La Corte Suprema de EEUU allana el camino para la legalización de la poligamia

Si en el matrimonio no importa el sexo de los cónyuges, ¿por qué debe importar su número?

Sab 27·6·2015 · 7:07 11

Ayer se publicó la sentencia Obergefell vs Hodges, con la que la Corte Suprema de EEUU impone a todos los Estados la redefinición del matrimonio para abarcar a las parejas del mismo sexo.

La protección del matrimonio natural gana en la mayoría de los referendos populares
¿Debería el matrimonio estar limitado?

Redefinen una institución básica de la sociedad por 5 votos contra 4

La sentencia se ha dictado por cinco votos contra cuatro, un margen muy estrecho con el que unos pocos magistrados redefinen una institución que tiene una importancia clave en la sociedad. Hay que recordar que este tema se había sometido a referéndum en 34 Estados, 30 de los cuales votaron a favor de preservar el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Sólo en cuatro Estados sus ciudadanos apoyaron la redefinición hecha ayer por la Corte Suprema. Curioso concepto de la democracia que una minoría imponga a todo un país unos dictados ideológicos tan cuestionables, mediante lo que en EEUU ya conocen como “activismo judicial”.

Los argumentos de doble filo que utiliza la sentencia

La argumentación que han hecho los cinco magistrados que votaron a favor de esta sentencia es la siguiente:

Ninguna unión es más profunda que el matrimonio, ya que encarna los más altos ideales de amor, la fidelidad, dedicación, sacrificio, y la familia. En la formación de una unión matrimonial, dos personas se convierten en algo más grande que lo que una vez fueron. Como algunos de los peticionarios en estos casos demuestran, el matrimonio representa un amor que puede durar incluso pasada la muerte. Sería malinterpretar a estos hombres y mujeres decir que ellos no respetan la idea del matrimonio. Ellos alegan que lo respetan, la respetan tan profundamente que tratan de encontrar su cumplimiento por sí mismos. Su esperanza es no ser condenados a vivir en soledad, excluidos de una de las instituciones más antiguas de la civilización. Piden igual dignidad a los ojos de la ley. La Constitución les otorga ese derecho.”

Esta argumentación está cargada de romanticismo, pero da lugar a una objeción más que evidente. El presidente de la Corte Suprema, el juez John Roberts, firmante del voto discrepante al que también se han unido otros dos magistrados, lo señala así:

“Si no tener la oportunidad de casarse “sirve para faltar al respeto y subordinar” a las parejas gais y lesbianas, ¿por qué no esa misma “imposición de esta discapacidad” (…) puede servir para faltar al respeto y subordinar a personas que encuentran satisfacción en relaciones poliamorosas?”(…) No me refiero a equiparar el matrimonio entre parejas del mismo sexo con el matrimonio plural en todos los aspectos. Muy bien puede haber diferencias relevantes que obligan a diferentes análisis jurídicos. Pero si existen, los peticionarios no han señalado ninguna. Cuando se les preguntó acerca de una unión marital plural en los informes orales, los peticionarios afirmaron que un Estado “no tiene esa institución.” (…) Pero eso es exactamente el punto: los Estados en cuestión aquí no tienen una institución del matrimonio entre personas del mismo sexo, tampoco.

Unos argumentos que se pueden aplicar también a la poligamia y al incesto

La argumentación del juez Roberts está cargada de razón. Con el romántico párrafo con que la sentencia concluye la necesidad de redefinir el matrimonio para abarcar a las parejas del mismo sexo, se podría abarcar también a las uniones polígamas. Lo mismo es aplicable a la campaña lanzada por la Casa Blanca en Twitter con el hashtag #LoveWins (el amor gana). Ayer la presidencia de EEUU lanzaba también el eslogan “love is love” (amor es amor) y Obama declaraba: “Cuando todos los estadounidenses son tratados como iguales, todos somos más libres.” Pero, si nos basamos en los argumentos amorosos manejados por esos cinco magistrados de la Corte Suprema y por la Casa Blanca, ¿no es amor también lo que media en una relación polígama? Por supuesto, cualquiera pueda cuestionarlo con la misma facilidad con que se puede cuestionar el amor entre dos personas del mismo sexo. Y quien dice una relación polígama -es decir, la unión entre un hombre y varias mujeres- puede hablar también de la poliandria (la unión entre una mujer y varios hombres) o incluso una unión incestuosa (la que se da entre miembros de la misma familia).

