¿Será que yo soy un mal católico?

Entre los medios de comunicación cristianos existe, desde hace tiempo, una curiosa disparidad de caracteres a la hora de entender lo que es la actualidad. Pondré un par de ejemplos. Páginas Digital, un diario on-line con fuertes vínculos con Comunión y Liberación, incluye en sus contenidos referencias a cuestiones religiosas, pero también a asuntos de máxima actualidad. A fin de cuentas, el propio fundador de CL, Luigi Giussani, afirmaba que “comprometerse con los problemas que nos plantean los tiempos es la primera forma de caridad”. Por sólo poner un ejemplo de un grave problema de nuestro tiempo, el terrorismo, en ‘Páginas’ no cuesta nada encontrar artículos de actualidad sobre las últimas revelaciones acerca del 11-M, sobre ETA y sobre la negociación del Gobierno con los asesinos.

Vayamos ahora al ejemplo opuesto, en concreto el diario on-line ForumLibertas, dirigido por el presidente de E-Cristians, Josep Miró. He ido a su buscador y he introducido la palabra “terrorismo”: la referencia más reciente es de noviembre del año pasado y habla de América Latina. He hecho otra búsqueda, “ETA”, y de las múltiples referencias recientes que aparecen (el buscador detecta todas las palabras que incluyen esas tres letras) no hay ni una sola noticia o artículo dedicado a la ‘tregua’ de ETA, ni a la negociación iniciada por Zapatero, ni a las movilizaciones de las víctimas, ni a las amenazas y ataques que siguen sufriendo quienes no se pliegan a las tesis nacionalistas, a pesar de que la propia Iglesia se ha referido a estos asuntos en algunas ocasiones.

Hace un mes hablaba con Jaime Larrinaga, el ex-párroco de Maruri que fue empujado al exilio por la presión insoportable de ETA y del nacionalismo vasco, y le comentaba mi pesar ante la actitud cobarde cuando no cómplice de buena parte de la Iglesia vasca -y con ello me refiero no sólo a la jerarquía, sino también al pueblo llano, que también es Iglesia- en relación con la falta de libertades y los atentados contra la vida humana que llevan sufriendo desde hace décadas miles de paisanos suyos. En particular, siempre me ha indignado la posición excluyente y sectaria del señor cuya foto encabeza estas líneas, un individuo que a mí, como católico, me provoca vergüenza ajena.

Ante estas cosas, me pregunto si habrá algún código o dilema moral que impide a algunos católicos referirse a cuestiones como el terrorismo etarra o el 11-M, hasta el punto de que pasan sobre esos temas de puntillas, cuando no los ignoran sin más, como si hablar de ello fuera pecado. Pensándolo, me quedo otra vez con lo que decía don Gius: “comprometerse con los problemas que nos plantean los tiempos es la primera forma de caridad”. Pensando en esta cita, y partiendo de mi condición de miserable pecador, no dejo de sorprenderme de la peculiar idea de la caridad que tienen algunos, que ignoran sistemáticamente un problema tan grave como el que he citado, mientras insisten en el compromiso de los católicos con la ‘convivencia’ y ‘la paz’. No acabo de comprender qué clase de convivencia y de paz es capaz de promover quien se pone una venda en los ojos ante la falta de libertad que padecen miles de sus conciudadanos. ¿Será que yo soy un mal católico?

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Comentarios (Blog):

  1. Hola, Elentir:

    Voy a contarte una pequeña anécdota de mis años de universidad.

    En la universidad en la que tuve la fortuna de estudiar existe la figura del asesor o tutor personal. Se trata de un docente al cual puedes recurrir no sólo para hablar de temas académicos, ¡sino también personales! Evidentemente, una iniciativa de tal cariz suele gestarse en el seno de instituciones académicas para las cuales los alumnos no son meros números, sino seres humanos.

    Un día concerté una cita para hablar con mi asesor sobre los resultados de mis exámenes semestrales. Después de celebrar algún que otro sobresaliente, iniciamos una conversación sobre, en general, diversos aspectos de la vida. Dirigí mi mirada hacia un ejemplar de no sé qué periódico que estaba sobre su mesa y en cuya portada aparecía Setién, sobre cuya figura espeté un monosílabo gutural, a lo que mi asesor respondió: “No puedes meterte con una persona por el mero hecho de que no compartas su visión de la realidad”. Me quedé tan pillado que nunca más hice referencia a cuestión política alguna. Por supuesto, pese a dicha anécdota, no voy a caer en la tentación de generalizar sobre la ideología predominante en mi universidad.

    Ah, se me ha olvidado citar el nombre de la institución académica en la que estudié… Universidad de Navarra.

  2. Muy buena la anécdota. Eso sí, discrepo de tu tutor.

    En este caso no estamos hablando de visiones de la realidad, sino de tener sentido de la responsabilidad. Si yo me presentase a alcalde y fuese elegido por mis vecinos, cualquiera tendría derecho a criticar una decisión mía si yo no hubiese hecho lo correcto, si hubiese traicionado mis promesas o si hubiese abandonado mi responsabilidades como alcalde.

    Setién ha sido Obispo, es decir, un pastor con una responsabilidad muy especial ante el pueblo cristiano, concretamente ante la gente de su diócesis. Una diócesis que exige pastores a la altura de las circunstancias, que sepan velar por quienes padecen amenazas, ataques e incluso atentados criminales por el simple hecho de no renunciar a su condición de españoles y de demócratas. En el caso de Setién, en vez de comportarse como un pastor cristiano, prefirió actuar como un nacionalista sectario y excluyente, hasta límites tan hirientes e insultantes como el que cuento a continuación.

    Tengo muy clavadas en la memoria las palabras que dedicó Setién a la presidenta del PP vasco, María San Gil, y a la presidenta del PP guipuzcoano, María José Usandizaga, cuando les dijo, sin cortarse un pelo, lo siguiente: “¿Dónde está escrito que haya que querer a todos los hijos por igual?” Se refería a los del PP, claro. Creo que ese miserable vómito se lo soltó tras negarse a permitir que en su diócesis se oficiasen misas funarales en el aniversario del asesinato de Gregorio Ordóñez.

    Por cierto, recomiendo el siguiente artículo escrito en el Diario Vasco por la hermana de Gregorio Ordóñez, el concejal del PP vasco asesinado por ETA, en el que cuenta esa “anécdota” y en la que habla también del tema que yo he tratado más arriba:

    http://servicios.diariovasco.com/pg060718/prensa/noticias/Opinion/200607/18/DVA-OPI-289.html

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