Maximiliano Kolbe, ¿el santo de Auschwitz y de los emprendedores?

Por Marcin M. Rzegocki

Artículo publicado originalmente en inglés en Acton.org / Traducido por Elentir

Los innovadores polacos han lanzado una iniciativa para proclamar a San Maximiliano Kolbe como el santo patrón de los empresarios. Han creado una petición para que el Papa nombre a este gran santo católico el intercesor oficial de “emprendedores y nuevas empresas que comienzan su jornada empresarial”. Aunque es conocido como un santo sacerdote y mártir que dio su vida para salvar a un judío en Auschwitz, también fue un emprendedor e innovador.

Un niño de la era industrial

El padre Maximiliano María Kolbe nació como Rajmund Kolbe en 1894 en una familia de clase trabajadora en Zduńska Wola, cerca de Łódź, el mismo centro de la industria en el Zarato de Polonia dominado por Rusia. Sus padres tuvieron una pequeña empresa antes de mudarse a ciudades más grandes (Łódź y Pabianice), donde su padre trabajó en una fábrica. Cuando era niño frecuentó una escuela de comercio. En 1912 se mudó a Cracovia para comenzar su formación en el seminario y finalmente obtuvo un doctorado en teología.

El 16 de octubre de 1917, Kolbe fundó la Milicia de María Inmaculada “para la conversión de los pecadores”.

El hombre detrás de una creciente start-up

En 1919 el padre Kolbe regresó a Polonia, que acababa de recuperar su independencia. Al comprender el poder de los medios, se esforzó en Cracovia para crear una revista para convertirla en la voz de la Milicia de la Inmaculada. El primer número de su Rycerz Niepokalanej (Caballero de la Immaculada) mensual se imprimió en Cracovia, en una tirada de 5.000 copias. Pronto, Kolbe se trasladó a Grodno (ubicado en la actual Bielorrusia), donde continuó sus esfuerzos de publicación católica. Cinco años después, en 1927, la circulación de su revista mensual ascendió a 70.000 ejemplares. El hecho de que saliese de Cracovia con solo una maleta y cuando abandonó Grodno más tarde en la década de 1930, tuvo que contratar un tren, es citado como un ejemplo de su éxito en la puesta en marcha de una empresa.

Maximiliano usó un modelo de negocio único, que podríamos llamar la “economía de la gratitud”, y que todavía se usa hoy en día. Su revista fue distribuida gratis. El coste de impresión estaba en la portada. Si el lector estaba satisfecho, podía donar cualquier cantidad para cubrir ese gasto.

Un misionero y recaudador de fondos

A finales de la década de 1920, logró convencer a las autoridades eclesiásticas para que le permitieran partir hacia Asia con el fin de financiar centros misioneros en Japón, China y, finalmente, India. Él y algunos hermanos franciscanos salieron de Polonia en 1930 con poco dinero y sin conocimiento de idiomas o cultura asiática. Solo un mes después de su llegada a Nagasaki, Japón, tuvo lugar la primera impresión del Caballero de la Inmaculada en japonés, con 10.000 copias. En unos pocos años, la circulación mensual se triplicó. Maximiliano compró tierras para un futuro monasterio y editorial en las afueras de la ciudad. El monasterio, financiado por el padre Kolbe, aún existe a día de hoy, al igual que la versión japonesa de su revista, Seibo no Kishi.

Un gerente y visionario

En 1936, Maximilian regresó a Polonia para convertirse en el superior de Niepokalanów (“Ciudad de la Inmaculada”), en Teresin, cerca de Varsovia, que había financiado anteriormente. En poco más de 10 años, este monasterio, que había fundado poco antes de partir para Japón, creció de 20 a casi 800 personas, incluidos sacerdotes, frailes y seminaristas. También se convirtió en el hogar de su “imperio” de prensa.

