PSOE y Podemos centran sus prioridades en dar una satisfacción al nacionalismo

¿Los necesitados de mi parroquia estarán impacientes por reformar la Constitución?

Hace dos meses os comenté aquí que en mi parroquia se entrega a los pobres, cada mes, todo lo que se recauda en uno de los cepillos semanales (el de la primera semana).

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La Iglesia, desviviéndose por los más necesitados

Esa donación a los más necesitados no es la cuarta parte de lo que recauda la parroquia con los cepillos, pues a comienzos de mes la gente siempre tiene más dinero disponible, y la propia finalidad del cepillo de Cáritas suele hacer que la gente sea más generosa. Además de eso, este mes la parroquia ha hecho otra recaudación más destinada a las familias necesitadas a las que atienden desde Cáritas parroquial (son más de medio centenar). Además, la parroquia ha hecho una especie de operación kilo para recopilar alimentos para los que menos tienen en estas fechas navideñas. Pocas instituciones, desde luego, se desviven tanto como la Iglesia por los más necesitados. A veces me pregunto si al volver de Misa y abrir mi ordenador me asomo a un mundo distinto cuyo orden de prioridades no tiene nada que ver con el de esas familias. Veamos un par de ejemplos.

Lo que más le preocupa a Pedro Sánchez es reformar la Constitución

Ayer se difundía que Pablo Iglesias ha condicionado su apoyo al PSOE a que éste apoye un referéndum separatista en Cataluña. Eso supondría violar la Constitución, ya que usurparía la soberanía nacional al pueblo español. Resulta revelador que nada más pasar las elecciones el líder de Podemos se lance sin rodeos a pedir al PSOE que se salte la legalidad y el marco de convivencia que los españoles, catalanes incluidos, se dieron a sí mismos en un referéndum democrático. Con esa condición, Pablo Iglesias está lanzando un mensaje claro e inequívoco a los españoles: las normas democráticas a Podemos le importan un pimiento, tal vez porque tiene prisa por pagar el apoyo recibido de sus socios separatistas. Puede que a alguien le importe poco la soberanía nacional, porque no sepa siquiera lo que es, pero se trata del cimiento mismo sobre el que se asienta la Constitución. Si Podemos no respeta ni siquiera los fundamentos de nuestro marco de convivencia, ¿cómo esperar que respete los derechos asentados en esos fundamentos?

Y la mayor prioridad de Pablo Iglesias es un referéndum separatista

El segundo ejemplo es de hoy mismo. Tras anunciar el PSOE que no tiene nada que hablar con el PP, Pedro Sánchez ha anunciado que tenderá “puentes de diálogo” sin “líneas rojas” con Podemos. Sánchez sólo puso una condición: “No vamos a aceptar que se trocee la soberanía nacional”. Es una condición hipócrita, claro: su partido, el PSOE, aceptó en 2006 la reforma del Estatuto catalán que sirvió de trampolín a los separatistas para poner en jaque a nuestra democracia. ¿Quién nos garantiza que no irá más allá? En el día de ayer saltó la noticia de que Rajoy habría ofrecido al PSOE una reforma de la Constitución a cambio de su abstención en el debate de investidura. La información fue negada por el gobierno, pero pone de relieve un asunto que el PSOE ha estado repitiendo desde hace meses. Mientras España se esfuerza por salir de la crisis, algo difícil con la presión fiscal que sufrimos, y mientras nuestra sociedad vive una grave crisis educativa, institucional, moral y política, la preocupación de los socialistas es reformar la constitución para dar encaje a los caprichos nacionalistas. Cualquiera diría que creen que los problemas de España se resolverán por arte de magia reformando tal o cual artículo de una Constitución que ellos mismos se han saltado a la torera, en temas como el derecho a la vida, la educación, el idioma, la igualdad ante la ley, la presunción de inocencia… ¿La soberanía nacional les va a merecer más respeto que todo eso?

¿Las reformas constitucionales y las consultas separatistas se comen?

Lo que necesita España es lo que precisa cualquier país para ser próspero: estabilidad política y seguridad jurídica. El pasado domingo se abrió un periodo de incertidumbre política que amenaza con dar al traste con cualquier posibilidad de recuperación económica. Estamos en una situación que alarma a muchos españoles, pero eso les importa un pimiento a ciertos políticos, más preocupados en asegurarse su propio porvenir personal o partidista que en velar por el porvenir de sus compatriotas. Gente como los pobres de mi parroquia no figura en las prioridades de Pedro Sánchez ni de Pablo Iglesias, porque estos dos no tienen ni idea de cómo conseguir que la economía mejore. El mandato de Zapatero dejó claro que el PSOE sirve para despilfarrar a manos llenas el dinero que el Estado recauda con nuestros impuestos. El desastre provocado el régimen chavista en Venezuela, un régimen que estuvo asesorado por los actuales líderes de Podemos, deja claro que esta gente sólo sirve para provocar una corrupción brutal y el desabastecimiento de productos básicos. La izquierda sólo tiene alguna posibilidad de afianzarse en el poder cuando dispone de un país próspero, ya que tardará en arruinarlo más de lo que dura una legislatura. En un país como España, y tras una legislatura fallida como la de Rajoy, lo único que puede provocar un gobierno de izquierdas es que nuestra situación se agrave y mucho. En mi parroquia nos daremos cuenta de ello, si ocurre, porque serán más familias a atender y menos familias que podrán facilitar ayuda. Me pregunto si esas familias estarán impacientes por reformar la Constitución o por ver una consulta separatista. La cuestión es si esas cosas se comen.

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Comentarios:

  1. Elentir. Disfruta de lo que queda de la serenidad actual del país (aparte de la jaula de grillos política). Nadie en absoluto sabe lo que va a pasar el año que viene tanto en España como en el mundo. Cierra los ojos por unos días y aprovecha las fiestas. 2016 es otro año. ¡Punto y aparte!

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