J.A. Pardines era gallego, tenía 25 años y era hijo y nieto de guardias civiles

El emotivo homenaje de varios agentes al primer guardia civil asesinado por ETA

El 7 de junio se cumplen 50 años del asesinato por ETA de José Antonio Pardines Arcay, nacido en Malpica (La Coruña) y miembro de la Guardia Civil de Tráfico, destinado en Guipúzcoa.

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Un joven gallego, guardia civil y descendiente de guardias civiles

Pardines tenía 25 años y era hijo, sobrino y nieto de guardias civiles. Era el mayor de tres hermanos, y eran huérfanos de madre. Quienes le conocían le describen como un joven de buen carácter y muy entrañable. Se alistó en la Guardia Civil nada más acabar el Bachillerato. Volvía a Malpica cada vez que tenía un permiso, para ver a sus hermanos. En 1968 fue destinado al destacamento de Tráfico de San Sebastián. En ese destino se convirtió en el primero de los 209 guardias civiles asesinados por ETA.

El 7 de junio se encontraba en las proximidades de Villabona, cerca de Aduna, ordenando el tráfico a causa de las obras en la carretera Madrid-Irún. Según relató el diario Abc al día siguiente del atentado, un Seat 850 Coupe con matrícula de Zaragoza 73956, que resultó ser falsa, ocupado por dos jóvenes, no atendió a las señales del agente, lo que despertó sus sospechas. Éste les siguió con su motocicleta, obligándoles a parar en una desviación y, a continuación, ordenándoles bajar del coche, ya en Aduna. En ese momento, uno de los ocupantes del vehículo sacó una pistola y disparó a Pardines a quemarropa en la cabeza, desplomándose el guardia civil al suelo, boca arriba. Justo en el momento del disparo pasaba por allí un camión, que frenó al pensar -por el ruido- que se le había roto alguna ballesta del camión.

El camionero navarro que se enfrentó a los etarras

El camionero se dio cuenta en ese momento de lo ocurrido y, tras detener su vehículo, gritó a los terroristas: “¡Quietos, asesinos, quietos!” Consiguió agarrar por el hombro al autor del disparo. Sin embargo, el otro ocupante del 850 le apuntó con su pistola, obligando a soltar al autor del disparo, que remató a su víctima -ya en el suelo- con cuatro tiros más en el pecho. A continuación, los terroristas se dieron a la fuga, mientras el camionero acudía a avisar a otro guardia civil que se encontraba en las proximidades y que no se había enterado de lo ocurrido. Los asesinos abandonaron el 850 en las proximidades de Tolosa.

Aquel camionero que se enfrentó a los terroristas, Fermín Garcés Hualde, un navarro que tenía entonces 39 años, acabó uniéndose a la Guardia Civil. Fue destinado a Madrid, al Servicio de Material Móvil, donde puso en práctica sus conocimientos como camionero. En 1988 fue testigo de otro atentado de ETA cuando se encontraba en la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid, atentado en el que fue asesinado un niño de dos años y un director de largometrajes de TVE. En la foto de la derecha vemos a Garcés ya con 87 años, en el homenaje que le hizo la Guardia Civil en 2016.

Un terrorista muerto y el otro, amnistiado nueve años después

Una pareja de la Guardia Civil localizó a los asesinos cerca de Tolosa. Al tratar de identificarlos, los terroristas abrieron fuego. Uno de los agentes se abalanzó contra uno de los terroristas, y finalmente los guardias civiles respondieron a los disparos con sus armas reglamentarias, hiriendo a uno de los asesinos, Francisco Javier Echevarrieta Ortiz, dándose el otro a la fuga. Fue el primer asesinato de un guardia civil a manos de ETA. El etarra herido murió ese mismo día en el Hospital de Tolosa a consecuencia del tiro recibido en su enfrentamiento con la Guardia Civil; fue calificado por ETA como “el primer mártir de la revolución”. El otro terrorista, Iñaki Sarasketa Ibáñez, fue capturado al día siguiente en Régil, siendo condenado a muerte, pena que le fue conmutada por la de cadena perpetua. Este asesino se benefició de la amnistía de 1977, quedando en libertad ese año. Sólo nueve años de prisión por el asesinato de un joven guardia civil.