¿Estar contra la poligamia es odiar a los mormones o ser un racista?

Quienes manejan argumentos como los de Obama se suelen escandalizar ante estas comparaciones. La razón del escándalo es que se niegan a cuestionar lo que hoy es un tabú, igual que lo fueron hace años las parejas del mismo sexo. Por eso echan mano de descalificaciones contra quienes hacemos preguntas incómodas sobre las consecuencias de la redefinición del matrimonio. A menudo median los insultos, la atribución gratuita de prejuicios (como la “homofobia”, es decir, el odio obsesivo contra los homosexuales) o incluso acusar al que discrepa de ser partidario de algo equiparable al rechazo al matrimonio interracial; es decir, de ser un racista. Los insultos no merecen contestación. Por lo demás, ¿rechazar la poligamia es tener un odio obsesivo hacia los mormones, por ejemplo? Hay que recordar, así mismo, que el matrimonio es una institución esencialmente heterosexual porque su razón de ser es amparar la procreación y la cría de los hijos. No hay nada en la naturaleza humana que impida procrear a un hombre y una mujer de razas distintas. Sin embargo, las uniones del mismo sexo son estériles por naturaleza. Es tan absurdo considerar matrimonio a una pareja del mismo sexo como llamar anciano a un joven de 16 años o como llamar adolescente a un anciano de 70, por mucho que el joven y el anciano insistan en que no darles esa satisfacción les hace sentirse discriminados y maltratados por la sociedad. Y no, no se trata de un mera cuestión de palabras, sino de usar términos distintos para enunciar realidades distintas. Confundirlas y decir que eso no daña a la sociedad es faltar a la verdad.

La poligamia y el incesto se castigan con la cárcel en Estados Unidos

Hay que señalar que desde 1878 la Corte Suprema de EEUU ha dictado 16 sentencias contrarias al matrimonio polígamo. A causa de esas sentencias dichas uniones son ilegales en los 50 Estados. Pero no sólo eso: con dichas sentencias se prohibió también la cohabitación de uniones poligámicas y se estableció la posibilidad de usurparles la custodia de sus hijos, negándoles a quienes defienden dichas uniones el amparo a las libertades de expresión y religión, e incluso negándoles el derecho al voto y a ser candidatos a miembros de grupos que defiendan la poligamia, como refrendó la Corte para el caso de Idaho. A día de hoy, y como consecuencia de esas prohibiciones -que ya sólo podrían ser levantadas por una enmienda constitucional-, la poligamia es castigada con penas de hasta 5 años de cárcel en EEUU. En el caso de las relaciones sexuales y del matrimonio entre familiares las penas son aún más severas: el incesto se castiga con prisión de 1 a 30 años, dependiendo del Estado. A la vista de los argumentos que manejan los partidarios de redefinir el matrimonio para abarcar a las parejas del mismo sexo, el próximo paso lógico será legalizar la poligamia y el incesto. No hacerlo sería una contradicción que evidenciaría la poca credibilidad de los argumentos presentados ayer por la Corte Suprema. Apelar al tabú, sin más, es pedir que unos armarios se abran y otros tengan candados porque sí, pero ese porque sí es lo que le queda al vacío de valores que está dejando tras de sí el relativismo moral.

Una pendiente resbaladiza de graves consecuencias

En ese vacío de valores cabe cualquier cosa, por absurda que sea. Basta con que un lobby se emplee a fondo y encuentre influyentes aliados para moldear a la opinión pública e imponer sus dictados a la sociedad. Eso es lo que hizo el lobby gay, empujando a la sociedad a una pendiente resbaladiza que aún no sabemos dónde acabará. Para ese próximo paso lógico que ya he señalado -la legalización de la poligamia-, los argumentos ya los tienen (no hay ni que retocarlos), y ya hemos visto los métodos usados para criminalizar a los discrepantes. Una vez alcanzada esa meta, lo siguiente será que la ley persiga a los que defiendan el matrimonio como lo que era antes, que se adoctrine a los niños en las escuelas para que no disientan, e incluso que te echen de tu trabajo si discrepas (no me lo invento). Esto ya se está haciendo ahora mismo para que la sociedad sea obediente y que nadie se atreva a cuestionar los más que discutibles dogmas del lobby gay. Y eso a pesar de que hace años -como ocurrió por ejemplo en España- se nos decía que sólo se trataba de extender derechos y no de imponer nada a nadie: mintieron.

