Falleció a los 100 años de edad; en 1995 Israel la declaró 'Justa entre las Naciones'

La vida de Maria Nowak, católica polaca que arriesgó su vida para salvar a una joven judía

Hace unas horas me enteré de la muerte de Maria Nowak-Bożek, una de las últimas supervivientes de las personas consideradas “Justas entre las Naciones”.

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Dos jóvenes amigas polacas de Cracovia: una católica y una judía

Maria Franciszka Bożek (a la derecha, en una foto de su juventud) nació en Cracovia el 22 de enero de 1920, en el seno de una familia católica. Su padre era ferroviario, y por eso ella y su familia vivía en un bloque de viviendas de ferroviarios en la Calle Wielicka. En la escuela secundaria, Maria estudió en una clase que plasmaba la tolerancia religiosa que Polonia representó durante siglos: había 20 chicas católicas, 10 judías y 2 protestantes, pero lo más importante es que todas ellas se consideraban polacas. La mejor amiga de Maria se llamaba Helena Goldstein y era judía.

En 1938, cuando ambas se graduaron, Maria empezó a estudiar Matemáticas en la Universidad Jaguelónica de Cracovia, mientras que Helena empezó sus estudios en la Escuela Superior de Economía. Los estudios de ambas se vieron interrumpidos en septiembre de 1939 por la invasión germano-soviética de Polonia. Durante la guerra, Maria empezó a trabajar en la industria textil.

La invasión germano-soviética de 1939 y el Gueto de Cracovia

Los alemanes enviaron a Helena y a su familia al gueto de Cracovia, establecido en marzo de 1941. El gueto no separó a las amigas. Maria ayudó a Helena y a su familia llevándoles alimentos y medicinas, y también transmitiéndoles la información que le llegaba sobre los trenes abarrotados de gente, tratada como ganado, que partían con destino desconocido, regresando vacíos. El padre de Helena fue enviado en el primer tren que partió desde el gueto hacia el campo de exterminio de Bełżec.

La liquidación del Gueto de Cracovia en 1943. 68.000 judíos vivían en Cracovia antes de la Segunda Guerra Mundial. En marzo de 1941 los alemanes enviaron al gueto a 15.000 de los judíos de la ciudad, obligados a vivir hacinados en un barrio habitado antes por 3.000 personas. El resto de la población judía de Cracovia fue deportada (Foto: United States Holocaust Memorial Museum).

En octubre de 1942, la madre de Helena fue incluida en una lista para ser deportada del gueto. A pesar de los intentos para ocultarse, finalmente fue capturada y enviada a Bełżec junto con el hermano de Helena. Nunca volverían: ambos fueron asesinados en ese campo de exterminio, al igual que su padre. Helena se había quedado sola.

La fuga de Helena con ayuda de su amiga Maria

Al enterarse de la tragedia de su amiga, Maria decidió hacer algo que pondría su propia vida en riesgo: ayudar a Helena a huir del gueto. Compró una tarjeta de identidad en blanco, en la que puso sus datos personales junto a una fotografía de Helena (podéis ver junto a estas líneas una imagen de la joven judía). Además, acompañó el documento con una copia de su propio certificado de bautismo y una copia de su diploma de la escuela secundaria.

Aprovechando que Helena había sido autorizada para trabajar fuera del gueto, en la calle Copérnico, un día Maria se acercó a ella, le quitó el brazalete con la Estrella de David que la identificaba como judía, y le puso un cuello de piel en su abrigo para que llamase menos la atención (en diciembre de 1941 las autoridades alemanas habían prohibido a los judíos poseer prendas de piel).

Maria llevó a Helena a un escondite junto a un amigo de la chica católica, donde estuvo oculta durante unos días. Poco después una amiga de ambas, Zofia Wolmuth-Wyszyńska, que había ayudado a Maria a organizar la fuga, fue a buscar a Helena para llevársela a Varsovia. Ocultarla en la casa de la familia Bożek habría sido muy arriesgado por si la joven judía era reconocida. Además, de haber sido capturada allí, toda la familia de Maria habría sido ejecutada (era la práctica alemana con los polacos que refugiaban a judíos).

