¿Es posible un único partido que recabe el voto católico? ¿Tendría éxito?

El voto católico, la Iglesia y la sociedad civil

El 11 de junio señalé aquí que España vive una larga decadencia que no se va a arreglar sólo con un cambio político. Cinco días después planteé también desde este blog la necesidad de una sociedad civil más fuerte: pretender un cambio político sin una masa social que lo sustente es como pretender construir una casa empezando por el tejado. Sobre esa base abordaré ahora un tema que surge con cierta frecuencia: el llamado voto católico.

España: una larga decadencia que no se va a arreglar sólo con un cambio político
Por una sociedad civil más fuerte

Los valores no negociables enunciados por Benedicto XVI

Si hablamos de voto católico es por la existencia de unos valores comunes que se corresponden con la doctrina católica. Benedicto XVI los sintetizó en la exhortación apostólica postsinodal Sacramentum Caritatis, publicada el 22 de Febrero de 2007, en su segundo año de pontificado: “el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas”. Benedicto XVI fue muy claro en torno a estos valores comunes que han de asumir todos los bautizados, pero en especial “quienes, por la posición social o política que ocupan, han de tomar decisiones sobre valores fundamentales”. Así lo manifestó:

“Estos valores no son negociables. Así pues, los políticos y los legisladores católicos, conscientes de su grave responsabilidad social, deben sentirse particularmente interpelados por su conciencia, rectamente formada, para presentar y apoyar leyes inspiradas en los valores fundados en la naturaleza humana.”

La incoherencia de los políticos y la parte que nos toca a los votantes

¿Los políticos católicos demuestran en la práctica su adhesión a esos valores? Basta con conocer a los políticos católicos de España y otros países para comprobar que lamentablemente no es así en demasiados casos. Pero esa incoherencia no es sólo responsabilidad de los propios políticos, sino también de quienes la respaldan con el voto. Si un católico vota a un político o a un partido que ha apoyado una ley abortista -o que pudiendo derogar una vigente, no lo ha hecho-, entonces no sólo está fallando el político, sino también el votante.

¿Es posible una única candidatura electoral católica?

Una vez establecido ese mínimo común denominador que debería distinguir a un político católico, hay que plantearse otra pregunta: ¿se puede establecer una única opción electoral con esos valores no negociables? Por poder, se puede, claro. Otra cosa es que tenga éxito. Cuando uno vota a un partido está confiándole su apoyo para algo más que defender la vida, la familia, la libertad de enseñanza y el bien común. Hay católicos que son monárquicos y otros que son republicanos; los hay demócrata-cristianos, conservadores, liberales (que no relativistas), tradicionalistas e incluso socialistas (y no hablo de un socialismo progre al estilo del PSOE); los hay partidarios de la democracia y los hay que han perdido la confianza en ella; algunos son partidarios de un Estado aconfesional, y otros de la confesionalidad estatal; los hay que creen en los partidos y los hay que han perdido toda fe en ellos. Entre los católicos identificados con esos valores no negociables hay una gran variedad de opciones políticas, algunas casi opuestas. En esto pasa como en la propia Iglesia: hay carismas para todos los gustos. No he conocido a nadie que pretenda la unificación de todas ellos, pues esa diversidad enriquece la Iglesia (siempre que esa riqueza crezca desde el respeto a la doctrina católica).

¿A qué se deben los resultados de los partidos que defienden esos valores?

Basta con repasar la lista de partidos políticos que se identifican con esos valores, tanto en España como en otros países, para darse cuenta de que no es fácil plantear un voto católico único. Esa diversidad es difícilmente simplificable, ni siquiera en un escenario electoral como el de España, en el que ninguno de esos partidos consigue acercarse al 1% de los votos. ¿Han hecho algo mal para obtener ese resultado? Ciertamente, el planteamiento político de un partido e incluso la actuación de sus dirigentes puede atraer o generar rechazo en los votantes católicos, pero eso no explica por sí solo esos resultados. Si esos partidos no obtienen mejores resultados es porque no logran conectar con una parte significativa del electorado. ¿Por qué? Pues sobre todo por falta de apoyo mediático, por falta de líderes conocidos, por falta de recursos económicos para darse a conocer, por falta de una organización y una militancia que sostengan el enorme esfuerzo que tiene que hacer un partido sin representación para obtener un diputado, pero también porque entre los propios católicos no existe una demanda seria de partidos que defiendan esos valores no negociables.

