salvo en el caso de la violación, precisamente utilizando premisas liberales. Básicamente apelaba al concepto de responsabilidad y al hecho de que los niños no surgen por generación expontánea, así que si alguien tiene relaciones debe aceptarlas con todas sus consecuencias. Irónicamente ahora desdeña la responsabilidad de la libertad.

    A Valín tristemente le ha pasado lo que a varios de los componentes de red liberal, y que no me extraña, y es que han querido ensalzar la palabra libertad, por encima de todas las demás, como por ejemplo la vida, la responsabilidad o la libertad de los demás. Dicho de otra manera que parece que son adolescentes con la edad del pavo en que todos son libertades pero sin responsabilidades.

    Prácticamente ya nunca entro en red liberal porque no me siento identificado con la mayoría de los que allí escribe (con la excepción de Elentir, Carlos López y poca gente más, por lo que entro directamente en sus bitácoras). Antes se podían leer grandes artículos ya que el ala edad-del-pavo-radical-laicista era casi anecdótica (la hamburguesa, el octupus) pero poco a poco se fueron uniendo más (Capela, Molares, Jahd, Burrhus, …) y fueron dejando de escribir algunos de los grandes articulistas (como Eetion). Incluso el mismo Daniel, alma de red liberal y que tenía grandes intervenciones en sus inicios, me ha acabado decepcionando con sus últimas declaraciones en materia de aborto.

    En el fondo, no puedo decir que me sienta sorprendido de esta deriva, aunque siento cierta tristeza porque red liberal haya perdido lo que me atrajo de ella en sus inicios. Desde luego tristes liberales resultan quienes ponen la libertad por encima del derecho supremo, el de la vida sin el cual no se puede ejercer ningún otro, porque bajo esa premisa ya pueden justificar la esclavitud, la tortura, o incluso el asesinato de personas sí nacidas.

  14. Democracia es libertad bajo un estado de leyes. Si no se impone (que no es lo mismo que cumplir) la ley, la libertad se convierte en libertinaje. En lenguaje vulgar, ‘hago lo que me da la gana porque vivo en libertad.’. ¿O no?

  15. Saulot

    James, en realidad no es necesario un sistema legal(democrático o no), hecho por instituciones humanas, para vivir libremente, bastaría con que los seres humanos tuviésemos claro el concepto de Libertad y no confundirlo con el libertinaje. En mi pueblo se suele decir “si todos fuésemos por la vida como Dios manda no necesitaríamos abogados”. Una sociedad hiperlegislada, que necesite esa inmensa cantidad de leyes para mantener un mínimo orden, es una sociedad fracasada, corrupta y decadente.

  16. Saulot

    Aunque claro, conseguir que una sociedad conviviese en libertad y armonía, sin necesidad de leyes humanas (o con necesidad de pocas), es hoy por hoy prácticamente una utopía.

  17. Me ha encantado la entrada. Un saludo,

  18. Anónimo

    Esta es la versión original y con los links activos. Usen este.
    Un artículo, con un puñado más de argumentos:
    http://contrapeso.info/2009/liberales_contra_aborto/

  19. Benjamin

    Como dice Arthur Koestler en “el cero y el infinito” “sólo hay dos opciones, la vida es sagrada o no lo es”. Yo creo que ese es el argumento principal en contra del aborto. Y al decir sagrado no lo hago en sentido religioso.

    Si no se puede determinar con precisión cuando empieza la vida el principio de “in dubio pro reo” obliga a preservar la vida. Para defender el aborto, en mí opinión, hay que aceptar que la vida no es un bien indisponible o demostrar el momento exacto en que se produce.

    Por último y sólo como curiosidad argumental, ¿alguien diría que dos siameses, por el hecho de compartir uno o varios órganos, no son dos personas diferentes?