El Levantamiento de Varsovia y la postguerra

Gracias a los documentos que la identificaban como Maria Bożek, hija de ferroviario, en Varsovia Helena empezó a trabajar en la estación central de ferrocarril, anunciando los trenes en polaco y en alemán. Con el fin de no levantar sospechas sobre su identidad, cada mes Helena enviaba una carta a Maria, con el sobre dirigido a nombre de su padre, Antoni Bożek.

Después del Levantamiento de Varsovia de 1944, Helena fue enviada a hacer trabajos forzados a Alemania. Al acabar la guerra, en 1945, regresó a Cracovia. Ella y Maria siguieron siendo buenas amigas hasta la muerte de Helena en 1986. Maria se casó, pasando a llamarse Maria Nowak, y tuvo una hija, Krystyna.

Maria acabó haciendo estudios de Farmacia, llegando a obtener el doctorado, y trabajó en varias farmacias de la ciudad, entre ellas la farmacia de Tadeusz Pankiewicz, un farmacéutico católico que consiguió mantener su farmacia abierta en el gueto de Cracovia durante la guerra, ayudando a judíos para conseguir medicamentos y también en fugas para evitar su deportación a Bełżec. Pankiewicz acabaría perdiendo su farmacia durante la dictadura comunista, que le sometió a un gran acoso. Fue declarado “Justo entre las Naciones” por el Yad Vashem en 1983.

Maria fue declarada ‘Justa entre las Naciones’ en 1995

Durante muchos años Maria participó en los encuentros organizados por el Museo Judío de Galicia, situado en el antiguo distrito judío de Cracovia. Al igual que el farmacéutico Pankiewicz, Maria (a la derecha, en una foto ya anciana) fue declarada “Justa entre las Naciones” por el Yad Vashem de Israel en 1995. En 2007 fue reconocida con la Cruz de Comendador de la Orden de Polonia Restituta, y en 2020, con motivo de su 100 cumpleaños, se le otorgó la Medalla del Centenario de la Independencia Recuperada.

Con motivo de su centenario recibió visitas de grandes personalidades, como el ministro polaco Wojciech Kolarski, el primer ministro de Flandes Jan Jambom y el arzobispo de Cracovia, Marek Jędraszewski. Maria era un ángel y todo un símbolo viviente de esa Polonia heroica que arriesgó su vida para salvar a miles de judíos.

Falleció dos semanas después de la muerte de su hija Krystyna

Maria partió hacia el cielo el 6 de noviembre de 2020. Tristemente, su nieto, Paweł Nowak, enterró a su abuela sólo dos semanas después de dar sepultura a su madre, Krystyna. “Ella siempre tenía la sonrisa más hermosa en su rostro y una palabra amable que decir”, señala el autor de From the Depths, y añade: “Como es el deseo de la familia, pido que todos oremos por la Sra. Nowak, y rezar para que su familia encuentre consuelo en estos tiempos difíciles”.

Spoczywaj w pokoju. Cześć jej pamięci!
Descanse en paz. ¡Honor a su memoria!

Maria en su 100 cumpleaños el pasado mes de enero (Foto: Tytus Kondracki / Jewish Telegraphic Agency).

Bibliografía:

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Comentarios:

  1. Paula F.J.

    Descanse en paz Sra. Nowak. Su memoria siempre brillará.

  2. Alfonso

    Descanse en paz, una heroína, una buena persona, un ejemplo para los tiempos que se avecinan.
    Spoczywaj w pokoju. Cześć jego pamięci!

    Gracias una vez más, Elentir, por educarnos sobre Polonia y los polacos, esa gran nación y ese gran pueblo, tan parecidos en muchos aspectos a lo que fueron España y los españoles. Somos como hermanos, gracias de nuevo.

    Viva Polonia y viva España (lo que queda de ella)

  3. wladimir

    Que descanse en Paz

    esta ha sido una gran heroina,arriesgando su integridad personal por salvar a un ser humano que corria peligro ademas fue una persona vivio su tiempo y se enfrento cara a cara con el mal presente….en este mundo el de entonces y el de ahora necesita de mas gente como usted….

    siempre sera recordada por su noble labor….Spoczywaj w pokoju. Cześć jego pamięci!

    ¡Honor a su memoria!

  4. Julio Alfonzo

    Una amistad enfocada en lo verdadero. Sin prejuicios religiosos y raciales. La guía era la amistad.Además, amiga valiente que hizo suya que lo que le pasaba a Helena Goldstein le pasaba a Maria Franciszka Bożek .

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