Esto que acabo de decir puede escandalizar a algunos, pero es la triste realidad. Repasemos cualquier barómetro del CIS o cualquier otro sondeo de opinión pública para comprobar cuáles son los temas que más preocupan a los españoles, un pueblo que por amplia mayoría se dice católico. ¿Figuran entre ellos los relacionados con los valores no negociables que señalaba Benedicto XVI? No con la importancia que merecen las cuestiones relacionadas con ellos, me temo. Se habla del paro, de la crisis económica, del descrédito de los políticos, de la dificultad de conseguir una vivienda, en años recientes incluso ha figurado el terrorismo, pero cuestiones como el derecho a la vida de los niños por nacer no están entre los temas que más le quitan el sueño a nuestros compatriotas. ¿Es culpa de esos partidos, de los propios católicos, de la Iglesia…? Yo no soy partidario de señalar culpables -como si esto se arreglase señalando a alguien con el dedo y montándole un juicio-; prefiero buscar causas. Por una parte, los medios de comunicación de masas -es decir, la televisión- transmiten de forma mayoritaria una mentalidad que obvia esas cuestiones. En las propias parroquias tampoco se insiste en esos temas: en la mía puedo contar con los dedos de una mano el número de veces que el oficiante ha hablado del aborto, y me sobran dedos. Ese olvido también se da mucho entre los feligreses. A fin de cuentas, la mayoría pasamos mucho más tiempo ante la tele que en el templo, y eso se nota en la forma de pensar de muchos católicos. Añadamos a eso la falta de formación e incluso lo fácil que es dejarse llevar por la mentalidad relativista dominante que nadar contracorriente.

Cimentando el cambio: la Iglesia y las plataformas de la sociedad civil

Por supuesto, en la Iglesia y en la sociedad civil hay personas e iniciativas que buscan hacer hincapié en esas cuestiones. Su labor es muy necesaria para concienciar no sólo a la sociedad en general, sino también a los propios católicos. Sin ese trabajo de concienciación, los partidos que abanderan los valores no negociables pueden despedirse de alcanzar ni un solo diputado incluso en el caso de que consigan los medios humanos y económicos, el apoyo mediático y los personajes famosos necesarios para llegar al grueso del electorado. Una opción muy comentada es que desde la Iglesia y desde plataformas cívicas se pida el voto expresamente para esos partidos. El problema es la propia naturaleza espiritual de la Iglesia y la razón de ser de esas plataformas. Aquélla tiene como fin orientar a los hombres hacia la salvación. El movimiento cívico tiene como fin defender libertades y derechos, influyendo en la vida pública y presionando al poder político para que los respete. Ni la Iglesia ni el movimiento cívico tienen como fin pedir el voto para ninguna candidatura. Si lo hiciesen se desvirtuarían y además perderían la independencia con la que deben actuar frente al poder político. Si los partidos que defienden los valores no negociables insisten en esperar de la Iglesia y del movimiento cívico un apoyo explícito, lo único que consiguen es entrar el conflicto con ellos.

La necesaria libertad de los católicos para optar por una u otra estrategia

Por supuesto, cada uno es libre de apostar por la estrategia que le parezca más adecuada. Los no negociables son los citados valores, y no las estrategias para defenderlos en la vida pública. La estrategia ha de basarse en medios legítimos y buscar un fin legítimo. La realidad será la que, al final, señale la estrategia más provechosa. De momento, los partidos que defienden los citados valores llevan años cosechando en España resultados muy inferiores al 1% de los votos, por las causas ya citadas, mientras que las organizaciones de la sociedad civil identificadas con esos valores no negociables son ahora más fuertes e influyentes que hace 10 años. Algunos consideran esto como algo sin importancia porque a fin de cuentas aún no se han erradicado los males que afectan a la vida, la familia, la libertad de educación y el bien común. Obvia decir que las propias organizaciones civiles no esperan que esos males desaparezcan de la noche a la mañana: estamos ante una batalla cultural y eso significa sostener un trabajo continuado en el tiempo, cuyos frutos se verán a medio o largo plazo.