  20. Manu

    Sin ser yo particularmente pro-elección, me gustaría formular una serie de objeciones e ideas varias:
    1.- Elentir: dar la definición del DRAE de “persona” no sirve para nada. Es más: si se desarrolla lo suficiente, confirma la visión pro-elección.
    El DRAE dice que una persona es un “individuo de la especie humana”. Sin embargo, ¿qué es un individuo? Dice el DRAE que es “cada ser ORGANIZADO, sea animal o vegetal, respecto de la especie a la que pertenece”. ¿Y qué es, según el DRAE, la ORGANIZACIÓN de un ser? Pues la “disposición de los órganos de la vida, o manera de estar organizado el cuerpo animal o vegetal”. Un feto carece de esta disposición en su plenitud hasta que alcanza la fase de viabilidad, a partir de la cual el feto podría sobrevivir (aunque en un estado de particular fragilidad) fuera del cuerpo de la madre. Esta noción de “viabilidad” es la que separa al feto de cualquier otro ser humano dependiente de otro, y es la base jurídica del aborto en Occidente desde la sentencia Roe v. Wade del Tribunal Supremo de 1973 (que en ningún momento afirma que el feto sea propiedad de la madre, sino al revés: que el feto esclaviza a la madre y la condiciona de forma irremediable, suponiendo ello una restricción a su libertad).
    Es de destacar que esta definición del DRAE coincide con el requisito para tener personalidad según el Código Civil del “entero desprendimiento del seno materno”.

    2.- Siguiendo con el ejemplo del homicidio por imprudencia grave de accidente de tráfico: en el supuesto de que el conductor tomase todas las precauciones que cabrían esperar de él (diligencia suficiente), quedaría exento de reproche penal.
    Si extrapolamos esto al ejemplo del señor Valín de Eva y Pedro: en el supuesto de que tomasen todas las precauciones anticonceptivas que cualquier persona normal tomaría en su lugar (diligencia del buen padre de familia, valga la paradoja), diese no obstante como resultado un embarazo no deseado, cabría la posibilidad de que quedasen exentos de la responsabilidad. He de destacar la dificultad probatoria de esta eximente.
    No obstante, se me ocurre una posibilidad contraria: considerar la posibilidad de que los medios anticonceptivos fallasen como un riesgo asumido por la pareja en el momento de usarlos.

    3.- Ludwig Von Mises era favorable al uso responsable del “birth control”, al considerarlo un medio de los individuos para evitar que un hijo no deseado perjudicase gravemente su nivel económico:

    “It is not the practice of birth control that is new, but merely the fact that it is more frequently resorted to. Especially new is the fact that the practice is no longer limited to the upper strata of the population, but is common to the whole population. For it is one of the most important social effects of capitalism that it deproletarianizes all strata of society. It raises the standard of living of the masses of the manual workers to such a height that they too turn into “bourgeois” and think and act like well-to-do burghers. Eager to preserve their standard of living for themselves and for their children, they embark upon birth control. With the spread and progress of capitalism, birth control becomes a universal practice. The transition to capitalism is thus accompa- nied by two phenomena: a decline both in fertility rates and in mortality rates. The average duration of life is prolonged.” — Human Action

    Es un argumento un tanto malthusiano para mi gusto, pero no deja de tener su parte de razón. En contra de lo que sí estaba era de la noción de “amor libre”. Pedía un uso responsable del control de natalidad por las familias.

  21. Manu, te has saltado la primera acepción de individuo: “Que no puede ser dividido.” Un ser humano es un individuo respeto de los demás seres humanos.

    Por otra parte, alegar la viabilidad como requisito para disfrutar del derecho a vivir, por el mero hecho de que un niño por nacer no puede subsistir sin su madre, es asumir la idea de que toda relación de dependencia genera una merma en el derecho a vivir. ¿Son menos merecedores de ese derecho los recién nacidos que los adolescentes, acaso? ¿Lo son menos los comatosos que las personas sanas?

    En cuanto a la apelación al Código Civil, ¿tú considerarías que matar a un recién nacido antes de que hayan pasado 24 horas del parto no es matar a un individuo de la especie humana?

    Sobre el homicidio por imprudencia: el mismo hecho de haber matado a otra persona por un descuido indica que no has tomado las precauciones necesarias. De hecho, el Código Penal no contempla circunstancias atenuantes en ese tipo penal, así que no sé de dónde sacas tu afirmación.

