¿Qué es lo que tendrá esta madre dentro de su vientre? ¿Un ornitorrinco?

Pretenden que lo democrático sea decir que una mujer concibe seres no humanos

Eduardo Goligorsky es el firmante de un lamentable artículo publicado ayer por Libertad Digital. En él intenta presentar como lo propio de demócratas y de países civilizados legislar partiendo de la base de que las mujeres conciben seres no humanos: “durante las catorce primeras semanas de embarazo sólo existe un conglomerado de células”, dice Goligorsky.

Curiosa idea de civilización la que defiende Eduardo Goligorsky en LD
Aborto y liberalismo: 16 argumentos liberales contra 16 falacias abortistas
Lo disfrazan de liberalismo o progresismo, pero abortar es matar a los hijos por nacer

Otra vez cosificando a seres humanos para cercenar sus derechos

Esa pretensión del columnista de Libertad Digital no es nueva. Recordemos que en febrero una diputada del PSOE pidió censurar una campaña eclesial porque afirmaba la humanidad de los embriones humanos. Igual que esa diputada, el alegato de Goligorsky en defensa del aborto parte de la ignorancia del desarrollo fetal. En eso que él llama “conglomerado de células” a las 6 semanas ya se pueden distinguir los ojos, los brazos y las piernas de un ser humano, cuyo corazón ya late. Entre las 7 y 8 semanas ya se distinguen sus manos, sus dedos y sus párpados. A las 10 semanas el feto ya tiene esta forma:

Obvia decir que un niño por nacer es un conglomerado de células en la misma medida en que lo es Eduardo Goligorsky. La diferencia es que nadie apela a esa burda catalogación para pedir que al columnista de LD se le nieguen derechos humanos. Es él quien echa mano de ello para cosificar a ciertos seres humanos y justificar su eliminación.

¿Matar y descuartizar a un hijo por nacer es un acto civilizado?

Dice Goligorsky: “Tampoco existe un ser humano desde el momento mismo de la concepción”. ¿Qué se supone que es lo que vemos en la imagen, entonces? ¿Un extraterrestre? Para respaldar su soflama anticientífica, el columnista de LD escribe: “la mayoría de los óvulos fecundados, los zigotos y los blastocistos ya concebidos, se desprenden espontáneamente de la pared del útero pocos días o incluso semanas después de implantarse”, y añade: “¿La Protección de la Vida del Concebido que menciona el anteproyecto de ley se aplicará a esas compresas?” Esto es llevar el debate del aborto al nivel de la indigencia intelectual más absoluta. Pero siguiendo la curiosa lógica de Goligorsky, ¿pretende él que se acuse de un homicidio a las camas de hospital en las que mueren ciertos pacientes por causas naturales?

Como ya hizo el año pasado, Goligorsky también asocia el aborto a la idea de civilización, curiosa idea si tenemos en cuenta que el aborto provocado consiste en matar y descuartizar a un ser humano inocente e indefenso. Pero siguiendo el planteamiento de Goligorsky, ¿debemos suponer que los que civilizaron Polonia fueron los nazis, que impusieron la legalización del aborto en ese país en 1942? ¿Era ésa la Polonia civilizada, igual que la dictadura comunista que vino después -que mantuvo las políticas abortistas de los nazis-, y no lo es la Polonia democrática de hoy, que defiende el derecho a vivir desde la concepción?

¿Abortar no es matar si a Aznar y a Rajoy les da igual?

En su penoso artículo Goligorsky incluso recurre a la falacia de autoridad: “Si el aborto fuera en verdad el asesinato de seres humanos inocentes, nuestros gobernantes de signo conservador pragmático, Aznar primero, y Rajoy ahora, habrían denunciado y seguirían denunciando tamaña atrocidad en los foros internacionales, poniendo en la picota, sin contemplaciones ni complejos, a todos los países donde el aborto es legal”. Es decir, que según Goligorsky el aborto no es matar a seres humanos porque Aznar y Rajoy no lo han denunciado. Pues vaya tontería. Eso demuestra, en todo caso, que a Aznar y a Rajoy les ha importado la suerte de los niños por nacer tan poco como a Goligorsky.

¿Lo democrático es llamar ‘derecho’ a matar y descuartizar a un hijo?