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Comentarios (Blog):

  1. Alfonso

    Yo sólo pido 4 cosas a un partido cristiano: defensa de la vida humana desde la concepción hastala muerte natural, oposición rotunda a los brutales recortes sociales del ppsoe,democracia directa con referendums abrogativos y verdaderas iniciativas legislativas populares. Defensa, sin complejos progres, de la unidad de España compatible con la defensa de la lenguas vernaculas y cultura regionales. Los cristianos españoles con el PP y la democracia representativa nunca conseguiremos ningun objetivo de los temas innegociables.En otros paises los cristianos tienen el mismo problema pero hay una diferencia esencial, la opinion pública católica puede apelar a instrumentos de democracia directa como el referendum abrogativo y la iniciativa legislativa popular: En Croacia una iniciativa popular esta teniendo mucho exito.
    ¿Es viable un partido católico con representación parlamentaria? Sí, pero con la condición de que medios como la COPE, Intereconomía y 13TV se “mojen”. Existen precedentes, tanto UPD y Ciudadants carecían de recursos economicos y mediaticos, además Prisa había estigmatizado a Rosa Díez como architraidora.Sin embargo la Cope (y sus comunicadores estrella) apostaron por ellos. Por supuesto es legitimo preguntarnos si hubiese sido preferible apoyar a un partido confesional y provida como AES y no a formaciones laicas y proabortistas.

  2. Eos

    Estoy de acuerdo contigo en casi todo lo que dices, pero creo que si habría una posibilidad. Si buenos políticos de peso, con ideas claras y ganas de defender los principios no negociables, hiciesen un partido creíble, ese partido arrasaría. Aunque no es igual, en Asturias tenemos el ejemplo de que se puede romper el bipartidismo: FORO, el partido de Cascos(fue una lástima que luego se rindieran). En ese parido hay políticos provida y católicos muy buenos, como Cristina Coto. La alcaldesa de Gijón Carmen Moriyón (por ese partido) no era política, es Cirujana y muy buena, y es una gran persona y aquí lo está haciendo muy bien.
    Solo haría falta empujarles un poco y la inmensa mayoría de “quemados” votaríamos a ese partido.

  3. ioannes

    Todo cuanto dices me parece muy bien razonado. Y es curioso, porque cuando leo o escucho, más bien de tarde en tarde, manifestaciones, a menudo viscerales, sobre este tema o estos temas, tengo la impresión de que me están hablando en chino o de un planeta en una galaxia lejana ¡La cabeza sobre los hombros, sí señor, y el corazón al compás!… Sucede sin embargo que, si lo específico del católico (confío en no meter la pata) es “lo sobrenatural”, el católico tiene en común con el no-católico “lo natural”: hasta cierto punto un terreno común a ambos. Claro que el católico real tiene ventaja, porque la gracia “sana” lo humano aquejado en todos de desorden tendencial. Incluso se ha dicho que hay un valor divino de lo humano. En todo caso, adonde quiero ir a parar en este apunte es a que -quizás- el primer valor innegociable sea …la humanidad, bien que “más o menos” caída. El ciudadano lo primero que tiene que hacer, como yo lo veo, es usar la cabeza con lógica (no para embestir) y promover en sí un corazón solidario con todos. El católico tiene que ser todo lo “culto” que pueda ser, abominando de la ignorancia y la insensibilidad. Del necio y del burdo poca carrera puede hacerse, ni en orden a la santidad, ni a los valores innegociables en la sociedad, ni a la convivencia con ¡todos! orientada a un bien común más que pactado descubierto… (Otro día más)

  4. rosca

    Estoy de acuerdo y no. Terminado de leer el artículo pienso que existe un gran derrotismo que no nos deja volar alto. Estamos pidiendo a esos pequeños partidos estar a la altura del resto y yo, que estoy en uno de ellos, en Familia y Vida, digo que me niego. Me niego al absurdo de gastarme en campaña lo que no está escrito, me niego a tener que drogarme para poder aguantar el ritmo de una campaña electoral, me niego a adorar a ningún lider, me niego a aparecer desnuda para llamar la atención, me niego a acabar con mi vida y con mi familia para defender la vida y la familia. Hace unos años estvo en España Lech Walesa, concretamente en el Congreso de Católicos y Vida Pública. Dijo que durante más de 20 años estuvieron él y cinco personas más en Solidaridad. Un día, gracias a un Papa venido de lejos, todo se precipitó y todo dio la vuelta.
    Los verdes aparecen en política defendiendo única y exclusivamente la ecología. Hoy están en todos los parlamentos. No pretenden o pretendían gobernar, sino intervenir en politica para defender su programa. La defensa de los innegociables se puede hacer bien desde un partido que no toque banderas, lenguas, urbanismos, turismo, …. Igual que Umbral fue a la tele “para hablar de su libro”, nosotros queremos estar en política para hablar de la familia y de la vida. NO queremos gobernar, queremos hablar de eso y de nada más. Sí que podríamos influir y obligar a los grandes a hacer cosas concretas. Dar nuestro apoyo a cambio de la defensa de lo nuestro. Partido visagra. Pedirle a un amigo, que es de un movimiento “conservador” dentro de la Iglesia que me apoye, y que su pedante respuesta sea “Jamás, eso es un suicidio político” lo único que me hace ver es que más vale pocos y buena gente que muchos y soberbios, que buscan un puesto personal más que un servicio a los demás y a bien común.
    Dentro del PP hoy un católico no puede hacer nada, porque es minoría. Esta semana misma, en Irlanda, han dimitido un grupo de políticos porque su partido no ha defendido la vida y ha permitido que se aprobara una nueva legislación para el aborto. ¿Cuántos han dimitido en España? Nadie. Cada día tengo más claro que se buscan a ellos mismos yla tranquilidad de un sueldo del partido. Lo mejor de los pequeños partidos es que no tienen un euro y que sueñan que otro mundo es posible. Haré como Walesa, esperaré sin desfallecer. Si algo pasa daré gracias a Dios y si no pasa, el día que me toque cerrar los ojos en la vida lo haré con mucha paz