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Comentarios:

  1. Naturalmente el fallo de la Corte Suprema de EEUU impacta porque es el país más poderoso de la tierra y porque es presentado como una gesta heroica asimilándola a la lucha contra la esclavitud y la prohibición de los matrimonios interraciales (esto último en infinidad de países nunca existió y específicamente nunca en la América española) Al margen de la ajustada mayoría y del silencio sobre los fundamentos de los votos en disidencia, el análisis del fallo revela ingenuidades, inexactitudes y quebrantamiento cierto de derechos a los niños.

    Las resumo en las cuatro tonterias del fallo de la Corte de Usa (Omito las que se refieren a cuestiones de derecho constitucional de ese país, las que solo tienen un interés local)

    1) No define el matrimonio. Pese a dedicarle un exaltado y sospechoso panegírico, en un fallo sesgado hacia los mismos sectores ideológicos que hace no más 20 años calificaban a matrimonio de”institución burguesa y patriarcal” y la “tumba del amor” no lo define ni intenta definirlo. Evita así referirse a la génesis principal de la Institución matrimonial que fue validar la paternidad masculina cierta y en la actualidad garantizar padre y madre ciertos y responsables a los niños o porqué no hubo nada parecido al “matrimonio gay” aún en sociedades donde la homosexualidad estaba ampliamente extendida y tolerada como Grecia antigua, para pasar acolchonadamente a hablar de que el matrimonio está en un proceso de “continuidad y cambio” lo que es una paráfrasis para decir que con el fallo está redefiniendo el matrimonio o desperfilándolo, usurpando un nombre y una institución prestigiosa, hacia una sociedad libre y revocable de socorros mutuos para evitar la “soledad”, algo que nunca fue. Por añadidura dice que el “matrimonio se está fortaleciendo” cual es una absoluta falsedad, cada vez la gente se casa menos y los matrimonios duran menos.
    2) Mete la procreacion por la ventana. Utiliza el lugar común del lobby familifóbico respecto a que supuestamente el matrimonio no tiene nada que ver con la procreación, la saca por la puerta y la vuelve a meter por la ventana al hablar de que habría “hijos” de matrimonoides gays (también sin definirlos) y que tales “matrimonios” son necesarios para no “discriminar” a esos niños
    3) Recorta derechos. Todo niño tiene un padre y una madre y todo niño tiene derecho a conocerlos, responsabilizarlos y vivir con ellos. Esto es norma internacional volcada en los artículos 7 y 8 de la convención de los derechos del niño. El fallo de la Corte de Usa recorta este derecho dando por bueno que haya niños discriminados con “padres” homosexuales que les invisibilizan deliberadamente o les ocultan o prohiben conocer a su padre o madre real biológica y reencontrarse con sus orígenes.
    4) Incongruencia: Para apaciguar al lobby religioso estadounidense el fallo concluye que el mismo no vulnera la libertad religiosa ni afecta el derecho de las personas creyentes a creer y practicar
    que el matrimonio solo es entre hombre y mujer, mujer y hombre. Lo cual es manifiestamente incongruente porque si fuera verdad que el matrimonoide gay es tan “central” y “esencial” para resguardar la “libertad” e “igualdad” -según los rimbombantes párrafos utilizados asimilando absurdamente el fallo al que consagró los matrimonios interraciales- deberían ser puestas fuera de la ley las religiones que se le oponen. Al margen de este apaciguamiento de conveniencia lo real es ahora comienza una guerra de guerrillas -ya ha comenzado en realidad- para ilegalizar y desnaturalizar todas aquellas manifestaciones ciudadanas -religiosas y no religiosas- que quieren preservar el derecho de los niños a tener padre y madre.