Enterrado en Malpica, un pueblo paralizado por el dolor

José Antonio Pardines fue enterrado en Galicia, en su Malpica natal, el 10 de junio de 1968. La localidad quedó paralizada todo el día por los actos fúnebres, a los que asistieron cientos de paisanos, tanto civiles como militares. El diario Abc señaló al día siguiente que el cadáver del agente llegó a la localidad gallega a las cinco de la madrugada, escoltado por la Guardia Civil de Tráfico desde el límite de la provincia. La capilla ardiente se instaló en el domicilio del asesinado. A las cuatro de la tarde, su féretro, cubierto con la bandera de España y sobre ella, un tricornio, fue trasladado a la Iglesia de San Julián, escoltado por sus compañeros de la Guardia Civil de Tráfico.

Tras el funeral, el féretro fue llevado al Cementerio de Malpica, acompañado por los hermanos del asesinado, el Capitán General de la VIII Región Militar, Teniente General Angosto y Gómez-Castillón; el General Jefe de la VI Zona de la Guardia Civil, Ángel Delgado Saavedra, el gobernador civil, el presidente de la Diputación Provincial, el alcalde de Malpica y el jefe superior de Policía, entre otros. Al llegar al cementerio, el Teniente General Angosto dijo: La fuerza armada representa la seguridad de la Patria y la defensa de la unidad de los valores sagrados, misión nobilísima contra nuestros enemigos exteriores e interiores, porque atentan más alevosamente contra nuestra unidad”. La familia de Pardines quedó destrozada por el dolor. Su hermano menor murió de un infarto unos años después. Hoy aún vive su hermano mediano, que había pensado en hacerse guardia civil, pero acabó desistiendo de la idea. En la actualidad sigue sin querer hablar del atentado, pues aún siente dolor por aquel crimen.

El homenaje de la Guardia Civil a Pardines ayer en Intxaurrondo

Ayer se celebró un acto de homenaje a Pardines en el Acuartelamiento de Intxaurrondo, sede de la Comandancia de la Guardia Civil en San Sebastián, al que asistieron miembros del Cuerpo Nacional de Policía, de la Policía Autonómica Vasca, de la Armada Española, del Ejército de Tierra y de la Gendarmería Nacional de Francia, así como el Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla. Durante el acto, y según ha informado Europa Press, el General Jefe de la 11ª Zona de la Guardia Civil, Félix Jesús Blázquez, ha dicho que el lugar donde fue asesinado Pardines “pasa hoy desapercibido”. “Por contra -señaló ayer el general Blázquez-, el lugar en el que murió su asesino ha recibido todo tipo de homenajes”. Este mismo año se han celebrado varios actos de homenaje a ese asesino, y habrá otro más en el aniversario de su muerte.

Varios guardias civiles de Tráfico recuerdan a su compañero

Ayer, tras el homenaje en Intxaurrondo, varios agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil se acercaron hasta Aduna, al punto concreto en el que Pardines fue asesinado. Durante varios minutos, los agentes se han situado ante el lugar del crimen con sus motos, depositando allí un ramo de flores. Tras este sencillo homenaje, se han despedido con un saludo militar.

Ni un recuerdo a Pardines en el lugar donde murió asesinado

Me he decidido a buscar el lugar del atentado en el Google Street View. Como podéis ver, en el lugar del atentado, hoy en el polígono industrial de Ibaiondo (bajo estas líneas), no hay nada que recuerde a aquel primer guardia civil asesinado por ETA.

Desde 1969 una calle recuerda a Pardines en su Malpica natal. Actualmente la placa lleva la bandera de Galicia y no la de España, con la que fue enterrado, y su nombre se ha traducido al gallego. “Muerto en servicio”, dice la placa, sin señalar que fue el primer guardia civil asesinado por ETA, aunque figura la fecha de su asesinato.

(Foto principal: Europa Press. Foto placa calle: Abc)

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