  5. Alfonso, olvidas una cosa: UPyD tenía una cara muy conocida al frente, Rosa Díez, además de otros como Fernando Savater. Además, montaron una Plataforma Pro desde Basta Ya para impulsar el partido. Estas cosas no salen de la nada. Ciertamente, sin el apoyo de algunos desde la COPE y desde LD no habrían llegado a nada, pero no ha sido el único factor de éxito. Añade a eso que UPyD sí que tiene un nicho electoral amplio: gente de izquierda moderada descontenta con el PSOE.

    Ciutadans hizo campañas muy llamativas, como la de poner a su líder -que era un desconocido- en cueros. Con eso ayudaron a popularizar su figura. Añade a eso que sí tenían caras famosas como las de Albert Boadella y Arcadi Espada. Añade a eso también los recursos que tenían de la plataforma Ciutadans de Catalunya. Y añade a todo eso que Ciutadans también ha encontrado un importante nicho electoral: el de votantes del PPC y del PSC que están hartos de la deriva filonacionalista de ambos partidos.

    Así pues, en ambos casos no sólo había apoyo mediático, sino también una gente y unos recursos previos recopilados por medio de plataformas, tenían caras conocidas y supieron conectar con una amplia parte del electorado que sí echaba en falta una opción así.

    Eos, el caso de Foro es otro ejemplo que responde al gancho de un nombre famoso: el de Álvarez Cascos. Ciertamente, el partido ha sabido conectar con una parte del electorado que se siente defraudada por el PP. Apoyo mediático ha tenido en el sentido de que casi todos los medios se han dedicado a ponerle a caldo… y con ello dieron a conocer su candidatura. En cuanto a recursos, ha tenido el apoyo de muchos ex del PP.

    Ioannes, haces bien en señalar la referencia a la ley natural. En esta entrada hablo de voto católico porque es a lo que se suele apelar, pero por ejemplo, si hablamos de voto provida no hablamos sólo de voto católico, pues no hace falta ser católico para ser provida. Lo mismo es aplicable a la defensa de la familia, de la libertad de enseñanza y del bien común.

    Rosca, recuerda que Solidaridad era un sindicato. Empezó a subir no sólo por el apoyo de Juan Pablo II, sino también por las huelgas que convocaba y por ser de los pocos movimientos de resistencia que había frente a la represión comunista. El escenario no es comparable, ni de lejos, con el de unas elecciones en España.

    En cuanto a los partidos ecologistas, no, no defienden única y exclusivamente “la ecología”, así, sin más. Dan muchas respuestas concretas a problemas concretos, y en algunos casos a temas que nada tienen que ver con la naturaleza, y casi siempre desde una óptica progre.

    En cuanto al planteamiento estratégico de un partido basado en los valores innegociables, ¿votarías a un partido que te dice que no tiene intención de gobernar?

    Para terminar, Walesa no se limitó a esperar. Actuó y mucho. Se arriesgó y mucho. Si uno quiere que las cosas cambien, ya sea desde un partido o una plataforma cívica, tiene que ponerse manos a la obra, y no limitarse a esperar.