El columnista de LD, lejos de contentarse con la falacia de autoridad, recurre a otra aún más burda: pretende identificar el aborto con la democracia. Atentos al párrafo: “La ley de plazos es patrimonio de las sociedades abiertas que están en las antípodas del totalitarismo de izquierda y de derecha, dos sistemas de gobierno despóticos que no se privan, según sus conveniencias cambiantes, de hacer obligatorio el aborto o de prohibirlo.”

Pues mire usted por dónde, entre los países del mundo que más desamparan el derecho a vivir a los niños por nacer están dictaduras comunistas como China, Corea del Norte, Vietnam y Cuba, y en su momento también la URSS estuvo entre los campeones mundiales en la matanza de no nacidos. Con ello esos regímenes totalitarios no se están homologando en “derechos sociales” con los países democráticos. Las políticas abortistas se iniciaron en esos países mucho antes que en EEUU, Francia, el Reino Unido o España. Son los países democráticos los que están homologando su desamparo de la vida prenatal con el de esas dictaduras, y significativamente, lo hacen al mismo ritmo que aumenta la erosión de otros derechos fundamentales a manos de los Estados. De hecho, buena parte de esos derechos se ven lesionados por la imposición a nivel oficial de una ideología de género que está siendo clave en el fomento del aborto en los países democráticos. Esa ideología está sirviendo para desarollar proyectos de ingeniería social que ya amenazan seriamente nuestro porvenir (en este sentido, aconsejo leer lo que apuntaba Mikel Buesa ayer también desde Libertad Digital).

La vergüenza se repite

Lo curioso de esa deriva que estamos viviendo, de ese auténtico camino hacia la servidumbre, es que ciertos liberales han decidido apoyar esa ingeniería social por el simple hecho de que sus promotores la imponen apelando a la libertad, demostrando con ello una forma de pensar débil y manipulable. Me pregunto qué habrían hecho tipos de tal inconsistencia en materia de pensamiento en el siglo XIX, cuando autotitulados demócratas se alzaban en armas para defender el “derecho” a poseer esclavos, una lacra entonces tan bien vista en buena parte de la mayor democracia del mundo que la literatura abolicionista estaba prohibida y los profesores abolicionistas estaban vetados en las escuelas de los estados del sur, gobernados por el Partido Demócrata, el mismo que hoy en día defiende las tesis abortistas (oh, casualidad). En aquella época, en un país democrático como Estados Unidos, el Tribunal Supremo llegó a afirmar que los esclavos negros no tenían condición de “personas”, es decir, de individuos de la especie humana, vergüenza que se produjo en 1857 con la sentencia del Tribunal Supremo sobre el caso Dred Scott contra Sandford. Una vergüenza que ahora repiten quienes defienden el aborto negando la humanidad de ciertos seres humanos.

El liberalismo fracasa si cede ante las imposiciones progres

Es triste decirlo, pero una parte del liberalismo político ha demostrado una resistencia nula a las imposiciones del progresismo ideológico. ¿Qué digo resistencia? Algunos liberales parecen encantados de asumir dogmas progres, tal vez con el afán de hacerse perdonar el hecho de no ser de izquierdas. Luego se extrañarán de que el liberalismo político no levante cabeza. ¿Cómo va a conseguirlo? Para que la ideología liberal convenza a la sociedad tiene que demostrar su capacidad para enfrentarse a las falacias progres, su capacidad para librar una batalla no sólo ideológica, sino también cultural, que implica defender las raíces de la civilización occidental frente al discurso contracultural de la izquierda sesentayochista. Pero lejos de afrontar ese reto que requiere ideas claras y ciertas dosis de valentía, algunos liberales, como les ocurre a muchos dirigentes del PP, prefieren contemporizar, incluso a costa de transigir con el tuétano de la ingeniería social progre, llegando en esa claudicación ideológica hasta el extremo de asumir disparates tan monstruosos como negar la condición humana de las víctimas del aborto, una vileza intelectual que introdujo en España una indocumentada llamada Bibiana Aído y que algunos han copiado como si fuese el cénit del pensamiento científico.

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Comentarios (Blog):

  1. Carmen

    Lo acabo de compartir en mi fb. Genial. Un saludo.