  2. Anónimo

    Exacto, si uno lee los argumentos esgrimidos por la mayoría de magistrados, sin mayor reparo han abierto la posibilidad a que en el futuro los argumentos se puedan utilizar para cualquier otro tipo de relaciones amorosas bajo el argumento de un trato desigualitario ahora invisible.
    El voto discrepante del magistrado Thomas es el que me ha encantado por libertario, lástima que el Tribunal Supremo Estadounidense este infectado de activistas judiciales que crean derecho positivos.

  3. El Tíol Bastón

    Este tema se había sometido a referéndum en 34 Estados, 30 de los cuales votaron a favor de preservar el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Pero no importa, por una razón muy sencilla: en las democracias presentes ya no importa lo que piense la gente, se trata de imponer lo que dicen los lobbies aunque sean minorías. Ahora está el lobby gay, luego le llegará el turno al lobby bestialista, luego al pederasta y seguirán imponiendo cada uno sus criterios a la resignada mayoría de la población. En este momento está ganando terreno el lobby de los okupas. Habrá que ver cuando empiecen a mandar los lobbies de las minorías que no les gustan a los gays y lesbianas, la que se va a armar.

  4. El Tíol Bastón

    Se “olvidan”, sin embargo, de una cosa, que es la verdad: el matrimonio para el estado no es un temita de “amor”, sino una institución más para tener controlada a la gente. Todo lo demás es demagogia.

  5. Sharovarov

    Efectivamente, si los argumentos que se exponen para legalizar el gaymonio son los de que si no se hace se discrimina a los homosexuales, o el “lovewins”, ¿cómo no se va a legalizar cualquier otro “matrimonio” formado por el número de personas que sea si éstas dicen que entre ellas hay amor y que si no se les reconoce como matrimonio se les estará discriminando?

    Efectivamente, las consecuencias de esta “extensión de derechos” ya se están viendo: se ataca la libertad educativa, se restringe un derecho fundamental como es el de objeción de conciencia por motivos religiosos, se le impide a los niños el derecho a tener un padre y una madre y, en definitiva, se impone el “totalitarismo democrático”. No olvidemos las recientes y aterradoras declaraciones, precisamente sobre las religiones, de ese horror que se perfila como candidata a la presidencia de USA por el partido de Obama.

    Una anécdota: cuando cierto presentador de un programa de televisión, por cierto, no muy apreciados -y con razón-, en este blog, tanto el presentador, el programa que presenta, como la cadena en general, leyó los titulares de los periódicos del día siguiente, “se le pasó leer” el titular que hacía referencia, precisamente, a la legalización del gaymonio en USA.

  6. pacococo

    Ya se han dado argumentos en el artículo y en los comentarios como para insistir en eso.

    El TS está formado por 9 magistrados elegidos por el presidente de forma vitalicia, teniendo en cuenta la distribución de presidentes, seguramente habrá 5 progresistas y 4 conservadores. Y ejercen de eso. Antes, los magistrados cuidaban de interpretar la constitución escrupulosamente, pero desde que el ruido mediático ha entrado en el tribunal, todos miran de no salir en las noticias. De modo que este fallo es, como ya habeis dicho, un asunto de lobys.

    Los mormones podrían presentar una reclamación similar, pero como no forman loby, pues se la rechazarán. El poder del pueblo hace tiempo que desapareció.

  7. Sandra B

    Sinceramente me encanta ver que sois muy pocos ya los que quedáis con este tipo de pensamientos. El post apesta a dinosaurios en extinción directa. La sociedad avanza y lo mejor es que ya sabes que tu mentalidad ha quedado en un mero fósil perdido.