Un emprendimiento de esta escala requirió prácticas administrativas complejas. El padre Kolbe pidió a los profesores de las mejores universidades de Varsovia que elaborasen la estructura empresarial de su nueva “fábrica”. Las soluciones que implementó reflejaron las corrientes más recientes de pensamiento empresarial, en este caso fuertemente inspiradas por la gestión científica o “taylorismo”. Estas prácticas demostraron ser efectivas. La circulación del Caballero de la Inmaculada alcanzó un millón de ejemplares en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

La tecnología punta le ayudó a difundir el Evangelio. Sus máquinas de impresión estaban clasificadas entre las más modernas de Europa. Previendo la evolución de los medios, el padre Kolbe lanzó una nueva empresa emergente, Radio Niepokalanów, que comenzó sus emisiones en 1938. El padre Kolbe planeó simplificar la distribución de sus publicaciones utilizando aviones, enviando a dos frailes para recibir capacitación de pilotos y elaborando planes para abrir un aeródromo en Niepokalanów. Sin embargo, nunca llegó a realizar estos proyectos.

El mártir de Auschwitz es declarado santo

En septiembre de 1939, Alemania y la Unión Soviética invadieron Polonia. La ocupación alemana trajo persecuciones y limpieza étnica. A la mayoría de los frailes de Niepokalanów les ordenó su superior regresar a su hogar por un tiempo limitado. Los que permanecieron en el sitio, incluido el padre Kolbe, fueron arrestados pero finalmente liberados.

En diciembre llegaron al monasterio 3.500 polacos (tanto cristianos como judíos) que habían sido expulsados ​​de sus hogares en el oeste y el norte de Polonia por el Reich. Maximiliano ordenó a los monjes que cuidasen de todos ellos, independientemente de su religión.

También comenzó a sentir la mano de sus ocupantes, que confiscaron las máquinas en su imprenta y las enviaron a Alemania. Más tarde, cuando los nazis supieron que el monasterio había protegido a los judíos, el Caballero de la Inmaculada fue suspendido. El padre Kolbe logró recibir la autorización para imprimir un solo ejemplar en diciembre de 1940 / enero de 1941… imprimiendo 120.000 copias. En febrero de 1941, el monasterio fue cerrado por los alemanes, y el padre Kolbe y otros cuatro fueron arrestados y encarcelados en la prisión de Pawiak.

En mayo, Maximiliano fue transferido a Auschwitz. A finales de julio de 1941, tres prisioneros desaparecieron del campamento, lo que provocó que Karl Fritzsch, comandante adjunto del campo, escogiera a 10 hombres para morir de hambre en un búnker subterráneo como ejemplo. El padre Kolbe se ofreció para tomar el lugar de uno de ellos, el padre de una familia. Maximiliano dirigió a los otros nueve hombres en oración a la Madre de Dios, y luego se mantuvo tranquilo y en paz durante sus dos semanas de inanición. Siendo el último vivo, finalmente fue asesinado por una inyección de veneno en la víspera de la Fiesta de la Asunción de Nuestra Señora: 14 de agosto de 1941.

En los últimos 75 años, su importancia solo ha crecido en Occidente. Fue canonizado por la Iglesia Católica Romana en octubre de 1982. Es uno de los 10 mártires del siglo XX esculpidos en forma de estatua sobre la Puerta del Gran Oeste de la Abadía de Westminster de la Iglesia Anglicana en Londres.

San Maximiliano Kolbe ejemplifica el matrimonio de la virtud y el trabajo duro en la realización de negocios extraordinarios y logros profesionales. Su vida ascética no solo no le impidió utilizar los logros más recientes de la teoría de los negocios y de la tecnología, sino que además fue para él una inspiración y un incentivo para predicar incansablemente el Evangelio a través de todos los medios disponibles, tanto en las palabras como en la acción. Otro prisionero de Auschwitz, Viktor Frankl, dijo que el éxito y la felicidad surgen solo como el efecto colateral involuntario de la dedicación personal de uno a una causa mayor que uno mismo, o como el subproducto de la entrega a una persona que no sea uno mismo. Para el padre Kolbe, las técnicas comerciales y la tecnología fueron un medio para lograr su objetivo de proclamar el reino de su Dios, a quien le entregó todo.

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