  2. Constantino Paz

    Abundando en lo que dice Elentir baste recordar que esta situación de ruptura de equilibrio entre la libertad y la verdad que alcanza a parte de liberalismo, no solo deriva teóricamente de una noción equivocada de la dignidad humana de pensadores agnósticos como Von Mises o Carl Menger, sino que tuvo una rápida irrupción en países con tradición liberal.

    Así, mientras a la Unión Soviética le cabe el dudoso “honor” de re-introducir el aborto en el oriente europeo en fecha tan reciente como 1.920 (si bien luego Stalin lo prohibió desde 1936 hasta 1.955), el Occidente liberal y democrático rápidamente se sumó con la re-introducción del aborto en 1932 en Polonia, en 1935 en Islandia, 1938 en Suecia,..etc. Al mismo tiempo que las democracias liberales re-introducían el aborto también lo hacía la Alemania nazi en 1935.

    Por tanto estamos ante una posición contraria a la cultura de la vida muy transversal tanto desde el punto de vista teórico ideológico como de las propias realizaciones prácticas en diferentes países que se simultanearon rápidamente en diferentes contextos.

    La contracultura serían más bien una fase tardía de este proceso que solo sirvió para extender el aborto al resto de países al haber sido adoptado por los EEUU como potencia hegemónica y posteriormente promocionado al tercer mundo precisamente también por EEUU según quedó recogido en el informe Kissinger, como método de control poblacional en línea con las conclusiones antinatalistas del Club de Roma y que desarrollan las Naciones Unidas.

    Tirando del hilo de la historia del aborto habría que retrotraerse hasta la época victoriana con Darwin.

    Aquí dejo una referencia bibliográfica de hazteoir para el que quiera profundizar en estos temas:

    “Inspiradas en el darwinismo y el eugenismo provenientes de Gran Bretaña, las leyes eugenésicas primero se promovieron en Estados Unidos y luego se impusieron de forma brutal con el nazismo, hasta alcanzar la aplicación arbitraria de la eutanasia. El socialismo y el comunismo también fueron pioneros de la barbarie. A día de hoy, muchos de los promotores de algunas o de todas esas prácticas son los mismos ‘filántropos’ que promueven de forma dogmática medidas ‘progresistas’ y ‘ecologistas’ radicales vinculadas al control de la población y difundidas por una ‘intelectualidad’ sobornada. Sus propuestas están al margen, cuando no en contra, del verdadero progreso y la verdadera ecología, que han de cimentarse en la ecología humana.”

    http://www.hazteoir.org/node/28295

  3. Jandro

    Hay, lamentablemente, demasiadas personas con un pensamiento dramáticamente endeble. Demasiados que han comprado el ‘argumento’ de que el antiabortismo es religioso, que no se han parado a pensar ni por un momento en la evidencia científica, y cuyo ansia es sentirse guays y no ser tachados de meapilas. La desaparición del pensamiento propio, crítico y maduro de las cosas va a suponer el mayor escollo a la hora de dar un vuelco a esto y sacar adelante políticas basadas de verdad en el sentido común y en el conocimiento.

    La gente asume la falta de argumentos con una facilidad pasmosa. Esta mañana, ni Rajoy explicó por qué la ley que ha preparado Gallardón es “equilibrada” ni Rubalcaba por qué no lo es en absoluto -como era de esperar, por otro lado.

  4. Sospechoso

    La ley de plazos es una tomadura de pelo que atenta contra la ciencia y el raciocinio humano.

    Para empezar en cada país hay una ley de plazos distinta, es decir, que no hay consenso científico (o más bien anticientífico) en determinar cuando “algo no humano” se convierte por arte de biología mágica en “algo humano” a partir de un límite temporal claramente determinado. En Holanda son 24 semanas, en Suecia son 18, en Portugal 10 si no me equivoco.

    Dicho de otra forma, que según los anticientíficos abortistas, en España un feto de 17 semanas sí sería considerado un ser humano, por lo que ellos mismos entienden que el aborto sería ilegal pero en cambio en Holanda no, por lo que sería legal acabar con ese “conjunto de células”. Esto es un insulto a la ciencia y a la razón ya que si es considerado un ser humano a las 17 semanas en España también debe serlo en Holanda.