    En cuanto al caso que pones de las relaciones sexuales, ¿cómo van a quedar exentos de responsabilidad, si fruto de esa relación han dado lugar a una nueva vida? No es el vecino el que ha dejado embarazada a esa chica, ni el niño ha aparecido por generación espontánea.

    En cuanto a Von Mises, en el párrafo que citas no menciona el aborto. Pero incluso aunque lo hiciese no tendría reparos en discrepar de él.

  22. Saulot. Sigo insistiendo que una democracia con libertad se basa en un estado de leyes. El problema es que el sistema de leyes debe ser flexible. Aquí en España el sistema es muy rigido y de hierro. Por último no hay que confundir con que la burocracia influya y termina en que no se puede ver la madera por culpa del bosque con leyes que no hay quien las entienda (abogados) ni las sepa aplicar (jueces).

  23. Saulot

    James, en mi opinión en España las leyes son muy duras con los débiles y los honrados… y muy blandas con los poderosos y los delincuentes.

  24. Saulot. En eso parece que puedas tener razón. Por otro lado depende del poder adquisitivo del delincuente. ¿Recuerdas el fiasco de juicio de O. J. Simpson en USA que había matado a su mujer? En mi humilde opinión es hora de que la justicia use sentido común y despache a todo cuanta denuncia absurda se presente en los juzgados que no hace más que ‘taponar’ el sistema al igual que una tubería de baño atascada. Así ahorraríamos mucho tiempo y dinero malgastado de los contribuyentes.

  25. Jose

    No me interesa desviar la discusión principal, pero un mensaje para Constantino:

    Que sean simbiontes es una visión más general, ya que toda relación muy estrecha los transforma en simbiontes. Pero dentro de eso hay un gradiente que incluye parasitismo, comensalismo y mutualismo. El caso embrión-madre es una simbiosis pero del tipo parásito.

    Respecto al conflicto padres-hijos, es una realidad evolutiva asociada a la cantidad de recursos que demanda el hijo y la cantidad de recursos que están dispuestos a entregar los padres (Dawkins expresa de excelente forma eso en el gen egoísta). No quiero caer en la falacia naturalista, pero no aceptar (necesariamente) los dictámenes de la naturaleza no significa que estos no existan

  26. Saulot

    James, no estoy en desacuerdo con esto que dices, pero ya sabes que el sentido común es el menos común de los sentidos… y parece que cada día lo es menos aún.

    Lo siento, pero no estoy muy esperanzado que digamos con nuestro futuro como país ni como civilización. Hay una cita que quizás resulte adecuada a estos temas que hemos tratado, y no es muy esperanzadora que digamos, viene a resaltar y a recordar que la fragilidad de la democracia y de la libertad es sencillamente culpa de los seres humanos:

    “Una democracia no puede existir como forma permanente de gobierno. Solo puede existir hasta que los votantes descubren que con su voto pueden concederse a ellos mismos generosas asignaciones del tesoro público. A partir de ese momento, la mayoría siempre vota por los candidatos que les prometen los mayores beneficios, con el resultado que una democracia siempre acaba colapsando por la política fiscal relajada, y siempre sigue una dictadura… La edad media de las civilizaciones mundiales más grandes desde el comienzo de la historia, ha sido de unos 200 años. Durante esos años, estas naciones siempre progresaron siguiendo esta secuencia: de la esclavitud al coraje; del coraje a la libertad; de la libertad a la abundancia; de la abundancia al egoísmo; del egoísmo a la complacencia; de la complacencia a la apatía; de la apatía a la dependencia; de la dependencia de nuevo a la tiranía.”

    Sir Alexander Fraser Tytler (1747 -1813)

    ¿Seremos capaces de romper este ciclo?¿y si lo hacemos conseguiremos no quedarnos estancados en la tiranía?

  27. Saulot. Muy de acuerdo. Pero como dijo Clinton, ‘la democracia tiene muchos fallos pero es lo mejor que tenemos.’.

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