  6. Conchita

    El problema con algunos partidos que defienden los “principios no negociables” es que sólo defienden eso. Por poner un ejemplo, un partido que define claramente lo que defiende en materia de educación, familia y vida. Luego en el resto encuentras esto: http://partidofamiliayvida.es/category/democracia/
    Es decir, nada sobre como van a abordar problemas como las autonomías, el despilfarro de las subvenciones, la seguridad nacional, sanidad, investigación, el paro, el terrorismo, las relaciones internacionales, etc. etc. etc. Nada. ¿Cómo van a llevar esta comunidad de vecinos de casi 50 millones de personas? No se sabe.

  7. Alfonso

    Elentir, también tienes razón pero tengo un sueño, que Mercedes Aroz y Mayor Oreja (caras conocidas) den un paso al frente.

  8. Mercedes ya lo dio: dejó el PSOE, y ahora ha lanzado una organización feminista provida: ForoCultura21.org.

    Mayor Oreja supongo que hará lo mismo cuando le dejen fuera de las listas para las Europeas de 2014 y se dé cuenta de una vez de que la dirección de su partido no tiene la menor intención de acabar con el aborto. De momento está impulsando la Fundación Valores y Sociedad.

    Los dos son políticos muy veteranos, desde luego. No sé hasta qué punto se lanzarían a crear un nuevo partido sabiendo que tendrían a los aparatos mediáticos del PSOE y del PP haciéndoles la pascua.

  9. En otros países como Italia existe la Democracia cristiana. Eso hubiera podido ser una buena opción si no fuera por las divisiones internas de las que hablas.

  10. pacococo

    No me gusta mezclar la religión con la política, es decir, no quiero un partido católico. Además, las teocracias dan malos resultados. Pero si quiero un partido que respete y cumpla los principios no negociables.

    Pero lo primero es que la gente se entere de cuales son esos principios. Si en tu parroquia apenas se ha mencionado el aborto, en la mía no se ha mencionado, (que yo recuerde) y dado que entre ambas parroquias se puede decir que está el 90% de España, podemos extrapolar y decir que los principios no negociables son temas tabú.

    No se trata de pedir votos, pero creo que los púlpitos tiene una función educativa, no sólo deben ser sitios donde nos repitan cada domingo que Dios nos ama, también son sitios donde enseñar. Enseñar lo que es el catolicismo y tambien enseñar en qué consiste la democracia y como debe actuar un católico.

    Y luego que cada cual haga que le de la gana.

  11. ioannes

    No me resisto a la tentación de decir una cosa, después de leer a pacococo (con el que sustancialmente estoy de acuerdo en lo que dice aquí, ¡y ojo que se remite a algo también dicho por Elentir!)… “La” pregunta sería: ¿por qué muchas veces parece que los principios no negociables son temas tabú “en la predicación”? [sean dichas estas tres últimas palabras con todas las reservas y respeto a las excepciones, que las habrá]… De otro modo: ¿Qué rayos pasa “aquí”? ¿A qué carámbanos “juegan” no pocos …”predicadores” y similares? [sean dichas estas últimas palabras con todas las reservas y respeto, etcétera…]. Si de algo estoy seguro es de que nadie me ha engañado respecto a mi (?) visión (cristianocatólica) de este tema. “Ergo”, desde el púlpito, o el ambón, me (nos) están dando gato por liebre (Es difícil imaginar fechoría mayor -aunque el que juzga es Dios en cuyas manos activamente debemos ponernos, pienso).

  12. Teresa

    Magistral, Elentir.

  13. José Ignacio

    (Os pido disculpas, por: no haber leído todo el artículo, ni los comentarios; es que se me caen los párpados).
    Yo, a esto de la política, pido; algo así como en mi comunidad de vecinos -pero a lo grande-; que el administrador, gestione bien; que no se lleve el dinero; para lo cual, cuanto menos poder tenga, mejor); que no se meta demasiado en mi vida -parece muy simple-. Pero es posible; por ejemplo:tenemos algo que funciona bastante bien en la sociedad; como es el Código de Circulación (Otra cosa, es que un delegado provincial de tráfico, sea cazado, circulando a 160kms por hora; se le castiga como a cualquiera, según código y ya está).
    Cuanto antes quitemos la máscara al “maligno”; que se vale de todo y de muchos, para empozoñar todo; antes podremos encarar esta situación. Como muestra: ¿A qué es debido ese empeño en el aborto – con esas proclamas, como se denunciaba en articulo anterior- y otros asuntos, cada vez más evidentes?
    Nos dijo el Papa Juan Pablo II: “NO TENGÁIS MIEDO” (no ha sido el único).
    Un saludo (de uno que se está durmiendo)