    Tenemos una ley de plazos en la semana: X

    Una mujer “A” aborta un día ANTES de esa ley de plazos. Según la ley, esa mujer no cometería ningún delito, sería legal abortar.

    Una mujer “B” aborta un día DESPUÉS de esa ley de plazos. Según la ley, esa mujer sí cometería un delito, sería ilegal abortar.

    ¿Qué ocurre CIENTÍFICAMENTE en un día para que “algo no humano” se convierta en “algo humano” y por tanto sea ilegal acabar con su vida?

    Reto a cualquier científico abortista de este planeta para que me lo argumente detalladamente. Mientras tanto viene bien recordar una viñeta de Montoro que ridiculiza todos y cada uno de los argumentos que defienden los abortistas, empeñados en negar que una mujer humana gesta en su vientre seres humanos desde la concepción hasta el parto:

    http://img13.imageshack.us/img13/5866/zoqp.jpg

  5. Valiente plasta de KAKA :nanai:
    No tengo nada más que decir
    De este pueblo ¿no se vengará mi alma? dice el Señor

  6. Pepe

    Infumable Goligorsky del principio a fin:

    “la mayoría de los óvulos fecundados, los zigotos y los blastocistos ya concebidos, se desprenden espontáneamente de la pared del útero pocos días o incluso semanas después de implantarse”

    Primero: ¿De dónde se saca ese dato? ¿Cuál es la fuente de ese “la mayoría”?

    Segundo: Si la tasa de mortalidad es un criterio para determinar si alguien puede o no matarse ¿por ejemplo bajo esa misma premisa apoyaría que un anciano puede ser asesinado puesto que la mayoría morirá en plazo breve?

    Tercero: el inventarse un nombre ingenioso para una etapa del ser humano ¿habilita para asesinarlo? ¿Por qué pueden matarse óvulos fecundados, cigotos (por cierto ¿cuál es la diferencia entre lo primero y lo segundo?), mórulas, blástulos, embriones, fetos y no pueden matarse bebés, niños, adolescentes, jóvenes, adultos o ancianos? Al fin y al cabo todos son seres humanos. ¿Qué justificación existiría para matar a unos sí y a otros no?

    “Si el aborto fuera en verdad el asesinato de seres humanos inocentes, nuestros gobernantes de signo conservador pragmático, Aznar primero, y Rajoy ahora, habrían denunciado y seguirían denunciando tamaña atrocidad en los foros internacionales, poniendo en la picota, sin contemplaciones ni complejos, a todos los países donde el aborto es legal”

    Es decir, aplicando la lógica de este señor si los combates de gladiadores fuesen el asesinato de seres humanos inocentes, los gobernantes romanos de signo conservador pragmático, como Sila, Catón y Pompeyo los habrían denunciado. Como no los denunciaron los combates de gladiadores o las lisas de proscritos no son asesinatos. Pues vaya nivel el de los “intelectuales”.

  7. Saulot

    Es más, Pepe, los que defienden la “píldora del día después” dicen que las sustancias de la píldora no matan al cigoto, claro, no lo hacen directamente, lo hacen indirectamente, impidiendo que se fije al endometrio (mucosa que recubre las paredes del útero), y por lo tanto esto hace que posteriormente se expulse. Es como si le impedimos a alguien poder comer y beber hasta que muera de hambre y de sed… y luego decimos que no le hemos matado, que se ha muerto él solito.

  8. etrusk

    Los problemas de tipo: Permitir el aborto o prohibirlo (UE), la politica “el hijo unico” (China), la “carga economica” del nacimiento de una niña (paises arabe o India) que conduce a que simplemente matan a las hijas, todas estas “politicas” son muy humanas, muy sicialistas, y todos son negativas de tipo prohibir-permitir, esto no conduce a ninguna parte. Debe haber un Programa Positivo. Debemos de propagar la idea de que tener una familia es mejorar la vida, que el Papa-Estado es un monstruo peligroso y que debemos de apoyarnos sobre la familia y amigos y no esperar nada bueno de “las buenas intenciones” de unos funcionarios grises que solo quiren apoderarse de nuestro bolsillo para esclavisarnos.

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