  8. Chácaras

    Yo particularmente no estoy de acuerdo con matrimonios entre personas del mismo sexo, tal como entiendo que es y debe ser un matrimonio como piedra angular de la creación de una familia y la función de la misma. Dicho esto estoy de acuerdo la legalización de parejas que por sus tendencias o necesidades o deseos quieran vivir juntas y que estas tengan unos derechos y obligaciones entre si, pero no de que se llame matrimonio por que el matrimonio desde tiempos inmemoriales tienen otro sentido y finalidad y su composición está definida. ¿Por que la insistencia de que estas uniones se llamen matrimonio, podrían llamarse de otra forma, no? y ser igualmente legales con sus derechos y obligaciones, ¿no lo entiendo? a no ser que por parte de algunas fuerzas mediáticas quieran suplantar la solidez de la institución para lo que un hombre y una mujer se unen que es la creación una familia y por consiguiente la procreación de la raza humana, ahora me van a decir que hay matrimonios sin hijos, yo les digo que es por causas que no entran en este caso por que si no tendría fin el tema de esta discusión, y el tema es las uniones de seres de igual sexo y como se deberían llamar.Entiendo

  9. Estaba esperando que llegase algún comentario criticando lo que pongo en esta entrada de forma razonada, pero no ha llegado ninguno. El primer comentario crítico ha sido el de Sandra B, y aunque no suelo aprobar los comentarios insultantes, en este caso lo he pasado como ejemplo que ilustra lo que señalaba en la entrada: a falta de buenos argumentos, siempre tienen que recurrir a la descalificación gratuita.

    En esta entrada planteo, ya desde el título, una cuestión que ningún partidario del “matrimonio gay” ha podido o querido contestar hasta ahora. Tampoco Sandra B. En el fondo, donde se complace diciendo “sois muy pocos ya los que quedáis con este tipo de pensamientos”, parece querer decir esto: “sois muy pocos ya los que quedáis con pensamientos”. Para personas como Sandra B es más cómodo ahorrarse el esfuerzo de tener que pensar y prefieren que otros piensen por ellas. Ella se limita a defender, a base de insultos, los dogmas ideológicos que le han impuesto otros. No da para más.

  10. JFM

    Elentir aqui voy a dar argumentos laicos contra el matrimonio homosexual.

    Que esl matrimonio? Un pacto entre la pareja y lma socidead que se ofrece como garante de esa union. Fiué instaurado hace miles de anyos porque una mujer sola y embarada o con uh ninyo de coarta edad se hubiese mueto de hambre. La sociead se ofrece como garante poara evitar las situaciones ne que el conyuge de la familia mas poderosa pisoteaba los derechos del otro. EEn el caso de que se produjese no era familia contra familia sino la sociedad entera y los dioses contra el conyuge culpbale. Y por que la sociead ofece ese “servicio”? Sencillamente porque se juega su supervivencia: las parejas “seguras” tienen mas hijos y de estos una menor proporcion se malogra (cf la remlacion entre la destruccion de la famililia negra USA y el auge de la delincuencia) En antiguos tiempos habia ademas una mayor proporcion de hijos que no llegaban a la edad adulta.

    Pues bién de toda eternidad la sociedad ha puesto condiciones a ese servicio: no casaba a uniones que no le parecian utiles (homosexualidad) o nocivas desde el punto de vista social (poligamia, incesto). En algunas sociedades podian vivir en union libre pero esas uniones no eran reconocidas ni protegidas por la sociead. En cuanto al matrimono homosexual ni siquiera en Esparta en el corazon de la “homosexualidad militar doria” donde la experiencia homosexual era una obligacion o casi, tuvo un matrimonio homosexual. Al emperador Hadriano que vivia publicamente con un hombre ni se le ocurrió crear un matrimonio homosexual.

    A partir del momento en que se rompe el lazo entre familia y matrimopnio, en que se dice que la sociedad no debe considerar la utilidad social (que no privada) como condicion del matrimonio entonces no queda mas remedio que acceptar no solo el matrimonio poligamo sino el marimonio incestuoso. Tendremos a los alcalades celebrando matrimonios entre hernmano y hermana. Obligados a ello.

    Es esto lo que queremos?

    Como te dije me hé limitado a los argumentos laicos.

  11. Anónimo

    Quién piense que lo vertido por JFM es imposible, pues hay que saber que históricamente ya ha existido: http://humweb.ucsc.edu/jklynn/ancientwomen/HopkinsBrotherSisterMarriage.pdf así que no nos sorprendamos si ocurriera de aquí a unas décadas

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