  14. JoseAntoni0

    Bueno, no sé yo si no deberíamos cuestionarnos el tipo de gobierno, puestos ya. Las democracias ya sabemos que hacen agua – digo, corrupción -, por los cuatro costados. Las dictaduras, no hace falta ni explicarlas.
    Hoy ya vemos que sea el que sea el gobierno, habrá corrupción o corrupción. Y ahí no hay principios. ¿Darle un vuelco a la sociedad? No me lo creo.
    El pecado original, pienso, es determinante. Habrá gobiernos corruptos, televisiones corruptas, sistema financiero corrupto y siempre habrá un número archisuperior de corrompidos que de honestos.
    Tal como está montado esto, no veo que “cuatro gatos” puedan hacer algo electoralmente más que provocar chistes de las mayorías.
    Más claro, lo que ha hecho el PP con el aborto. Vale, dejaremos de votarlo 10.000. Bueno, si corrigen el aborto, tal como está hoy, perderían 500.000 votos, por lo menos.
    No hace falta decir más. Esto está claro como el agua. Eso y que los políticos están a lo que están, AL TRINQUE.

  15. No estoy de acuerdo, José Antonio. Protegiendo la vida el PP podría conservar muchos de los votos que perdería si no lo hace, y por hacerlo no creo que pierda muchos votos abortistas. Los perderá, en todo caso, por hacer una mala política económica, por verse salpicado por la corrupción, pero no por proteger la vida. No, desde luego, si se molesta en explicarlo bien.

  16. Elentir ha comentado algo muy interesante en su respuesta a Rosca: “¿votarías a un partido que te dice que no tiene intención de gobernar?”. En España estamos acostumbrados a votar a alguien para que gobierne, no para que defienda unos intereses.

  17. Es que para defender intereses yo no necesito a un partido. Los partidos tienen como fin obtener el poder suficiente para configurar las leyes conforme a sus planteamientos, y a ser posible gobernar. Si ya de buenas a primeras un partido renuncia a eso por principio, ¿para qué votarle?

  18. JoseAntoni0

    Yo sigo con la idea de que la democracia es un sistema corrupto, y me remito a la tesis de que un mercado perfecto permite la competencia perfecta, cuando todos sabemos que no existe un mercado perfecto.
    La democracia es como una silla de ruedas para hacer una ruta de autobús. Y sirve para legitimar aborto, adulterio, eutanasia y toda clase de basura antinatura.
    Lo de no ver claro un partido católico, ¿por qué no? A ver por qué no va a haber conservadores o progresistas, es decir, tradicionales próvida y profamilia, y aprendices de la doctrina social de la Iglesia, que es lo mismo.
    No es serio apoyar partidos corruptos, y hoy hay carreras por ser más corruptos. Es la verdad y lo sabemos todos: ¿de verdad tenemos la conciencia tranquila votando PP, PSOE o IU, o UPYD? Venga, sabemos que ni buscan la justicia, ni la igualdad, ni la vida, ni nada cristiano.
    ¿Es o no es?
    Por coherencia, deberíamos revisar COMO gobernamos, y QUIEN es el que gobierna el mundo…y si no somos unas marionetas en manos de cierto príncipe del mundo…y padre de la mentira….

  19. A mí, en cambio, no me vale el voto útil… corrijo YA no me vale. No me fio de que nadie vaya a configurar leyes conforme a unos planteamientos que estén medianamente de acuerdo con lo que yo pienso, quiero que defiendan propuestas concretas. Quiero que salgan adelante si tienen o consiguen una mayoría en parlamento y quiero que luchen por ello sin descanso si no los tienen. No quiero que me digan “me votaste por eso, te dije que era lo más importante, pero ahora yo creo que lo importante es esto otro”.

  20. Estoy mas o menos de acuerdo con todo el contenido de la entrada, pero sobre todo eso creo que de Dios nosotros esperamos, según nos lo tiene prometido, nuevos cielos y nueva tierra, en lo que habite la justicia (2 Pedro 3, 13), y que nuestra salvación viene de un encuentro personal por Cristo y no de estructuras sociales y políticas, porque nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo (Filipenses 3, 20). Así pues, creo que debemos votar como católicos, pero también, como católicos, no esperar la salvación de nadie ni de nada fuera de Cristo.

    Por cierto, InfoVaticana ha sacado una guía de voto católico alternativa con el documento de la Santa Sede, aunque es muy parecida a esta: http://www.infovaticana.com/2015/05/22/como-debe-votar-un-catolico/

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